Ian Robert Maxwell (Slatinské Doly, Checoslovaquia; 10 de junio de 1923-Islas Canarias, España; 5 de noviembre de 1991) fue un militar, empresario, periodista, publicista, editor, político y magnate multimillonario checoslovaco, de origen judío fundador, presidente y CEO de Maxwell Communications Corporation, así como propietario y presidente de Mirror Group Newspapers (MGN).news.bbc.co.uk

Maxwell se elevó desde la pobreza y la orfandad para acabar construyendo un extenso imperio publicitario, editorial y de telecomunicaciones que fue en su momento uno de los más poderosos de la industria en Inglaterra y el mundo, además de comprar numerosas empresas y realizar inversiones que lo consolidaron como uno de los hombres más acaudalados, influyentes y poderosos del planeta.

Martin Dillon y Gordon Thomas, en su biografía sobre Maxwell, relatan sobre su desempeño en la política, como su llegada al Parlamento Británico, respaldado por el Partido Laborista, puesto en el que permaneció desde 1964 hasta 1970. También de su desarrollo de una vasta red de influencias en el sistema político de la Unión Soviética y de varios países europeos, de las cuales se habría valido en varias ocasiones para fortalecer su posición, además de actuar frecuentemente como intermediario «no oficial» entre el gobierno británico y el soviético.

A pesar de toda la fortuna amasada y del prestigio del que llegó a gozar, tras su muerte su vasto imperio -ya fuertemente comprometido en lo financiero- colapsó, debido a negociaciones engañosas y transacciones fraudulentas.

Se llegó a afirmar que Maxwell fue uno de los agentes más efectivos y poderosos del Mossad, el servicio de inteligencia israelí, y se le ha acusado de financiar y disponer arbitrariamente de un sinnúmero de influencias para beneficiar los objetivos de esa organización, así como de participar o estar ligado a múltiples operaciones secretas del mismo Mossad.

Primeros años

Robert Maxwell nació el 10 de junio de 1923 como Ján Ludvík Hyman Binyamin Hoch en lo que hoy es Ucrania. Hijo de una pobre y numerosa familia judía, formada por sus padres, su abuelo y cuatro hermanos (tres varones y una mujer). Su infancia se desarrolló en la miseria más absoluta. Él y sus hermanos dormían sobre un colchón de paja raída y tenían que turnarse para compartir su único par de zapatos, algo particularmente valioso en los días de invierno.

En 1939 su pueblo fue ocupado por Hungría, y toda su familia fue trasladada a Auschwitz, donde murieron antes de que finalizará la Segunda Guerra Mundial, hecho que le dejó traumas permanentes, tanto es así, que renegó de su religión hasta la adultez, cuando nuevamente volvió a abrazarla. Dado que en ese momento se encontraba en Bratislava, el Talmud Torá donde estudiaba consiguió evitar que fuera trasladado al campo de concentración y sobrevivir; esto lo atormentó por el resto de su vida, ya que creía que de no haber estado ahí, podría haber muerto como el resto de su familia en Polonia.

Con 17 años, estando sólo en la capital eslovaca, se unió a la resistencia antinazi por un breve tiempo, siendo capturado y casi llevado a un campo de concentración, logrando escapar en el traslado, y refugiarse en una aldea de camino entre Checoslovaquia y Polonia, donde una joven gitana lo ayudó a quitarse las esposas, para, una vez liberado, escapar y llegar a Inglaterra en 1940, en calidad de refugiado de guerra. Después, se alistó en la infantería británica donde luchó en toda la campaña, desembarcando en las playas de Normandía, para después llegar a Alemania, en donde gracias a su valor, inteligencia y a su habilidad para las lenguas, pronto logró la promoción a capitán.

Además, la casualidad le proporcionó un golpe afortunado. Durante la captura de una ciudad alemana, consiguió matar de un disparo a su alcalde, lo que le valió un importante reconocimiento entre sus superiores. Finalmente, en 1945, y gracias a su brillante carrera militar, fue distinguido con la Cruz Militar, uno de los máximos reconocimientos militares que otorga Reino Unido, convirtiéndose en "héroe de guerra".

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se casó con la francesa Elisabeth Maynard, con quien tuvo nueve hijos, dos de los cuales fallecieron siendo muy jóvenes. Posteriormente, decide cambiarse el nombre por el de Ian Robert Maxwell, mucho más anglosajón, y aún cuando rara vez utilizó el "Ian", lo conservó como un vestigio de su antiguo nombre, el único recuerdo que quedaría de Ján Hoch, ese chico que provenía de una familia pobre de Checoslovaquia que ya no existía. Para Robert Maxwell, el cambio de nombre representaba el primer paso para la construcción de una nueva personalidad, de un nuevo futuro y de un nuevo destino.

Consolidación

Tras un corto período trabajando como censor para el ejército británico en Berlín, en la Alemania ocupada por los aliados, usó varios contactos entre las autoridades de ocupación aliadas para iniciarse en los negocios, como distribuidor en Estados Unidos y el Reino Unido de Springer Verlag, una editorial de libros científicos. En 1951 compró Pergamon Press, una pequeña editorial de libros de texto de Springer Verlag, y comenzó a publicar por su cuenta, esto le permitió consolidar una vasta fortuna, que ya para los años 1960 era lo bastante extensa como para ir adquiriendo imprentas y otras empresas, mientras que propugnaba en público el socialismo, ideología en la que decía creer fervientemente. La carrera de Maxwell se elevaba a gran velocidad, a medida que destacados miembros de la ciudad de Londres se maravillaban de la habilidad de Maxwell para los negocios y que éste aumentaba cada vez más rápido, sus activos, propiedades, inversiones y empresas. Era una especie de nuevo "Rey Midas" que convertía en oro todo lo que tocaba, o, al menos, eso parecía. Su red de influencias le llevó a consolidar una posición de peso dentro del Partido Laborista, con cuyo respaldo logró alcanzar un escaño en el Parlamento Británico, siendo, en 1964, elegido para la Cámara de los Comunes del Reino Unido, por el distrito de Buckingham, hasta que perdió su escaño en 1970 contra el conservador William Benyon.

Además, su actividad política no se limitaba a las elecciones parlamentarias y al Partido Laborista, sino que iban más allá, al desarrollar una vasta red de contactos e influencias en todos los países de Europa del Este y sobre la mismísima Unión Soviética, influencias ganadas por su posición de importancia en el sistema occidental, según unos, o literalmente "compradas", según otros.

La Maxwell Corporation y el Daily Mirror, el despotismo del Cuarto Poder left|thumb|210px|Rupert Murdoch, se convirtió en el más férreo rival de Maxwell Como otros editores, una de las máximas aspiraciones de Maxwell era hacerse con un medio de comunicación (prensa, radio y televisión), tratando en primer lugar de adquirir el News of the World, el cual trató durante largo tiempo de comprar, con la esperanza de ejercer influencia política a través del mismo. En 1969 se le impidió comprar el News of the World, debido a que Rupert Murdoch se le adelantó y lo compró por encima de Maxwell. Esto hizo que Murdoch se convirtiera en el archirrival de Maxwell en el mundo del periodismo británico.

La batalla por el News of the World fue particularmente agria, y Maxwell acusó a Murdoch de emplear «la ley de la selva» para adquirir la empresa, a pesar de que él «había hecho una oferta de buena fe...» que había sido «frustrada y derrotada luego de tres meses de maniobras cínicas». Murdoch negó, alegando que los accionistas y la directiva del News of the World «habían juzgado su actuación como empresario en Australia».

Sin embargo, ante el fracaso del News of the World, Maxwell, resolvió perseguir otra compañía, buscando adquirir su tan anhelado medio escrito, lo que finalmente consiguió en 1984 al comprar el grupo editorial Trinity Mirror (por aquel entonces llamado Mirror Group Newspapers) que poseía, entre otros, el diario Daily Mirror.

Maxwell consiguió hacerse con el famoso diario durante una etapa de crisis del mismo. Esto se debía más que todo a su extrema ambición, la cual le llevaba a adquirir empresas de manera pomposa y más que todo como símbolo propagandístico de su persona. Sin embargo en variedad de ocasiones, estas compras se elevaban muy por encima de su valor de mercado y sin analizar realmente la rentabilidad de la empresa adquirida en cuestión, así que en esencia, consiguió comprar el Daily Mirror, pero en un momento en que el periódico daba más pérdidas que beneficios, ahogado por su caída de ventas y las infladas nóminas de sus colaboradores. Maxwell pagó por el diario una gran cantidad, sin reparar en gastos, pues al fin veía cumplido su afán de poseer un medio de comunicación.

De este modo, Robert Maxwell convirtió al Daily Mirror en su base de operaciones propagandísticas. El tabloide le dio el poder de convertir sus opiniones e intereses en asuntos de interés nacional. Normalmente dejaba el Daily Mirror a la decisión de su director general, pero cuando deseaba hacer hincapié en un asunto determinado, lo convertía en tema de portada con tan sólo una llamada. El Daily Mirror era un arma personal, un tabloide inserto dentro de los medios de comunicación británicos que defendía los intereses, de diferente índole, que poseyera Maxwell.

El caso de Maxwell es un ejemplo perfecto del poder del que puede dotar a una persona el control de los medios de comunicación. Maxwell era un hombre poderoso, capaz de influir en la opinión pública a través de su grupo editorial, que controlaba, entre otros, el Daily Mirror, el Sunday Mirror, el Sunday People y, más adelante, el Daily News estadounidense. Los editores de sus periódicos eran muchas veces forzados a publicar noticias que Maxwell obtenía de “fuentes fidedignas” y en las que, obviamente, radicaba un interés personal de que actuaran en su beneficio.

Los contactos de Maxwell le permitían obtener noticias que un periodista normal no conseguiría y, por lo tanto, ser una fuente de información medianamente fidedigna, siempre que no se dedicara a distorsionar la misma para sus propios intereses.

Otro importante uso que Maxwell le daba al Mirror, era para financiamiento, aún por más que dijeran los precisos análisis económicos que Maxwell estaba en quiebra, lo cierto era que estos no tomaban en consideración un factor extremadamente importante, el cuarto poder en acción. Este le permitía a Maxwell, obtener préstamos y negociaciones con los más escépticos de todos los empresarios y banqueros, debido a una simple razón, el controlar una gran cantidad de órganos de prensa, en los cuales podía publicar el sinnúmero de negocios, alianzas, consorcios y adquisiciones que garantizaban miles de millones en ganancias, los prestamistas dejaban de lado sus análisis y estadísticas, mientras que continuaban facilitándole los recursos. Esta táctica le sirvió por décadas, dejando sorprendido a más de uno, dado que podía comprar empresas, al borde de la quiebra y convertirlas en extremadamente rentables.

thumb|180px|Maxwell fue accionista de MTV en Europa