thumb|150px|Las comarcas churras dentro de la Comunidad Valenciana.
El castellano churro es el conjunto de variedades del español habladas en las llamadas comarcas churras de la Comunidad Valenciana, con rasgos comunes con el castellano de Aragón. Generalmente se supone que estas hablas, hoy en recesión y muy castellanizadas, tienen su base en el aragonés, afectando este a su fonética, morfosintaxis y léxico. Además, posee influencias valencianas posteriores a modo de adstrato que varían en intensidad dependiendo del municipio o comarca, aunque la mayoría son de carácter léxico, es decir, palabras o expresiones. El castellano-aragonés en tierras valencianas (Natividad Nebot Calpe)
Como cualquier habla popular, existen variedades dialectales, acrecentadas por el tradicional aislamiento geográfico montañoso y ruralidad. Es un habla de frontera rica en influencias provenientes de sus lenguas vecinas: aragonés, valenciano y castellano, aunque también encontramos léxico autóctono a estas comarcas así como reminiscencias de la lengua mozárabe.
Actualmente el habla más tradicional se encuentra muy deteriorada, hablándose hoy un dialecto mucho más cercano al castellano que el que podía oírse hace apenas unas generaciones. Sobreviven rasgos propios entre ancianos de mayor edad, aunque el uso del habla está y ha estado muy estigmatizado por denotar un menor nivel cultural.
No todo el castellano hablado en la Comunidad Valenciana es churro, conviven diferentes dialectos castellanos según las influencias e historia propias de cada comarca.
Generalmente se supone que el origen del habla churra se remonta a la Reconquista, concretamente a las diferentes repoblaciones llevadas a cabo en el Reino de Valencia. (Véase Comarcas churras#Historia y origen para un análisis más detallado).
Estado actual del habla
Desde los años 50 del sobre todo, el habla churra se ha encontrado en un estado de recesión importante. Cada nueva generación ha ido acercando su modo de hablar a la lengua estándar, dejando de usar léxico y modismos propios que quedan en el olvido, reemplazamos mayoritariamente por el castellano estándar.
Existe un gran estigma asociado al uso del habla churra, generando un sentimiento de inferioridad hacia quien la usa por parecer tener un nivel cultural más bajo que el de la lengua oficial. Son comunes las expresiones: aquí hablamos mu mal o similares, sobre todo entre los más ancianos que todavía conservan rasgos churros en su habla. Por esta razón, los pocos rasgos del habla que pudieran sobrevivir son "corregidos" por los hablantes de estas comarcas de cara al público culto, gente de fuera del pueblo o comarca.
Es un habla de carácter familiar, y dado que incluso los más ancianos conocen los sinónimos castellanos equivalentes, es común cambiar de cara al público palabras propias por castellanas: "eructar" en lugar de reglotar, "bostezar" en lugar de badallar, etc.
Fonética
Fonética de las vocales Alteración de las vocales átonas Rasgo típico del aragonés, así como de otras regiones de España, que se da de tres maneras principales: Asimilación: calandario (calendario), siguida (seguida), cumunión (comunión), etc. Disimilación: pisebre (pesebre), ciminterio (cementerio), menistro (ministro), etc. Influjo de prefijos: desgusto (disgusto), entosicar (intoxicar), etc.
Diptongos Reducción por asimilación, como en el aragonés: pacencia (paciencia), comenencia (conveniencia), Ugenio (Eugenio), etc. Diptongo ei pronunciado ai, como en otras hablas coloquiales y en aragonés: paine (peine), raina (reina), azaite (aceite), etc. Existen falsos diptongos como: ojualá (ojalá), cuerná (cornada).
Hiatos Se busca generalmente reducirlos, como en el resto de dialectos del español. Se reducen de tres maneras principales: Reducción por desplazamiento del acento: áhi (ahí), ráiz (raíz), etc. Reducción por cierre de vocales: /e/ por /ia/ o /io/, como en la lengua medieval: pasiar (pasear), pior (peor), etc. /e/ por /ai/, como en el aragonés: trai (trae), traite (tráete), etc. /o/ seguida de /e/ se cierra por /u/, por influencia valenciana: cuete (cohete), arreu (arreo), etc. /o/ seguida de una /a/ átona se cierra por /u/: augase (ahogarse), ajuarriero (ajoarriero). Pérdida de la consonante entre vocales, formando diptongo y cerrando la vocal, algo propio de Asturias, Aragón y todo el español coloquial: deputau (diputado), tejau (tejado), prau (prado), etc. Reducción al contraer fonemas vocálicos: Al perderse, normalmente, la /-d-/: flamerá (llamarada), chocolatá (chocolatada), tajá (tajada), etc. Al eliminar un fonema vocálico si el hiato se forma por dos distintos: mestro (maestro), bu (búho), ande (adonde), rite (ríete), etc. Reducción al añadir de una consonante: forma arcaica del habla que aparece hoy en día en Aragón, Asturias y Salamanca: chiminera (chimenea), diarrera (diarrea), tráiba (traía), agora (ahora), toballa (toalla), etc.
Pérdida de vocales Las vocales átonas iniciales suelen omitirse, como en aragonés: zaica (acequia), güela (abuela), drecho (derecho), nano (enano), etc. Se dan pérdidas de fonemas con consonantes, como en aragonés: aspro (áspero), muchismo (muchísimo), espritu (espíritu). Algunas por influencia valenciana: albarcoque (albaricoque), vespa (víspera). Se pierde la última vocal en algunas palabras, aunque en muy pocas: buenaz (buenazo), pastoraz (pastorazo), chiquín (hijo más pequeño). Existen influencias del valenciano a las que, por contra, se les añade una última vocal: grogo (amarillo, del valenciano grog), pelloque (manojo, del valenciano pelloc).
Intercambio de una vocal por consonante Sucede en algunas palabras, rasgo compartido con el Bajo Aragón: boltizo (bautizo), etc.
Adición de vocales Se suelen añadir los sonidos vocálicos: /a-/ en el inicio de palabra, un rasgo muy común en las hablas churras que aparece también en otras hablas coloquiales de España: alisiase (aliasiarse), arrematar (rematar), allegar (llegar), amoto (moto), arradio (radio), etc. /yod/ entre vocales al final de palabra e incluso en la sílaba anterior: cacarrutias (cagarrutas), diferiencia (diferencia), carrastuliendas (carnestolendas). En algunos lugares este rasgo afecta a los sufijos -ico/-ica, derivando en -iquio/-iquia: chiquio (chico), estijeriquias (tijeritas), poquiquio (poquito), etc.
Fonética de las consonantes A continuación se listan las principales agrupaciones de consonantes así como los principales rasgos del habla churra asociados a cada grupo.
Consonantes fonémicas sonoras (/b/, /d/, /g/) Confusiones entre consonantes:
/b/ y /g/, como en el resto de hablas coloquiales y el aragonés: güeno (bueno), agüelo (abuelo), gofetá (bofetada), gomitar (vomitar), bujero (agujero), etc. /b/ y /m/, como en el resto de hablas coloquiales y el aragonés: moniato (boniato), merenjena (berenjena), almóndigas (albóndigas), etc. /y/ y /l/: llimero (estercolero, confusión con yemero), etc. Se da incluso en toponimia: Barranco Aguarrollo (agua + arroyo). /g/ y /k/: cacarritas (cagarrutas), quitarra (guitarra), etc. /d/ y /b/.
Supresión de consonantes: Pérdida de la /b/: amos (vamos), tamién (también), etc. Pérdida de la /g/: miaja (migaja), juar (jugar), áuja (aguja), etc. Pérdida de la /d/, sobre todo, como en otras hablas coloquiales y el aragonés: Al inicio de palabras: emasiau (demasiado), esquiciau (desquiciado), etc. A mitad palabra: pue (puede), piazo (pedazo), ande (adonde), etc. En las terminaciones -ado, donde llega a formarse el diptongo -au: callau (callado), pesau (pesado), etc. En las terminaciones con vocales iguales, es decir -ada, -odo: prepará (preparada), na (nada), to (todo), etc. En posición final: usté (usted), verdá (verdad), etc. Pérdida de la /y/ si en contacto con una vocal: lió / leó (leyó), leendo (leyendo), etc.
Adición de consonantes: Sonido /g/ en sustantivos y la primera persona del presente de ciertos verbos, aunque este rasgo ha prácticamente desaparecido: guisopo (hisopo), yo suelgo (yo suelo), yo cosgo (yo coso), etc. Sonido /w/ delante de -ue, como en el castellano antiguo: güevo (huevo), güerto (huerto), güespe (huésped), etc. Sonido /y/ en todas las palabras que empiezan por -ie: yerba (hierba), yedra (hiedra), etc. Sonido /d/: endredar (enredar). Sonido /b/: bimbral (umbral). Para romper el hiato, como se ha explicado anteriormente, se añade también una consonante: toballa (toalla).
Consonantes oclusivas sordas (/p/, /t/, /k/)
Trueque de la /k/ por /t/ en algunas variedades: tien (quien) y la /p/ por /t/, como en el aragonés: petitas (pepitas).
Sonorización de la /k/ inicial, como en el aragonés y valenciano: guchara (cuchara), guchillo (cuchillo), gayato (cayato), etc.
Se conserva la /t/ final en algunos valencianismos, aunque no siempre: trompellot / trompellote (atolondrado), borinot (torpe), etc.
Consonantes fricativas sordas (/f/, /s/, /θ/)
Pronunciación /j/ de las /f/ iniciales seguidas de -ue, como en más hablas de España: juente (fuente), juerte (fuerte), juera (fuera), etc. Seseo del sonido /θ/ por /s/ en lugares cercanos a comarcas valencianoparlantes, por influencia del valenciano: desir (decir), sequia (acequia), etc. Se da también el seseo en zonas no seseantes en palabras de influencia valenciana concretas: haste (hazte), haslo (hazlo), etc. Por influencia aragonesa algunas palabras no se sesean en algunas variedades: zapo (sapo). Pérdidas menos frecuentes: Sonido /θ/ en algunas palabras por influencia aragonesa o valenciana, aunque es poco frecuente: trena (trenza), malea (maleza). Sonido /s/: refriau (resfriado). Sonido /x/, como en aragonés: festear (festejar) Adición de /s/, como en valenciano y aragonés: sisquiera (siquiera, ojalá), apostas (aposta), ribotas (arriba), o si nos (o si no), veste (vete), disle (dile), etc.
Consonantes nasales (/m/, /n/, /ñ/) Confusiones entre vocales: /m/ por /b/, algunos por influencia aragonesa o valenciana: berienda (merienda), bembrillo (membrillo), etc. /n/ por /l/, /r/, /d/, /s/ como en aragonés: alcontrar / alcuentrar (encontrar), vereno (veneno), etc. /n/ se pronuncia /ñ/ en ñudo (nudo) como en el aragonés, y viceversa, como en topónimos como: Las Canadillas (Torralba, Alto Mijares). En la comarca de La Serranía (Los Serranos), la n- inicial delante de i se cambia por ñ, como en el aragonés: ñido (nido), ñiño (niño), ñieto (nieto), etc.
Adición de consonantes: /n/ o /m/ al inicio o mitad de palabra, como en el aragonés: asina (así), monflete (moflete), trompezón (tropezón), etc. Algunas por influencia valenciana: volantín (volatín), carranca (carraca), y a final de palabra en jabalín (jabalí).
Consonantes vibrantes (/r/, /rr/) Confusiones entre consonantes: Algunas r por l y viceversa, como en el valenciano y aragonés: reflán (refrán), esbarar (resbalar), celebro (cerebro), folestero (forastero), almario (armario), etc.
/r/ por /rr/, como en valenciano y aragonés: arrañar (arañar), garrampiñar (garapiñar). En algunas variedades la /rr/ se debilita a una /r/, algunas por influencia valenciana: manduria (bandurria), bario (barrio), tiria (tirria). /r/ por /n/: barrena (barrera).
Pérdida de consonantes: /r/, como en otros dialectos españoles: paice (parece), mia (mira), pa (para), espate (espérate), quies (quieres), etc. Algunas son por influencia valenciana o aragonesa: reguñir (regruñir), padastro (padrastro), etc.
En el infinitivo se pierde totalmente la -r, como en diferentes dialectos del español incluyendo el habla aragonesa: afaitase (afeitarse), llevalo (llevarlo), morise (morirse), etc.
Adición de consonantes: /r/, algunas por influencia valenciana o aragonesa: carchofa (alcachofa), arguilando (aguilando), orso (oso), grillarse (guillarse, chiflarse), etc.
Consonantes líquidas (/l/, /ll/) Tradicionalmente no existe yeísmo en las hablas churras, como en Aragón y Navarra, aunque en muchas variedades hoy en día sí se confunden la /ll/ y /y/.