Europa es el segundo continente más pequeño del mundo, solo por detrás de Oceanía. Tiene una superficie de 10 359 358 km², lo que representa el 6,8% de las tierras emergidas. A finales de 2016 estaba compuesta por cincuenta países, incluyendo Rusia y Turquía, aunque la mayor parte de sus territorios sean asiáticos. Su distancia máxima de norte a sur es de 4300 km y de este a oeste de 5600 km. Se sitúa en el hemisferio norte. Está unido a Asia, configurando una península dentro de lo que se denomina Eurasia, y debe sus características de individualidad, además de elementos físicos, a rasgos de orden histórico y humano.
Limita con el mar por tres de los cuatro puntos cardinales. A grandes rasgos, con el océano Ártico al norte, el océano Atlántico al oeste y el mar Mediterráneo al sur, lo que evidencia una importantísima influencia oceánica dada su amplia fachada formada por casi 38 000 km de costas y que, además, lo llega a caracterizar como uno de sus rasgos físicos más importantes, determinando el clima en la mayor parte del continente. Al este su límite es continental y, según la mayor parte de los geógrafos, lo sitúan al pie oriental de los montes Urales, el río Ural, la cordillera del Cáucaso y el mar Negro hasta llegar al mar de Mármara.
El continente se caracteriza también por poseer una gran parte de terrenos macizos, a la que se contrapone una parte mucho más articulada, compuesta por islas y penínsulas. Las islas representan el 8 % y las penínsulas el 27 % de Europa. El contorno de estas islas y penínsulas es muy diverso y accidentado por la gran extensión de sus costas.
Evolución de la limitación El concepto geográfico de Europa, proviene de un significado consensuado que comprende la "europeidad", ha tenido muchos y diversos significados a lo largo de la historia. Han sido debatidas sus fronteras físicas a la par que su concepto político y cultural asociado a la idea de Europa. Durante 2500 años ha sido un área dividida y disputada. A pesar de las diferencias se intentaron establecer objetivos precisos para la entidad europea con el fin de lograr cierta homogeneidad dentro de la heterogeneidad del continente.
Con la expansión del Imperio romano nació la idea de civilización romana que unía Europa; más tarde la Cristiandad tomó gran importancia como elemento formativo de la conciencia europea. Ya en el el Renacimiento proporcionaría el optimismo necesario para la formación de un modelo moderno de Europa a escala mundial.
El origen de la palabra llega de la Antigua Grecia, pero no se sabe con exactitud cuándo se empezó a denominar Europa. La primera referencia procede de la obra de Heródoto, que presta mucha atención a la división tripartita del mundo de la época (s. V a. C.). Esta división era «Asia», «Libia» y «Europa», aunque Heródoto no conoce su origen. Esta división del mundo fue por sí misma una construcción europea.
Los antiguos contrastes entre Europa y Asia quedan ejemplificados por Heródoto en sus descripciones de las guerras entre griegos y persas (guerras médicas) y, probablemente, el surgimiento del concepto Europa tenga que ver con estos enfrentamientos. Estas tesis argumentan en torno a símbolos que aparecen en los informes de Heródoto en torno al secuestro de la hija del rey de Tiro en venganza por el temprano ataque a una de sus posesiones por mercaderes fenicios (la hija se llamaba Europa). Paralela es la leyenda griega de Zeus, que se enamora de Europa, hija del rey fenicio de Tiro. Zeus adopta la forma de toro para raptarla y llevarla a Creta donde procrearán tres hijos que extienden la estirpe de Europa por los territorios occidentales conocidos.
Otra teoría, defendida por Deu Boer, es que la palabra Europa procedería de una derivación de una palabra fenicia traducida como la tierra del atardecer (probablemente los fenicios, al viajar al oeste, veían cómo se iba alargando el atardecer a medida que navegaban si embarcaban tarde de las metrópolis fenicias), lo que indica que este concepto procedería de Asia. Tan solo queda claro que en el entorno mediterráneo surge la civilización. Europa es una idea griega destinada a individualizar perfectamente dónde surge su civilización de Asia. Además querían que este concepto definiera a un mundo nuevo. Con la civilización romana, esta idea continúa, trasladándose el núcleo central a la península itálica. El cristianismo realiza una unificación religiosa, y en poco tiempo se identifica a los territorios occidentales con la religión cristiana y comienza a darse el contraste entre occidente cristiano y oriente islámico. Europa se concretó más desde el punto de vista religioso que geográfico durante la Edad Media.
Los avances cartográficos del y del permiten delimitar mejor las fronteras; además, la geografía comenzó a darse como disciplina científica y en la época de los descubrimientos Europa está muy bien conocida y consolidada, pero se inicia un proceso de europeización asociando la idea de Europa con progreso.
Surge otra problemática, la de que otros territorios de cultura occidental de América y Oceanía podían ser europeos también, ya que están unidos a la cultura europea y al progreso, entendiéndose que Europa no es solo una realidad física, sino también una realidad social.
Linwin comenta que Europa es una idea política y apasionada en la actualidad. El peso geográfico es muy importante pero el cultural es aún mayor, ya que es lo que en realidad le da auténtica unidad. Europa se caracteriza por la diversidad de ideas que engendra su concepto. La idea de Europa en la actualidad está muy ligada a la idea política, representada actualmente por la Unión Europea.
Historia geológica
miniatura|Foto satelital de los Alpes. Estos se formaron en el Cenozoico o Terciario. La actividad orogénica ha moldeado el continente europeo, contribuyendo a la disposición actual de costas, ríos, cadenas montañosas y otros accidentes geográficos. Los principales periodos geológicos que han actuado sobre el suelo europeo son: Precámbrico o era arcaica (4500-570 m. a.): durante este periodo aparecieron los primeros núcleos emergidos. Los materiales más representativos eran rocas cristalinas formadas esencialmente por rocas ígneas y metamórficas. Paleozoico o era primaria (570-230/215 m. a.): una de las principales particularidades es que tienen lugar dos fases orogénicas, la caledoniana a principios y la herciniana a finales. Los tipos de roca son graníticas y gneis, además de cuarcitas y, en menor proporción, areniscas y calizas. Son los materiales del zócalo antiguo.
Mesozoico o era secundaria (230/215-70/60 m. a.): era de calma tectónica donde tendrá lugar la acumulación de sedimentos, tanto en las depresiones de relieves orogénicos como consecuencia de su erosión, como en las fosas oceánicas. Estos sedimentos se transformarán en otro tipo de roca. Por ello las rocas más importantes son las calizas, como consecuencia de los sedimentos marinos, y las margas, arcillas y areniscas como consecuencia de la erosión de las existentes. Cenozoico o Terciario (70/60-3 m. a.): existencia de la orogenia alpina, que es la responsable de la configuración de las cordilleras actuales. Esta tectónica alpina posibilitó la existencia de relieves muy jóvenes como resultado del plegamiento de los materiales que se depositaron en el mesozoico. Su fuerza orogénica también llega a influir a materiales plegados y transformar las orogenias anteriores. Cuaternario (3 m. a.-actualidad): tienen lugar las glaciaciones; también se instala la red fluvial y pequeños movimientos tectónicos.
Relieve miniatura|Topografía de Europa. Europa es el continente con más territorio llano, con una altura media de 230 metros. La máxima expresión de estas planicies es la gran llanura europea, que se extiende 2000 km desde las costas atlánticas francesas hasta los montes Urales, la frontera física con Asia. Los puntos más altos son el monte Elbrus (Rusia) en la Europa oriental (5633 m), el Shkhara (Georgia) (5204 m) y el Mont Blanc (Italia/Francia) en la Europa occidental(4807m)
Entre los golfos de Europa destacan el golfo de Vizcaya (Francia-España) y el golfo de Botnia (Suecia-Finlandia). Los estrechos europeos más importantes son el Paso de Calais (Francia-Gran Bretaña), el de Gibraltar (España-Marruecos), el de Dardanelos (Turquía), el del Bósforo (Turquía), el de Mesina (Italia), el de Oresund (Dinamarca-Suecia), etc.
Sus principales penínsulas son la escandinava, ibérica, itálica y balcánica, además de las penínsulas de Kola (Rusia), Jutlandia (Dinamarca), Bretaña (Francia) y Crimea (Rusia).
Sus principales islas son: Gran Bretaña, con más de 218 000 km², es parte del Reino Unido. Islandia, con más de 103 000 km², constituida como República de Islandia. Irlanda, con más de 84 000 km², cuya mayor parte pertenece a la República de Irlanda y la porción nororiental al Reino Unido. Sicilia, con más de 25 000 km², es parte de Italia. Cerdeña, con más de 24 000 km², es parte de Italia. Córcega, con más de 8700 km², es parte de Francia. Creta, con más de 8300 km², es parte de Grecia. Selandia, con más de 7500 km², es parte de Dinamarca. Eubea, con más de 3900 km², es parte de Grecia. Mallorca, con más de 3600 km², es parte de España. Fionia, con más de 3400 km², es parte de Dinamarca.
Clima miniatura|Regiones biogeográficas de Europa.
El continente europeo es una zona templada en su mayor parte. Su clima no solo varía de norte a sur, sino también de oeste a este a causa de las corrientes de aire polar marino y polar continental, y en menor medida de las corrientes de aire tropical marino y tropical continental.
En Europa se pueden distinguir los siguientes climas:
Clima mediterráneo: entre los 30° y los 45° de latitud se puede encontrar el clima mediterráneo. De él cabe destacar la aridez que se produce durante el verano provocada por el clima subtropical, y la humedad del invierno debido al frente polar.
Clima oceánico: es un clima que comprende las orillas del océano Atlántico y va desde Noruega hasta la costa norte de Portugal. Este clima posee una humedad constante y temperaturas moderadas sin grandes oscilaciones.
Clima continental: se caracteriza por el contraste entre las precipitaciones, altas temperaturas del verano y el frío seco del invierno. Las altas temperaturas del verano hacen que la evaporación del agua que cae en forma de chaparrones sea muy alta.
Clima de tundra: se da entre los 60° y 80° de latitud, en Rusia y al norte de Noruega, Suecia y Finlandia. Se caracteriza por escasas precipitaciones (alrededor de 250 mm de media) y un frío constante con máximas de 10 °C° durante todo el año.
Clima de montaña: en el clima de montaña la temperatura disminuye de 0,5 a 1 °C con cada 100 metros de altura, lo que aumenta la humedad relativa del aire y provoca precipitaciones.
Clima estepario: Se da en la zona oriental de Europa, desde Ucrania hasta Kazajistán, en el desierto del Ryn, límite con Asia. También se pueden dar estas condiciones climáticas en puntos localizados del Mediterráneo: valle del Ebro, sureste español y zonas secas del sur de Italia. Se caracteriza por las bajas precipitaciones y las grandes oscilaciones térmicas. Generalmente las precipitaciones son de 200 mm a 400 mm.
Hidrografía miniatura|Principales ríos y cuencas fluviales de Europa. miniatura|Geografía europea desde Finisterre hasta los montes Urales.(Ver Atlas Wikimedia de Europa, Commons.)
Un área relativamente pequeña y un relieve poco elevado impiden a Europa disponer de ríos de la longitud del Amazonas. Entre los grandes ríos se cuentan el Rin, el Danubio, el Volga y el Don, destacando los ríos en las llanuras rusas. Los ríos al occidente: Duero, Tajo, Ebro, Támesis, Loira y Garona. Los ríos al centro: Vístula, Sena, Rin.
Europa está rodeada por agua de diferentes formas: