Los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero y queer (LGBTQ) en Italia avanzaron de manera significativa en el siglo XXI, gracias tanto a la legislación como a las sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo de Casación. No obstante, las personas LGBTQ aún enfrentan diversos desafíos que no afectan a la población no LGBTQ, a pesar de que la opinión pública es cada vez más liberal y favorable a los derechos LGBT.

Las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo, tanto entre hombres como entre mujeres, son legales desde 1890, cuando se promulgó un nuevo código penal. En mayo de 2016 se aprobó una ley de uniones civiles que otorga a las parejas del mismo sexo todos los derechos del matrimonio, con la excepción de la adopción conjunta. La ley también reconoce a las parejas del mismo sexo como una familia. La adopción del hijo o hija de la pareja (adopción del hijastro) fue excluida del texto legal; sin embargo, en junio de 2016 el Tribunal Supremo de Casación declaró que los tribunales pueden autorizar a una pareja unida civilmente a adoptar a los hijos de su pareja. La misma ley concede también varios derechos legales tanto a parejas del mismo sexo como a parejas heterosexuales que conviven sin estar registradas oficialmente.

En mayo de 2025, el Tribunal Constitucional dictaminó que, cuando una pareja de mujeres tiene un hijo mediante fecundación in vitro en el extranjero, ambas pueden ser inscritas automáticamente como madres del menor, sin necesidad de recurrir a la adopción del hijastro. En abril de 2025, el Tribunal Supremo resolvió que los niños y niñas con padres del mismo sexo deben tener términos neutros en cuanto al género en sus documentos de identidad, en lugar de “madre” y “padre”. Este cambio garantiza que los documentos reflejen la estructura familiar real del menor y elimina de facto una norma discriminatoria. En julio de 2025, el Tribunal Constitucional dictaminó que la madre no biológica en una pareja de mujeres tiene derecho al permiso parental obligatorio.

Sin embargo, Italia es uno de los pocos países de Europa Occidental en donde aún no se ha legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Historia

Los griegos miniatura|300px|Fresco de una tumba en la colonia griega de Paestum, con la representación de un simposio.

A partir del hasta la invasión romana, los griegos crearon una pujante civilización en el sur de Italia, la Magna Grecia. El área estuvo completamente integrado en la cultura y la civilización griegas.

La forma socialmente aceptable de relaciones entre el mismo sexo en la Antigua Grecia consistía en la relación amorosa entre un adulto libre a menudo de clase alta, el erastés, y un adolescente entre 12 y 17 años o a veces algo mayor, el eromenos. La relación servía como iniciación como adulto para el eromenos; el erastes era responsable de la educación como ciudadano de su pupilo y la relación acababa habitualmente con la aparición del primer vello, el anthos, momento en el que dejaba de ser atractivo para el erastes. Existían algunas excepciones, era el caso de los philoboupais, en los que el eromenos seguía manteniendo el interés del erastes. El eromenos, después de hacerse adulto, pasaba a convertirse a su vez en erastes. Esta actividad como erastes no impedía tener una esposa e hijos, o tener relaciones con las hetairai, pero el amor romántico, tal como se entiende hoy, estaba reservado a las relaciones entre hombres.

La homosexualidad, tanto entre adultos como en forma de relación pederástica, es relativamente común en la literatura griega. El amor entre Aquiles y Patroclo en la Ilíada, una de las obras más antiguas de la literatura griega, ha sido interpretado tanto en la antigüedad como en época moderna como un amor homosexual. En la Ilíada también aparece el rapto de Ganimedes y en la Odisea la relación entre Telémaco y Pylos. Hesíodo, Arquíloco, Alceo de Mitilene, Píndaro y la mayoría de los poetas griegos clásicos hablan en sus obras sobre la pederastia con normalidad. Es muy conocida la explicación de la homosexualidad que da Aristófanes en El banquete de Platón, o en su versión original Symposion. Con la edad, Platón se hizo cada vez más hostil a la práctica de la homosexualidad, calificándola de «contra natura» (elemento que emplearon autores judeocristianos posteriores en sus razonamientos). No obstante la idea platónica del amor, entraba dentro de su profunda misoginia, por lo que para él el verdadero amor (eros) era el homosexual siempre y cuando este no se viera consumado. Aristóteles diferenció entre dos tipos de homosexualidad: la innata y la adquirida, habitualmente por abuso sexual. La medicina griega tenía tendencia a considerar la homosexualidad como parte del carácter de la persona. Pitágoras fundó en el año 530 a.C. en Croton una escuela pederástica de filosofía.

La actitud de los griegos frente a la sexualidad estaba definida por tres puntos básicos: la distinción primordial era entre activos, ho poion, y pasivos, ho paschon, no entre homo y heterosexuales; las actitudes cambiaban según la clase social; y los únicos que tenían derecho a seguir su placer sexual fuera del matrimonio eran los hombres. En general, las mujeres y los niños eran considerados inferiores y los hombres afeminados eran tratados con desprecio y burla, como demuestran las obras de teatro de Aristófanes. Existe poca información sobre la actitud frente al lesbianismo, pero, gracias a las noticias que existen sobre la vida de Safo, que pasó una larga temporada exiliada en Siracusa, en Sicilia, se cree que podía haber existido una institución similar a la pederastia masculina para las mujeres.

Los etruscos miniatura|300px|derecha|Fresco etrusco (hacia 540 a.C.) de la necrópolis de Tarquinia en el Lacio. Los etruscos dominaron el centro de la Península itálica entre los siglos VI y III a.C. Se considera que su civilización estuvo muy influenciada por los antiguos griegos, pudiéndose considerar incluso como parte de la civilización clásica.

Dejaron pocos testimonios escritos, por lo que no existe demasiado información directa sobre su pensamiento y sociedad. Por otra parte, se han conservado numerosas obras de arte, entre las que destacan algunas con motivos homoeróticos. La más antigua es un fresco de hacia 540 a. C. en una tumba de Tarquinia, una de las ciudades etruscas más importantes. No está claro lo que representa la escena, pero se puede ver a un hombre penetrando analmente a otro, mientras un toro embiste a ambos por delante. Otros frescos en tumbas etruscas representan simposios al estilo griego, con hombres semidesnudos y desnudos en gestos íntimos. Las representaciones de hombres desnudos son numerosas en el arte etrusco, tanto en jarrones como en reverso de los espejos, siguiendo el modelo griego. En una cista de hacia el 400 a. C. se representa a hombres desnudos en diecisiete poses distintas. También existen algunas representaciones de escenas míticas homosexuales griegas, como el rapto de Crisipo por Layo.

Los romanos miniatura|200px|Estatua colosal de Antínoo, amante del emperador Adriano. Aquí representado como Dioniso-Osiris. Obra romana en mármol, conservada en Roma, en el Museo Pio-Clementino.

En la sexualidad romana era más importante el estatus que la persona, que su sexo. Así, los hombres podían penetrar a jóvenes esclavos, eunucos, prostitutos de la misma forma que a sus esposas, esclavas, concubinas o prostitutas. En cambio, ningún ciudadano de reputación tendría sexo con otro ciudadano, ni dejaría que otro hombre lo penetrara, independientemente de la edad o el estatus. La distinción era estricta entre el homosexual activo (que a veces se acostaba con mujeres y a veces con hombres) y el pasivo, que era visto como servil y afeminado. Esta moralidad fue usada por ejemplo contra César, cuyos supuestos escarceos con el rey de Bitinia estaban en boca de toda Roma. En general, en Roma dominaba una forma de pederastia muy similar a la practicada por los griegos.

El lesbianismo también era conocido, tanto en su forma sáfica, es decir, entre mujeres femeninas que compartían el sexo con adolescentes —una especie de pederastia femenina—, como el tribadismo, en el que mujeres de aspecto varonil desempeñaban actividades masculinas, incluyendo la lucha, la caza y la relación con mujeres.

El color verde fue durante siglos un código para los homosexuales. A los hombres afeminados se les llamaba galbinati, precisamente por su supuesta afición por el color verde.

La llegada del cristianismo La moralidad romana ya había cambiado hacia el , en el que Amiano Marcelino critica amargamente las costumbres sexuales de los taifali, una tribu bárbara situada entre los Cárpatos y el Mar Negro, que practicaba la pederastia de estilo griego. En 342 los emperadores Constantino y Constancio introdujeron una ley para castigar la homosexualidad pasiva, posiblemente con la castración, ley que fue ampliada en el 390 por Teodosio, que deja quemar en la hoguera a todos los homosexuales pasivos que trabajaban en burdeles. En 438 la ley fue ampliada a todos los homosexuales pasivos y en el 533 Justiniano castigaba cualquier acto homosexual con la castración y la hoguera, ley que se hizo más estricta en el 559.

Se han dado tres razones para este cambio de actitud. Procopio de Cesarea, historiador de la corte de Justiniano, consideró que tras las leyes había motivos políticos, ya que permitieron a Justiniano eliminar a enemigos políticos, quedarse con sus propiedades y no tuvieron mucha eficacia eliminando la homosexualidad entre la gente corriente. La segunda razón y quizás la de más peso, sería la extensión del cristianismo dentro de la sociedad romana, que fue asumiendo el paradigma cristiano de que el sexo debe servir exclusivamente para la reproducción. Colin Spencer, en su libro Homosexuality. A history, avanza la posibilidad de que un cierto sentido de autoprotección de la sociedad romana tras sufrir alguna epidemia (como la peste, por ejemplo) aumentó la presión reproductiva sobre los individuos. Este fenómeno estaría combinado con la extensión del estoicismo en el Imperio.

Hasta el año 313 no hubo una doctrina común en el cristianismo sobre la homosexualidad, pero anteriormente san Pablo ya había criticado la homosexualidad como contra natura: Poco a poco los Padres de la Iglesia fueron creando un cuerpo literario en el que se condenaba la homosexualidad y el sexo en general en los términos más enérgicos, luchando contra una práctica común en la sociedad de la época, incluyendo la primitiva Iglesia.El poeta Ausonio (310-395) tuvo una apasionada relación con San Paulino, obispo de Nola. No se sabe si ese amor fue físico, pero la pasión ha quedado plasmada en las cartas que se escribían. Las cartas de Ausonio, 43 años mayor que Paulino, también señalan su tristeza por el alejamiento de éste cuando intensifica su vida cristiana. Incluso San Agustín confesó amores homosexuales en su juventud, aunque más tarde rechazaría esa lujuria como pecaminosa (Homosexuality. A history de Colin Spencer ISBN 1-85702-447-8). Por otra parte se identificó a la homosexualidad con la herejía desde muy pronto, no solo a causa de las costumbres paganas, sino también debido a los rituales de algunas sectas gnósticas o del maniqueísmo, que, según San Agustín, practicaban ritos homosexuales.

La Edad Media