miniaturadeimagen|Ilustración del dualismo según Descartes Se llama dualismo a la doctrina que afirma la posible existencia de dos principios supremos, increados, coeternos, independientes, irreductibles y antagónicos.
El concepto más común de dualismo es el bien y el mal, por cuya acción se explica el origen y evolución del mundo; pero también, en un sentido más amplio, a las doctrinas que afirman dos órdenes de ser esencialmente distintos, con más o menos radicalismo: por ejemplo, ser ideal y ser real, Dios y mundo, naturaleza y gracia (en el plano cognoscitivo razón y fe), materia y espíritu, orden físico (de la necesidad) y orden moral (de la libertad y el deber) (en el plano cognoscitivo constatación y valoración ética), conocer y querer (plano de la actividad consciente), bien y mal (plano de la actividad moral), felicidad y tristeza, etc. Dualismo teológico, cosmogónico (relativo al origen del cosmos) o religioso; en el segundo caso se puede hablar de un dualismo filosófico o metafísico, que se opone de modo irreductible al panteísmo y el holismo.
El término fue introducido en francés por Pierre Bayle en 1697, en su Dictionnaire historique et critique, en referencia al religión maniquea, que opone el Bien y el Mal sin reconciliación. Luego fue aplicado a la filosofía en 1734 por el filósofo alemán Christian Wolff en su Psychologia rationalis, para describir el sistema de Descartes, que separa la res extensa (extensión medible o materia, incluido el cuerpo) y la res cogitans (pensamiento, o el alma).
El concepto puede utilizarse para describir muchas otras teorías religiosas o filosóficas, por ejemplo la oposición entre naturaleza y gracia, o entre ideas platónicas y apariencias móviles. Una concepción dualista, ya sea particular o general, plantea el problema lógico de reconciliar los dos principios o entidades distinguidos.
El filósofo e historiador de las ideas estadounidense Arthur Lovejoy ha descrito los numerosos intentos de los pensadores contemporáneos por refutar o evitar el dualismo, particularmente en su forma epistemológica, como la «revuelta contra el dualismo»; en su opinión, todos han fracasado.
Origen del término La relación mente y cuerpo no ha permanecido estable en el tiempo. Ya desde la antigua Grecia Platón de cierta manera propuso una especie de dualismo psicofísico (cuerpo y alma). El término dualismo es utilizado por primera vez por Tomás HydeHistoria religionis veterum Persarum, Oxford 1700, 114. en sentido teológico para designar el dualismo de la religión persa; la misma significación tiene en Pierre BayleDictionnaire Historique et Critique, Rotterdam 1697, art. Zoroastre. y Gottfried Leibniz.Essays de Théodicée, 1710, págs.11,144,149. Por su parte Christian WolffPsychologia rationalis, Francfort y Leipzig 1734, pág. 34. introdujo su sentido metafísico y ontológico, al emplear el término dualismo para significar las relaciones del alma con el cuerpo.
El dualismo teológico El dualismo religioso aparece en muchos pueblos antiguos, como China y Egipto, pero especialmente en Persia. Su religión, impulsada y reformada por Zoroastro hacia el , establece un principio divino del bien, Ormuz o Ahura Mazda, y otro del mal, Ahrimán. Formas de dualismo se encuentran después en el orfismo (hacia el ), el gnosticismo (), el maniqueísmo, la doctrina gnóstico-maniquea prisciliana y ya en la Edad Media, en los bogomilos, albigenses y cátaros. La más influyente de estas doctrinas, después del mazdeísmo de Zoroastro, fue el maniqueísmo.
En el Taoísmo los términos yin y yang se utilizan para indicar dos fuerzas fundamentales opuestas, complementarias e interconectadas; pero que en occidente se suele relacionar erróneamente con el concepto de una «dualidad» presente en todo lo existente en el universo. Sin embargo a nivel más profundo son solo dos caras opuestas de una realidad taoísta no dual representada en el Tao.
Rasgos comunes de las doctrinas dualistas En líneas generales, las doctrinas dualistas coinciden en los siguientes rasgos: el principio del Bien es identificado con la Luz y el Espíritu; el principio del Mal con las Tinieblas y la Materia, o con el diablo o demonio (maniqueísmo). La materia es, pues, mala, y principio del mal; o bien creada por un demiurgo distinto del dios bueno (gnosticismo de Marción), o por el diablo, principio del mal (Prisciliano), rigorista y extrema; o bien ceden ante lo inevitable y justifican la relajación: porque no es posible resistir al principio del mal que inclina a pecar, y es ese principio, no la persona singular, el responsable del pecado.
Reacción de la Iglesia católica contra el dualismo Desde el punto de vista de la doctrina católica, la inconsistencia del dualismo quedaría de manifiesto por los siguientes enunciados:
Dios es único, infinito y omnipotente; El principio del mal no puede ser Dios ni puede limitar la potencia infinita del único Dios. Todo ha sido creado por Dios, y como tal bueno; Todo lo que existe es bueno (Dios miró todas las cosas que había creado y vio que eran buenas: Génesis 1.4.7.10.12.18.21.25.31); También lo es, por tanto, la materia (además, el Verbo se encarnó; la Encarnación, en el cristianismo es una revalorización de la materia y del cuerpo humano frente al maniqueísmo, y una doctrina optimista).
Principales refutadores Los principales autores que refutaron con más profundidad el dualismo fueron Santo Tomás de Aquino y San Agustín. San Agustín, que antes de su conversión había sido maniqueo («persona que no distingue matices en las actuaciones y que tiende a ver una drástica separación y oposición radical entre lo bueno y lo malo»), le opuso después la doctrina del mal como privación: todo procede y participa de Dios, y, en cuanto tiene ser, es bueno. Los maniqueos preguntaban de entrada: ¿de dónde procede el mal? San Agustín se dio cuenta de que ese planteamiento presuponía la existencia del mal como algo positivo y forzaba así la respuesta maniquea. También entendió que era anterior otra pregunta: ¿qué es el mal?.De natura boni contra maniqueos, cap. IV: «Proinde cum quaeritur unde sit malum, prius quaerendum est quid sit malum» Santo Tomás de Aquino combatió el dualismo en su forma albigense utilizando similares argumentos. El conjunto de su pensamiento es, sin embargo, más eficaz contra el dualismo por la importancia que da a la materia en la constitución del hombre y en el conocimiento, siguiendo a Aristóteles.
Dualismos filosóficos En diferentes autores se han dado formas muy diversas de dualismo ontológico. Se encuentra en Pitágoras, con la oposición entre límite e ilimitado, par e impar, a las que corresponden otras ocho oposiciones; en Empédocles, con el contraste entre la amistad y el odio, que Aristóteles interpreta como el Bien y el Mal;cfr. Metafísica, 1,4,984b34-985all en Anaxágoras con el caos primitivo y la inteligencia (Nous); en los atomistas, con el vacío infinito y la multiplicidad de corpúsculos invisibles. Se acentúa en Platón, con los dos mundos: el mundo inteligible de las ideas, eterno, inmutable y necesario, y el mundo sensible de la materia, temporal, mudable y corruptible (alma encerrada en un cuerpo). Platón desvaloriza el mundo de la materia; de su doctrina procede la imagen del cuerpo como cárcel del alma. El dualismo platónico reaparece completo en los neoplatónicos, aunque en estos se añade la doctrina de la emanación, que liga ambos mundos.
Descartes acentúa el dualismo entre el «espíritu o mente», también llamada res cogitans, que se caracteriza por ser una identidad libre, es decir, no se rige por ninguna ley o principio, y la «materia», también conocida como res extensa, determinada por las leyes de la naturaleza. Kant introduce un nuevo dualismo: entre la razón pura y la razón práctica, el mundo natural de la apariencia y el determinismo, y el mundo moral de la realidad en sí (nóumeno) y la libertad. Este escribió un libro llamado Crítica de la razón pura, en el que se centra en que ningún conocimiento precede a la experiencia y todo conocimiento comienza de ella. Este establece dos conceptos diferentes, el conocimiento a posteriori, juicio o idea válido de manera particular y contingente, y el conocimiento a priori, juicio o idea válido de manera universal y necesario. Los espiritualistas posteriores insisten en el dualismo entre naturaleza y espíritu. A algunas de estas formas de dualismo se opone el monismo, que concibe todo lo real como un ser único, con diferencias no irreductibles, solo graduales, entre sus manifestaciones; las diferencias pueden parecer irreductibles, en todo caso, por la limitación de nuestro conocimiento.
El dualismo es un desgarro cosmológico y existencial. Hans Jonas señala que en los comienzos del mundo moderno ese dualismo es reformulado por Descartes con el lema del «yo pienso». Husserl en el se propone culminar tal empresa, sin darse cuenta de que así ahondaba el dualismo que deja a la Naturaleza abandonada a la categoría de lo inerte, pasivo, inorgánico y desvitalizado. Profundizando con este nihilismo la categorización de esa Naturaleza como objeto de estudio y entregada a la demiurgia tecnológica. Esta omisión husserliana determinó las investigaciones de la madurez de Hans Jonas sobre naturaleza y tecnología.
Dualismos orientales En China thumb|El Taijitu, o símbolo del Yin y el Yang, representado aquí como una dualidad entre el hielo y fuego. La gran mayoría de los pensadores de la China antigua tenían poca confianza en la lógica y el razonamiento deductivo, y no desarrollaron la dialéctica en el sentido estricto que les permitiera concebir planteamientos dualistas del mundo. Evitando la confrontación y la oposición, siempre trataron de volver a unir los hilos y proponer una visión unificada del mundo. La presencia o ausencia de tal o cual entidad, la verdad o falsedad de tal o cual doctrina, les importa menos que el interés práctico de su pensamiento.
Sin embargo, en el primer milenio a. C. surgió una doctrina filosófica de carácter dualista con el Libro de los Cambios (Yi King, o Yi Jing). Este contiene especulaciones sobre los números que establecen un vínculo entre el ciclo cósmico de la naturaleza y la vida humana, gracias a un modelo de orden común a ambos.P. Kunzmann, F.-P. Burkard y F. Wiedmann, Atlas de la philosophie (1991), París, Librairie Générale Française, 2010, p. 23. Los dos principios fundamentales de este orden son el Yang (masculino, sólido, ligero, activo) y el Yin (femenino, suave, oscuro, pasivo). La creación y transformación de todo se explica por su interacción mutua. El par Yin-Yang es un dipolo que nos permite comprender el mundo, con un poder descriptivo muy concreto. El yin es el ubac (el lado sombrío de una montaña), frío y nublado, en el interior, el elemento femenino, el número par; el yang es el adret (el lado soleado de una montaña), cálido y soleado, en el exterior, el elemento masculino, el número impar. Esta oposición debe considerarse dinámica, rítmica y cíclica.Marcel Granet, La pensée chinoise (1934), París, Albin Michel, 1968 .