thumb|La naturaleza del colapso de las dos torres del World Trade Center y el WTC7 cercano (en esta foto, el edificio marrón a la izquierda de las torres) es un foco principal de las teorías de conspiración del 11-S. Existen muchas teorías de conspiración que atribuyen la planificación y ejecución de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra los Estados Unidos a partes que no son grupos terroristas reconocidos, o, al menos, a más sujetos además de Al-Qaeda, incluyendo que hubo un conocimiento avanzado de los ataques entre los dirigentes de alto nivel y funcionarios del gobierno. Las investigaciones gubernamentales y las revisiones independientes han rechazado estas teorías. Los defensores de estas teorías afirman que hay inconsistencias en la versión comúnmente aceptada, o evidencia que fue ignorada o pasada por alto.
La teoría de la conspiración más destacada es que el derrumbe del World Trade Center y el 7 World Trade Center fueron el resultado de demoliciones controladas en lugar de fallas estructurales debido al impacto y al fuego. Otra creencia prominente es que El Pentágono fue alcanzado por un misil lanzado por elementos del interior del gobierno de los Estados Unidos o que un avión comercial pudo hacerlo a través de una retirada efectiva de los cazas estadounidenses. Los posibles motivos reclamados por los teóricos de la conspiración para tales acciones incluyen justificar la guerra de Afganistán y la guerra de Irak (a pesar de que el gobierno de los Estados Unidos concluyó que Irak no estuvo involucrado en los ataques)U.S. Drops Last Link of Iraq to 9/11 New York Times 2 May 2002 para promover sus intereses geoestratégicos, como los planes para construir un gasoducto de gas natural a través de Afganistán. Otras teorías de conspiración giran en torno a que las autoridades y el gobierno estadounidense ya tenían conocimiento avanzado de los ataques, desde meses antes del 11 de septiembre de 2001 e ignoraron y no hicieron nada para evitarlo o que ayudaron deliberadamente a los atacantes.
El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) y la revista de tecnología Popular Mechanics han investigado y rechazado las afirmaciones hechas por los teóricos de la conspiración del 11 de septiembre. La Comisión del 11 de septiembre y la mayoría de la comunidad de ingenieros civiles aceptan que los impactos de los aviones a reacción a altas velocidades en combinación con incendios posteriores, llevaron al colapso a las Torres Gemelas, pero algunos grupos, incluidos los arquitectos e ingenieros para la verdad del 11 de septiembre, no están de acuerdo con los argumentos formulados por el NIST y Popular Mechanics.
Descripción Aunque algunas de las teorías de la conspiración proponen que fueron los agentes secretos de Israel o de Pakistán los que estaban detrás de los ataques, las que han conseguido mayor repercusión suelen estar basadas en una de estas dos ideas:
Que el Gobierno de Estados Unidos tenía conocimiento previo de los ataques y deliberadamente no hizo nada para prevenirlos. Este grupo de teorías, por tanto, admite la existencia de los secuestradores islámicos y no cuestiona la causa del derrumbe de las Torres Gemelas, pero acusa al Gobierno de permitir deliberadamente que los terroristas realizaran los ataques. Ha recibido el nombre de LIHOP («let it happen on purpose», «dejar que ocurra a propósito»).
Que fue el propio Gobierno de Estados Unidos quien orquestó y perpetró los ataques en una operación de bandera falsa. Este grupo de teorías conspirativas cuestiona la causa del derrumbe de las Torres Gemelas, que sería una demolición controlada. Se ha usado el término inside job (trabajo interno) para referirse a los atentados en este grupo de teorías. Ha recibido el nombre de MIHOP («made it happen on purpose», «lo hicieron a propósito»).
El Pentágono
thumb|250px|Vídeo difundido por el Gobierno estadounidense del momento del impacto contra el Pentágono.
Una de las teorías conspirativas más divulgadas es la de que no fue un avión sino un misil lo que se estrelló contra el Pentágono. Sus principales defensores son los que apoyan la versión del «trabajo interno», quienes afirman que no hay suficientes pruebas que demuestren que se estrelló un avión en el Pentágono. No obstante, algunos partidarios del «trabajo interno» también la descartan tras valorar las evidencias y creen que la operación no incluía el uso de un misil.
He aquí los argumentos que manejan los defensores de esta teoría conspirativa:
De acuerdo con el contenido de la caja negra del vuelo 77, el avión efectuó un descenso en espiral, describiendo un giro de unos 330° a unos 300 nudos (unos 550 km/h) que le llevó unos 3 minutos.Datos de la caja negra recuperada (también archivado en http://web.archive.org/web/*/http://www.ntsb.gov/about/Documents/autopilot_AA77_UA93_study.pdf) Pese a que ese giro es una maniobra común, algunos argumentan que el avión no pudo hacer esa maniobra a 800 km/h, probablemente confundiendo la velocidad de impacto con la velocidad a la que el avión efectuó el giro. El NORAD controla la defensa del espacio aéreo de Estados Unidos; este se divide en zonas geográficas, siendo el NEADS (North East Air Defense Sector) el responsable de la zona donde se produjeron los atentados. Es el órgano que coordina y recibe avisos de aeropuertos sobre secuestros de aeronaves, entre otras funciones. El NEADS fue el que envió los F-16 a Washington y a New York. Todas las conversaciones entre los diferentes aeropuertos y el NEADS están recogidos en el informe de la Comisión Nacional del 11-S.Conversaciones reflejadas en la Comisión Nacional del 11-S En casos de secuestro de aviones u otras emergencias aéreas de este tipo, el NORAD tiene unos protocolos de seguridad que consisten, entre otras cosas, en hacer despegar cazas lo más rápidamente posible para interceptar al avión y comprobar qué es lo que ocurre, como ha ocurrido en otras ocasiones. En el caso del vuelo 77 los aviones no llegaron a tiempo y hay dudas incluso sobre si despegaron antes o después de la colisión, un retraso que los partidarios de estas teorías conspirativas consideran deliberado. Según teóricos de la conspiración, el vuelo 77 fue capaz de volar hacia el Pentágono durante 40 minutos y no fue interceptado a pesar de la sofisticada tecnología de radar, de las baterías antimisiles que rodean el Pentágono, y de la proximidad del edificio de la base aérea Andrews. Realmente no existen estas baterías antimisiles (y si existieran, serían secretas). El tema de proteger Washington con baterías antimisiles o Atlanta (Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996) fue tratado y rechazado por la posibilidad de derribar un avión por error. El Aeropuerto Ronald Reagan se encuentra muy cerca del Péntagono, y los aviones lo sobrevuelan en muchas ocasiones. Un ejemplo de ello es el caso de una avioneta que fue identificada como sospechosa en 2002 cuando sobrevolaba Washington: no fue abatida por ninguna batería antimisiles a pesar de que se desalojó el Capitolio. En el momento de los ataques, el ala Oeste (que era el objetivo del ataque) del Pentágono estaba en reformas, y por lo tanto casi vacía. Concretamente estaba siendo reformada para aguantar daños mayores en caso de un ataque terrorista con bomba. Los partidarios de la teoría del trabajo interno argumentan que el Gobierno escogió como objetivo esta zona del Pentágono para minimizar todo lo posible los daños, tanto personales como materiales. También se afirma desde este sector que los daños producidos en la pared del Pentágono son demasiado pequeños para haber sido causados por un Boeing 757.Análisis de los daños (jpg) Como apoyo a esta afirmación se suelen basar en fotografías incompletas y obstruidas por el humo o por el chorro de agua de las mangueras de los bomberos, pero en una vista más completa construida por Pier Paolo Murru, juntando fragmentos de varias tomas y uniéndolas tras una corrección de perspectiva, queda claro que la valoración del tamaño del agujero por parte de los teóricos de la conspiración (de unos 5×7 metros) está muy por debajo de su tamaño real. Además, dado que la superficie del avión es fundamentalmente aluminio, que es blando y ligero, no cabe esperar que el diámetro del orificio se correspondiese con exactitud necesariamente con el del fuselaje y las alas, algo que se sabe por otros accidentes aéreos, mientras que las partes más pesadas, que son las que mayor energía cinética portan (como los motores o el tren de aterrizaje, por ejemplo), son las que más facilidad tienen para romper los muros. En las fotografías puede observarse que el avión originó un agujero profundo (que llegó a perforar dos muros del edificio), mientras que en la zona de alrededor, donde no impactó, sólo se observan quemaduras y daños menores en la fachada.Fotografía de los daños en el Pentágono (jpg) Algunos teóricos disidentes afirman que esto es una evidencia de que esos destrozos no los pudo causar un avión, porque según ellos los motores de 6 toneladas cada uno no penetraron los muros como sí lo hizo la parte central del avión. También se cuestiona el asunto de las cámaras de vigilancia del Pentágono: capturaron dos vídeos, de los que inicialmente se filtraron 5 fotogramas antes, durante y después del impacto, pero ninguno muestra exactamente lo que impacta contra el edificio. Sin embargo, el avión, según cálculos realizados por National Transport Safety Board, tenía una velocidad aproximada de 850 km/h en el momento del impacto, por tanto es perfectamente posible que no se grabara al avión estrellándose; incluso si el avión hubiera ido a la mitad de velocidad, tampoco tendría por qué salir en la cámara de vigilancia. En la parte derecha de la grabación, antes de la primera explosión, puede verse la punta de un objeto sin identificar que no aparece en los demás fotogramas, y que parece muy pequeño para ser el morro del avión, algo explicable por la lente de la cámara tipo «ojo de pez» y la poca resolución de las imágenes. Los partidarios de la teoría disidente afirman que se trata de la punta de un misil y que eso fue lo que realmente chocó contra el edificio. El FBI confiscó unos vídeos inmediatamente después del ataque en los que se supone que se había grabado el evento, entre otros, los pertenecientes a una gasolinera cercana y al Hotel Doubletree. Se ha especulado también con un posible vídeo tomado desde el Hotel Sheraton. Se pidió al FBI información sobre el número de vídeos que poseía, y en cuántos se veía el impacto. La agente Jaqueline Maguire redactó un informe,Informe de Jaqueline Maguire sobre los videos del pentágono que confirmó ante un juez, en el que detallaba que de los 85 vídeos disponibles, en la gran mayoría no se veía el impacto, o el Pentágono, o sólo había imágenes del post-impacto. Negaba además que hubiera algún video del Hotel Sheraton. En el transcurso del año 2006, los vídeos del Hotel Doubletree y de la gasolinera fueron hechos públicos, pero al igual que con los videos del Pentágono, tampoco se puede llegar a divisar el objeto que impacta contra él en ninguno de ellos. Este hecho hace dudar a los seguidores de las teorías disidentes. Las cámaras de vídeo de estos establecimientos vigilaban sus aparcamientos como se puede observar en los respectivos vídeos, por tanto el hecho de que se observara el avión era improbable tanto por la velocidad del avión, trayectoria, lejanía, etc. Los detractores de la versión oficial afirman que en ese caso no había ninguna razón para confiscar los vídeos y negarse a mostrarlos al público durante tanto tiempo.