Las Misiones conventuales de Michoacán son una serie de históricos conjuntos conventuales localizados en el actual estado de Michoacán de Ocampo, México. Los conventos fueron levantados por órdenes religiosas para la Evangelización en la Nueva España y consolidación de núcleos urbanos entre la población, durante los primeros años de la Colonización española de América, principalmente en el .
Los conjuntos conventuales formaron parte vital de los pueblo de misión y fueron una importante manera de organización administrativa y eclesiástica en su área de influencia que abarcaba otros pueblos cercanos. En ellos aparte de la evangelización, se desarrollaba la agricultura, educación y enseñanza de oficios entre la población. Internamente los frailes desarrollaron aportaciones en diferentes ámbitos de la cultura y humanidades, como en la literatura, estudios filosóficos, antropológicos entre otros, destacaron notablemente en las artes como la pintura. Desde el los antiguos conventos ya no forman parte de la iglesia para su uso a raíz de las leyes de desamortización. Hoy en día las antiguas misiones conventuales que se conservan en Michoacán, representan un legado arquitectónico de importante valor histórico, social y artístico.
Las principales órdenes mendicantes que asentaron misiones en Michoacán durante el fueron la Orden Franciscana y la Orden de San Agustín, seguidas de otras como la Orden Jesuita.
Historia
Antecedentes históricos
En 1536 se fundó el antiguo Obispado de Michoacán (hoy arquidiócesis de Morelia) siendo la cuarta diócesis más antigua de México, teniendo como su sede a Tzintzuntzan a la que llamaron “Ciudad de Michoacán”. Su primer obispo fue Vasco de Quiroga de origen español, quien había llegado a la Nueva España como oidor de la Segunda Real Audiencia de México. Muy pronto, Don Vasco de Quiroga trasladó la sede episcopal a Pátzcuaro. De hecho, no residió en la Capital del Reino Purépecha, dada la insalubridad del lugar. Implementó políticas sociales y eclesiásticas a favor del pueblo purépecha, desarrollando varios pueblos con hospitales y escuelas de oficios siguiendo el ejemplo de los misioneros. En Pátzcuaro, fundo el Colegio o Seminario para la formación de su clero secular o diocesano, al que también fue confiando la atención y el ministerio de algunos templos y lugares. Fue un gran impulsor de la evangelización realizada por las órdenes religiosas mendicantes presentes en su Arzobispado. Los franciscanos estaban ya establecidos cuando él llegó; luego llegaron los Agustinos y otras Órdenes; a todas confío algunos lugares y territorios a lo largo del Obispado de Michoacán, como ocurrió en todo el territorio de la Nueva España. El clero secular diocesano aún no estaba presente en los territorios de misión.
Historia de la Misiones Franciscanas en Michoacán
En 1523 se estableció en México la Orden de Frailes Menores (OFM - Franciscanos), con la llegada de los "Doce Apóstoles", los 12 misioneros franciscanos que llegaron oficialmente a México, bajo la obediencia de Fr. Martín de Valencia. Dos años antes ya habían llegado tres grandes misioneros de la misma Orden: Fr. Pedro de Gante, Fr. Juan de Aora y Fr. Juan de Tecto.
El año de 1525, a petición del rey purépecha, los misioneros franciscanos llegaron a Michoacán encabezados por fray Martín de Jesús o de la Coruña estableciéndose en Tzintzuntzan que era la capital del antiguo pueblo purépecha desde mediados del hasta su caída ante los españoles.
En Tzintzuntzan se fundó el primer convento de la orden franciscana en Michoacán, posteriormente se fundaron conventos en otros puntos del Obispado de Michoacán como Pátzcuaro, Zinapécuaro, Uruapan, Tarecuato, Erongarícuaro, Zacapu, Guayangareo, (después antigua Valladolid, hoy Morelia), Acámbaro en el actual estado de Guanajuato, entre otras poblaciones.
La orden franciscana para su administración y para llevar a cabo sus obras de evangelización, desde el se dividió en dos tipos de entidades llamadas “Provincias” o “Custodias”. Estas eran dependientes de aquellas. Ambas entidades están formadas por una serie de conventos en un territorio determinado. La diferencia entre ellas está en que las Provincias son autosuficientes por el número de sus frailes y las vocacioes a la Orden, por su capacidad para formar a los nuevos miembros de la Orden y por su autonomía económica; de lo contrario, eran Custodias dependientes.
En 1535 se llevó a cabo a nivel mundial el Capítulo General de la Orden de Frailes Menores en la ciudad de Niza, Francia, el cual determinó erigir la Custodia franciscana de la Nueva España, hasta entonces dependiente de la Provincia de la Santa Cruz en la Isala de San Salvador, y le impuso el nombre de “Provincia del Santo Evangelio de México”. El mismo año y en tal ocasión, las casas de misión establecidas desde Tzintzuntzan hasta el actual estado de Jalisco, se elevaron al rango de "Custodia de San Pedro y San Pablo de Michoacán".
En 1541 el franciscano fray Juan de San Miguel fundó Uruapan con nueve barrios, posteriormente el pueblo de San Miguel el Grande, Peribán, Carapan, Los Reyes de Salgado entre otros.
En 1565, el Capítulo General de la Orden de Frailes Menores celebrado en Valladolid, España, elevó la Custodia de San Pedro y San Pablo de Michoacán a la categoría de Provincia autónoma. Ese mismo Capítulo General de 1565, erigió la Custodia de Santiago de Nueva Galicia (Jalisco), dependiente de la Michoacán hasta el año 1610, cuando fue erigida como "Provincia de Santiago de Nueva Galicia".
En 1753 las parroquias franciscanas en del territorio de la Nueva España pasaron a ser administradas por el clero secular, por mandato del rey de España y aprobación de la Santa Sede. En ese tiempo la mayoría de los frailes ya eran mexicanos pero todavía existían algunos españoles que comenzaron a regresar a España. Una vez lograda la Independencia de México, se obligó a los ciudadanos españoles a salir del país, entre ellos a los frailes franciscanos de procedencia española que quedaban. Posteriormente las misiones fueron reduciéndose en sus funciones hasta agotarse completamente. En 1833 se promulgaron leyes de secularización civil y en 1859 la ley de exclaustración de religiosos. Para 1908 solo quedaron tres Provincias en el país, la de México, la de Michoacán y la de Jalisco; reducidas a comisarías por el Gobierno General de la Orden. Posteriormente surgen las leyes del Presidente de México Plutarco Elías Calles que desencadenó en la Guerra Cristera. Actualmente ninguna antigua misión conventual en Michoacán está en funciones de la orden franciscana ni de ninguna otra orden religiosa.
Las principales actividades que realizaron los frailes franciscanos en sus misiones conventuales fueron la instrucción religiosa y administración de sacramentos entre la población, así como la educación creando en algunos poblados escuelas primarias e internados para niños. Así como la implementación de talleres de oficios como carpintería, ebanistería, herrería, pintura, escultura entre otros. Desarrollaron la agricultura importando semillas y plantas de Europa. Los franciscanos se distinguieron en Michoacán por la obra hospitalaria atendiendo hospitales impulsados por fray Juan de San Miguel. Por otra parte los misioneros franciscanos realizaron diversos estudios de la lingüística indígena como de la lengua náhuatl, purépecha, otomí, pirinda entre otras. Así como importantes estudios en el campo de la filosofía, teología, historia, etnográfica, como lo fue la obra literaria “La Relación de Michoacán” donde se narra la historia y costumbres del pueblo purépecha.
Entre los frailes franciscanos que realizaron su labor en Michoacán destacan: el danés fray Jacobo Daciano príncipe de la Casa Real de Dinamarca (Casa de Oldemburgo) que renunció a sus títulos convirtiéndose en fraile misionero franciscano, en Michoacán se destacó por la defensa de los derechos del pueblo purépecha, evangelizó y fundó varios pueblos.
Historia de la Misiones Agustinas en Michoacán
En 1533 llegaron a la Nueva España los primeros 7 frailes de la Orden de San Agustín, encabezados por el vicario provincial fray Francisco de la Cruz, fundaron en la Ciudad de México su primer convento. En 1537 se celebró un Capítulo de la orden agustina en la Nueva España, donde se decidió evangelizar la entonces inhóspita Región de Tierra Caliente, zona que abarca parte de las actuales entidades de Michoacán y Guerrero.
En 1538 llegaron los frailes agustinos al Obispado de Michoacán, ese año fray Juan de San Román y Fray Diego de Chávez y Alvarado (sobrino del conquistador español Pedro de Alvarado) iniciaron la construcción en Tiripetío de lo que sería el primer convento agustino en Michoacán. En 1539 fray Juan de San Román se desplazó al sur del obispado fundando en Tacámbaro un segundo convento con el apoyo del encomendero Cristóbal de Oñate.
En 1540 fray Juan de San Román y fray Diego de Chávez y Alvarado se dirigieron a la región de Tierra Caliente Michoacán donde fundaron Doctrinas (que es como se les llamó a sus demarcaciones parroquiales), llegando a tener los agustinos en el 40 doctrinas en la región.
Mientras tanto el convento de Tiripetío quedó a cargo de fray Alonso de la Vera Cruz quien en 1540 estableció en el lugar el “Colegio Mayor de la Orden Agustiniana” con la finalidad de formar religiosos para evangelizar la región de Tierra Caliente.
En 1567 el Provincial de los agustinos en la Nueva España fray Juan de Medina Rincón entregó las doctrinas agustinas de la región de tierra caliente al Obispado de Michoacán encabezado en ese entonces por el Obispo Antonio Ruiz de Morales y Molina, para que fueran administradas por los clérigos seculares (sacerdotes diocesanos).
A partir de entonces los agustinos en Michoacán se enfocarían en atender la región centro-norte del Obispado de Michoacán, área que comprendía parte de las hoy entidades de Michoacán y Guanajuato. Fundaron en Guayangareo (antigua Valladolid hoy Morelia) el que sería el convento principal de la Provincia Agustina de Michoacán. Así mismo fundaron doctrinas y conventos en: Yuririapúndaro (hoy Yuriria) donde se fundó el Convento de Yuriria por fray Diego de Chávez y Alvarado, iniciado en 1550 e inaugurado en 1559. Cuitzeo, Huango (hoy Villa Morelos), Charo, Ucareo, Jacona y Copándaro.
En 1602 la orden agustina en la Nueva España decidió dividirse en dos provincias, siendo una la “Provincia del Santísimo Nombre de Jesús” que tenía como centro la capital del país y un territorio que abarcaba al norte hasta la Huasteca y al sur hasta Guerreo. Y se creaba la nueva “Provincia Agustiniana de San Nicolás de Tolentino de Michoacán” contado en ese entonces con 22 conventos en la demarcación que comprendía Michoacán, Guanajuato hasta Zacatecas.
En el a las órdenes religiosas de la Nueva España se les quitaron varias parroquias para que fueran administradas por los obispados a través del clero secular. A partir de la Independencia de México y a lo largo del la orden agustina, así como otras órdenes religiosas en el país entraron en decadencia, hasta extinguirse su labor en los antiguos conventos.
Entre los frailes agustinos que realizaron su labor en Michoacán destacan los españoles fray Juan Bautista Moya llamado el “Apóstol de Tierra Caliente” y fray Alonso de la Vera Cruz quien entre otras obras fundó el Colegio de Tiripetío, institución que se ha considerado es la primera Universidad del continente Americano, además de ser un antecedente del Colegio que fundara Vasco de Quiroga, la actual Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Ver: Escudo de Michoacán.
Arquitectura
Elementos arquitectónicos de los conventos