miniatura|Expertos japoneses inspeccionando la zona donde se produjo el «sabotaje ferroviario», septiembre de 1931. miniatura|Soldados japoneses entrando en Mukden.

El incidente de Mukden, también conocido como el incidente de Manchuria, tuvo lugar el 18 de septiembre de 1931 en el sur de Manchuria, cerca de Mukden (盛京; hoy Shenyang), en donde un tramo del Ferrocarril del Sur de Manchuria, gestionado por una compañía de propiedad japonesa, fue dinamitado. Oficiales ultranacionalistas japoneses volaron una sección mínima del ferrocarril junto a la ciudad. El falso ataque sirvió para justificar la ocupación de Manchuria por el Ejército de Kwantung, lo que produjo una seria crisis internacional.

Tanto la validez de los distintos acuerdos entre las dos naciones como su interpretación enfrentaba a los gobiernos chino y japonés. Aunque el Estado Mayor japonés creía posible dirimir las diferencias mediante la negociación con Zhang Xueliang, los mandos del Ejército de Kwantung exigían el uso de la fuerza y la ocupación militar de Manchuria. Si el alto mando no estaba dispuesto a utilizar los choques locales como justificación para la intervención militar, los mandos en Manchuria estaban dispuestos a crear un incidente que la desencadenase.

Durante el verano de 1931, aumentó el número de choques entre chinos y japoneses en Manchuria. A finales del verano, las relaciones bilaterales entre China y Japón habían empeorado peligrosamente.

La voladura del tramo de vía la noche del , supuestamente realizada por soldados chinos, y los consiguientes choques entre tropas chinas y japonesas que comenzaron esa noche de septiembre llevaron a la ocupación de Mukden al día siguiente. Alegando legítima defensa, unidades del Ejército de Kwantung japonés comenzaron inmediatamente a ocupar diversas localidades a lo largo de la línea férrea y pronto se extendieron por toda Manchuria.

Antecedentes Japón y Manchuria Tras la guerra ruso-japonesa (1904–1905), Japón había relevado a Rusia como potencia extranjera dominante en el sur de Manchuria. Los análisis y planes militares del imperio japonés de 1923, definían a la URSS como el probable enemigo en la siguiente guerra, y numerosos oficiales se mostraban descontentos con la situación militar japonesa de esos días. Consideraban que era necesario reforzar las fuerzas mecanizadas del Ejército y lograr el control de Manchuria para poder enfrentarse con éxito a los soviéticos. Por el contrario, los dirigentes políticos (obviamente, civiles todos ellos), sostenían que la seguridad del país, mas bien residía en fomentar el comercio y la cooperación con otras potencias, y con esa perspectiva, recortaron el presupuesto y el número de unidades de las fuerzas armadas japonesas a mediados de la década de 1920. Los intentos del ministro de Asuntos Exteriores japonés Shidehara de mejorar las relaciones con China a cambio de concesiones en Manchuria alarmó y enfureció a los oficiales del ejército japonés.

Nacionalismo chino y planes militares japoneses miniatura|El general Yoshitsugu Tatekawa, responsable del departamento de espionaje del Estado Mayor (el «segundo departamento») se mostró favorable al uso de la fuerza en Manchuria y no impidió el estallido del incidente en septiembre de 1931.

La situación empeoró con el éxito de la Expedición del Norte del Kuomintang, que deseaba reunificar China e incluía los territorios bajo control japonés en sus planes; la expansión de sus partidarios por Manchuria con el permiso del caudillo militar de la región, el «joven mariscal» Zhang Xueliang, inquietó al Gobierno nipón. El enfoque pacifista del Ministerio de Asuntos Exteriores, empeñado en un acuerdo con los nacionalistas chinos a cambio de concesiones, resultaba catastrófico a ojos de muchos de los oficiales. En abril de 1930, en su evaluación anual de la situación militar, el Estado Mayor japonés se declaró a favor del fin de la influencia china en Manchuria. El plan aprobado incluía tres posibilidades: presión sobre el régimen de Zhang para asegurar los intereses japoneses en la región, su sustitución si esta presión no daba resultado o, en última instancia, la ocupación militar de Manchuria si fracasaban las dos primeras opciones. La primera opción fracasó por la renuencia del Gobierno a colaborar para presionar a Zhang. Ante esta situación, en su evaluación de 1931, el Ejército decidió tratar de aplicar la segunda alternativa, la eliminación de Zhang y su sustitución por una autoridad favorable a los intereses japoneses, incluso sin la colaboración del Gobierno de Tokio. El alto mando del Ejército se mostró dispuesto a intervenir en Manchuria si sucedía algún incidente y destacados miembros del servicio secreto (las secciones rusa y china del segundo departamento del Estado Mayor nipón) se decidieron a provocar uno, con el beneplácito del jefe del servicio, el general Yoshitsugu Tatekawa. Aunque el alto mando mantenía en general una actitud de prudencia respecto a Manchuria, algunos de sus miembros respaldaban la actitud del Ejército de Kwantung a favor de la intervención militar.

La situación en Manchuria tenía otros aspectos importantes para los militares: estos temían que el Gobierno volviese a reducir el presupuesto militar por la crisis económica y accediese a reducir el Ejército en la próxima conferencia internacional de desarme, prevista para febrero de 1932. La tensión en la región debía impedir que se consumasen los temores de los militares.

Intentos de conciliación y crecimiento de la tensión bilateral Durante la primavera de 1931, el embajador japonés en funciones —el Gobierno chino se había negado a otorgar credenciales al candidato propuesto por Tokio por su historial de relaciones con el país— trató de dirimir las diferencias con el Gobierno de Nankín. Sin embargo, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Zhengting, observando el fortalecimiento de la posición china, anunció un plan para recuperar en un corto periodo de tiempo los derechos chinos perdidos en los diversos tratados con las potencias, que desbarató las conversaciones. El contenido filtrado de una conversación privada entre el embajador japonés y el ministro chino en la que este reiteraba su intención de abolir las concesiones a las potencias, incluyendo las realizadas a Japón en Manchuria, indignó a los militares japoneses. Durante el verano, creció el número de choques entre chinos y japoneses en Manchuria.

miniatura|Aspecto de Pionyang tras los disturbios antichinos desatados por el incidente de Wanpaoshan en el verano de 1931.

A finales del verano de 1931, las relaciones bilaterales entre China y Japón habían empeorado peligrosamente. Un capitán japonés del servicio de espionaje había sido fusilado por los chinos cuando realizaba labores de reconocimiento de paisano en una región remota de Manchuria; se sucedieron los disturbios anticoreanos en Manchuria y antichinos en Corea. Los chinos impusieron el boicoteo de los productos nipones.

Parte de la tensión se debía al deseo japonés de que las autoridades chinas reconociesen su derecho a comerciar y arrendar tierras en Manchuria y su especial interés en la región; tanto el Gobierno chino como el movimiento nacionalista rechazaban estas pretensiones. Los japoneses veían también con malos ojos los intentos chinos de minar su influencia económica en la región mediante la construcción de ferrocarriles y puertos alternativos a los que controlaban. La diferente interpretación de los diversos tratados entre las potencias y China conducía a continuos roces. El Gobierno chino consideraba que las concesiones obtenidas por Japón en el Tratado de 1915 eran ilegítimas y que los japoneses ni siquiera observaban las limitaciones de este; el Gobierno japonés acusaba a los chinos de infringir el tratado y de sabotear su aplicación. Tanto la validez de los distintos acuerdos entre las dos naciones como la interpretación de los mismos enfrentaba a los dos Gobiernos.

Aunque el Estado Mayor japonés creía posible dirimir las diferencias mediante la negociación con Zhang, los mandos del Ejército de Kwantung exigían el uso de la fuerza y la ocupación militar de Manchuria. Si el alto mando no quería utilizar los choques locales como justificación para la intervención militar, los mandos en Manchuria estaban dispuestos a crear un acontecimiento que la desencadenase.

Confabulación El coronel Seishirō Itagaki, del Estado Mayor del Ejército de Kwantung y responsable de la sección de espionaje, y el teniente coronel Kanji Ishiwara, entre otros oficiales —unos veintiséis en total— planearon el incidente. Varios de ellos tenían relación con los «órganos del servicio especial», una organización de espionaje del Ejército de Kwantung. El proyecto no contaba con el beneplácito del Gobierno de Tokio ni con la del Estado Mayor japonés, pero sí con la aquiescencia de numerosos altos oficiales del Ejército y de miembros del servicio secreto japonés. El plan de los oficiales consistía en utilizar a varios cientos de los aventureros japoneses que pululaban por Manchuria, disfrazarlos con uniformes del ejército de Zhang Xueliang, que creasen disturbios en Mukden y que finalmente detonasen una pequeña bomba cerca de la vía del ferrocarril sudmanchuriano que justificase una intervención militar. En julio Itagaki había viajado a Tokio y logrado la anuencia y ayuda de los oficiales del departamento de espionaje para sus planes. A finales del mismo mes, los confabulados habían logrado trasladar obuses de Port Arthur a Mukden para neutralizar la nueva aviación china, ya que el Ejército de Kwantung carecía de ella. A comienzos de agosto, en una nueva conferencia secreta de altos mandos —entre ellos los jefes del Ejército de Corea, de Taiwán, de Kwantung, el viceministro de Defensa o el vicejefe del Estado Mayor—, los mandos del Ejército de Kwantung comunicaron sus preparativos para una campaña y recibieron el apoyo de los mandos presentes.

Acontecimientos La noche del , supuestamente soldados chinos volaron parte del Ferrocarril del Sur de Manchuria. Alegando legítima defensa, unidades del Ejército de Kwantung japonés comenzaron inmediatamente a ocupar diversas localidades a lo largo de la línea férrea y pronto se extendieron por toda Manchuria. Los japoneses se apresuraron a asegurar que sus acciones no se debían únicamente a la voladura de poco más de medio metro de rieles, sino a la acumulación —real— de provocaciones por parte de los chinos, aunque también las tropas y civiles japoneses habían provocado a las autoridades chinas.

Contexto inmediato Ante la tensa situación en Manchuria, el emperador japonés se entrevistó con los ministros del Ejército y de la Marina el 10 y 11 de septiembre, para asegurarse en vista de la situación de la disciplina en ambos. En respuesta a la preocupación del Gobierno —el ministro de Asuntos Exteriores japonés había recibido información sobre el inminente fingimiento de un sabotaje con los chinos— y de la Casa Imperial, el ministro de Guerra, el general Minami, decidió enviar a toda prisa un representante (el propio general Tatekawa) para aconsejar prudencia a los mandos en Manchuria e indicar la falta de apoyo gubernamental a cualquier acción militar. El enviado era naturalmente favorable a los conspiradores y no estorbó sus planes.

miniatura|El coronel Seishirō Itagaki, uno de los principales conspiradores del incidente, se encargó de retrasar la comunicación de las órdenes del alto mando que trataron de evitar que se produjese. Más tarde, tomó el mando inicial de las operaciones que extendieron los combates por la región.