La economía de Haití es la más pobre de América y del Hemisferio Occidental, es decir, Haití es el país con menor PIB per cápita y uno de los más desiguales del mundo. Su renta per cápita es alrededor de una décima parte de la de sus vecinos de la región del Caribe. Tiene una tasa de desempleo bajo del 7% de su población, sus ingresos anuales per cápita son menores que el salario mínimo de otros países.

Historia miniaturadeimagen|Evolución histórica del PIB per cápita de República Dominicana y Haití Haití fue, junto con Bengala, una de las posesiones coloniales más rentables para la colonización europea. De hecho Haití fue en buena medida una fuente de la riqueza de Francia en el .

Tras el triunfo de la Revolución haitiana en 1804, ayudadas sustancialmente por las guerras revolucionarias y napoleónicas en la Francia metropolitana que llevaron a la conversión de la colonia de Saint-Domingue en el Primer Imperio de Haití bajo el reinado de Jacques I (a veces traducido como Jacobo I), el nuevo país se embarcó en la conquista de la totalidad de la isla de la Española, intentando tomar inicialmente Santiago de los Caballeros, en la Capitanía General de Santo Domingo española, que había sido cedida a los franceses tras el Tratado de Basilea de 1795 (véase Era de Francia), aunque estos no habían podido intentar posesión hasta 1801, mismo año en que Toussaint Louverture consigue un dominio de facto de los independentistas haitianos sobre la parte francesa de la isla, desembocando en la expedición Militar Francesa a Saint-Domingue.

El recién independizado país estaba en la ruina, los años de guerra habían destruido la tierra y la visión internacional ante el mismo no era favorable después de la publicación de los hechos de las matanzas de blancos, que hizo que muchas naciones no reconocieran al nuevo país e incluso impusieran bloqueos comerciales al mismo. Para reactivar la economía, Dessalines organizó la vuelta a las plantaciones de la población civil, prometiendo el cobro de una cuarta parte de los réditos de ventas para los jornaleros, en lo que el historiador haitiano Michel-Rolph Trouillot describe como Caporalismo agrario. además se enfrascó en la construcción de una gran sistema de fortalezas montañeras y el alistamiento de un ejército profesional, que contó con 30.000 hombres.

Con el nuevo ejército, el ya autoproclamado emperador de Haití adoptó una nueva bandera nacional con los colores negro y rojo, muy influenciados por la simbología africana (el negro representa la muerte mientras que el rojo es la libertad). Poco después, el emperador y su nuevo ejército se dispusieron a invadir la parte oriental de la isla, aunque con poco éxito, ya que las luchas entre la nueva administración francesa y la población criolla de la antigua capitanía española había desplazado a mucha población, por lo que el ejército de Jacques I encontró ciudades vacías y otras con sólo población civil. en algunas de ellas desató un terror parecido al de las matanzas como el degüello de Moca. Estando inmerso en la campaña, es informado de una revolución campesina en contra de las nuevas prácticas en las plantaciones, por lo que vuelve a la zona noroeste de la isla para intentar controlarlo. En este tiempo, también oficializará el francés como lengua del país, si bien la mayoría de este habla únicamente criollo para intentar acercarse diplomáticamente a otras naciones.

En 1806 consigue dominar prácticamente toda la isla, pero el 17 de octubre es asesinado en Puerto Príncipe por sus colaboradores, Alexandre Pétion, Jean-Pierre Boyer, André Rigaud y Bruno Blanchet. La isla se divide en dos Estados Norte-Sur: el Estado de Haití al Norte, heredero del imperio de mano de Henri Christophe y la República de Haití al Sur, de mano de los conspiradores, gobernada en sus inicios por Pétion.

El 9 de julio de 1809, los españoles ponen fin a la Guerra de la Reconquista recuperando todo el territorio de la Capitanía General de Santo Domingo (llamado en ese periodo España Boba), por lo que los dos nuevos estados ya no se reparten el Norte y sur de la isla; sino Norte y Sur de la antigua Saint-Domingue. Además, estos crean un clima belicista entre ellos, declarándose ambos el unificador y considerando al otro como traidor, gastando recursos en mantener ejércitos en la frontera incapaces en la realidad de invadirse entre ellos. La situación será más delicada en el Norte, en donde en 1818, a causa de la necesidad del aumento de impuestos para mantener los gastos de las fortalezas y el ejército, comienzan algunas revueltas que serán suprimidas violentamente, lo que hará que los revolucionarios tomen más fuerza y se acaben haciendo con Cabo Haitiano, capital del Norte, haciendo que Henri I se confine en el Palacio de Sans Souci, donde se acabará suicidando el 8 de octubre de 1820, permitiendo que la República de Haití reunifique ambos territorios durante la presidencia de Jean-Pierre Boyer.

El 30 de noviembre de 1821, la parte oriental de la isla se independiza como parte de la emancipación de Hispanoamérica de Hispanoamérica creando el efímero Estado Independiente de Haití Español. Boyer vio una oportunidad de reunificar la isla nuevamente y de manera eficaz esta vez, por lo que ofreció soldados a la nueva administración para defenderse de las posibles represalias de España y de las «injerencias de otros paises» (en referencia a la Gran Colombia), que fueron aceptados y supusieron en la práctica la Ocupación Militar Haitiana sobre Santo Domingo tras movilizar 50.000 soldados hasta Santo Domingo, donde José Núñez de Cáceres le cedió las llaves de la ciudad. Esto inició unas fuertes expropiaciones de tierras en la parte oriental de la isla a los tenientes blancos, criollos traidores y terrenos eclesiales, además de imponer un régimen militar sobre la población hispana de la isla con el fin de aismilarlos culturalmente. Estas primeras medidas se agravaron cuando en 1825, Francia, agotada económicamente por la época napoleónica propuso reconocer oficialmente al país insular a cambio de la suma de 150 millones de francos como indemnización a los exterratenientes franceses y de adquirir la deuda de Independencia. Aunque finalmente la indemnización se rebajó a 60 millones, esto supuso un aumento de impuestos en la parte oriental de la isla. El nuevo «Código Rural de Boyer», ley hecha con el fin de la redistribución de tierras fue demasiado ineficaz, no pudiendo imponerse en la gran mayoría de la isla.

Las tensiones internas llevaron finalmente al comienzo de la guerra de la independencia dominicana en 1844, un conflicto que duraría más de una década. En 1847, a causa de la guerra, se buscó un sustituto para el recién fallecido presidente haitiano Riché, eligiendo al general Faustino Souluque, quien inicialmente continuo la senda de títere boyerista que ya había hecho su antecesor; sin embargo, en secreto creó la milicia de los zinglinos que se ocuparon de quitar a todos sus rivales políticos, hasta abrirle paso a proclamarse presidente vitalicio de Haití en 1848. En marzo de 1849 intentó reinstaurar el control haitiano sobre la República Dominicana con su ejército de 4.000 hombres, siendo derrotados por Pedro Santana en la batalla de Las Carreras. El 26 de agosto de 1849, el Senado declaró la formación del Imperio y Faustino Souluque fue elegido emperador con el nombre de Faustino I, dando comienzo al Segundo Imperio de Haití.

Durante el reinado de Faustino, se aumentó la influencia de la religión vudú de raíces africanas, de la que el emperador era seguidor, se reprimió a los contrarios a la política oficial y se intentó recuperar el dominio sobre la parte oriental de la isla, con poco éxito. En política exterior, Faustino I hizo un llamamiento a los criollos de Luisiana para que se asentaran en Haití.

Faustino I dirigirá un total de 3 expediciones contra la República Dominicana, siendo rechazado en todas ellas, lo que crea una crisis económica de gran calado en Haití, ya que a partir de la segunda, Faustino pide ayuda a Reino Unido, Francia y Estados Unidos. La crisis acabará propiciando una revolución en 1858 dirigida por Fabre Geffrard, que terminará con la abdicación, exilio y fin del imperio el 15 de enero de 1859.

Ante la enorme crisis, la reinstaurada República de Haití permite la instalación de comerciantes extranjeros, con lo que comenzarán a llegar comerciantes alemanes, estadounidenses, franceses e ingleses que monopolizarán el comercio exterior, pues la isla era una zona privilegiada de producción de caña de azúcar y madera. Además, en los últimos años de presidencia de Geffrard, el país comenzará a producir algodón, debido al gran mercado existente ante la falta de producción del Sur de Estados Unidos en plena Guerra de Secesión estadounidense. Esto creó una prosperidad económica no conocida por el país hasta esos momentos.

En estos años, se realizó una nueva constitución (1867) y se realizaron reformas al sistema parlamentario. En la década de 1870, se firmó un acuerdo de paz definitivo y de reconocimiento mutuo con la República Dominicana y aunque se mejoró en las relaciones exteriores, el fin de la guerra de secesión hizo detenerse la enorme exportación de algodón vivida, lo que afectó a la economía y el país volvió a encontrar en un estado tan delicado que el presidente Michel Domingue intentará firmar un préstamo con Francia en 1875, tras promulgar una nueva Constitución (1874) en la que se intentó poner freno a la creciente corrupción.

En 1876 se sucedieron las revueltas en Puerto Príncipe que, si bien pudieron ser aplacadas, desencadenaron la sucesión de varios presidentes: Pierre Théoma Boisrond-Canal, Joseph Lamothe y Lysius Salomon, este último, presidente de 1879 a 1888, creó el Banco Nacional de Haití, pero para llenar sus arcas rapiñó grandes dominios públicos del país, entre sus actos más sonados fue le intento de vender la isla de la Tortuga a los Estados Unidos, que rechazaron la oferta. Aunque tenía un mandato hasta 1893, las revueltas en Puerto Príncipe frente al tiránico gobierno y el aumento del intervencionismo extranjero, consiguieron su exilio el 10 de agosto de 1888.

Durante las siguientes tres décadas, la situación no mejoró, siendo el país cada vez más intervenido por inversiones extranjeras, en concreto, el intervencionismo alemán creció exponencialmente, apoyado por una pequeña comunidad alemana asentada entre Cabo Haitiano y Puerto Príncipe que, pese a no ser muy numerosa, acumularon gran parte de la riqueza del país, siendo las personas más acaudaladas del término occidental de la isla. Esta influencia alemana en el Caribe chocó contra la doctrina del destino manifiesto estadounidense, que ante la cada vez más creciente influencia alemana acabó decidiendo ocupar militarmente Haití, después de que los inversionistas estadounidenses liderados por el National City Bank of New York no consiguiese hacerse con el Banco Nacional de Haití al comienzo de la década de 1910..

La primera ocupación militar de Haití por parte de Estados Unidos, ordenada por el presidente Woodrow Wilson y que duró de 1915 a 1934. Durante todo este período ha sido gobernado por dictadores como François Duvalier y su hijo Jean-Claude Duvalier y se produjo el Golpe de Estado de 1991 contra el primer presidente elegido democráticamente tras la dictadura de los Duvalier, Jean-Bertrand Aristide, que prometía hacer reformas democráticas.

Liberalización de los años de 1980