La guerra Cristera, también llamada guerra de los Cristeros o Cristiada, fue una guerra civil en México que se prolongó durante tres años, desde el 3 de agosto de 1926 al 21 de junio de 1929, entre el Gobierno y milicias de religiosos católicos que se resistían a la aplicación de la llamada Ley Calles, la cual aseguraba la implementación de la separación Iglesia-Estado o laicidad. El culto católico fue directamente afectado, al ser la religión mayoritaria en el país. Este conflicto armado fue la penúltima guerra que tuvo México en su territorio. Calles buscaba limitar el poder de la Iglesia Católica en México y sus organizaciones afiliadas y reprimir la religiosidad popular.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, emanada de la Revolución mexicana, incorporó una serie de disposiciones laicas, heredadas de las Leyes de Reforma y del liberalismo del siglo XIX. Entre los artículos más relevantes se encontraban el artículo 3°, que establecía la educación laica y prohibía que las iglesias establecieran escuelas de nivel primaria; el artículo 5°, que prohibía las órdenes religiosas, al considerar que eran una renuncia a la libertad individual; el artículo 24, que prohibía el ejercicio del culto público fuera de los templos; el artículo 27, que prohibía a las iglesias poseer bienes raíces y nacionalizaba los que tuvieran; 0"> y, especialmente, el artículo 130, el cual negaba personalidad jurídica a las iglesias, le restringía derechos políticos a los ministros de culto y facultaba a los Estados el establecer el número máximo de sacerdotes en sus territorios. Algunas estimaciones ubican el número de personas muertas en un máximo de 250 mil, entre civiles, efectivos de las fuerzas cristeras y del Ejército Mexicano.Causas Y Consecuencias De La Guerra Cristera
Entre 1934 a 1938 se produjo un reavivamiento del conflicto, llamado Segunda Guerra Cristera o la Segunda.
Antecedentes de la Guerra / Rebelión Cristera Con el ocaso del Porfiriato, en la primera década del , emergieron nuevamente tendencias anticlericales que se expresaron durante la Revolución mediante actos de violencia y una legislación restrictiva, fijada en la Constitución de 1917.Savarino, Franco. “Crisis política y laicidad: relaciones Estado-Iglesia 1908-1917”. En: Margarita Moreno Bonett y Rosa María Álvarez de Lara (coords.), El Estado laico y los derechos humanos en México: 1810-2010. México: UNAM-Instituto de Investigaciones Jurídicas-FFyL, 2012, Tomo I, pp. 383-394. El día 14 de noviembre de 1920, ocurrió un atentado en la Antigua Basílica de Guadalupe, con la finalidad de destruir la imagen de la Virgen de Guadalupe, esto causó enojo en la feligresía mexicana y dio una razón para levantarse en armas. Después de un período poco tranquilo durante los gobiernos de Carranza y Obregón, la presión anticlerical se intensificó con la elección de Plutarco Elías Calles a la presidencia. En 1925, con apoyo de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) se creó la Iglesia Católica Apostólica Mexicana (ICAM) para romper con el Vaticano.
La Ley Calles
250px|thumb|left|Boicot en contra de la Ley Calles. Hay que mencionar que la Ley Calles fue una modificación al Código Penal en 1926 por el presidente Plutarco Elías Calles, para limitar las manifestaciones religiosas con el fin de contar con instrumentos más precisos para ejercer los controles que la Constitución de 1917 estableció en el artículo 130Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 como parte del modelo de sujeción de las Iglesias al Estado. Estos instrumentos buscaban limitar o suprimir la participación de las iglesias en general en la vida pública, pero dadas algunas características de la legislación, en algunos estados se llegaron a establecer leyes que obligaban a que los ministros de culto fueran personas casadas y se prohibía la actividad política por parte de las iglesias, además de limitar el culto religioso únicamente a las iglesias, así como prohibir el uso de hábitos fuera de los recintos religiosos.
thumb|right|200px|"Escena de Viernes Santo en pleno ", del archivo del Presbítero mexicano Jesús María Rodríguez. La Constitución también preveía el registro obligatorio de todas las iglesias y congregaciones religiosas y prohibía a los sacerdotes involucrarse en política o heredar de personas que no fueran parientes cercanos. Asimismo, permitía a cada estado controlar el número de sacerdotes en su territorio (algunos lo redujeron a cero), prohibía el uso de vestimenta religiosa fuera de los recintos eclesiásticos y excluía a los infractores del juicio por jurado. Carranza se declaró opuesto al borrador final de los artículos 3, 5, 24, 27, 123 y 130, pero el Congreso Constitucional solo contaba con 85 conservadores y centristas cercanos al liberalismo moderado de Carranza. En contra de ellos se encontraban 132 delegados de mentalidad más radical y anticlerical.
Confrontada con esta situación, la Iglesia intentó reunir dos millones de firmas para proponer una reforma constitucional. La petición de los católicos mexicanos fue rechazada. Los católicos llamaron y realizaron un boicot para no pagar impuestos, minimizar el consumo de productos comercializados por el Gobierno, no comprar billetes de la Lotería Nacional, ni utilizar vehículos a fin de no comprar gasolina. Esto causó severos daños a la economía nacional, al tiempo que sirvió para que las posiciones de distintos grupos dentro de la propia Iglesia católica en México se radicalizaran.
Cristeros thumb|left|Cristeros de San José de Gracia (Michoacán): al centro, con sable, Anatolio Partida, a la derecha, Honorato González.
En zonas de los estados de Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Aguascalientes, Nayarit, Colima, Michoacán y parte de San Luis Potosí al igual que Zacatecas, en la Ciudad de México, y en la península de Yucatán creció un movimiento que intentaba revertir la laicidad del gobierno federal y la acérrima separación Iglesia-Estado por parte de algunos gobernadores. La dirigencia del movimiento, cercana a los obispos mexicanos, creyó viable una salida militar al conflicto. En enero de 1927, empezó el acopio de armas; las primeras guerrillas estuvieron compuestas por campesinos. El apoyo a los grupos armados fue creciendo, cada vez se unían más personas a las proclamas de ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva Santa María de Guadalupe! lanzadas por quienes fueron conocidos como los cristeros.
El origen del sustantivo cristero es disputado. Hay quienes consideran que fueron ellos mismos quienes utilizaron el nombre primero para identificarse, pero hay investigadores del fenómeno, como Jean Meyer, quienes consideran que, en sus orígenes, era una expresión despectiva, usada por agentes del Gobierno federal, derivada de la contracción de "cristos reyes", plural de la expresión utilizada por los cristeros.
En todo caso, los que se conocían como cristeros fueron capaces de articular rápidamente una serie de descontentos locales con las consecuencias de la Revolución mexicana, así como de aglutinar en torno suyo a grupos que, por distintas razones, se oponían a lo que ya para entonces se conocía como el "Grupo Sonora", nombre creado por el origen sonorense de los presidentes Adolfo de la Huerta, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. No solo eso, la Cristiada, como también se le conoce, logró un uso muy eficaz de símbolos religiosos profundamente arraigados en las prácticas colectivas en México como la Virgen de Guadalupe. 200px|thumb|right|General Victoriano Ramírez, "El Catorce".
La Guerra Uno de los movimientos más importantes fue el ocurrido en Valparaíso, Zac., cuando en la noche del 14 de agosto de 1926 apareció don Pedro Quintanar, (personaje de gran importancia en toda la lucha cristera), y se puso en marcha el levantamiento que Aurelio Acevedo y sus amigos tenían preparado desde el primero de agosto, ya que el Gobierno al saber de la presencia de Quintanar se movilizó más rápido. Se realizó la movilización en Peñitas y Peñas Blancas. Quintanar entraba a combate el 29 de agosto a Huejuquilla el Alto, Jal., comenzando así la primera lucha cristera en forma, quedando como vencedores con el grito ahora triunfante de: ¡Viva Cristo Rey!
thumb|left|El presidente Calles, junto al expresidente Obregón y al secretario de guerra Domínguez, retirándose de un cuartel militar tras inspeccionar tropas en preparación de los alzamientos
Los alzamientos siguieron en Jalisco, Nayarit, Zacatecas, Guanajuato y Michoacán por el año 1926, luego se sumó casi la totalidad del centro del país. El conflicto tuvo un carácter fundamentalmente rural aunque la dirección de la Liga fue eminentemente urbana. Los cálculos más optimistas consideran que hacia 1927, las fuerzas cristeras rondaban los efectivos y dos años después, en 1929, habían alcanzado los . Semejantes números son dignos de consideración por varias razones. En primer lugar, los obispos mexicanos, con muy contadas excepciones se distanciaron rápidamente del movimiento armado, desconocieron a la Liga y trataron de negociar la paz con el gobierno de Calles con la mediación del gobierno de los Estados Unidos.
En segundo lugar, porque México recién había superado un prolongado y muy costoso conflicto armado que ensangrentó durante poco más de siete años buena parte del país. No solo eso, los cristeros eran un ejército irregular (a pesar de que contaron con algunos militares de carrera en sus filas), que no esperaban recibir pago y que no contaban con mecanismos formales de aprovisionamiento, reclutamiento, entrenamiento, atención a sus heridos o cuidado de los deudos. A diferencia de otros grupos armados en la historia de México, no practicaron la así llamada 'leva' (una práctica por la que se obliga a personas a sumarse a un ejército).
thumb|right|Cristeros colgados en Guadalajara. Citando vivencias sobre personas que vivieron en carne propia la guerra, cuentan que se quemaron muchos documentos de la iglesia, incluidas la fe de bautizo de todas las personas. Finalmente, a diferencia de muchos grupos armados durante la revolución y antes, durante el , el mercado estadounidense de armas estuvo —al menos formalmente—cerrado.
En 1928, luego de una reforma de la Constitución de 1917 y a pesar de que la Revolución mexicana había iniciado al grito de "Sufragio efectivo, no reelección", el expresidente Álvaro Obregón contendió como candidato virtualmente único en las elecciones presidenciales. El Grupo Sonora, se pensaba en ese entonces, repetiría la fórmula seguida 40 años antes por el grupo Oaxaca, encabezado por Porfirio Díaz, para reformar paulatinamente la Constitución. Se decía, sin embargo, que Obregón —a diferencia de Calles— no tenía interés en continuar con el conflicto, por lo que llegaría a un acuerdo para acabar con la guerra. Sin embargo, Obregón fue asesinado por el católico José de León Toral en el restaurante "La Bombilla" de Ciudad de México. Obregón había acudido ahí a participar en un desayuno ofrecido por los legisladores del bloque parlamentario que le apoyaba.
El Ejército Cristero
El ejército cristero estuvo compuesto básicamente por peones y aparceros rurales, dirigidos por algunos veteranos revolucionarios, ex partidarios algunos de ellos como Francisco Villa, Emiliano Zapata y participaron también algunos sacerdotes. Combatían la política laica del presidente Plutarco Elías Calles. En enero de 1927 comenzó el alzamiento civil y días después apareció un referéndum que, a partir de aquel momento, no les dejó más remedio que la guerra.Historia de la Iglesia en México - "Quién fue El Ejército Cristero"
Reclutamiento