José Francisco Barrundia y Cepeda (Nueva Guatemala de la Asunción, 12 de mayo de 1787 – Nueva York, 4 de agosto de 1854) fue un político, presidente de la República Federal de Centroamérica y escritor guatemalteco.
Biografía
200px|miniaturadeimagen|Retrato de Teresa Cepeda Chamorro de Barrundia, madre de Barrundia y Cepeda.
Barrundia era hijo de Martín Barrundia Iparraguirre y doña Teresa Cepeda Chamorro.Sus nombres de bautismo fueron José Francisco María Pedro Regalado Juan Nepomuceno del Santísimo Sacramento. Contrajo matrimonio con Antonia Flores, con quien procrearon un hijo. Hizo sus primeros estudios en el Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción, del cual egresó en 1802. Barrundia escogió la carrera militar y se inició como teniente en el batallón de fijo. Desde muy joven su carácter inquieto y su condición de criollo acomodado le hicieron partícipe de las ideas liberales proclives a la independencia.
Barrundia se encargó de la sección de variedades de El Editor Constitucional, que dirigía el Dr. Pedro Molina Mazariegos, en la cual publicó varios escritos en que se abogaba por la liberación política, por el progreso de la universidad y el bienestar de los indígenas.
En la noche del 14 de septiembre, enterados de la convocatoria del Capitán General Gabino Gaínza para tratar el asunto de la independencia, Molina y Barrundia -junto con otros criollos guatemaltecos- visitaron los barrios populares de la ciudad para invitar a la gente a concurrir el día siguiente a la plaza mayor.
Presidencia de la República Federal de Centroamérica
200px|miniaturadeimagen|José Francisco Barrundia cuando era teniente del Regimiento (antes Batallón) Fijo de Infantería de los Reales Ejércitos en la Capitanía General de Guatemala.
En 1829 fue llamado a ejercer la presidencia de la República Federal de Centroamérica. Durante su administración tomaron preponderancia las ideas anticlericales para combatir a las órdenes regulares de la Iglesia Católica, principales miembros del partido conservador guatemalteco y se efectuaron elecciones en las que triunfó Francisco Morazán Quesada, de quien fue fiel partidario.
Otra importante labor de Barrundia fue su iniciativa para adoptar los códigos de Livingston -los cuales tradujo él mismo-, que tantos problemas acarrearon al gobierno del doctor Mariano Gálvez, debido a que sustituían las antañonas leyes penales de la colonia, por el moderno y revolucionario método de jurados a los que el pueblo centroamericano no estaba acostumbrado. Los códigos fueron promulgados solemnemente el 1 de enero de 1837.
Lucha contra el gobierno de Mariano Gálvez
thumb|175px|left|Doctor Mariano Gálvez durante su época de Jefe del Estado de GuatemalaMuseo Nacional de Historia de Guatemala
En 1837 Rafael Carrera inició la lucha armada contra el régimen de Francisco Morazán, entonces presidente de las República Federal de Centroamérica; luchó contra quien gobernaba el Estado de Guatemala, liberal al igual que Francisco Morazán, el doctor José Mariano Gálvez. Carrera fue el máximo dirigente de las fuerzas insurgentes, entre las que se encontraban numerosos indígenas; la razón por la que contó con el apoyo de los indígenas fue que el 9 de junio de 1837, el Estado de Guatemala, había vuelto a implantar el tributo indígena que había sido suprimido desde tiempo colonial por la Cortes de Cádiz. Los insurgentes empezaron las hostilidades por medio de una guerra de guerrillas: atacando poblaciones sin dar oportunidad de tener encuentros con las tropas del gobierno. Al mismo tiempo, se propagaba la idea de los enemigos de Gálvez, que lo acusaba del envenenamiento de las aguas fluviales para propagar el cólera morbus a la población, cosa que no ocurría sino por el crecimiento poblacional y la poca capacidad de la estructura sanitaria de la ciudad. Esta acusación favoreció a los objetivos de Carrera, poniendo a una gran parte de la población en contra de Mariano Gálvez y de los liberales en general.
La intransigencia de Barrundia en la defensa de sus ideas personales, su carácter vehemente y su arrogancia lo llevaron incluso a pactar con los enemigos de su causa -tal es el caso de su alianza con Rafael Carrera para derrocar el régimen liberal del doctor Gálvez- o, aún, sacar adelante leyes lesivas a Centroamérica, como sucedió con la aprobación del decreto del 21 de marzo de 1847 que proclamó, por moción de Barrundia, al Estado de Guatemala, una nación soberana, una república libre e independiente, rompiendo Guatemala en esta forma el pacto federal ya casi inexistente, en beneficio del sector conservador.
La lucha contra el gobierno liberal de Gálvez había tomado tintes de guerra santa, pues eran los párrocos del clero secular -quienes no habían sido expulsados del país- quienes arengaban a los campesinos a defender los derechos de la santa religión y a combatir a los ateos liberales; el propio Carrera había sido educado por el párroco de Mataquescuintla quien lo había instruido en la religión católica en los vejámenes que ésta sufría bajo el poder de los liberales. Otro factor que influyó en la revuelta fueron las concesiones que dio el gobierno liberal de Francisco Morazán a los ingleses -a quienes llamaban "herejes" por su condición de protestantes; en Guatemala se les había dado Belice y la Haciendo San Jerónimo en Salamá -la cual era la propiedad más cara y rentable que los liberales habían decomisado a los dominicos en 1829; el contrabando de artículos ingleses provenientes de Belice había empobrecido a los artesanos guatemaltecos, quienes se unieron a la revuelta de Carrera. Los sacerdotes anunciaron a los nativos que Carrera era su ángel protector, que había descendido de los cielos para tomar venganza sobre los herejes, los liberales y los extranjeros y para restaurar su dominio antiguo. Idearon varios trucos para hacerles creer a los indios esta ilusión, los cuales fueron anunciados como milagros. Entre ellos, una carta fue lanzada desde el techo de una de las iglesias, en medio de una vasta congregación de indígenas. Esta carta supuestamente venía de la Virgen María, la cual comisionaba a Carrera a liderar una revuelta en contra el gobierno.
Para contrarrestar los violentos ataques de la guerrilla campesina, el gobernador del Estado de Guatemala Mariano Gálvez aprobó y luego alabó el uso de la política de tierra arrasada en contra de los pueblos alzados; esto motivó que varios de sus partidarios le aconsejaran que desistiera de esa táctica pues solamente contribuiría a incrementar la revuelta. A principios de 1838, Barrundia y Cepeda, para entonces ya el jefe liberal de Guatemala se decepcionó de la gestión de Gálvez por sus atrocidades, y gestionó para llevar a la Ciudad de Guatemala a Carrera, para combatir al jefe de Estado. Para ese año, la situación en Guatemala era insostenible: la economía se encontraba paralizada por la poca seguridad de los caminos y se llegó al punto en que los liberales negociaban con Carrera para poner fin a este enfrentamiento aunque era inevitable. Gálvez sale del ejercicio del poder el 31 de enero de 1838 ante el "Ejército de los Pueblos" al mando de Rafael Carrera que inició la penetración en la ciudad de Guatemala con un ejército de entre diez mil a doce mil hombres, luego del acuerdo a que llegó Carrera con Barrundia y Cepeda.
Las tropas victoriosas de Carrera, al grito de "¡Viva la religión!" y "¡Fuera los herejes extranjeros!" y constituidas principalmente por campesinos pobremente armados, tomaron la Ciudad de Guatemala y se dedicaron al pillaje y a destruir los edificios del gobierno liberal, incluyendo el Palacio Arzobispal, que era en donde residía Gálvez y la casa del presentante inglés William Hall. Para detener a la turba, Carrera pidió al decano de la Catedral, Antonio Larrazábal, que abriera las puertas del edificio, que habían permanecido cerradas desde 1829; Larrazabal se opuso terminantemente diciendo que al sagrado recinto no ingresaba chusma y mucho menos armada; Carrera entonces le colocó un cuchillo en el cuello y volvió a pedirle que por favor abriera las puertas. Larrazábal dio órdenes para que abrieran el recinto, y la turba lo invadió pero lo respetó y así se calmó el ánimo de la milicia.
El 2 de marzo de 1838 fue aceptada por unanimidad en la Asamblea la ausencia del poder del doctor Gálvez, y se iniciaría un período de incertidumbre en el Estado de Guatemala, del que el gran beneficiado sería Rafael Carrera, aunque primero sufriría algunas derrotas. Al caer el gobierno de Gálvez, los representantes criollos de Los Altos aprovecharon para separarse del Estado de Guatemala. El gobernador Valenzuela no pudo hacer nada al respecto, y el congreso de la Federación Centroamericana reconoció al Sexto Estado el 5 de junio de 1838 con una junta de gobierno provisional compuesta por Marcelo Molina Mata, José M. Gálvez y José Antonio Aguilar, mientras que el general mexicano Agustín Guzmán - antiguo oficial del ejército de Vicente Filísola que se había radicado en Quetzaltenango- quedó al mando del ejército del Estado. En diciembre de 1838, Molina Matta fue elegido como Gobernador del Estado de Los Altos, y de inmediato empezó a trabajar en el desarrollo del puerto en el Pacífico y en mejorar las relaciones con el gobierno federal en San Salvador. Los indígenas de Occidente, por su parte, acudieron a la ciudad de Guatemala a quejarse de los líderes altenses ladinos, en especial del Jefe Político de Totonicapán, Macario Rodas, y el Comandante Militar, Agustín Guzmán, quienes les habían impuesto cargas fiscales extraordinarias, no habían derogado el impuesto personal impuesto por el gobierno de Gálvez y habían arrebatado gran parte de sus tierras ejidales. En represalia, las autoridades altenses encarcelaron a los quejosos. Por su parte, tras el triunfo de Rafael Carrera, Barrundia emigró hacia el Estado de Los Altos, donde fundó con Simón Vasconcelos, Felipe Molina y Manuel Irungaray, el periódico El popular, en el que atacó a los conservadores, al nuevo gobierno al mismo Carrera
Para cuando Morazán arribó a la Ciudad de Guatemala, Gálvez ya había abandonado la jefatura del estado. El grupo en el poder le otorgó plenos poderes para enfrentar a Rafael Carrera, asimismo le ofrecieron la presidencia vitalicia, pero Morazán rechazó esta oferta, porque ello estaba en contra de sus principios liberales. Luego Morazán hizo un llamado a Carrera a deponer las armas, pero el líder rebelde se opuso. Carrera fue derrotado y perseguido por Morazán en varias ocasiones, logrando así pacificar el estado. Pero el general nunca pudo apresar al líder indígena, ya que este simplemente se retiraba a las montañas y regresaba para ocupar las posiciones clave tan pronto como las tropas de Morazán salían del estado de Guatemala.
Gálvez no había renunciado, y se mantuvo en su casa de la ciudad de Guatemala, desde donde veía cómo todos sus esfuerzo se iban derrumbando. Legalmente él era el jefe de Estado, y Valenzuela sólo era presidente interino en su ausencia. Cuando la situación estaba fuera de control para los liberales, Gálvez finalmente renunció. Su actividad contra Carrera y las severas amenazas recibidas hicieron que Barrundia se exilara en El Salvador, donde fundó el periódico El Progreso, de corta duración.
Golpe de Estado de 1839
miniaturadeimagen|izquierda|200px|Mapa de Guatemala en 1839. Obsérvese las fronteras no delimitidas con México en Yucatán y Chiapas, y que Belice todavía era un asentamiento inglés.