Gigantopithecus blacki es la única especie conocida de Gigantopithecus (del latín «gigantis», gigante, y del griego «πίθηκος» pithekos, mono; castellanizado, gigantopiteco), un género extinto de primates hominoideos que vivió en Asia suroriental. Los primeros restos de G. blacki, dos terceros molares, fueron identificados originalmente en una farmacia tradicional por el antropólogo Ralph von Koenigswald en 1935, quien posteriormente haría la descripción del primate. En 1956, se halló la primera mandíbula y cerca de 1000 dientes en Liucheng, y numerosos restos se han encontrado en al menos 16 yacimientos. Sin embargo, solo se han encontrado 4 mandíbulas y dientes, ya que parece que los otros elementos del esqueleto fueron probablemente consumidos por puercoespines antes de que pudieran fosilizarse. Alguna vez se creyó que Gigantopithecus era un hominino, un miembro del linaje humano, pero se lo considera ahora como un pariente cercano de los orangutanes, clasificado en la subfamilia Ponginae.
Gigantopithecus ha sido tradicionalmente clasificado como un simio enorme parecido a un gorila, pesando potencialmente 200–300 kg en vida, pero la escasez de restos hacen que las estimaciones de tamaño sean especulativas. Esta especie parece haber sido sexualmente dimórfica, siendo los machos mayores que las hembras. Los incisivos eran reducidos y los caninos parecen haber funcionado como premolares. Los premolares a su vez son de corona alta y el cuarto premolar se asemeja mucho a un molar. Los molares en sí son los mayores conocidos en cualquier primate, y tienen una superficie relativamente plana. Gigantopithecus tenía el esmalte dental más grueso de cualquier simio con más de 6 mm en algunas áreas, aunque la capa era moderada al tomar en cuenta el tamaño del diente.
Gigantopithecus parece haber sido un herbívoro generalista consumidor de plantas C3 de bosques, con mandíbulas adaptadas a moler y cortar plantas duras y fibrosas; el esmalte grueso ayudaba a resistir alimentos con partículas abrasivas como tallos, raíces y tubérculos; y los dientes tienen trazas de frutas de la familia de los higos. Vivía principalmente en bosques tropicales a subtropicales.
Taxonomía Historia de la investigación thumb|left|Friedemann Schrenk sosteniendo el molar holotipo de Gigantopithecus blacki. Gigantopithecus blacki fue nombrado por el antropólogo alemán Ralph von Koenigswald en 1935 con base en 2 terceros molares inferiores. Él señaló que eran "der enorme Grösse besitzt" ("de enorme tamaño"), ya que medían 20x22 milímetros. El nombre de la especie, blacki es en honor del paleoantropólogo canadiense Davidson Black, quien había estudiado la evolución humana en China y había muerto el año anterior. Von Koenigswald había encontrado los dientes en una farmacia en Hong Kong en donde eran vendidos como "huesos de dragón" para ser usados en la medicina tradicional china. Ya en 1939, tras haber adquirido más dientes, determinó que estos procedían de alguna zona en Cantón o Guangxi. Él no pudo describir formalmente al espécimen tipo hasta 1952 debido a que fue capturado por las fuerzas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial. Los dientes descubiertos originalmente son parte de las colecciones de la Universidad de Utrecht.
En 1955, un equipo de investigación liderado por el paleontólogo chino Pei Wenzhong fue asignado por el Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología chino (IVPP) para hallar al yacimiento original de Gigantopithecus. Se recolectó así 47 dientes entre los cargamentos de "huesos de dragón" en Guangdong y Guangxi. En 1956, el equipo descubrió los primeros restos in situ, y el tercer molar y premolar, en una cueva en la montaña Niusui en Guangxi (posteriormente llamada "cueva de Gigantopithecus"). También en 1956, el granjero de Liucheng Xiuhuai Qin descubrió más dientes y la primera mandíbula en sus terrenos. Entre 1957 a 1963, la expedición del equipo del IVPP llevó a cabo excavaciones en esta área y recuperó 2 mandíbulas adicionales y más de 1000 dientes.
Restos confirmados de Gigantopithecus se han encontrado desde entonces en 16 localidades diferentes a lo largo del sur de China. Los sitios situados más al norte son Longgupo y Longgudong, justo al sur del río Yangtze, y la más al sur es la isla Hainan en el mar de la China Meridional. Un canino aislado de la cueva Thẩm Khuyên, Vietnam, y un cuarto premolar de Pha Bong en Tailandia, posiblemente podrían ser asignados a Gigantopithecus, aunque también podrían representar restos del extinto orangután Pongo weidenreichi. Dos mandíbulas de Semono en el centro de Java, Indonesia, descritas en 2016 también podrían ser fósiles de Gigantopithecus. Los restos más antiguos datan de hace 2 millones de años de la caverna Baikong, y los más recientes de hace 380000–310000 años de la caverna Hei. En 2014, una cuarta mandíbula confirmada fue descubierta en Yanliang, en el centro de China. Tal y como indican las frecuentes marcas de mordidas de roedores, los dientes quedaron acumulados principalmente en cuevas probablemente debido a las actividades de puercoespines. Los puercoespines roen los huesos para obtener nutrientes necesarios para el crecimiento de sus púas, y pueden arrastrar grandes huesos hasta sus guaridas subterráneas y consumirlos completamente, excepto por las duras coronas cubiertas de esmalte de los dientes. Esto puede explicar por qué los dientes son hallados típicamente en grandes cantidades, mientras que otros restos no dentales son muy raros.
Clasificación En 1935, von Koenigswald consideró que Gigantopithecus estaba cercanamente relacionado con Sivapithecus del Mioceno de la India. En 1939, el paleontólogo sudafricano Robert Broom hizo la hipótesis de que estaba emparentado de cerca con Australopithecus y el último ancestro común de los humanos y otros simios. En 1946, el antropólogo judío alemán Franz Weidenreich describió a Gigantopithecus como un ancestro humano como lo era "Gigantanthropus", creyendo que el linaje humano pasó por una fase de gigantismo. Él estableció que los dientes se parecían más a los de los humanos modernos y a Homo erectus (por entonces considerado como uno de los más antiguos miembros del linaje humano, "Pithecanthropus" correspondiente a los especímenes de Java), e imaginó el linaje que conducía de Gigantopithecus, al primate de Java Meganthropus (considerado como un ancestro de los humanos), a "Pithecanthropus", luego a "Javanthropus", y finalmente a los aborígenes australianos. Esto era parte de la hipótesis multirregional, en la que todas las poblaciones humanas actuales evolucionaron independientemente a partir de una especie humana arcaica local, más que compartir un solo ancestro más reciente y de anatomía completamente moderna. En 1952, von Koenigswald estuvo de acuerdo en que Gigantopithecus era un hominino, pero creía que era una rama lateral, y no un ancestro directo de los humanos. El considerable debate de si Gigantopithecus era o no un hominino continuó en las 3 décadas siguientes hasta que se hallaron varios homininos primitivos africanos, situando así los orígenes de la humanidad en África, en lugar de Asia. En 1969, se clasificó a una mandíbula de 8.6 millones de años de las colinas Siwalik en el norte de la India como G. bilaspurensis porque en ese tiempo se creía que era un ancestro de Gigantopithecus. Ésta tenía similitud con un molar descubierto en 1915 en la meseta Pothohar en Pakistán que fue entonces clasificado como Dryopithecus giganteus. Von Koenigswald reclasificó a D. giganteus en 1950 en su propio género, Indopithecus, pero el nombre fue cambiado de nuevo en 1979 a G. giganteus por los antropólogos estadounidenses Frederick Szalay y Eric Delson hasta que Indopithecus volvió a ser usado en 2003 por el antropólogo australiano David W. Cameron. Gigantopithecus bilaspurensis es ahora considerado como un sinónimo de Indopithecus giganteus.
thumb|Un orangután de Borneo macho. Gigantopithecus se clasifica en la subfamilia Ponginae, emparentada de cerca con Sivapithecus e Indopithecus. Esto convierte a los orangutanes en sus parientes vivos más cercanos. Sin embargo, hay pocos rasgos similares (sinapomorfias) que vinculen a Gigantopithecus con los orangutanes debido a los restos escasos, siendo el principal argumento morfológico sus cercanas afinidades con Sivapithecus, el cual es considerado a su vez como un pongino basándose en sus rasgos craneales. En 2017, el paleoantropólogo chino Yingqi Zhang y el antropólogo estadounidense Terry Harrison sugirieron que Gigantopithecus está más relacionado con el género chino Lufengpithecus, el cual se extinguió cerca de 4 millones de años antes de Gigantopithecus.
En 2019, se publicó un estudio de secuenciación de péptidos de las proteínas de la dentina y el esmalte de un molar de Gigantopithecus de la caverna Chuifeng que indica que este animal estaba de hecho emparentado de cerca con los orangutanes, y que, asumiendo que la tasa de mutación actual de los orangutanes ha permanecido constante, habrían compartido un ancestro común hace unos 12–10 millones de años, entre mediados a finales del Mioceno. Su último ancestro común debió haber sido parte de una radiación evolutiva de simios en el Mioceno. En este mismo estudio se calculó el tiempo de divergencia entre los Ponginae y los grandes simios africanos entre hace unos 26–17.7 millones de años.
Cladograma de acuerdo con Zhang y Harrison, 2017:
Descripción Tamaño thumb|left|Reconstrucción especulativa de Gigantopithecus con morfología robusta y postura similar a la de un gorila. Las estimaciones de tamaño totales son sumamente especulativas ya que solo se conocen dientes y elementos de la mandíbula, y el tamaño de los molares y el peso total corporal no siempre se correlacionan, como ocurre con los homininos con megadoncia postcanina como Paranthropus los cuales son primates de cuerpos relativamente pequeños con molares comparativamente enormes con un esmalte dental muy grueso. En 1946, Weidenreich sugirió que Gigantopithecus era el doble de grande que los gorilas machos. En 1957, Pei Wenzhong estimó una altura total de unos 3 metros. En 1970, los paleontólogos estadounidenses Elwyn Simons y Peter Ettel aproximaron una altura de casi 2.7 metros y un peso de más de 270 kilogramos, lo cual es cerca de 42% más pesado que un gorila macho. En 1979, el antropólogo estadounidense A. E. Johnson Jr. usó las dimensiones de los gorilas para estimar una longitud del fémur en 54.4 centímetros y una longitud del húmero de 62.7 cm. para Gigantopithecus, cerca de 20–25% más largos que los de los gorilas. En 2017, Zhang y Harrison sugirieron una masa corporal de 200–300 kilogramos, aunque admitieron que es probable que sea una sobreestimación y que es imposible obtener una estimación confiable de la masa corporal sin restos más completos.
Dentadura