Orlando Manuel Cepeda Pennes (Ponce, Puerto Rico, 17 de septiembre de 1937-San Francisco, California, 28 de junio de 2024) fue un jugador puertorriqueño de las Grandes Ligas de Béisbol. Jugó como primera base, aunque por necesidades del equipo, llegó a jugar en la tercera base. Conocido como Peruchín apodo heredado de su padre Perucho Cepeda, quién también fue beisbolista en Puerto Rico.
Cepeda nació en una familia pobre, su padre, Pedro Cepeda, fue un jugador de béisbol en Puerto Rico, hecho que influenció en su interés en este deporte desde edad temprana. Su primer contacto con el béisbol profesional llegó cuando era batboy para los Cangrejeros de Santurce de Puerto Rico. Pedro Zorilla, el dueño del equipo, convenció a su familia para que lo dejase asistir a una prueba de aptitud de los New York Giants. Jugó en varios equipos de Ligas Menores antes de ir a jugar con los Giants, quienes se habían mudado a San Francisco.
Durante una carrera que duró 16 años, jugó para los equipos San Francisco Giants (1958–1966), St. Louis Cardinals (1966–1968), Atlanta Braves (1969–1972), Oakland Athletics (1972), Boston Red Sox (1973) y Kansas City Royals (1974). Cepeda jugó en siete Juegos de Estrellas, convirtiéndose en el primer jugador puertorriqueño en comenzar uno. En 1978, Cepeda fue sentenciado a cinco años en prisión por cargos de posesión de drogas, de los que solo estuvo encarcelado 10 meses y el tiempo restante de la sentencia estuvo en libertad bajo palabra. En 1987, Cepeda fue contratado por los San Francisco Giants para trabajar como scout y como "embajador de buena voluntad". En 1999, Cepeda fue elegido al Salón de la Fama del Béisbol por el Comité de Veteranos.
Infancia Orlando Cepeda nació en Ponce, Puerto Rico, fue hijo de Pedro Cepeda y de Carmen Pennes. Su padre fue un jugador profesional de béisbol en Puerto Rico, donde fue considerado como uno de los mejores jugadores de su generación.Fagen et al., p. 3 Cepeda vio jugar a su padre por primera vez en 1946, y se interesó de inmediato en el deporte.Fagen et al., p. 10 Muchos jugadores de las Ligas Negras visitaron su casa, lo que influyó inmensamente en su visión del deporte. Se convirtió en un fan de Orestes Miñoso, siguiendo su carrera en la Liga Cubana, las Ligas Negras, las Ligas Mayores de Béisbol y el Caribe. Su familia era muy pobre, viéndose obligados a vivir en casas de madera, sin teléfono o refrigerador.Fagen et al., p. 5 Cuando tuvo 10 años de edad, Cepeda comenzó a vender periódicos y a participar en un torneo organizado por otros niños que también vendían periódicos.Fagen et al., p. 14 Su primera prueba de aptitud llegó tres años después, aunque practicó con el equipo por tres meses no logró llegar al roster. Cepeda entonces comenzó a jugar baloncesto, pero se desgarró el cartílago de una rodilla y requirió de una cirugía. Esta lesión lo mantuvo inactivo por casi un año, y el médico le aconsejó que dejara de practicar baloncesto.Fagen et al., p. 15 De nuevo comenzó a practicar béisbol, notando que su fuerza física había mejorado sustancialmente en esos últimos dos años. Un día, un jugador amateur lo observó jugar y lo reclutó para que jugara con su equipo. Este equipo ganó el campeonato amateur de Puerto Rico y fueron a jugar en contra del equipo de estrellas de República Dominicana. Pedro Zorilla, quien era el dueño de los Cangrejeros de Santurce asistió a ese juego mientras que observaba a otro jugador, pero su interés en Cepeda creció después de ver jugar a Cepeda. En 1953, Zorilla lo contrató en su equipo como batboy. Después de retirarse del béisbol, Pedro Cepeda trabajó para el gobierno de Puerto Rico, revisando el agua de los ríos del municipio. Contrajo malaria, la cual eventualmente precipitó su muerte a los 49 años de edad. Esta enfermedad empeoró la situación económica de la familia, mudándose de Guayama a Juncos, donde su situación se deterioró aún más. Volvieron a mudarse, esta vez a San Juan, donde su madre trabajó en ocupaciones raras para apoyar a la familia.Fagen et al., p. 6 Después de la muerte de su padre, no había suficiente dinero en la casa como para pensar en estudiar en una universidad.Fagen et al., p. 7-8 Entonces Cepeda trabó amistad con varios criminales que vivían en su barrio, quienes solían robar para divertirse.
Carrera en el béisbol Ligas menores Zorilla convenció a la familia de Cepeda para pagar un boleto de avión, para participar en una prueba de los New York Giants. Después de la prueba, fue asignado al equipo de Sandersville, un equipo de Clase D.Fagen et al., p. 23 Cepeda más tarde fue transferido a un equipo en Salem (Virginia). Tuvo problemas para adaptarse ya que no hablaba inglés y debido a la segregación racial promovida por las leyes de Jim Crow.Fagen et al., p. 25 Poco tiempo después de ir a Salem, Zorilla le llamó informándole que su padre estaba en estado crítico. Pedro Cepeda murió días después, Orlando pagó los gastos del funeral y regresó a Salem. Cepeda estaba deprimido, lo que afectó su rendimiento.Fagen et al., p. 27 Quiso renunciar y regresarse a Puerto Rico, pero Zorilla lo convenció para jugar con los Kokomo Giants, un equipo que participaba en la Liga del Valle del Misisípi-Ohio. Poco tiempo después, Walt Dixon, el mánager del equipo, lo asignó para jugar en la tercera base. Cepeda tuvo un promedio de bateo de 0,393, conectando 21 home runs y 91 carreras impulsadas.Fagen et al., p. 28-29 Jim Tobin, quien era el dueño de su contrato, notó su potencial y lo vendió de nuevo a los New York Giants. Después de una breve visita a Puerto Rico, Cepeda regresó a Nueva York before para ir a jugar con St. Cloud, equipo de Clase C. Ahí fue reasignado a la primera base, una posición a la que se adaptó rápidamente. Ese año, Cepeda ganó la Triple Corona de la Liga Norte, finalizando con un promedio de bateo de 0,355 con 112 carreras impulsadas y 26 home runs. Jack Schwarz lo promovió a la Clase B, una decisión que el protestó, haciendo notar que varios jugadores con peores rendimientos que el suyo habían sido enviados a la AA. Con una sólida actuación en la Clase B, Cepeda jugó con los Cangrejeros en la Puerto Rico Baseball League durante el invierno, terminando con promedios de 0,310, 11 home runs y 40 impulsadas. Entonces firmó un contrato de Clase A con Springfield, con la condición de que solo firmaría si le permitían jugar con los Minneapolis Millers en los entrenamientos de primavera. Cepeda tuvo un comienzo lento pero sus promedios mejoraron y fue mantenido dentro del roster. Al terminar la temporada de 1957 con los Millers, volvió a Puerto Rico a jugar. Mientras jugaba con Santurce, Bill Rigney, Horace Stoneham y Tom Sheehan lo reclutaron para los Giants, quienes se acababan de mudar de Nueva York a San Francisco. Fue invitado a los entrenamientos de primavera de San Francisco junto con otros prospectos como Felipe Alou y Willie Kirkland.
San Francisco Giants (1958-1966) Fua llamado por los San Francisco Giants en 1958, en su primera temporada, Cepeda tuvo un promedio de bateo de 0,312 con 25 home runs y 96 RBIs, siendo líder de la Liga Nacional en hits dobles (38), y fue nombrado como el Novato del Año. Firmó su primer contrato de Ligas Mayores diez minutos antes de debutar en la liga, ganando 7.000 dólares en su primera temporada.Fagen et al., p. 43 En San Francisco, el equipo recibió mucha atención por parte de los medios de comunicación. Debido a su rendimiento, le aumentaron el sueldo a 9.500 dólares en junio.Fagen et al., p. 50 Durante esta temporada, Cepeda vivió con Rubén Gómez, pero dejó de hacerlo al empezar a haber entre ellos cierta tensión. Sus promedios permanecieron estables a lo largo de la temporada, nunca cayendo por debajo de 0,305, el que fue su porcentaje en septiembre.Fagen et al., p. 53 Al final de la temporada los Giants perdieron en la carrera por llegar a playoffs. Cepeda y Willie Mays fueron los únicos jugadores de la Liga nacional que lograron terminar la temporada entre los mejores en hits, home runs, carreras impulsadas, promedio de bateo, carreras anotadas y bases robadas.Fagen et al., p. 57 Fue seleccionado de manera unánime como "Novato del Año", convirtiéndose en el segundo jugador en recibir este premio de esta manera, solo después de Frank Robinson. también fue seleccionado como el "Most Valuable Giant" por el periódico San Francisco Examiner. El 28 de septiembre de 1958, se le entregó una placa por este reconocimiento. Al terminar la temporada, Cepeda usó su salario para comprarle una casa nueva a su madre. Ese mismo año fue el campeón de bateo de la Liga de Puerto Rico con un promedio de 0,362, mientras Santurce ganaba el campeonato de la liga.Fagen et al., p. 61 Los Giants le ofrecieron un contrato por 12.000 dólares, el cual rechazó, exigiendo 20.000. Después de negociaciones, llegaron a un acuerdo por 17.000.
En 1959, Cepeda acudió a los entrenamientos de primavera con más confianza que el año anterior. Abrió la temporada conectando hits en nueve juegos consecutivos, con 15 hits en sus primeros 35 turnos al bate. Tuvo un pequeño bajón en su desempeño en la segunda mitad del mes de mayo, pero Cepeda se recuperó, conectando 12 home runs hasta el 4 de junio de 1959. Cepeda fue cambiado brevemente de posición a la tercera base para abrirle un espacio en el roster para Willie McCovey, pero fue acomodado en el outfield después de cometer varios errores en esa posición.Fagen et al., p. 69 Conectó seis home runs entre agosto y septiembre. Los Giants se mantuvieron en la lucha por llegar a playoffs en la Liga Nacional durante la parte final de la temporada, pero fueron eliminados después de perder una serie en contra de los Dodgers, finalizando en la tercera posición. Al terminar la temporada, Cepeda terminó como el líder de los Giants en promedio de bateo (0,317) y carreras impulsadas (105).Fagen et al., p. 67 Cepeda al buscar una casa en el área de San Francisco se mudó de Daly City, California a Sunset District, San Francisco, California. En 1960, los Giants lo movieron de nuevo a la primera base después de que McCovey fuera enviado a las ligas menores. Cepeda terminó con un promedio de 0,297, con 24 home runs y 96 impulsadas.Fagen et al., p. 71 El 3 de diciembre de 1960, Cepeda se casó con Annie Pino en una ceremonia en una pequeña iglesia en San Juan.Fagen et al., p. 87