La batalla de Grecia u Operación Marita fue la invasión del Reino de Grecia por las fuerzas del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Se enfrentaron a los aliados (Grecia y la Commonwealth). La batalla de Grecia dio comienzo el 28 de octubre de 1940 con la invasión de Grecia por la Italia fascistaCreveld, p. 65 y concluyó con la caída de Kalamata, en el Peloponeso, el 28 de abril de 1941. Con la batalla de Creta y algunas otras acciones navales, la batalla de Grecia forma parte del teatro de operaciones egeo de la Campaña de los Balcanes.
Italia invade Grecia el 28 de octubre de 1940 desde Albania, país que había ocupado previamente en abril de 1939. Sin embargo, el ejército griego demuestra que es capaz de resistir e incluso de contraatacar, forzando al ejército italiano a la retirada. Hacia mediados de diciembre, los griegos, a su vez, ocupan la cuarta parte de Albania. En marzo de 1941, una nueva ofensiva italiana fracasa, poniendo así fin a las aspiraciones italianas.
El 6 de abril de 1941, Alemania invade Grecia desde Bulgaria con la finalidad de dotar de más seguridad a su flanco sur. El ejército griego, muy inferior tanto en hombres como en equipamiento se hunde, y Atenas cae el 27 de abril de 1941, mientras la Commonwealth logra evacuar cerca de cincuenta mil soldados. Tras la finalización de la batalla de Grecia, el país es dividido en tres zonas de ocupación, entre Alemania, Bulgaria e Italia, hasta la retirada de las tropas alemanas en octubre de 1944.
La batalla de Grecia es considerada por algunos historiadores como una batalla decisiva en el curso de la Segunda Guerra Mundial,Keegan, p. 144 ya que la invasión de Grecia hizo imposible un acuerdo entre Hitler y Stalin con respecto a sus respectivas esferas de influencia militar.
Preludio
A finales de 1940, Alemania había ocupado la mayor parte de Europa occidental. Celoso de las victorias de su aliado, Mussolini quiere demostrar que puede llevar a Italia a unas conquistas militares similares. En 1939, Italia ha ocupado ya Albania y algunos territorios de la Commonwealth británica en África del norte. Mussolini, que considera que el sur de Europa debe formar parte de la esfera de influencia italiana, decide invadir Grecia, considerándola un adversario fácil.Buckley, p. 18
Invasión italiana y contraataque griego miniatura|upright=1.6|El contraataque griego en Albania y la fallida ofensiva italiana de la primavera de 1941. El 28 de octubre de 1940, el embajador de Italia en Grecia, Emanuele Grazzi presenta un ultimátum al primer ministro griego, Ioannis Metaxas. Mussolini exige el libre paso de sus tropas para ocupar lugares estratégicos no definidos en el territorio griego.Buckley, p.17 Metaxas rechaza dicho ultimátum, un hecho conmemorado desde entonces en Grecia como el Día del No. Los italianos invaden Grecia desde Albania antes incluso del fin del ultimátum.Christopher Buckley Greece and Crete 1941, p. 16-18.
Los italianos atraviesan el río Kalamas y se dirigen hacia Ioannina, pero son rápidamente rechazados por el ejército griego, que inicia además la persecución de los italianos en retirada, primero en el territorio griego y luego en el interior de la propia Albania. Tras tres semanas de ofensiva, el territorio griego ha sido totalmente liberado y el contraataque continúa. Dicho contraataque es victoriosamente proseguido por los griegos, sin que sean frenados siquiera por la llegada de refuerzos italianos. Korçë, la mayor ciudad de Albania, es tomada por los griegos el 13 de noviembre, Pogradec y Argirocastro el 4 de diciembre, Himara el 24 y Këlcyrë el 10 de enero.
Segunda ofensiva italiana Tras unas semanas de luchas infructuosas durante el invierno de 1940-1941, Italia lanza una segunda ofensiva el 9 de marzo de 1941. A pesar de la superioridad del ejército italiano, la ofensiva fracasa una vez más y, tras solo una semana, con doce mil muertos, Mussolini pone fin a la ofensiva.Chronology of World War II: March 16, 1941 Consultado el 10 de octubre de 2006 Abandona Albania doce días más tarde y deja a Alemania que se plantee su intervención. Tras seis meses de combates contra los italianos, el ejército griego, aunque vencedor, está agotado y es incapaz de resistir una eventual invasión alemana. Además, la mayor parte del ejército griego está estacionado en Albania y no puede maniobrar para luchar eficazmente contra una nueva invasión.
Decisión alemana de intervenir Siete días después del comienzo de los combates, el 4 de noviembre, cuando hacía cuatro días que las primeras tropas británicas habían desembarcado en Creta y Lemnos —sin petición oficial del Gobierno griego, que temía la reacción alemana—, Hitler ordenó la creación de un plan para atacar Grecia a través de Rumanía —que contaba con una misión militar alemana desde el 7 de octubre— y Bulgaria. La ofensiva debía expulsar a los británicos de los Balcanes, proteger los pozos petrolíferos rumanos de posibles ataques y ayudar a los italianos en su lucha con Atenas. La campaña se integró en el plan alemán contra los británicos para 1941, que incluía, además de un nuevo intento de desembarco en Gran Bretaña, diversos ataques para eliminarlos del Mediterráneo.
En diciembre, el plan original para ocupar únicamente el norte del país se modificó para incluir la ocupación de la nación completa. El 13 de diciembre, el alto mando alemán publicaba las instrucciones de la orden sobre la invasión de Grecia con el nombre clave de «operación Marita». La operación debía incluir veinticuatro divisiones y comenzar en marzo de 1941, en cuento el tiempo mejorase lo suficiente como para empezar la ofensiva.
Preparativos alemanes La campaña contra Grecia requería de importantes preparativos que incluían acuerdos con los países balcánicos que las unidades alemanas debían atravesar para alcanzar las fronteras griegas. En este contexto, el primer paso era lograr la aquiescencia húngara al paso de las fuerzas alemanas hacia Rumanía; Hitler indicó su intención de hacerlo ya durante la firma húngara del Pacto Tripartito el 20 de noviembre de 1940, consecuencia de las ganancias territoriales húngaras obtenidas mediante el Segundo Arbitraje de Viena. Dos días antes, en una entrevista con Hitler, el rey Boris de Bulgaria se había mostrado reacio a participar en la ofensiva.
Tres días más tarde, con la adhesión rumana al Pacto, Hitler expresó a Ion Antonescu su deseo de que Rumanía aceptase la concentración de tropas en su territorio para la ofensiva contra Grecia, aunque no solicitó ayuda militar rumana para la campaña.
La necesidad de concentrar las unidades necesarias y de transportarlas hasta Grecia y la imposibilidad de comenzar la campaña antes del deshielo a comienzos de marzo hacía que la campaña contra la URSS, que se preparaba simultáneamente a la griega, se considerase como irrealizable hasta mediados de mayo.
A finales de diciembre, las primeras unidades del 12.º Ejército, que debía llevar el peso del ataque a Grecia comenzó a trasladarse a Rumanía en tren. Con él llegó el equipo necesario para cruzar el Danubio y la 16.ª División Panzer, que debía unirse a la misión militar alemana en Rumanía y reforzar la protección de los campos petrolíferos. A finales de enero de 1941, se encontraban en Rumanía el personal de los Estados Mayores de las diversas agrupaciones que iban a participar en la campaña, así como dos divisiones blindadas y dos de infantería al completo.
Mientras, tras arduas negociaciones, los búlgaros aceptaron desplegar de incógnito tres compañías de la Luftwaffe en su territorio para prevenir posibles ataque sorpresa de los británicos a los pozos petrolíferos rumanos. A mediados de enero, los alemanes se desplegaron por las montañas búlgaras para vigilar los vuelos de los británicos. La actitud búlgara, sin embargo, era titubeante ya que Sofía temía la reacción de soviéticos y turcos a su participación en un ataque a los helenos. A finales de noviembre, había rechazado una misión militar soviética, ofrecida tras llegada de la alemana a Rumanía. Para permitir el despliegue alemán en su territorio, el Gobierno búlgaro exigía discreción y ayuda en el refuerzo de sus defensas fronteras contra un posible desembarco soviético. Su miedo a la reacción turca hizo que solicitasen el retraso del cruce del Danubio hasta finales de febrero, petición que Hitler admitió. El cruce de las tropas alemanas se planeó para el 2 de marzo, el día siguiente a la adhesión búlgara al Pacto Tripartito. Alemania informaría a Turquía de la intención búlgara de formar el Pacto el día que comenzasen las obras de construcción del puente sobre el Danubio (28 de febrero).
A las 7:00 del 28 de febrero comenzó la construcción del puente que debía permitir el cruce del Danubio al grueso de las fuerzas alemanas. Mientras, dos divisiones blindadas que se había desplegado en la Dobruja septentrional rumana marcharon hacia el sur, hacia la frontera turca, para prevenir posibles acciones de estos contra el despliegue alemán en Bulgaria. Al tiempo, un batallón antiaéreo se trasladó a Varna para proteger el puerto.
El 1 de marzo, el primer ministro búlgaro firmó el Pacto Tripartito en Viena y afirmó la decisión búlgara de respetar no solo este, sino los demás acuerdos rubricados por su país en el pasado (que incluían uno con Turquía, otro de no agresión con Grecia y uno de amistad con Yugoslavia), además de mantener buenas relaciones con la URSS. A las 6:00 del día siguiente, una vez completado el puente de pontones sobre el Danubio, comenzó el cruce del río y el envío de tropas especializadas para mejorar las carreteras y puentes búlgaros para facilitar el movimiento de tropas. Bulgaria cerró el resto de sus fronteras y Gran Bretaña rompió relaciones diplomáticas. El grueso del VIII Cuerpo Aéreo se trasladó a Sofía y Plovdiv entre el 2 y el 4 de marzo. La maniobra aisló a Yugoslavia.
El 9 de marzo, las avanzadillas de las unidades que debían participar en la campaña ya habían alcanzado sus posiciones a lo largo de la frontera greco-búlgara y dos divisiones blindadas (la 5.ª y 11.ª) protegían la frontera turco-búlgara a pesar de las garantías de no intervención expresadas por el Gobierno turco. Durante los ocho días siguientes, llegó a Bulgaria dos de los tres grupos de tropas asignados a la operación (un total de once divisiones y media). El mando se estableció al sur de la capital búlgara, con el mariscal de campo Wilhelm List dirigiendo las operaciones del 12.º Ejército. El 7 de marzo y ante la creciente sensación de pasividad turca, el alto mando decidió no enviar las seis divisiones del tercer agrupamiento a Bulgaria y mantenerlas en Rumanía para la próxima campaña contra la Unión Soviética.
La ayuda británica y los contactos diplomáticos 300px|miniatura|Tropas australianas embarcando en El Cairo. En 1939, el Reino Unido había garantizado ayuda militar a Grecia si su integridad territorial era amenazada. La forma en que los griegos han rechazado a los italianos entusiasma a la opinión pública británica y el propio primer ministro Winston Churchill considera que sería deshonroso no acudir en ayuda de GreciaCreveld, p. 67 y empeoraría la posición británica ante Turquía. Por otro lado, ante la ofensiva italiana sobre Egipto dirigida por el mariscal Graziani, los británicos consideran vital apoyar la resistencia griega con el objetivo de retener parte del Ejército italiano en los Balcanes y esperan poder utilizar bases aeronavales griegas contra la flota italiana.Creveld, p. 66 Asimismo, temen que, si no acuden en ayuda de Grecia, Creta pueda caer en manos italianas y sea utilizada como base para atacar Egipto.