thumb|right|Cabeza de bárbaro. Museo de la Acrópolis de Atenas.Se le conoce como bárbaro a un pueblo o persona que pertenece a una civilización ajena, a la cual se considera primitiva o carente de las cualidades consideradas normativas."Cada uno llama barbarie a lo que no es su costumbre" Michel de Montaigne, Ensayos, I, 31. Suele referirse a las etnias ajenas a la cultura grecorromana, o bien al conjunto de pueblos que invadieron el Imperio romano entre los siglos III y VII de nuestra era.
También puede aplicarse, en sentido figurado, a una persona excesivamente brutal o insensible a las artes y ciencias. Por extensión indica temeridad, desmesura o un desempeño fuera de lo común. El término es un exónimo que procede del griego (βάρβαρος) y su traducción literal es «el que balbucea». Fue usado por los griegos para referirse a todos aquellos pueblos que no compartían su lengua y cultura; en ese sentido no siempre era peyorativo y no implicaba inferioridad cultural; por ejemplo el imperio aqueménida o la cultura egipcia eran bárbaras, pero en algunos aspectos podían ser ejemplares o superiores a la griega. Hasta su incoporación al Imperio romano, también los ciudadanos de Roma y los pueblos de Italia, excepto italiotas, eran considerados bárbaros.Crespo, Emilio; Giannakis, Georgios; Filos, Panagiotis (2017). Studies in Ancient Greek Dialects: From Central Greece to the Black Sea. De Gruyter. p. 218. .
A partir del Imperio romano, la forma latina del término, barbarus, se empleó para designar a aquellos pueblos que habitaban fuera de sus fronteras. En un primer momento bárbaro era aquel que no hablaba griego ni latín, las lenguas de cultura del Imperio, por lo que también había bárbaros en los dominios de Roma, como los íberos, los galos, los egipcios o los judíos. Con el tiempo su significado se restringió a los pueblos no sometidos, extranjeros. Los partos y persas sasánidas, aunque por arcaísmo eran llamados bárbaros, no se consideraban tales. En el Bajo Imperio los pueblos germánicos, godos, vándalos, burgundios, francos y lombardos, eran bábaros, pero también los ilirios, los sármatas, los alanos y los hunos.Barbarus. En: Du Cange, Charles du Fresne et al., Glossarium mediæ et infimæ latinitatis. Niort : L. Favre, 1883-1887 (en latín).Geary, P.J. (1999). “Barbarians and Ethnicity”. En: Brown, Peter Bowersock, Glen y Grabar, André (eds.). Late Antiquity, Cambridge (MA) pp. 106-129.
En la Edad Moderna el término se recuperó para evocar a los pueblos que habían destruido el Imperio romano,Dumézil,Bruno (2010). Les Barbares expliqués à mon fils, éditions du Seuil, p. 95 (en francés). pero sobre todo, durante la expansión colonial de Europa, para designar a los nativos de las tierras conquistadas, oponiéndolos a los europeos, cuya misión era llevarles la civilización occidental, considerada como el punto más elevado de la evolución cultural de la Humanidad.Pagden, Anthony (1989). The Fall of Natural Man. The American Indian and the origins of comparative ethnology. Cambridge University Press, Cambridge, pp. 15–20. ISBN 978-0-521-33704-5. A partir de este uso, las primeras obras de etnología y antropología, especialmente Lewis Henry Morgan, emplearon el término «barbarie» para referirse a un estadio concreto de la evolución cultural de las sociedades humanas, intermedio entre el salvajismo y la civilización.Barbares et sauvages, images et reflets dans la culture occidentale : colloque de Caen, 26-27 février 1993, Presses universitaires de Caen, 1994.
Etimología La palabra griega βάρβαρος (bárbaros) aparece por primera vez en el griego micénico como pa-pa-ro, escrito en escritura silábica lineal B, sin embargo el contexto no permite precisar su sentido. Homero no conoce el término, pero (Iliada 2.867)se refiere a los carios como βαρβαρόφωνος (barbaróphōnos), es decir «de habla incomprensible»; se ha sugerido que en el contexto no se refiere a gentes que hablaban una lengua no griega, sino que hablaban mal el griego.Hall, Jonathan. Hellenicity, p. 111, ISBN 0-226-31329-8.
A partir del la palabra bárbaro designa a aquel que no comparte los elementos básicos de la cultura griega, a saber: la lengua, el culto de los Olímpicos y la organización en polis. La raíz, según los propios griegos, es una onomatopeya de βαρ-βαρ (bar-bar) en el sentido de incomprensible, como el español bla, bla. El sánscrito presenta un término similar, बर्बर (barbara) que significa tanto «no ario» como «tonto». Esto ha llevado a postular una forma del protoindoeuropeo *balb- , *balbal- «trabado» que dio origen al latín balbus «tartamudear», de donde el español «balbuceo». Este uso semántico es análogo al árabe عَجَم ( ʕajam) «no árabe» y por extensión «persa», de la raíz ع ج م ( ʕ-jm ), que se refiere a personas que hablan con poca claridad, o al protoeslavo *němьcь «alemán», de *němъ, «mudo».
Durante las guerras médicas, bárbaro se usó como sinónimo de persas o de los pueblos sometidos al imperio aqueménida, y φιλοβάβαρος (philobárbaros) «amigo de los bárbaros» para referirse a los griegos que apoyaban a los invasores persas de Jerjes. Los primeros logógrafos jónicos, como Hecateo y posteriormente Heródoto, difundieron el uso de bárbaro como una manera de referirse a todos aquellos que no eran helenos. Esta dicotomía fue rechazada explícitamente por Platón ( Político 262 d e) quien indicaba que la palabra bárbaro, por su carácter negativo, no daba cuenta de la especificidad de los pueblos ajenos a la cultura helénica; no obstante, sí utilizó la expresión en alguna de sus epístolas.
En el mundo griego la distinción fue aceptada como evidente y Aristóteles destacó como principal diferencia entre griegos y bárbaros el hecho de que estos eran incapaces de vivir sin monarcas y desconocían la libertad.Baracchi, Claudia (2014). The Bloomsbury Companion to Aristotle. Bloomsbury Academic. p. 292. .
En varias ocasiones, el término también fue utilizado por los griegos, especialmente los atenienses, para burlarse de otros pueblos griegos (como los epirotas, los eleos, los beocios y los hablantes de eólico) y también de otros compatriotas que simpatizaban con los extranjeros.Bulwer Lytton, Edward (2004, publicado originalmente en 1834). Athens: Its Rise and Fall. Kessinger Publishing, pp. 9–10.ISBN 1-4191-0808-5Delante Bravo, Christopher (2012). Chirping like the swallows: Aristophanes' portrayals of the barbarian "other". p. 9. .También fue empleado para designar a los romanos.Plutarco, Vidas Paralelas, Pirro XVI.
Los romanos usaban la forma latina de la palabra: barbarus para quienes no eran griegos o romanos, en principio todos aquellos que no eran ciudadanos o no pertenecían a la cultura helénica, es decir los persas, egipcios, judíos, sirios, galos y cartagineses. Con el paso del tiempo se usó para los habitantes ajenos al Imperio.
Los bárbaros en el mundo grecorromano La imagen griega del «bárbaro» se desarrolló a partir del contacto con el imperio aqueménida, y los pueblos del Mediterráneo Oriental, y del desarrollo de la esclavitud de extranjeros, a medida que las polis prohibían la esclavitud por deudas. A partir de este período, palabras como barbarophonos , citada anteriormente de Homero, comenzaron a usarse no sólo para el sonido de una lengua extranjera sino también para los extranjeros que hablaban griego incorrectamente. En el idioma griego, la palabra logos expresaba tanto las nociones de "lenguaje" como de "razón", por lo que los grecoparlantes fácilmente mezclaban hablar mal con estupidez. El enfrentamiento con los persas sirvió para crear la idea del bárbaro como aquel que no podía vivir como un griego, ya que enajenaba su libertad a un soberano, y desconocía el imperio de la ley. El hecho de que la mayor parte de los esclavos fuesen de origen no griego, procedentes de las regiones ribereñas del Mar Negro como Tracia y Táurica (Crimea) o bien de Lidia, Frigia y Caria, hizo que pensadores como Aristóteles ( Política 1.2–7; 3.14) caracterizaran a los bárbaros como esclavos por naturaleza. Desde los orígenes clásicos, el estereotipo helénico de la barbarie adquirió características precisas, a saber: los bárbaros son como niños, incapaces de hablar o razonar adecuadamente, cobardes, afeminados, lujosos, crueles, incapaces de controlar sus apetitos y deseos, políticamente incapaces de gobernarse a sí mismos. Autores como Isócrates, en el , abundaton en esta imagen para justificar su propuesta de una guerra de Grecia, unida, contra el mundo bárbaro, es decir, Persia. Sin embargo, esta imagen despectiva no fue la única; los Jenofonte, por ejemplo, escribió la Ciropedia, un elogioso relato ficticio de Ciro el Grande, el fundador del Imperio Persa, como una reivindicación de la «sabiduría bárbara».
El bárbaro es extraño no por la geografía, sino por la cultura. Esta idea fue transmitida a los romanos, primeramente vistos como bárbaros diferentes, quienes desde César adoptaron el término griego y lo utilizaron para referirse a los pueblos que rodeaban su propio mundo. Por tanto aunque cualquiera que no perteneciera a la esfera cultural grecorromana era calificado de barbarus, cualquiera que fuera su nivel de civilización, la palabra fue usada preferentemente para designar a los pueblos situados más allá del limes, imposibles de conquistar. César, en una famosa digresión de la guerra de las Galias, describe a los bárbaros como incapaces de comprender la civilización romana; inmodestos, con una religión poco desarrollada, bebedores de cerveza y consumidores de pan de centeno y grasa animal; es decir ajenos a los tres cultivos básicos del mundo mediterráneo, la viña, el trigo y el aceite de oliva.Juliio César, La Guerra de las Galias, VI, 11-28. Durante el Imperio, los romanos, en especial después de las primeras incursiones germánicas en su territorio, comenzaron a percibir a los bárbaros como una amenaza.
Pueblos bárbaros
Galos
miniatura|Estatuilla romana de bronce de un galo cautivo, Galos era el nombre que los romanos dieron a los pueblos que habitaron lo que hoy es Francia, Bélgica, el oeste de Suiza y las zonas de Holanda y Alemania al oeste del Rin, así como una franja aún poco determinada de este último país, a la orilla derecha del río. El equivalente griego aproximado era Κελτοί (Keltoi). Tradicionalmente se denomina Galia a la región habitada por estos pueblos, pero el consenso académico es que las Galias, los autores latinos usaban el plural, era un conjunto de territorios donde la pertenencia a una etnia celta no era uniforma. Los romanos, conscientes de estas diferencias, distinguían entre la Galia Cisalpina (de este lado de los Alpes, vista desde Italia, y que correspondía a las actuales regiones de Piamonte y Lombardía, junto con la llanura padana) y la Transalpina (del otro lado de los Alpes); la cual, s su vez, estaba dividida en tres regiones independientes, como describe César en los Comentarios a la guerra de las Galias, y una sometida a Roma. Las tres primeras eran la Galia Bélgica (la más septentrional), la Galia Lugdunense, antes conocida como Comata o «Melenuda» (netamente celta) y la Galia Aquitania (con pueblos no del todo celtizados). La Galia del sur, integrada a la República Romana, era la Galia Narbonense, de población griega y celtoligur; al ser la primera en ser anexada al Estado romano como provincia, tomó el nombre de Provincia, más tarde Provenza.
Las tribus galas se agrupaban en pueblos o civitas, que podían aglutinar de 200 mil a 600 mil personas. Durante la conquista de Julio César en la Galia Comata fueron conquistadas unas 800 ciudades, con un millón de galos muertos y otro millón de prisioneros.Los galos, guerreros indomables en Historia, National Geographic. Número 53, página 52. Consultado el 15 de agosto de 2012.
Iberos
alt=|izquierda|miniaturadeimagen|307x307px|Guerrero ibero armado con falcata y escudo oval. Obra íbera, parte del Monumento A de Osuna.