right|thumb|250px|Pedro Vicente Cañete Pedro Vicente Cañete y Domínguez (Asunción, Paraguay, Imperio Español, 1749 - Chuquisaca, Charcas, Imperio Español, 1816) fue un funcionario y tratadista paraguayo de fines del y comienzos del . Tuvo destacada actuación en Chile, Paraguay, el Río de la Plata, el Alto Perú y en la Villa Imperial de Potosí. De los paraguayos de su tiempo es considerado por algunos como quien alcanzó mayor relevancia fuera de su tierra. Fue también famoso por las discordias en las que se vio envuelto y por su denodada oposición a la Revolución de Mayo.Mariluz Urquijo, José María, reproducido en Historia paraguaya: anuario del Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas, Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas, Academia Paraguaya de la Historia, 1981.
Biografía
Nació en Asunción en 1749 (1750 según otros historiadores), en el seno de una familia de abolengo. Sus padres fueron el sargento mayor y regidor José Cañete Sánchez de Vera y Aragón, regidor en 1769 y luego regidor perpetuo, era dueño de haciendas en el Valle de Barsequillo, Paraguay. Era hijo ilegítimo del Gobernador José de Antequera y Castro (1689-1731), de importante actuación en la Segunda revolución comunera del Paraguay, y de la paraguaya Micaela Sánchez de Vera y Aragón, hija de Bartolomé Sánchez de Vera y Aragón (descendiente del último adelantado, Juan Torres de Vera y Aragón) y de Rosa Cañete, naturales de Asunción. Luego de la expulsión de los jesuitas de las posesiones españolas, José Cañete de Antequera solicitó del rey Carlos III de España carta de legitimación y la obtuvo por Real Orden de 1779. Casó hacia fines de la década de 1740 con Juana Cantalicia Domínguez de Escobar.Era hija del sargento mayor Juan José Domínguez y Yegros, hijo del capitán Antonio Domínguez y de Antonia de Yegros, y de Jacinta de Rojas Aranda. Pedro Vicente tenía cuando menos tres hermanas (Ignacia Lucía, María de la Merced e Ignacia Luisa) y un hermano, el doctor José Ignacio Cañete.
Los estudios primarios los efectuó en Asunción y se trasladó luego a Córdoba del Tucumán donde cursó tres años de Filosofía. Allí trabó amistad con su condiscípulo Gregorio Funes, después Deán de la Catedral de esa ciudad y destacado miembro de la Junta Grande surgida en 1811 como gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
El 9 de diciembre de 1771 se inscribió en la Real Universidad de San Felipe de Santiago de Chile con el propósito de culminar sus estudios de teología y comenzar los de leyes. Alcanzó sucesivamente los grados de Licenciado (13 de febrero de 1773) y Doctor en Teología (13 de octubre), y los de Bachiller, Licenciado y Doctor en Cánones y Leyes, jurando como Abogado el 1º de octubre de 1776. En 1773 y 1774 fue catedrático sustituto de Vísperas en esa casa de estudios, y el 2 de octubre de 1776 ganó por concurso la cátedra de artes. Actuó también en esos años como Protector sustituto de Naturales y de asesor del Gobernador de Chile.
thumb|140px|Pedro de Cevallos. A los pocos meses abandonó su cátedra para asumir el cargo de asesor general y auditor de guerra del primer virrey de Buenos Aires, Pedro de Cevallos. En 1777 se trasladó a esos efectos a Buenos Aires, donde cumplió funciones de asesoramiento letrado para el Virrey, el Cabildo de la ciudad, la Real Hacienda (cuyo tribunal integró interinamente), el juez eclesiástico y el Tribunal de la Santa Cruzada, y resultó elegido síndico procurador general, cargo desde el que promovió diversas iniciativas como la asistencia a las víctimas de una epidemia en la campaña, la construcción de un muelle y la reparación de calles y caminos. Se dedicó también al ejercicio del derecho y como apoderado del Cabildo de Asunción (donde su padre tenía gran influencia) cuestionó el sistema del puerto preciso.La ciudad de Santa Fe había sido declarado como Puerto Preciso por la Corona Española en 1662, lo que significaba que todas las embarcaciones que se dirigían al Paraguay por el río Paraná debían registrarse y hacer escala obligada en esa ciudad. En 1780 el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo retiró el privilegio.
Reemplazado Pedro de Cevallos por Juan José de Vértiz y Salcedo, Cañete abandonó la Real Audiencia de Buenos Aires. El 17 de enero de 1778 Cañete se casó con Catalina Duran y Zebicos, natural de Buenos Aires.
Teniente asesor letrado del Gobernador del Paraguay thumb|240px|left|Virreinato del Río de la Plata. En enero de 1781, fue elegido regidor y síndico procurador general del Cabildo de Buenos Aires, pero a mediados de año renunció al cargo por haber sido llamado como asesor del gobierno paraguayo por pedido del gobernador Pedro de Melo,. El 6 de agosto fue nombrado en su reemplazo Domingo Belgrano Peri, padre del Gral. Belgrano.
El 7 de diciembre de 1781, el virrey Vértiz lo designó Teniente Asesor Letrado del Gobierno del Paraguay, el primero de esa provincia. Los dos años y medio que ejerció tal empleo fueron los únicos que pasó en su patria, de la que se marcharía definitivamente en 1784. Durante ese lapso, apoyó al Gobernador en la defensa de las prerrogativas del patronato en los conflictos de jurisdicción entre el poder político y el Cabildo de la Catedral, formuló el primer plan de estudios y estatuto del Real Colegio Seminario de San Carlos, y para facilitar la aplicación de la nueva Ordenanza de Intendentes redactó el Reglamento de Propios y Arbitrios de la ciudad de Asunción y los de Villa Rica del Espíritu Santo y Curuguaty, así como los de Bienes de Comunidad de varios pueblos de indios. Allí publicó en defensa de la posición del gobernador su Sintagma de las resoluciones prácticas cotidianas del Real Patronazgo de las Indias según el orden y método establecido por las Leyes del Reino y Reales Cédulas.
Cañete en la Villa Imperial de Potosí thumb|300px|left|Mapa de la antigua Provincia de Potosí con seis partidos: Porco, Chayanta, Lípez, Chichas, Atacama y Tarija. Orientación de sur-norte. A mediados de 1783 solicitó una plaza en las audiencias de Buenos Aires, Charcas o Lima. Su pedido fue acompañado por un informe favorable del gobierno de la provincia del Paraguay: "Habiendo Cañete despachado muchísimos y graves negocios, en que tenían parte algunos parientes suyos, ha prevalecido la justicia de los extraños, portándose con tanto ejemplo en su vida y costumbre, que con estar en su patria, nadie le ha recusado legítimamente, ni se han interpuesto más que seis recursos de los sentenciados con su parecer." Pese a su solicitud, el 24 de septiembre de 1783, Cañete fue designado como teniente letrado y asesor del Gobierno e Intendencia de Potosí, cargo similar al ejercido en Paraguay. A mediados de 1784 se trasladó a su nuevo destino en el Alto Perú, donde permanecería el resto de su vida. Escribe entonces de sí mismo:
Se convirtió entonces en consejero del primer intendente de Potosí, Juan del Pino Manrique de Lara, y de su sucesor, Francisco de Paula Sanz, colaborando activamente con ellos en la política tendiente a la modernización de la estructura minera potosina y abogando por la reforma y revitalización del sistema de mita y mejoras en la técnica, especialmente el uso de azogue (Mercurio (elemento)|mercurio). Con ese objeto redactó unas Ordenanzas de Minería y en 1787 la Guía histórica, geográfica, física, política civil y legal del Gobierno e Intendencia de la Provincia de Potosí. Años más tarde agregaría el Código Carolino de Ordenanzas Reales de las Minas de Potosí y demás provincias del Río de la Plata, obra compleja y ambiciosa que pretendía cubrír en todos sus aspectos la actividad minera en la región del Río de la Plata.
Por Real Decreto del 8 de mayo de 1791 se le acordaron honores de Oidor de la Audiencia de Charcas, pero sin cambios en sus atribuciones ni en sus ingresos. En 1793 el fiscal de la Audiencia de Charcas y director de la Academia Carolina Victorián de Villava escribió su Discurso sobre la mita de Potosí y apuntamiento para la reforma del Reino de España e Indias oponiéndose al sistema de mita, el que fue replicado por Pedro Vicente Cañete, favorable a la institución. thumb|250px|right|Vista del Cerro Rico desde el Arco de Cobija. thumb|250px|Imagen del cerro durante la época colonial.
Potosí constituía en ese tiempo una sociedad muy cerrada, orgullosa de sus blasones y de sus riquezas y Cañete halló dificultades para integrarse en la sociedad potosina en su carácter de extranjero.Carlos R. Centurión, Historia de la cultura paraguaya, Ortíz Guerrero, 1961. No obstante logró hacerlo casándose con Melchora Pérez Prudencio, dama de alto linaje e hija del arrendatario del ingenio de moler metales de Potosí, Fermín Prudencio Pérez (hijo natural de Pedro Prudencio Pérez, uno de los mercaderes de plata de Potosí) y de María Josefa Quizado de Ortega, y sobrina política del rico azoguero Juan de Peñarubia (Buechler, 1989, II, 322 y 343). Con ella tuvo dos hijas.
No obstante, en 1803, ante reiteradas denuncias y quejas de algunos acaudalados mineros y del intendente Sanz, quien lo acusaba de ser causante de los conflictos que se producían en su distrito, el virrey Joaquín del Pino y Rozas lo trasladó de manera cautelar a la Presidencia de Charcas manteniendo su jerarquía. Por su lado, el Consejo de Indias obtuvo, por Real Orden del 4 de octubre de 1804, la suspensión preventiva de Cañete y la instrucción del correspondiente sumario. La causa se prolongó hasta 1810 cuando fue finalmente declarado inocente, pese a lo cual no pudo ser repuesto en su cargo de Potosí por la fuerte oposición que encontraba.
Cañete se trasladó a Chuquisaca (la actual Sucre, conocida entonces también con los nombres de Charcas y La Plata) a hacerse cargo de su nuevo puesto. Fue asesor y luego secretario del gobernador. En la ciudad existía un sordo conflicto entre el gobernador Ramón García de León y Pizarro y el Arzobispo Benito María Moxó y Francolí por un lado y los cabildos secular y religioso por el otro, apoyados por la Real Audiencia de Charcas y el Claustro. Optando por la autoridad se ganó nuevos enemigos entre lo que él definía como "clérigos voluntariosos y oidores prepotentes". El gobernador Pizarro afirmaba que "La pluma de mi asesor domina la de los doctores de Chuquisaca desde la flecha de la torre metropolitana."
thumb|140px|right|Goyeneche. A fines de 1808 se tuvo noticias de la llegada a Buenos Aires del representante de la Junta de Sevilla José Manuel de Goyeneche y su reconocimiento por el virrey Santiago de Liniers y Bremond. En acuerdos del 18 y el 23 de septiembre, la Real Audiencia de Charcas se opuso al reconocimiento de la Junta de Sevilla y de Goyeneche como legítimo comisionado "habiendo otras juntas provinciales independientes de la de Sevilla", mientras que el gobernador y el obispo apoyaron a Goyeneche.
Las noticias de la entrevista de Goyeneche con la infanta Carlota Joaquina de Borbón, esposa del rey Juan VI de Portugal, despertaron alarma en la población que dio por cierta la existencia de un plan para entregar América a la regencia de la Infanta y consiguientemente al Brasil. La llegada de Goyeneche con pliegos de Carlota y la destrucción del registro en el libro de actas de la oposición del Claustro a sus eventuales derechos empeoraron la situación.
thumb|140px|right|Carlota Joaquina Teresa de Borbón.