La Empresa Nacional de Telecomunicaciones (conocida principalmente por sus siglas de ENTel) fue una empresa pública de Argentina dedicada a la prestación del servicio de telefonía, activa entre 1956 y 1990.
Previamente, en 1948 el gobierno de Juan Domingo Perón nacionalizó la Unión Telefónica (empresa franco-inglesa) y el Estado adquirió el 51 % de la empresa y el 49 % permanecía en el sector privado.
Brevemente durante 1960 tuvo el nombre «Empresa Nacional de Teléfonos». En 1989 el gobierno de Carlos Menem privatizó la empresa y la prestación de los servicios quedó en manos de Telecom (Región Norte) y Telefónica (Región Sur).
Dos décadas tras su privatización, ENTel seguía existiendo como empresa residual.
Historia Años previos
El 4 de enero de 1881 se instaló el primer teléfono del país, en la residencia del entonces ministro de Relaciones Exteriores, Bernardo de Irigoyen. El mismo día también se instalaron otros teléfonos en las residencias del presidente de la Nación, Julio Argentino Roca en la calle Rivadavia 1783; del intendente de la Ciudad de Buenos Aires, Torcuato de Alvear; del Ministro de Guerra y Marina, general Benjamín Victorica, y en instituciones como la Sociedad Rural, el Club del Progreso y el Jockey Club.
En 1882, la Société du Pantéléphone L. De Locht et Cie y la Compañía Telefónica del Río de la Plata se fusionaron. La Unión Telefónica del Río de la Plata (UT), con 6000 abonados iniciales en 1886, prestó servicios telefónicos en Argentina bajo administración inglesa durante 43 años, hasta 1929, cuando pasó a manos estadounidenses al ser adquirida por la International Telephone and Telegraph company (ITT).
En 1889 se tendió, a través del Río de la Plata, un cable telefónico subfluvial entre las localidades de Punta Lara (Argentina) y Colonia del Sacramento (Uruguay).
Distintos tipos de comunicación fueron llevados a cabo desde sus inicios en el país; desde 1913 en Córdoba y 1915 en Rosario, se comenzó a regir la conmutación automática, no siendo indispensable para comunicaciones urbanas la necesidad de una operadora que desviase la comunicación.
Los años 20 marcaron el inicio de la militancia gremial en el sector de la telefónica, con la formación de los primeros gremios para contrarrestar el férreo control patronal. La primera central automática Strowger se instaló en la ciudad de Córdoba en 1914, con un equipo para 2000 líneas. Para 1932 existían 69 000 líneas activas.– Hill, A. y Manuel A. Abdala (1993): “Regulation, Institutions, and Commitment: Privatization and Regulation in the Argentine Telecommunications Sector”, World Bank Policy Research Working Paper 121. En 1943, el presidente Arturo Rawson en asociación con empresas privadas lanza un primer plan de expansión de la red a nivel nacional, pasando de 73 000 líneas activas en 1943 a 187 830 en 1947.– Hill, A. y Manuel A. Abdala (1993): “Regulation, Institutions, and Commitment: Privatization and Regulation in the Argentine Telecommunications Sector”, World Bank Policy Research Working Paper 129.
Décadas de 1940 y 1950 En 1944, se funda la Federación Obrera de Telecomunicaciones de la República Argentina (FOTRA), cuyo líder Luis Gay, sería clave en la histórica jornada del 17 de octubre de 1945 y posteriormente sería uno de los fundadores y referentes del Partido Laborista, una estructura política que acompañó la elección de Juan Domingo Perón. El , en el marco de regularización del gremio telefónico, se crea la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (FOETRA), que obtiene la personería gremial el 16 de junio y que continuó operativa tras la privatización de la empresa cuatro décadas más tarde.
Nacionalización right|thumb|180px|Sede de la Unión Telefónica en Buenos Aires en Defensa 143.
Para administrar el servicio telefónico el Estado creó la Empresa Mixta Telefónica Argentina (EMTA). El 31 de diciembre de 1946 asumieron sus funciones las autoridades de la flamante empresa, en el Edificio de calle Defensa 143. Se buscaba con ello obtener la nacionalización de las grandes compañías de servicios públicos de capitales foráneos, según indicó el vicepresidente del IAPI, Carlos Devries. El subsecretario de Industria y Comercio, Ildefonso Cavagna Martínez, y el gerente general del Banco Central de la República Argentina, Orlando Maroglio, presidieron el acto en que fueron puestos en sus cargos el presidente de EMTA, el doctor Alberto R. Fretes, y los directores, Luis Francisco Gay y Arturo Sáiz.
A través de la nacionalización de los teléfonos el Estado dejaría de limitarse solo al ordenamiento y control de las empresas telefónicas, pasando a intervenir en la provisión y venta de servicios. El anuncio se realizó a fines de agosto de 1946 y efectivamente el 3 de septiembre se concretó la operación de compra ad referendum del Congreso Nacional. El convenio establecía el pago de 95 millones de dólares a la ITT por su filial argentina. La compra de la Unión Telefónica (UT) fue visto como un acto revolucionario y la operación fue aprobada por el Congreso con una sólida mayoría. Ante el Senado, el ministro de Hacienda, Ramón Antonio Cereijo, dio la explicación contable sobre el precio pagado por el gobierno a la ITT:
Perón dedicó palabras tranquilizadoras para el capital extranjero:
Poco tiempo después se concretó la adquisición de otras operadoras locales y la estatización de los servicios en la Dirección Nacional de Teléfonos del Estado, consolidando el control público en la mayor parte del país. Entre 1948 y 1952, a través de negociaciones particulares con cada una, se procedió a la compra de la mayoría de las empresas telefónicas del país, ensamblando así una de las diez mayores telefónicas del mundo en la década de 1950; empero, mientras ENTel crecía, la demanda insatisfecha aumentaba; donde ENTel era incapaz de abastecer, surgían cooperativas; surgieron problemas gerenciales y sindicales; los sindicatos tomaron control de gestión; las huelgas vinieron acompañadas de sabotaje; el servicio empeoró; empleados fantasma cobraban salarios; y se dio de alta líneas pagadas a empleados corruptos y no a ENTel.
Durante la década siguiente, sobre la base de la financiación del Estado nacional, comenzó una importante expansión del servicio, con la instalación de nuevos tendidos y centrales locales, y la integración de la red, mediante nuevas líneas troncales, una modernización de los aparatos y la expansión a todo el territorio nacional.
El 18 de marzo de 1948, el Gobierno peronista firmó los convenios que incorporaron a EMTA al patrimonio del Estado, que un año más tarde sería rebautizada como Teléfonos del Estado y transformada en dependencia del Ministerio de Comunicaciones de la Nación.
Durante la década peronista y en pocos años, Argentina se consolidó como un líder absoluto en América Latina en prestación del servicio telefónico. En 1943 existían 724 centrales y 476 585 aparatos. La inversión total por la adquisición de diversos materiales alcanzó 10 374 000 pesos. En 1949 ya era otra la realidad. Había 778 centrales y 647 240 aparatos, y se completó una inversión de 100 276 000 pesos. En todas las ciudades del país se construyeron edificios que reunían las exigencias para prestar el servicio, y se levantaron centrales monumentales en Mar del Plata, Córdoba y La Plata.
Para expandir la telefonía hacia todo el país y reforzar las líneas entonces existentes, se erigió gran cantidad de circuitos interurbanos alámbricos y de elevada frecuencia. En 1943 había 1535; en 1952 ya habían alcanzado 3518 circuitos. Ello representó, en cada uno de esos años, 144 200 km de líneas de cable; 205 305 y 529 000, respectivamente. Hacia fines de 1951 se logró el objetivo de poder dar tres veces y media la vuelta al mundo. En esos años las modernas centrales telefónicas levantadas en la Capital Federal y en las principales ciudades del interior aumentaron de 724 a 814, respectivamente.
A partir de 1948, el peronismo adoptó varios sistemas de 12 vías de transmisión simultánea únicos en Sudamérica que, en 1943, representaban 49 730 km, y en 1951, 384 000 km de líneas. El notable mejoramiento del servicio significó la instalación de millares de aparatos automáticos, la baja en las tarifas y la conversión de centrales manuales, disminuyendo de ese modo hacia fines de 1951 la cantidad de teléfonos atendidos por personal de operación. En solo cinco años —luego de décadas de atraso— se crearon 25 centrales telefónicas en Buenos Aires.
Dentro del conjunto de obras previstas por el Primer Plan Quinquenal del primer gobierno de Juan Domingo Perón, el miércoles 31 de octubre de 1951 se inauguró el Palacio de Correos y Telecomunicaciones de Mendoza, y años después el de San Juan y Neuquén, edificios de gran superficie que funcionaban como centros de distribución para las diversas regiones.
En 1953 comenzaron a instalarse teléfonos públicos en las principales ciudades del país, y al cabo de un año había 6400 teléfonos públicos instalados en el Gran Buenos Aires, que brindaban a Teléfonos del Estado un ingreso diario de 700 000 pesos.
En 1954 se inaugura el Centro de Larga Distancia. Se esbozaban también otros centros de concentración (Centrales Tandem) para la Capital Federal: El Tándem Belgrano, para servir el área norte de la capital y sus suburbios; el Tándem Flores para servir el área oeste de la capital y sus suburbios; el Tándem Barracas para servir el área sur de la capital y sus suburbios; y el Tándem General Urquiza. Para 1955, tras diez años de gestión, la empresa elevó la cantidad de aparatos de 237 023 a 1 547 858.
Este auge de inversiones se vio repentinamente paralizado en 1956, tras perpetrarse el golpe de Estado que instaló en el poder a la dictadura autodenominada Revolución Libertadora, durante el cual el crecimiento de las telecomunicaciones dejó de ser prioridad del Estado y comenzó un gradual deterioro en los servicios hasta el fin de su régimen.
Fue sobre la estructura de Teléfonos del Estado que en 1956, bajo el gobierno de la Revolución Libertadora, se estableció la Empresa Nacional de Teléfonos (o ENTel) mediante el decreto n.º 310. La compañía brindaba servicios de telefonía, telegrafía y telegrafía sin hilos.
Décadas de 1960 a 1980 thumb|160px|right|Teléfono a disco de ENTel marca Standard Electric, años 1960. miniaturadeimagen|160px|Teléfono público naranja de ENTel, años 1970 y 1980. thumb|160px|Teléfono de ENTel modelo Siemens Masterset, años 1980.|derecha En la década de 1960 comenzó una segunda expansión de la empresa. En 1961 se desarrolló el sistema de Télex en el país, posibilitando el envío y recepción de documentos escritos desde un punto a otro del territorio nacional.
La necesidad de expandir sus áreas de influencia obligaron al Ejecutivo Nacional a la sanción del Decreto 11.323/61, que aprobó convenios entre ENTel y, por una parte, la compañía International Telephone and Telegraph Corporation, y por otra, Siemens und Halske A.G. Berlin-München y Siemens Argentina S.A., para lograr el fin mentado.
En 1962, por intermedio del Decreto 770/62, se decidió que el 25% de los ingresos de la Empresa en concepto de explotación de los servicios fueran destinados a planes de inversión en obras públicas con el objeto de mejorar, en forma sustancial, la calidad y cantidad de servicio a los abonados. Entre 1950 y 1970 se comenzó a desarrollar la industria electrónica nacional basada en el diseño y fabricación de bienes de consumo con alto grado de integración local, entre ellos teléfonos. Se lograron importantes avances para controlar tecnologías de fabricación de dispositivos semiconductores, con lo que se logró mejorar el pulso telefónico.