El castillo-palacio de Escalona es una construcción situada en la localidad toledana de Escalona, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, España. Fue uno de los emplazamientos defensivos más importantes de la frontera entre Toledo y los almorávides y almohades 1131, 1137 y 1196.Fue declarado monumento arquitectónico artístico —antecedente de la figura de bien de interés cultural— el 2 de febrero de 1922.
Ubicación El recinto defensivo de Escalona contó originalmente con una muralla sin torres que habría protegido al poblamiento original de la población, que ya contaba con defensas naturales en tres de sus cuatros lados debido a la presencia del río Albereche al sur y las formaciones de barrancos por los arroyos Tordillos y de la Parra al este y oeste que se completó con la construcción de un foso en el lado norte.
Su ubicación sobre un espolón en el extremo oriental le hace adoptar una planta irregular típica de los castillos hispano-musulmanes.
Historia thumb|izquierda|Vista parcial del castillo de Escalona. Fue inicialmente una fortaleza romana, que posteriormente fue ocupada por los musulmanes.
Dentro del contexto de repoblación de la cuenca del Tajo En el , el castillo fue tomado por el rey Alfonso VI de León, poco antes de la caída de Toledo y tras el cual se convirtió en uno de los castillos más importantes, junto con los de Maqueda y Santa Olalla para proteger la cuenca del Tajo frente a los ataques musulmanes debido a la permeabilidad del entorno y asegurar principalmente Talavera y el propio Toledo.
La concesión en el 1130 del fuero de Escalona por Alfonso VII, aunque con la intermediación de los hermanos Diego y Domingo Álvarez que eran los tenentes de la fortaleza, culminó el periodo en el que la importancia de la población sirvió para afianzar su peso como entidad activa en la frontera, protegiendo a los colonos que llegaban para establecerse en el margen del Albereche. A pesar de esto la población no finalizó la construcción de la muralla hasta finales del lo que además de dificultar la vida conllevó una debilidad frente ataques como el que entre el 1136 y 1137 sufrió por parte de Tasufín ben Alí ben Yúsef, quien entró a la población y según la crónica árabe Rawd al-Qirtas de Ibn Abi Zar no dejó vivio a ningún hombre vivo mientras que las campanas de la población fueron objeto de desfile en Córdoba junto con el resto de botín obtenido de la población, entre el que también se contabilizan seis mil cautivos que fueron transportados a Marruecos aunque la crónica del emperador Alfonso VII apenas lo menciona.
Tras la derrota de Alarcos en el 1195 la población volvió a ser objeto de los ataques de los almohades, siendo atacado en el 1196 por el califa almohade Abu Yusuf Ya’qub al-Mansur, quien partió de Sevilla y de camino a la población se encontró con algunas capitulaciones como la de Montánchez y otras abandonadas como la de Trujillo, aunque otras fortalezas fueron tomadas por la fuerza como fue el caso de Plasencia, Santa Olalla y la propia Escalona, a pesar de esto el siguiente ataque que se llevó a cabo en el 1197 llegó a poner en peligro Toledo y la frontera que se había logrado establecer en torno a las poblaciones arrasadas.
Etapa de los Manuel
En 1281, Alfonso X donó la fortaleza y la villa de Escalona a su hermano, Manuel de Castilla, en compensación por las posesiones perdidas tras la firma de la paz con el rey aragonés Pedro III ese mismo año, conformando así un control de la vasta extensión de la frontera junto con las otras posesiones de Maqueda y Santa Olalla, tras lo que el infante pasó a residir en la población y naciendo en ella su hijo primogénito el poeta, escritor y literato Don Juan Manuel. Este buscó controlar el gobierno de Castilla, llegando a casar a su hija Constanza con Alfonso XI, quien la detestaba y no llegó a consumar el matrimonio, siendo esta una de las razones por las cuales el noble se rebeló contra el rey en el 1327 tras ser su hija repudiada, contando con ayuda de Granada y que se desarrolló en los obispados de Cuenca, Sigüenza y el arzobispado de Valladolid además de los territorios de Toledo anexos al importante núcleo de poder que era Escalona por su control del paso entre Toledo y Ávila, razón por la cual en invierno del 1228 el rey inició el asedio de la plaza, cuyo señor consideraba impenetrable y a lo que respondió cercando la plaza de Huete, manteniéndose la situación hasta la primavera cuando el 17 de junio las huestes reales siguen en el cerco para retirarse el 20 de julio por razones ajenas al conflicto entre ambos, terminando el conflicto momentáneamente en el 1330 gracias a una mediación papal y cuando el rey nombró de nuevo al infante como adelantado mayor de Murcia aunque las relaciones entre ambos seguirían siendo malas y se reiniciaría el conflicto entre el 1335 y 1337, tras el cual el infante sería derrotado y perdería una serie de señoríos aunque manteniendo el de Escalona.
El señorío de Escalona pasaría a su hijo que falleció dos años después que su padre para pasar el linaje a ser absorbido por la casa real tras el matrimonio de su hija Juana Manuel con su pariente Enrique de Castilla, el futuro Enrique II por lo que termina reincorporándose al patrimonio real.
El palacio de Álvaro de Luna thumb|Álvaro de Luna, condestable de Castilla, amplió la construcción, añadiendo la parte palaciega.|izquierda
En 1424, el rey Juan II, entrega la propiedad al caballero Álvaro de LunaMoreno Nieto, Luis (1960) La Provincia de Toledo: historia, monumentos, obras de arte, población, accidentes geográficos, costumbres, agricultura, ganadería, industrias, comercio, guía artística de la Capital, pág. 192. Diputación Provincial. En Google Books. Consultado el 23 de julio de 2015. pariente del rey por descender de Sancho Manuel de Castilla y que además era tanto el condestable de Castilla como privado del rey Juan II, quien aún lo engrandeció más a lo largo de su vida, algo que aprovechó para establecer su estado señorial teniendo la capital del mismo en la población de Escalona, en donde construyó el palacio del castillo, convirtiéndolo en el centro de sus posesiones donde se realizaron grandes fiestas en honor del rey, que quedaron plasmadas en las crónicas de la época, viviendo así una época de esplendor vinculada al poderoso señor.
Según un privilegio de Juan II de 1437, se estaba construyendo «la casa mejor que en España se fallaba» en el que también reconocía y asumía el deber de mantenerla bien poblada, ya que las epidemias habían diezmado la población, mientras que el rey se reservaba el derecho de aposento cuando lo necesitase.
La construcción del nuevo palacio se inició desde cero sobre el antiguo solar de los señores del castillo, probablemente poco después de la concesión al condestable de la población y finalizándose en el 1438, con un coste extraordinario que se vio truncado entre los días 10 y 11 de agosto del mismo año que se finalizó, ya que fue pasto de las llamas en un incendio causado por un rayo caído sobre la torre del homenaje que los cronistas describieron como extraordinario ya que ni ochocientos hombres, manejando dos mil cestos de tierra y zaques de agua consiguieron apagarlo. A pesar de esto se inició la reconstrucción, que fue ayudada por la confirmación real del rey en el 1442 puesto que la población aún no alcanzaba los cuatrocientos vecinos naturales, a quienes eximía de pagar varios impuestos.
Tras el arresto de Álvaro de Luna por orden regia en 1453, su mujer Juana Pimentel se encastilló en él junto a sus hijos Juan de Luna y Pimentel y María de Luna y Pimentel. El rey acudió a sitiar la fortaleza donde se suponía que se custodiaban las grandes riquezas del antiguo privado regio, intentando tomarla al asalto pero fallando contundentemente por lo que se recurrió a un cerco que se observaba largo y caro por lo que finalmente Álvaro de Luna fue ajusticiado en Valladolid por orden regia, acusado de atentado contra la majestad del rey, lo que hizo inútil la resistencia y por la que finalmente, el rey se avino a negociar con la viuda y le concedió poder mantener parte del patrimonio de su marido para su hijo, pero debiendo entregar la fortaleza y todo su contenido al rey.
El tesoro del Condestable y el castillo de Escalona El mito de la existencia de un tesoro del avaricioso condestable según sus enemigos había calado en el monarca castellano aunque según la Continuación de la Crónica de España del Arzobispo don Rodrigo Jiménez de Rada por el Obispo don Gonzalo de la Hinojosa y el acta que el funcionario real Alfonso de Illescas levantó el 26 de junio de 1453 durante la incautación de bienes solamente se encontraron.
Según el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada en la fortaleza se hallaron diversos tipos de moneda: doblas de la banda, blancas viejas, florines florentinos y aragoneses, doblas alfonsís o nobles y ducados, mientras que el funcionario real apunta unas 300 doblas alfonsíes, 66 nobles, 1 dobla alfonsí, 3 francos de pie, 136 nobles y 42 monedas de oro entre las que incluye florines de Florencia, Génova y demás lugares, aunque también aluda a tres doblas, dos castellanas y una morisca que la viuda entregó al rey. Este tesoro, considerado como selecto por autores, contenía algunas de las monedas de mayor valor por su peso como las doblas de banda, otras de circulación internacional como las acuñadas por Venecia y Florencia y algunas como los nobles ingleses que con su rareza eran muy valoradas.
Enrique IV (hijo de Juan II de Castilla y de María de Aragón), a la muerte de Álvaro de Luna, entregó la propiedad al caballero Juan Pacheco, marqués de Villena.
Durante el , la localidad fue uno de los principales escenarios de los enfrentamientos internos en el reino castellano, el último de tales enfrentamientos permitió a Isabel de Castilla (hermana de Enrique IV e hija de Juan II) acceder el trono castellano con el nombre de Isabel I. miniaturadeimagen|El derrumbe de una de las torres albarranas en 2026, la primera por la izquierda, a causa de las lluvias torrenciales, se produjo poco antes de la apertura del recinto a visitas. El palacio-fortaleza fue destruido por varios incendios, alguno ya en época de Álvaro de Luna. Durante la Guerra de la Independencia fue incendiado por las tropas franceses bajo el mando del mariscal Soult ya que el teniente coronel inglés Wilson se encontraba en los alrededores de EscalonaRodríguez, Pablo. La Guerra de Independencia: Bicentenario de la batalla de Talavera, pág. 7. Univ de Castilla La Mancha. En Google Books. Consultado el 23 de julio de 2015. mientras el mariscal francés, Victor, estaba acampado en Maqueda.Wellesley, Arthur y John Gurwood (ed.) (en inglés) The Dispatches of Field Marshal the Duke of Wellington: During His Various Campaigns in India, Denmark, Portugal, Spain, the Low Countries, and France, Volume 3, pág. 389. Cambridge University Press, 2010. En Google Books. Consultado el 23 de julio de 2015.
Actualmente Hoy día está en ruinas aunque ha sido restaurado en parte ya que durante mucho tiempo permaneció como propiedad privada, pero en agosto de 2024 el ayuntamiento de Escalona lo compró con el objetivo de transformarlo en un complejo turístico.
El 14 de marzo de 2026 una de sus ocho torres albarranas se derrumbó poco antes de la apertura a visitantes. El colapso se produjo a consecuencia de la acumulación de agua después de las intensas lluvias, junto al mal estado de conservación de la edificación.
Descripción izquierda|miniaturadeimagen|Sección del perímetro del castillo junto al albacar en donde se ve el aparejo de cajones de hormigón.
, fase primitiva