Heberto Padilla (Puerta de Golpe, 20 de enero de 1932 - Auburn, 25 de septiembre de 2000) fue un poeta y catedrático cubano.

Biografía izquierda|miniaturadeimagen|Luis Rogelio Nogueras, Antón Arrufat, Pablo Armando Fernández, Mariano Rodríguez, José Lezama Lima, Heberto Padilla, Sigifredo Álvarez Conesa, Roberto Fernández Retamar y Víctor Casaús en La Habana en 1950. Estudió en la provincia de Pinar del Río y, después de terminar la secundaria, ingresó en la facultad de periodismo de la Universidad de La Habana. Padilla se desempeñó como comentarista radial en Miami, ciudad en la que enseñó también inglés (1956-1959), idioma que había estudiado junto con el francés. Luego viajó a Nueva York para trabajar como profesor y traductor de las Escuelas Berlitz y ese mismo año de 1959 se convirtió en corresponsal de Prensa Latina. En Artemisa (Pinar del Río) terminó la enseñanza elemental y estudió el bachillerato. Dirigió dos revistas estudiantiles, Paladín Colegial (1945) y Repórter (1946). Cursó tres años de la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana, también estudió periodismo, Humanidades y Lenguas en el extranjero. Además del castellano, sabía francés, inglés, alemán, ruso, italiano y griego.

Regresó a Cuba en 1959 para formar parte del periódico Revolución y fue corresponsal de Prensa Latina en la Unión Soviética (1962-1964). Colaboró en la revista Unión, fue director de Cubartimpex (1964), organismo encargado de seleccionar libros extranjeros, y representó al Ministerio de Comercio Exterior en los países socialistas y escandinavos.

En sus inicios, Padilla era un entusiasta de la revolución cubana, pero ya a su regreso a la isla en 1966, después de haber trabajado en varios países del bloque soviético, regresó con serias dudas y con una visión crítica sobre el Gobierno de Fidel Castro que normalmente expresaba en privado, todo lo cual acumulativamente se torno en desencanto con el sistema.

Fuera del juego

El mismo año de su regreso, se convirtió en el centro de una polémica cultural en las páginas de la revista Juventud Rebelde. Sus críticas afloraron en Fuera del juego (poemario que escribió durante su viaje por la Unión Soviética), poemario que obtuvo en 1968 el Premio Julián del Casal, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), con un jurado compuesto por los cubanos José Lezama Lima, Manuel Díaz Martínez, José Zacarías Tallet, el peruano César Calvo de Araujo y el británico J. M. Cohen.Dictamen del jurado del concurso de la UNEAC 1968; 21 de febrero de 2013.

El comité director de esta institución, no estuvo de acuerdo con el galardón otorgado a Padilla en poesía y a Antón Arrufat en teatro, por lo que el 28 de octubre de ese año se reunió con los miembros del jurado para discutir las obras premiadas de los citados escritores. «Luego de un amplísimo debate, que duró varias horas», se acordó publicar ambas obras, pero acompañadas de una nota en la que el comité director de la UNEAC expresaba su desacuerdo con los galardones entregados, por considerar que: Eran «ideológicamente contrarias» a la Revolución cubana.Declaración de UNEAC, 15.11.1968. Consultado el 21 de febrero de 2013.

Encarcelamiento y emigración

Padilla, que desde 1967 trabajaba en la Universidad de La Habana, fue detenido el 20 de marzo de 1971 a raíz del recital dado en la Unión de Escritores, donde leyó Provocaciones. Arrestado junto con la poetisa Belkis Cuza Malé ―su pareja desde fines de 1967; se casaron el 25 de enero de 1971 y la hija del primer matrimonio de esta, María Josefina, vivía con ellos―, fueron acusados de «actividades subversivas» contra el Gobierno. Su encarcelamiento (en la prisión Villa Marista**) provocó una serie de reacciones en todo el mundo, con las consiguientes protestas de conocidísimos intelectuales entre los que figuraban Julio Cortázar, Simone de Beauvoir, Marguerite Duras, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Alberto Moravia, Octavio Paz, Juan Rulfo, Jean-Paul Sartre, Susan Sontag, Mario Vargas Llosa y muchos otros. **(En 1989, Padilla publicó La mala memoria y cuenta todas las torturas mentales y físicas que sufrió durante su detención.)

Estos intelectuales redactaron una carta dirigida a Fidel Castro para pedir e exigir la liberación del poeta. Esta carta se publicó el 9 de abril de 1971 en el periódico Le Monde. La detención de Padilla y la movilización de peso de toda la izquierda internacional generaron problemas para el gobierno castrista. Entonces, para redorar la imagen de Cuba, deciden liberar a Padilla según una condición : Padilla debe redactar un texto en el cual abomina de su obra, se arrepiente de sus amistades, de sus ideas políticas y tenía que denunciar a todos los escritores, amigos, intelectuales y compañeros que compartían con él sus ideas. Entonces, después de 38 días de reclusión en Villa Marista, Padilla expuso, sin leer, una larga y feroz autocrítica, reconociendo la superioridad de la lucha revolucionaria común sobre los intereses individuales, suyos o de otros. Hizo esta autocrítica en la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba) el 17 de abril de 1971.

Sin embargo, varios intelectuales han señalado que la «autocrítica» de Padilla era en realidad un discurso sin fundamento alguno, una especie de parodia de los célebres «procesos de Moscú», que en Cuba no tenían asidero ninguno en la realidad. Señalan incluso opiniones y expresiones posteriores del propio Padilla al respecto. Otros intelectuales señalaron como el «Caso Padilla» fue utilizado contra la Revolución Cubana, incluso asociando este caso a las presuntas «torturas» que el poeta pudo haber sufrido.

Para algunos, especialmente los adversarios de la Revolución cubana, el incidente con Padilla «representó un antes y un después en la tirante relación entre la intelectualidad mundial y la Revolución cubana», que marcó «el fin del idilio» entre ambos.Careaga, Roberto (2013): «Cuba edita obra de Padilla, símbolo de la censura castrista» , artículo del 20 de febrero de 2013 en el diario La Tercera (Chile). Consultado el 21 de febrero de 2013.

Sin embargo, otros como Mario Benedetti, señalaron:

Es de destacar que firmantes de la primera carta en solidaridad con Heberto Padilla, luego se retractaron. Fue el caso de Julio Cortázar, en su texto «Poli crítica en la hora de los chacales», fechado en mayo de 1971, donde escribió: «así yo sé que un día volveremos a vernos, / buenos días, Fidel, buenos días, Haydee, buenos días, mi Casa, / mi sitio en los amigos y en las calles, mi buchito, mi amor, / mi caimancito herido y más vivo que nunca». Otros que supuestamente «rompían» con la Revolución cubana, como el propio Juan Goytisolo, visitarían luego la isla y tomarían parte en eventos de instituciones culturales del estado cubano.

Después de ser puesto en libertad, Padilla, desempleado, se entregó al alcohol, según Cabrera Infante. Su esposa ―cuyos padres habían abandonado Cuba en agosto de 1966 y vivían en Miami― logró salir con el hijo pequeño de ambos (Ernesto, de 6 años), hacia Estados Unidos en 1979, mientras él sobrevivía con traducciones que hacía para el Instituto del Libro (entre ellas, destaca una antología de la poesía romántica inglesa). Al año siguiente, gracias a la presión internacional y particularmente a las gestiones del senador Edward Kennedy,Obituario de Padilla, del 14 de octubre de 2000, en inglés, en el diario The Guardian (Londres). Consultado el 21 de febrero de 2013.Padilla pudo seguir a su esposa. Llegó a Nueva York, vía Montreal, el 16 de marzo de 1980, pero, como testimonian Cuza Malé y Cabrera Infante, esta experiencia y el exilio cambiaron a Padilla, que enfermó espiritualmente y nunca pudo reponerse del todo.«Heberto Padilla: el poeta que sigue sin soñar», artículo del 27 de septiembre de 2000 en el sitio web BBC (Londres). Consultado el 21 de febrero de 2013.

El exilio miniaturadeimagen|Roque Dalton y Heberto Padilla. Padilla pasó de Nueva York a Washington D.C. y, después, a Madrid, para finalmente instalarse en Estados Unidos, primero en Princeton (en el estado de Nueva Jersey) ―donde ayudó a su esposa a fundar la revista Linden Lane Magazine,Linden Lane Magazine, la revista hoy. Consultado el 13.03.2013. especializada en la literatura y el arte de los cubanos en el exilio― y después en otras ciudades, en las que se dedicó principalmente a la docencia.

En Estados Unidos no tuvo una vida fácil: fue muy criticado por parte de la emigración cubana debido a su participación (junto con otros escritores exiliados y de la isla) en el Encuentro de Estocolmo (mayo de 1994). Algunos sectores, especialmente de los cubanos de Miami, consideraron que esa conferencia ―convocada por el Centro Internacional Olof Palme―, era una manipulación del Gobierno castrista, por lo que la condenaron a priori y a ella no asistieron la prensa de esa ciudad ni la Radio y Televisión Martí. Los ataques arreciaron después de que los participantes se pronunciaran contra el embargo a Cuba.«Heberto Padilla: Nuestro encuentro en Estocolmo», artículo publicado el 4 de junio de 1994 en el diario El Nuevo Herald (Miami), reproducido en el Dossier-Homenaje a Heberto Padilla, de la revista La Habana Elegante, n.º 13. Miami (Estados Unidos), primavera de 2001. Consultado el 22 de febrero de 2013. El encuentro, según la poetisa y ensayista Lourdes Gil, le costó su trabajo en el Dade College de Miami, ciudad donde también residía su hermana Marta, y que finalmente tuvo que abandonar.«Heberto Padilla o "la encarnación del diálogo"», entrevista de Francisco Morán a Lourdes Gil, publicado en el «Dossier-Homenaje a Heberto Padilla», en la revista La Habana Elegante, n.º 13. Miami, primavera de 2001. Consultado el 22 de febrero de 2013.

Padilla tenía, además, serios problemas cardiacos y de diabetes. En febrero de 1997 sufrió dos infartos seguidos y tuvo que dejar su trabajo, pero, en la medida de sus posibilidades, continuó dando clases en universidades.

Padilla y Cuza Malé terminaron separándose en 1995, a iniciativa de ella, según la poetisa. Con su primera esposa, Bertha Hernández, había tenido tres hijos.Cuza Malé, Belkis (2012): «Hoy hace once años que partió Heberto Padilla: fotos, poema y dibujito inéditos», artículo publicado en el sitio web de Belkis Cuza Malé, entrada correspondiente al 25 de septiembre de 2011. Consultado el 1 de abril de 2013. Su última pareja fue Lourdes Gil, a la que conoció al día siguiente de llegar a Nueva York y con quien entabló una relación sentimental a partir del Encuentro de Estocolmo, en 1994. Entre 1999 y 2000 dio clases en las universidades de Columbus (Georgia), y también fue profesor en las universidades de Nueva York y de Miami.

A mediados de agosto de 2000 comenzó a enseñar en la Universidad de Auburn de Alabama.Bohlen, Celestine (2000): «Heberto Padilla, 68, cuban poet, is dead», artículo del 28 de septiembre de 2000 en el diario The New York Times (Nueva York). Consultado el 9 de septiembre de 2013. Murió cinco semanas después, el 25 de septiembre de 2000 —a los 68 años—, en su apartamento en Auburn, de un ataque al corazón.

Trayectoria literaria y publicaciones póstumas Padilla había debutado en 1949 con su poemario Las rosas audaces, al que siguió, en 1962, El justo tiempo humano, que recibió una mención en el Premio Casa de las Américas. Al año siguiente (1963), publicaría su primera novela, El buscavidas. En 1964 volvería a la poesía con el cuadernillo La hora.

Fuera del juego, «un poemario muy crítico del curso político en la isla en manos de Fidel Castro», marcó el quiebre con el Gobierno, que se convierte en definitivo con Provocaciones, su última producción en Cuba. Ya fuera de la isla reeditó algunos poemarios y publicó otros, sacó una segunda novela ―En mi jardín pastan los héroes, escrita en realidad a fines de los años 1960 y recuperada una década más tarde―,«Padilla se recupera de ataque cardíaco», artículo del 2 de noviembre de 1998 publicado en el sitio web Cubanet.