thumb|Jarrón de cerámica, Théodore Deck, . La cerámica es el arte de fabricar vasijas y otros objetos de arcilla u otro material cerámico por acción del calor, es decir, cocida a una temperatura superior a los 900 grados. El resultado es una diversa variedad de piezas u objetos de terracota —o alfarería «de basto»—, de loza y del conjunto de porcelanas. Además de denominar la técnica y su actividad, también da nombre al conjunto de objetos y producción.

Su uso inicial fue la fabricación de recipientes empleados para contener alimentos o bebidas. Más adelante se utilizó para modelar figurillas de posible carácter simbólico, mágico, religioso o funerario. También se empleó como material de construcción en forma de ladrillo, teja, baldosa o azulejo, conformando muros o revistiendo paramentos. La técnica del vidriado aumentó su atractivo suntuario y su uso arquitectónico. A partir del , se aplicó a la industria como aislante eléctrico y térmico en hornos, en motores y en blindajes. La moderna cerámica se aplica a las industrias de silicatos (grupo de minerales de mayor abundancia, pues constituyen más del 95 % de la corteza terrestre) y como complemento en tecnologías de construcción asociada al cemento. También es la base de las técnicas de esmaltes sobre metal.

•Cabe aclarar que no es lo mismo el barro por sí solo que la pasta cerámica. El barro se utiliza tal cual es extraído, aunque previamente pasa por un proceso de colado para eliminar impurezas. En cambio, la pasta cerámica se obtiene a partir del barro al que se le añaden aditamentos como químicos, sílice, feldespato e incluso otros tipos de arcillas (ya que existen diversas arcillas con características distintas). Esto la hace más resistente y adecuada para una primera quema llamada sancocho, además de permitir el uso de esmaltes de baja o alta temperatura para dar la segunda quema, o sea es más resistente al calor. Por otro lado, el barro suele pasar únicamente por una quema y se emplea principalmente de manera tradicional.

Alfarería y cerámica

Existe cierta confusión, provocada desde el propio contexto de la investigación a partir del , entre los conceptos alfarería y cerámica, llegando a generar un conflicto semántico (semántica lógica). Las dos palabras se usan indistintamente para nombrar las actividades artesanales, artísticas e industriales a partir del barro cocido, así como el producto o los productos de las mismas y su cultura. Dicha interferencia semántica, al parecer irresoluble, se mueve entre la «discusión bizantina» y disyuntivas filosóficas del tipo “qué fue antes: el huevo o la gallina”.

La propuesta de los diccionarios (ideológicos y de sinónimos) y los manuales léxicos no ayuda a resolver la disyuntiva cuando «alfarería» aparece redirigida o referida a «cerámica», dándosele así a esta última mayor valor troncal.Julio Casares, en su Diccionario Ideológico (1959) abre llave en cerámica con cinco voces: cerámica, plástica, alfarería, alfaharería y pichelería. Fernando Corripio, en su Diccionario de ideas afines (1985), enumera como sinónimos: alfarería, objetos de barro, loza, porcelana, arcilla cocida..., además de: arte, industria, taller, nave, obrador, artesanía, pichelería, cocimiento, fabricación y elaboración. En el capítulo de las etimologías se indica que Alfarería, como alfar, provienen del árabe hispánico alfah hár, y este del árabe clásico fah har ‘alfarería’, y a su vez del hebreo hhafar ‘tierra, barro’.Natacha Seseña, Cacharrería popular, p. 26. Por su parte, Cerámica procede del griego antiguo κεραμική (keramiké), femenino de κεραμικός, keramikós ‘hecho de arcilla’; “cerámico”, que designaba originalmente al barrio de los alfareros de la antigua Atenas, al noroeste de la Acrópolis.Según Heródoto, su nombre provenía del griego κέραμος, (kéramos, barro o arcilla). Para Pausanias, el origen del término era el héroe Céramo, hijo de Ariadna y de Dioniso. thumb|center|500px|Panorámica del sitio arqueológico del Cerámico desde el sureste.

A comienzos del , el humanista Antonio de Nebrija ya mencionaba el término griego ceramion en un contexto amplio. Pero se ha atribuido al arqueólogo Giovanni Battista Passeri la responsabilidad de incluir la voz "cerámica" en el contexto lingüístico moderno, al usarlo en una obra impresa en Venecia en 1768. Joan Corominas completa el seguimiento del término y su uso explicando que dicho vocablo llegó a España en 1869, justo un siglo después de la propuesta de Passeri.Caro Bellido, Diccionario de términos cerámicos y de alfarería, p. 70.

Las definiciones con más peso oficial, tras admitir que ambos términos designan el arte de elaborar objetos de barro, relacionan la alfarería con los espacios de fabricación y venta, y a la cerámica con el conjunto de objetos y sus vertientes científicas asociadas a la arqueología.Abierta contradicción, pues como ya se ha reseñado, la raíz original de alfarería es el barro, la tierra, en tanto que cerámica hace referencia al barrio ateniense donde trabajaban los artesanos del barro. También se observa una tendencia general en Occidente por evitar la palabra alfarería y en su lugar usar cerámica. Así, por ejemplo, el tomo XLII de la obra Summa Artis -Historia General del Arte. Espasa-Calpe: séptima edición 1982; primera edición 1948- se titula «Cerámica española», sin más. Las cien primeras páginas están dedicadas a cacharros de barro primitivos.

En un manual clásico de términos de arte,Guillermo Fatás, Diccionario de términos de arte, pp. 18/75 . ambos términos se relacionan con el «arte y técnicas del barro y la arcilla»; dándole preferencia a la alfarería en esta acepción y reservando a cerámica la definición de los objetos fabricados con dichas características y haciéndolo extensivo a otros términos más concretos como: loza, porcelana, mayólica y terracota.Consiguiendo con la ayuda de la dinámica del idioma que estos términos más precisos y antiguos tiendan a desaparecer en aras de un genérico cerámica.Terminología cerámica. Consultado el 18 de octubre de 2012

Algunas citas

«La alfarería es la cerámica popular, la más corriente, la que se hacía en los pueblos para uso popular. Después vino la cerámica, todo aquello que es decorado, con carácter suntuario, artístico». Emili Francés Sempere. «La cerámica ocupa un lugar importante en las artes decorativas, ya que participa a la vez de la arquitectura, la escultura y la pintura. Esta palabra se emplea también no solo para designar lo que Bernard Palissy llamaba «el arte del barro», sino sus mismos productos».Diccionario Enciclopédico Abreviado Espasa-Calpe, tomo II, Madrid, 1957; p. 737.

Clasificaciones y estructuración de la cerámica en arqueología

Además de las diferenciaciones según aspectos geográficos, lingüísticos, sociológicos, económicos, se ha clasificado: Por la fabricación: a mano, a torno (manual o de pie), con molde. Por la cronología. Por culturas. Por reparto espacial. Por análisis físico o químico. Por técnicas decorativas y tratamiento de superficies. Por tipología de cocción. Por la morfología de las piezas. Por otras clasificaciones sociales y etnográficas, según simbolismos y rituales.Orton y colaboradores, La cerámica en arqueología.

La base y los materiales arqueológicos para dichas clasificaciones y su investigación, por convención, son los diferentes productos del trabajo alfarero. Estructuralmente se han propuesto tres fases de investigación: la histórico-artística (del a 1880) cuando se trata de vasos completos, la tipológica (de 1880 a 1956) en el caso de que sean fragmentos, y la fase contextual (de 1956-60 en adelante) cuando se parte de muestras microscópicas o se trabaja con conjuntos de muestras.

Introducción

Existen varias razones por las que se considera muy importante el estudio de las cerámicas en comparación con el resto del registro arqueológico:

Por la valiosa información que a través del estudio de su tecnología y tipología podemos obtener de ellas. Por sus posibilidades analíticas gracias a la geoquímica y la mineralogía (a través del estudio de la arcilla con una serie de técnicas). Por la posibilidad de trabajos experimentales. Por su resistencia al paso del tiempo. Por su relativa abundancia.

Cuando nos enfrentamos con el análisis de un objeto cerámico debemos tener en cuenta que este va a ser una aproximación a la historia total del artefacto, desde su producción a su deposición y alteraciones posteriores, y que esta historia contiene información desde un nivel puramente estético hasta un nivel relacionado con el grado de tecnología de estas comunidades, las posibles funciones de las cerámicas (uso doméstico, ritual, simbólico...), la procedencia de las mismas (intercambio, producción autónoma, etc.).

Este argumento ha traído como consecuencia la superación de la fase llamada crono-tipológica en los estudios cerámicos que había llegado a un punto de estancamiento por no ser capaz de dar más información que la puramente descriptiva.

De este modo, se recurrió a otras disciplinas para poder llegar a incrementar los niveles de información recuperable que no podían extraerse con ningún otro medio arqueológico.

Por otro lado es muy importante tener en cuenta que el estudio de las cerámicas ha de realizarse siempre teniendo en cuenta el contexto en el que han sido halladas (con qué otros elementos arqueológicos estaban, qué disposición en el espacio tenían respecto a los demás elementos y su posición estratigráfica, en qué tipo de estructuras estaban, si están en un asentamiento, en una necrópolis, en un área de producción, etc.). Aisladas del mismo, la información es mucho más reducida y prácticamente se limita a su datación relativa y posible función.

Los datos proporcionados por las distintas técnicas de análisis no tienen relevancia arqueológica directa si no es porque se estudian como fruto de un sistema humano de conducta, como un producto humano (se han llegado a hacer análisis del tipo de medidas de diámetro, estadísticas, reagrupamientos con análisis de grupos, etc, para al final decir que tal conjunto cerámico es de tal período o tal cultura), una conducta que puede inferirse de ellos, y que en última instancia son los que interesan en la investigación arqueológica.

Por ello, en la investigación hay que partir en primer lugar de un marco teórico que sea el que dote de significado los estudios analíticos que se emprendan, en un intento de integrar la información de la composición de las cerámicas y la información cultural, buscando así la interrelación entre las aproximaciones experimentales y las arqueológicas.

La caracterización de una cerámica,Descripción cualitativa de la composición y estructura de la materia prima de un objeto cerámico para evaluar sus propiedades y sus posibles usos. al igual que la tipología, no tiene un valor más que puramente descriptivo si no tiene un marco teórico que dote de significado a estos estudios analíticos.

Aspectos tecnológicos

Los estudios tecnológicos de las cerámicas fueron aplicados en un primer momento fuera de España. Estos no solo se pueden quedar en darle un carácter científico a una publicación, sino que hay que interpretar los datos para poder responder a hipótesis previas.

Materia prima

thumb|La arena de cuarzo se puede utilizar como desgrasante. thumb|Muestra de esquisto metamórfico. Con la caracterización de un objeto cerámico se intenta determinar los constituyentes de su materia prima con el fin de poder llegar a realizar inferencias sobre aspectos tecnológicos que nos informan sobre su proceso de manufactura, y también son susceptibles de informarnos sobre la posible procedencia de los mismos.

Esta información puede ser muy valiosa para detectar patrones de producción o de intercambio y comercio, así como para documentar datos sobre factores socioeconómicos y culturales. Los resultados serán más valiosos si trabajamos con cerámicas bien contextualizadas.