thumb|475x475px|Retrato del poeta Matsuo Basho (1644-1694) realizado por Yosa Buson (1716-1784). El , también escrito haikú o jaicú; es un tipo de poesía japonesa. Consiste en un poema breve de diecisiete "moras" o sílabas escrito en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente, según especialistas como R.H. Blyth o Fernando Rodríguez-Izquierdo. Sin embargo, hay quien señala una mayor variedad en el reparto de sílabas en el haiku clásico y moderno japonés, como Jaime LorenteBashō y el metro 5-7-5. Toledo: Sabi-shiori, 2 edición ampliada, 2023. Y en El haiku en las aulas: Una guía metodológica. Toledo: sabi-shiori, 2ª ed. 2023. o Vicente Haya.Según el niponólogo Vicente Haya, "menos de un 50% del haiku clásico puede encuadrarse en el esquema 5-7-5" (véase Vicente Haya, Aware., Barcelona, Kairós, 2013, págs. 23 y 24). También resulta de interés el capítulo “Haikus con metro distinto al 5-7-5” de su libro Haiku-dô. El haiku como camino espiritual, también en Kairós, págs. 204 y ss. Estos dos autores, siendo precisos, hablan de «moras» como unidades para medir la duración de los segmentos fonológicos en japonés, aunque comúnmente se sustituyen por sílabas cuando los haikus se traducen a otras lenguas. Desde un punto de vista formal, el haikú se divide en dos partes. Una da la condición general y la ubicación temporal y espacial del poema (otoño o primavera, un ruiseñor); la otra debe contener un elemento activo. Una es descriptiva y casi enunciativa; la otra, inesperada. La percepción poética surge del choque entre ambas. La índole misma del haikú es favorable a un humor seco, nada sentimental. El haikú es una pequeña cápsula cargada de poesía, capaz de hacer saltar la realidad aparente. La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y la emoción ( [aware]) que le produce al poeta la contemplación de la realidad, tradicionalmente en un espacio de pura naturaleza.Haya: Haiku: la vía de los sentidos (pág. 29). Siguiendo el régimen tradicional japonés, la composición suele contener alguna referencia directa o indirecta a la estación del año, normalmente en la primera parte del poema, mediante el uso de un kigo () o palabra que evoca las estaciones. Los saijiki () son listas extensas de palabras kigo en japonés que el poeta puede utilizar. Originalmente la esencia del haiku es una escena «cortada» ( [kiru]) mediante la conexión de dos imágenes separadas por un kireji (pronunciado en español como kireyi ) (), que es el término «cortante» o separador (suele transcribirse como un punto, coma, guion medio, punto y coma, etc.).
Aunque la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española hayan aceptado el término fonético “haiku” en su Diccionario de la lengua española, puede aparecer como jaiku en los títulos de obras de algunos tratadistas.Cf. P. Aullón de Haro, El Jaiku en España, Madrid, Playor, 1985 (2ª ed. Madrid, Hiperión, 2002); Antonio Cabezas García, Jaikus inmortales, ed. bilingüe, selección y traducción, Madrid, Hiperión, 1997.
Orígenes
Haiku: budismo zen y taoísmo
Es común relacionar el haiku con el zen. Sin embargo, aunque el zen utilizó el haiku para la difusión de su filosofía, dista mucho de ser el origen del mismo. En el Man'yōshū (obra clásica de recopilación de poesía del ) hay muchos poemas de 31 moras donde aparece ya la actitud característica del haiku: la naturaleza no es excusa de los sentimientos humanos, sino objeto poético en sí mismo. O, lo que es lo mismo, el poema surge «del asombro del japonés primitivo por lo que ocurría en la Naturaleza».Axioma que nace de un supuesto, en este caso citado por Haya y que puede encontrarse en muchos otros teóricos del haiku.
Por un lado, Blyth y Fernando Rodríguez-Izquierdo afirman que el haiku es «poesía religiosa» y «satori» (un término japonés que significa "despertar"), es decir, iluminación del budismo zenCfr.- R.H.Blyth, Haiku. Eastern Culture, vol.1, Tokyo, The hokuseido press, 1992-fifth printing-, p.5.y Fernando Rodríguez-Izquierdo, El haiku japonés: historia y traducción, Madrid, Hiperión, 1993 (primera edición de 1972). En el polo opuesto se encuentra Vicente Haya, quien afirma que el Tao es la matriz del haiku (cfr. Aware o Haiku-Do). miniaturadeimagen|El poeta Matsuo Bashō se encuentra con dos granjeros que celebran el festival de la luna a mediados de otoño en un grabado de los Cien aspectos de la luna de Tsukioka Yoshitoshi (1891). El haiku dice: "Desde la luna creciente, he estado esperando esta noche". La vinculación con el zen se produjo cuando en el Matsuo Bashō, monje budista, popularizó el haiku en Japón. En el Daisetsu Teitaro Suzuki, gran maestro budista zen, enfoca el haiku como expresión poética del zen en su obra El zen y la cultura japonesa. A través de la obra de Reginald Horace Blyth, difusor del haiku en el mundo anglosajón, el enfoque de Suzuki se ha dado a conocer ampliamente.Por un lado, Blyth y Fernando Rodríguez-Izquierdo afirman que el haiku es "religious poetry", "satori", es decir, iluminación del budismo zen (R.H.Blyth, Haiku. Eastern Culture, vol.1, Tokyo, The hokuseido press, 1992-fifth printing-, p.5. ).
Los jueju eran poemas chinos breves y son considerados por algunos especialistas como el antecedente del haiku, tanto por su estructura como por los temas que abordaban. En ellos solían abordarse temáticas como captar el instante, la percepción del momento, la unión con la Naturaleza, el aquí y ahora, lo presente.
Del katauta al haiku
El haiku forma parte de una familia de formas poéticas japonesas en las que se combinan versos de cinco y siete moras. La forma métrica característica del haiku (un tercetillo cuyos versos tienen 5, 7 y 5 moras, respectivamente) aparece ya en el con el nombre de katauta.El tercer verso de un katauta podía tener cinco o siete moras; solo la primera variante coincide, pues, con el haiku. Dos katauta formaban un mondoo, un diálogo entre dos personajesn en el que el primer katauta es una pregunta y el segundo la respuesta a la misma.
Desde finales del , la forma poética más común es el tanka: una canción corta formada por dos estrofas desiguales. La primera estrofa, llamada hokku, sigue el patrón característico del katauta (y del haiku): un tercetillo 5-7-5, mientras que la segunda está formada por dos versos de 7 moras. Dado su predominio, al tanka se le conoce también como waka, siendo la «canción» por antonomasia.
Los tanka aparecían a menudo encadenados en una forma superior, el renga. Así, a un tanka inicial le sucedían varias respuestas, que podían ser obra de diversos poetas. Cuando el renga tenía un tono humorístico, se le llamaba haikai renga (hai significa 'algo divertido' y kai quiere decir 'estrofa' o 'poema').
El haikai renga se consideraba una forma popular, sin demasiadas pretensiones artísticas. Fue en el cuando Bashō, a la vez que compone haikai renga, cultiva el hokku como una forma autónoma, dotándola de una poética nueva. Es influida por el budismo zen y heredera de la actitud de asombro y arrobo ante la naturaleza que aparece ya en las primeras manifestaciones de la lírica japonesa.
A estos hokku que no forman parte de una serie (renga) ni de un tanka, y que tienen un elevado valor poético, el poeta y crítico Shiki (1867-1902) los bautiza con el neologismo haiku. A través de su revista literaria Hototogisu el término se populariza dentro y fuera de Japón. A partir de entonces, el haiku se consolida como una forma poética autónoma con sus propias convenciones y reglas.Rodríguez Izquierdo. 1999, capítulo 2, sección «Origen del haiku en su pauta formal».
Características
Formales
Ya desde tiempos de Bashō, la métrica del haiku ha demostrado tener una profunda flexibilidad, registrándose composiciones con una amplia variedad de moras (unidad lingüística de menor rango que la sílaba) que a menudo pueden llegar a superar la veintena. Lejos de ser una norma inquebrantable, la exigencia estricta de las 17 sílabas —distribuidas en 5, 7 y 5— es una concepción errónea, ya que la variedad en la métrica constituye un rasgo fundamental en la creación de estos poemas. De hecho, más de la mitad de los haikus históricos y contemporáneos prescinden de esta rigidez formal. Este aspecto también fue abordado de forma decisiva de cara a la universalización del género a través de la Declaración de Matsuyama (1999). En dicho documento, respaldado por grandes referentes del haiku japonés, se advirtió que forzar el molde fijo del haiku en lenguas extranjeras resulta un error de concepto.Por consiguiente, seguir a rajatabla la regla de las 17 sílabas responde hoy en día más a un capricho estético o a un conteo mecánico que a la forma auténtica y correcta de componerlos.
En lo que respecta a la métrica, la terminología que se suele utilizar para referirse a la forma es:
Teikei (定型 – «Forma fija»): Es el término utilizado para el haiku ortodoxo o clásico, aquel que cumple de manera estricta con el patrón de 17 moras distribuidas en 5, 7 y 5. Hachō (破調 – «Ritmo roto»): Se refiere a la alteración o ruptura consciente del ritmo tradicional 5-7-5. Un haiku hachō es aquel que altera esta estructura para adaptarse a la emoción o al instante poético, cambiando la distribución silábica (por ejemplo, 6-7-4 o 5-9-3). Dentro de esta ruptura métrica, se clasifican dos fenómenos muy concretos: Jiamari (字余り – hipermetría): Ocurre cuando el haiku excede las 17 moras totales, o cuando un verso en particular tiene más moras de las que le corresponden. Jitarazu (字足らず – hipometría): Se da cuando el poema no llega a las 17 moras. Al ser más corto, su lectura genera una pausa natural más extensa o un silencio mayor, lo que conecta profundamente con el concepto japonés del espacio vacío (ma). Jiyūritsu (自由律 – «Verso libre»): Describe a la corriente del haiku en verso totalmente libre, que prescinde de cualquier intento de conteo silábico. Esta escuela se consolidó a principios del siglo XX con poetas como Santōka Taneda y Ozaki Hōsai.
Otro elemento de suma importancia a tener en cuenta en la composición del haiku es el kire. (切れ), que más que una simple interrupción sintáctica, el kire actúa como el eje que articula el ritmo del poema y otorga la debida relevancia a las imágenes descritas. En la estética literaria japonesa, esta pausa se vincula íntimamente con el concepto de ma (間) ,el silencio o espacio vacío, proporcionando un intervalo temporal y conceptual en el que el lector puede reconstruir la escena y establecer los vínculos necesarios entre los elementos. Habitualmente, el kire propicia la técnica de la yuxtaposición o toriawase (取り合わせ), enfrentando y uniendo dos ideas que se complementan para dar sentido pleno a la composición, evitando así que el poema se convierta en una mera enumeración inconexa. En el idioma japonés, este corte se materializa fonética y gramaticalmente a través de partículas específicas conocidas como kireji (切れ字) o «palabras de corte» (como ya, kana o keri). Dado que carecen de una equivalencia léxica directa en español, en las traducciones y adaptaciones occidentales suelen representarse mediante signos de puntuación gráfica, tales como los dos puntos, el guion largo, los puntos suspensivos o los signos de exclamación e interrogación