Giganotosaurus carolinii (gr. γίγας [gigas] 'gigante', νότος [notos] 'sur' y –σαύρος [–saurus] "lagarto gigante del sur, de Carolini", su descubridor”) es la única especie conocida del género extinto Giganotosaurus de dinosaurio terópodo carcarodontosáurido, que vivió hace entre 99 a 95 millones de años, en el Cenomaniano (inicios de la época Cretácico Inferior). en lo que hoy es la Patagonia Argentina.

Es uno de los mayores terópodos conocidos; se cree que alcanzaba longitudes de entre 12 a 13 m, con un cráneo de posiblemente de más de 1,60m de largo y un peso aproximado de entre 7 a 8tn. Este género ha interesado mucho a la comunidad científica y popular debido, entre otras razones, a su gran tamaño, convirtiéndose en parte de un intenso debate científico acerca los tamaños máximos que pueden alcanzar los dinosaurios terópodos. Debió ser el depredador más grande de su época, ubicándose en la cima de la cadena alimenticia. Es probable que haya depredado una amplia gama de animales saurópsidos, incluyendo hasta gigantescos saurópodos titanosaurianos. Tenía como herramienta de rastreo su agudo olfato y como principal arma de ataque sus grandes fauces dotadas de largos y achatados dientes con bordes dentados, especializados para cortar y desgarrar profundamente la carne de sus víctimas.

El descubrimiento de un esqueleto casi completo de esta especie ha entregado el material fósil suficiente para investigar en detalle algunos aspectos de su biología, como su capacidad de termorregulación y su anatomía cerebral; además de sus capacidades biomecánicas, como la fuerza de mordida y la velocidad potencial. Posiblemente se haya tratado de un organismo homeotermo y, por lo tanto, un animal con un estilo de vida activo y de crecimiento más rápido que un reptil de sangre fría.

Descripción miniaturadeimagen|Tamaño de Giganotosaurus (en verde) comparado con el de algunos terópodos gigantes, como espinosaurio (en rojo) o tiranosaurio (en morado). Basándose en el holotipo, MUCPv-CH-1, diferentes estudios a lo largo de los años han estimado al Giganotosaurus en un rango de entre 12 y 13 m de longitud, de 6,1 a 6,9 tn de peso, y con una altura superior a unos 4 m hasta las caderas. La longitud del cráneo fue originalmente estimada en 1,8 m pero se ha demostrado que esta reconstrucción es errónea y actualmente se estima en 1,56 m. El fémur, o hueso del muslo, mide hasta 143 cm de largo. Estas mediciones permiten clasificarlo como uno de los mayores dinosaurios terópodos conocidos y ubicarlo entre los carnívoros terrestres más grandes de la historia de la Tierra.

Además, existe un segundo espécimen, MUCPv-95, conocido solo por unos fragmentos de la mandíbula izquierda, que superan comparativamente la del holotipo en un 6,5% u 8% según distintos cálculos. Esto podría indicar que el Giganotosaurus alcanzaba mayores tamaños. Los estimados han proyectado dimensiones de 13,2 a 13,5 m de largo y 8,2 a 8,7 tn de peso. Sin embargo, también se considera la posibilidad de que se trate de un espécimen del mismo tamaño, solo que con una mandíbula más robusta.

El Giganotosaurus era un depredador bípedo con un gran cráneo sostenido por un cuello poderoso, extremidades superiores cortas en proporción a su tamaño, provistas de tres dedos terminados en garras curvas y afiladas, y extremidades inferiores poderosas. Como en los demás terópodos, el cuerpo permanecería en posición paralela al suelo y con una larga cola que le serviría de contrapeso y equilibrio. Las patas posteriores del Giganotosaurus se caracterizaban por tener un fémur más largo que la tibia, lo que indica que sus piernas lo dotaban de gran soporte pero no de gran velocidad. Esto sugiere que era un depredador de emboscada o que cazaba presas lentas, como los saurópodos. Los fósiles conocidos de esta especie corresponden a los restos óseos de la mayor parte del cuerpo, lo que permite estudiar detalladamente la mayoría sus características anatómicas y funcionales.

Anatomía postcraneal miniatura|izquierda|280px|Recreación en vida de un Giganotosaurus. Basado en los últimos estudios anatómicos. El Giganotosaurus contaba con unas de las extremidades posteriores, las piernas, más altas entre los terópodos. En el holotipo, solo el fémur medía entre 143 y 136,5 cm de largo, la tibia medía 112 cm y el peroné unos 84 cm. Esto le daba una gran elevación sobre el suelo sin ser desproporcionadas, por lo que el animal todavía tenía una apariencia compacta y robusta. La cabeza del fémur tenía forma de curva sigmoidea y estaba más engrosada que el resto del hueso. El cuarto trocánter, estructura del fémur que articula con la pelvis, era grande y estaba proyectado hacia atrás. El trocánter menor tenía forma de aleta y se ubicaba justo por abajo del trocánter mayor. La tibia era bastante más corta que el fémur, su extremo superior era mucho más amplio que su extremo inferior. El ilion, un hueso de la pelvis, era convexo en el lado superior, con una lámina postacetabular, detrás del acetábulo, baja, y con proyecciones óseas para el anclaje de los músculos de la cola. El isquion era recto, largo y terminaba en forma de lóbulo. miniatura|270px|Réplica de un esqueleto de Giganotosaurus montado en el Museo Australiano de Sídney. Probablemente, presentaba las extremidades anteriores, brazos, de un terópodo carnosaurio típico, algo pequeñas en relación con su cuerpo, con tres dedos cada una, terminadas en afiladas garras. Estas pudieron haberle servido como herramienta para sostener a sus presas mientras las mataba con su mandíbula. La escápula del Giganotosaurus era menos arqueada y proporcionalmente más corta que en los demás terópodos, medía 73 cm de largo y tenía un grosor de 6 cm directamente por encima de la articulación del hombro, tenía un fuerte tubérculo, una protuberancia, para la inserción del músculo tríceps.

La columna vertebral tenía un total de nueve vértebras cervicales, catorce vértebras dorsales, cinco vértebras sacras y más de cuarenta vértebras caudales. El cuello, corto y robusto, formaba una curva natural menos marcada que en los demás terópodos, con la típica forma de S casi inexistente. Además, las vértebras del cuello presentaban cuerpos vertebrales altos, pero con una apófisis espinosa baja, lo que sería señal de que los músculos del cuello no estaban tan fuertemente desarrollados como en los tiranosáuridos. La forma característica de las espinas neurales del Giganotosaurus provocaba que su espalda fuese más recta que las de la mayoría de los terópodos, menos arqueada que en el caso de Tyrannosaurus. Las vértebras dorsales que construían la espalda tenían altas y cuadradas apófisis espinales. Los cuerpos vertebrales tenían pleurocelos, depresiones o "agujeros" profundos, en cambio, las vértebras caudales carecían de pleurocelos. Las vértebras de la cola más próximas a la región de la cadera tenían apófisis espinales y cuerpos vertebrales altos, mientras que las más próximas a la punta de ésta eran más compactas y reducidas. Las costillas eran robustas y construían una caja torácica ovalada en vista frontal, más corpulenta que en los otros carcarodontosáuridos, pero más delgada que en los tiranosáuridos.

Características del cráneo miniatura|izquierda|250px|Restos originales del cráneo parcial de Giganotosaurus carolinii, MPEB. El Giganotosaurus tenía un gran cráneo, de los más grandes conocidos entre los dinosaurios terópodos, desproporcionado aún para su inmenso tamaño. Sin embargo, se desconoce cuánto medía con certeza porque se han hallado varios huesos desarticulados, pero no un cráneo completo. El material conocido es representado por el maxilar, el dentario, gran parte del hueso nasal, el hueso lagrimal, el postorbital, el supraoccipital y el neurocráneo, la estructura ósea donde se aloja el cerebro. Pero los huesos como el premaxilar, yugal, el suprangular y angular no fueron encontrados. Esto se traduce en una dificultad adicional en la reconstrucción del cráneo. Su longitud se estima a partir de los huesos de la mandíbula superior e inferior. Pero aunque se determine correctamente el tamaño o forma general del cráneo, no permitirá determinar el tamaño y forma exacta de sus cuatro grandes aberturas, la fosa antorbital, la cavidad orbitaria, la fenestra infratemporal y la fenestra de la mandíbula. Y la forma de la fosa nasal también se desconoce debido al estado fragmentario del premaxilar. miniatura|260px|Cráneo reconstruido de Giganotosaurus en Japón. El maxilar tenía una hilera de dientes que recorría un tramo de 92 cm en la mandíbula superior. Contaba con un pronunciado proceso, proyección ósea, debajo de la fosa nasal y una pequeña cuenca, en forma de elipse, cerca de la fosa antorbital, como el Allosaurus y el Tyrannosaurus. El hueso nasal era muy áspero y arrugado. Estas rugosidades cubrían toda la superficie superior del hueso. El hueso lagrimal, ubicado justo delante de los ojos, conservaba una prominente cresta rugosa, similar a un cuerno, con profundos surcos, cuyo ángulo estaba proyectado hacia atrás. El hueso postorbital, detrás del ojo, tenía un proceso óseo. El hueso yugal conformaba el límite inferior de la cuenca ocular, al igual que en otros terópodos como el Tyrannosaurus, el Abelisaurus y el Carnotaurus. El hueso supraorbital, justo por encima de la cuenca ocular, se encontraba en medio del hueso lagrimal y postorbital, dando la impresión de una cornisa sobresaliente. El hueso cuadrado se encontraba en la parte posteroinferior del cráneo y articulaba con la mandíbula. Tenía 44 cm de largo y dos agujeros neumáticos en el lado interno. El techo craneal, formado principalmente por el hueso frontal y el parietal, era amplio y tenía una proyección ósea similar a una plataforma, se encontraba en la sección posterior superior del cráneo, justo por encima de la pequeña fenestra o fosa supratemporal. El área de la mandíbula que articulaba con el cráneo se encontraba más atrás del cóndilo occipital, donde el cuello se unía al cráneo, que en otros terópodos. El cóndilo era ancho, bajo y tenía cavidades neumáticas. El Giganotosaurus no contaba con una cresta sagital en la parte superior del cráneo como en la mayoría de los terópodos y sus músculos mandibulares tampoco se extendían hasta la bóveda craneana. En el caso de este taxón patagónico, estos músculos se habrían adherido a las superficies laterales inferiores de la plataforma ósea ubicada sobre la fenestra supratemporal. Los músculos del cuello que elevaban la cabeza se habrían unido a las prominentes estructuras del hueso supraoccipital, en la parte superior del cráneo, teniendo la misma función biomecánica que la cresta nucal en los tiranosáuridos. miniatura|240px|Dientes fósiles de Giganotosaurus.