miniaturadeimagen|Gran parte de la infraestructura ferroviaria argentina fue desarrollada por capitales británicos (Estación Retiro, 2026) La red ferroviaria de Argentina es el conjunto de líneas férreas del país, desarrolladas principalmente entre fines del siglo XIX y mediados del siglo XX en paralelo a la expansión del modelo agroexportador argentino, mediante inversiones de capitales británicos, franceses y del estado nacional. La red se caracteriza por la coexistencia de distintas trochas ferroviarias, principalmente ancha, media y angosta.
La red alcanzó aproximadamente 38.411 km de extensión en 1930 y posteriormente su máxima extensión histórica en 1957, con cerca de 47.500 km de vías férreas, siendo entonces una de las más extensas del mundo. La expansión del transporte automotor y, especialmente, el cierre y levantamiento masivo de ramales ferroviarios durante las presidencias de Juan Carlos Onganía y Carlos Menem redujeron progresivamente su extensión y actividad.
Actualmente, se estima que alrededor de 18.000 km permanecen operativos.Fuente: Argentina, Síntesis Estadística de los Ferrocarriles en Explotación, Periodo 1946-1957, Boletín No 158, Congreso Sudamericano de Ferrocarriles, 1959.Fuente: Resultados Principales de la Explotación de los Ferrocarriles Argentinos, Boletín No 104, Congreso Sudamericano de Ferrocarriles, 1947.
El sistema ferroviario nacional es administrado por el gobierno de Argentina a través del holding Ferrocarriles Argentinos, y se encuentra históricamente dividido en seis grandes ferrocarriles: General Roca, General Mitre, Sarmiento, General San Martín, General Urquiza y General Belgrano.
La red cuenta con diferentes trochas:
Vía ancha: 26.391 km de 1676 mm (149 km electrificados) (2014). Vía estándar: 2745,1 km de 1435 mm (41,1 km electrificados) (2014). Vía estrecha: 7534,3 km de 1000 mm (2020) y 402 km de 750 mm. Vía mixta: 150 km de 1676-1000 mm (2020).
Posee cuatro trochas distintas repartidas en 6 subredes principales:
Ferrocarriles Sarmiento, Mitre, San Martín y Roca: suman un total de 26.391 km de trocha índica con 149 km electrificados, lo que la convierte en la trocha más abundante del país.
Ferrocarril Urquiza: cuenta 2745,1 km de 1435 mm (41,1 km electrificados).
Ferrocarril Belgrano: 7534,3 km de trocha métrica. Es la subred más extensa de las seis.
La Trochita: línea de 402 km perteneciente a un tren turístico en Chubut con trocha de 750 mm.
Además cuenta con conexiones a Paraguay, Bolivia, Chile, Brasil y Uruguay. En la actualidad, la extensión de la red ferroviaria de carga en operación es de casi 18 000 km y 967 km para la red de pasajeros del área metropolitana de Buenos Aires.
El desarrollo de la red fue fomentado en un primer momento por capitales argentinos, sumándose al poco tiempo británicos y franceses en forma preponderante. Relacionada su expansión en gran medida con el modelo económico agroexportador basado en la producción agrícola y ganadera de la región pampeana, es allí donde se concentra la mayor cantidad de tendido férreo. Sigue un esquema radial donde las líneas principales confluyen en la ciudad de Buenos Aires.
El Estado tuvo también una importante participación en la expansión de la red ferroviaria mediante los llamados ferrocarriles de fomento, líneas que iban donde no resultaba rentable para las inversiones privadas. Buena parte de lo que posteriormente sería el Ferrocarril General Belgrano, el más extenso de la red, se construyó de este modo a cargo de la empresa Ferrocarriles del Estado.
Historia thumb|250px|La Porteña, la primera locomotora del Ferrocarril Oeste. thumb|250px|Por el pasaje Enrique Santos Discépolo pasó la traza del primer ferrocarril argentino. miniaturadeimagen|250x250px|Formaciones eléctricas en Estación Constitución (2020) thumb|250px|Red ferroviaria en la ciudad de Buenos Aires en la década de 1880.
Gestación La gestación de la futura red ferroviaria argentina comenzó en 1855, al firmarse seis diferentes contratos entre empresas inglesas y el Estado, con el fin de instalar ferrocarriles en territorio argentino. En 1857 se inauguró la primera línea férrea, que en un principio pertenecía a un grupo de particulares que conformaban la Sociedad Camino de Hierro del Ferrocarril Oeste y que contaba con el financiamiento de la provincia de Buenos Aires, que en aquel entonces formaba un estado independiente de la Confederación Argentina. El tramo de la vía inicialmente medía 9,8 km, y unía la estación Del Parque, ubicada donde actualmente se emplaza el Teatro Colón, en la Ciudad de Buenos Aires, y la estación La Floresta. Este ramal marcó el inicio del Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, antecesor del Ferrocarril Domingo Faustino Sarmiento.
Pocos años después, en 1862 el gobierno de la provincia de Buenos Aires se hizo cargo del mencionado Ferrocarril Oeste y continuó el tendido de la línea, que alcanzó Luján en 1864 y Chivilcoy en 1866. Durante este tiempo se intentó privatizar la empresa infructuosamente. Como resultado del tendido de la línea se intensificó la cría de ganado ovino al tiempo que se facilitaba el transporte de su producción hacia el puerto de Buenos Aires. También en 1863 comenzó la construcción del Ferrocarril Central Argentino —antecesor del Mitre— entre Rosario y Córdoba; tras una punta de rieles provisoria en Cañada de Gómez, el trazado culminó en 1870.
En 1872, la legislatura de la provincia de Buenos Aires autorizó al gobernador a concesionar la construcción de una línea férrea entre el mercado de Constitución y la localidad de Chascomús, con la obligación de extenderla posteriormente hasta Dolores. El gobierno provincial, que participaba en la fijación de las tarifas, se reservó el derecho a la expropiación. Las obras del Gran Ferrocarril al Sud de Buenos Aires —Ferrocarril al Sud, antecesor del Roca—comenzaron en 1874 y en el mismo año se alcanzó Chascomús. En 1882 se extendió la línea hasta Dolores y comenzó el tendido de ramales secundarios hacia las localidades de Las Flores, Tandil y Azul.
Para 1870 ya existían 722 km de vías.Historia de los Ferrocarriles en Argentina, Comisión Nacional de Regulación del Transporte (revisado el 06/03/2007) La línea férrea llegó a Villa Mercedes en el año 1875, denominada la ciudad como "punta de rieles" por su importancia estratégica, en un primer tramo se pensó para unir a Villa María, Rio IV con Villa Mercedes. Así se originó el ferrocarril Andino. Siete años después el tren pasa por primera vez por la Ciudad de San Luis. En 1885 las vías se extienden hasta Mendoza y San Juan. Con esto quedan unidas las tres provincias de cuyo con la Ciudad de Rosario, a través del empalme de Villa María. El objetivo culminó uniendo Buenos Aires con Mendoza ya que la zona cuyana además quedó unida con la Ciudad de Buenos Aires cuando el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico enlazó Villa Mercedes en San Luis, con la localidad bonaerense de Mercedes. Durante esta etapa comenzó el desarrollo, además del Ferrocarril Oeste, de los ferrocarriles Sur, Central Argentino y Andino —antecesor del San Martín—. Hacia 1880 se habían construido 5836 kilómetros de vías, de los cuales 1227 pertenecían al Estado, 2544 al Ferrocarril Andino, 427 a la provincia de Buenos Aires y el resto se distribuía entre siete empresas privadas.Ortiz, Ricardo M.: Historia económica de la Argentina 1850-1930, Buenos Aires, Raigal, 1985
En 1884 llega a Junín el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (conocido como BAP), que en 1886 instala los Talleres Ferroviarios donde llegarían a trabajar más de 4000 personas.
En esta época comenzó a hacerse clara la diferencia entre el área pampeana y el resto del país. En la primera, los réditos por el transporte de la producción agropecuaria garantizaban la instalación de ferrocarriles privados, mientras que en el interior resultó determinante la construcción de ferrocarriles de fomento por parte del Estado. Los ferrocarriles —de los cuales el 90 % se encontraban en la zona pampeana— transportaban hacia 1880 más de 3 millones de pasajeros y cerca de un millón de toneladas de carga, de los cuales el 90 % de los pasajeros y el 80 % del transporte de cargas pertenecían a las líneas trazadas en la región pampeana.
Ya para comienzos de la década de 1890 la red ferroviaria tenía una extensión de 9397 kilómetros y las inversiones, realizadas tanto en forma de inversión directa como de empréstitos, alcanzaban un monto de 320 millones de pesos oro, correspondiendo el 90 % a las de origen británico y el 10 % a los capitales franceses. Entretanto, la acción del Estado comenzó a tender líneas férreas entre las capitales provinciales, como la línea de trocha angosta de Córdoba a Tucumán, Salta y Jujuy. También se vincularon Villa María con Villa Mercedes, San Luis, Mendoza, San Juan, Santiago del Estero y Catamarca.
En 1887 se inauguró la primera línea férrea de la región mesopotámica, entre Paraná y Concepción del Uruguay. En 1892 se la incorporó al Ferrocarril Provincia del Entre Ríos. En la provincia de Buenos Aires el Ferrocarril Sud continuó extendiéndose más allá de Dolores hasta alcanzar los importantes puertos de Mar del Plata y Bahía Blanca. El Sud incorporó también en 1898 el ramal de Buenos Aires a La Plata, construido años antes como parte del Ferrocarril Buenos Aires a la Ensenada.
Hasta 1880 el régimen tarifario fue completamente libre. La ley 531 sobre Ferrocarriles Nacionales de 1872 confirmó la potestad de las empresas prestatarias de fijar unilateralmente las tarifas del servicio de acuerdo con la distancia a recorrer y el valor de la mercadería. Sin embargo, a partir de 1889 comenzó a aplicarse un esquema tarifario regresivo que encarecía las distancias cortas al tiempo que favorecía proporcionalmente los viajes largos. La ley sí obligaba a los ferrocarriles privados a interconectar sus líneas.
En 1891 se sancionó la ley 2.873 de Ferrocarriles Nacionales que derogó la 531 y creó la Dirección de Ferrocarriles. La nueva ley legisló en lo referente a concesiones, empalmes entre redes y variaciones tarifarias, además de establecer las normas de conservación, vigilancia y mantenimiento del material ferroviario. Se tipificaron asimismo los ferrocarriles nacionales y provinciales, estableciendo que los primeros por ser de jurisdicción nacional debían vincular la Capital Federal con otras provincias, mientras que los otros dependían de los estados provinciales. Profundizando lo dispuesto por la ley 531 en materia de conexiones, la 2873 estableció también el uso compartido de estaciones.
A fines de siglo existían alrededor de 16 500 kilómetros de vías, de los cuales 2000 pertenecían al Estado. La trocha ancha representaba el 60 %, la estándar el 10 %, la angosta el 10 % y el 20 % restante correspondía a otros tipos de trocha. El tráfico era de 18 millones de pasajeros y 11,8 millones de toneladas de carga. Los puntos máximos desde Buenos Aires eran La Sabana al noreste (700 km), a Jujuy al noroeste (1600 km), Mendoza y San Juan al oeste (más de 1000 kilómetros) y Neuquén al sur (1200 km). La red, organizada en torno al puerto de Buenos Aires, tenía centros de interconexión importantes en Rosario y Bahía Blanca.
La red ferroviaria tuvo un crecimiento vertiginoso en pocas décadas, pasando de 9.400 km en 1890, a 34.000 km en 1914 y a más de 40.000 hacia 1940.
Muchos de los ramales secundarios de trocha angosta prestaban sus funciones de transporte de pasajeros en cómodos, bastante veloces y económicos sistemas de coche motor o cochemotor, los cuales eran en muchos casos vehículos en tren (dos a tres vagones) traccionados por un motor diésel semejante al de un camión. Los sistemas de cochemotor más conocidos: el de Ciudad de Córdoba-Ciudad de Tucumán-Ciudad de Salta; el de Posadas-Paso de Los Libres, el de Ciudad de Salta a Alemania, el de Ciudad de Córdoba a Cruz del Eje o a la ciudad de Rosario con Villa María y la ciudad de Santa Fe con Rafaela.