Daimiel es un municipio y localidad española de la provincia de Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Cuenta con una población de y se encuentra al noreste de la capital provincial y a de Madrid, aproximadamente. Es un importante enclave vitivinícola, agropecuario e industrial del antiguo Campo de Calatrava, pertenece a la comarca de La Mancha.

Se tiene constancia del poblamiento en su término municipal desde el año , en el paraje denominado Motilla del Azuer. La localidad obtuvo el título de ciudad en 1887 de la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena. Eclesiásticamente es cabeza del arciprestazgo Mancha Oeste de la diócesis de Ciudad Real-priorato de las Órdenes Militares, en el arzobispado de Toledo. La ciudad se divide en dos parroquias, que juntas suman un total de nueve templos y seis comunidades religiosas. Daimiel es cabeza del partido judicial homónimo, además de sede de dos juzgados mixtos de primera instancia e instrucción. A 10 km de la localidad se encuentra el parque nacional de las Tablas de Daimiel.

Toponimia La etimología de Daimiel se desconoce, aunque existen algunas teorías plausibles, la arábiga y la celtibérica. La terminación -iel corresponde al dialecto mozárabe antiguo del latín.Cf. Ramón Menéndez Pidal, Orígenes del español, 1926. Pero, según don Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la Lengua Castellana o Española (Madrid, 1611), Daimiel es vocablo arábigo «... y dice el padre Guadix que vale tanto como suficiente heredad». Sin embargo, el filólogo Gerhard Rohlfs afirma que los hidrónimos son más antiguos que los topónimos, de forma que suelen influir en estos, así que, como para Plinio el Viejo el río Ana o Guadiana nacía en las Tablas de Daimiel y en el Itinerario de Antonino Laminium (el río del pantano) está a seis millas caput fluminis Anae, Daimiel debe provenir de este vocablo. Laminio es vocablo celtibérico-hispanolatino y viene de «lama», un prado húmedo cubierto de herbazales; el sufijo -iel sería posterior y por la evolución románica del sufijo latino diminutivo -ellu(m).

Geografía miniatura|izquierda|Parque nacional de las Tablas de Daimiel

Integrado en la comarca de La Mancha de la provincia de Ciudad Real, se sitúa a 31 km de la capital provincial. El término municipal está atravesado por la Autovía del Guadiana A-43, además de por la carretera nacional N-420 entre los pK 219 y 239, que conecta Ciudad Real con Cuenca, por la carretera N-430, que se dirige a Manzanares, y por las carreteras autonómicas CM-4107, que se dirige a Bolaños de Calatrava, CM-4117, que se dirige a Valdepeñas, y CM-4114, que conecta con Malagón.

El relieve del municipio es prácticamente llano, exceptuando algunas pequeñas elevaciones como Las Cabezas (658 m) al suroeste, Cenaoscuras (650 m) al sureste o Quintanar (636 m) al noroeste. Por el término municipal discurren el río Guadiana y el río Azuer y, además, se encuentra el parque nacional de las Tablas de Daimiel, así como algunas lagunas (La Albuera, Escoplillo y Navaseca). La altitud oscila entre los 658 m (Las Cabezas) y los 610 m a orillas del río Guadiana. El pueblo se alza a 635 m sobre el nivel del mar.

Historia Prehistoria Se trata de uno de los poblamientos más antiguos de la provincia de Ciudad Real, ya que las excavaciones arqueológicas han señalado que existía ya hace 4000 años un poblado fortificado (Motilla), con un pozo de agua dulce, situado cabe el río Azuer. Sus orígenes se remontan, pues, a la Edad del Bronce con el yacimiento arqueológico de la Motilla del Azuer (2200-), sin lugar a dudas el más emblemático y representativo de la llamada Cultura de las Motillas. Se puede decir que es un monumento excepcional ya que no hay muchos iguales en toda la península ibérica. Dentro de estas han sido encontrados dos espacios separados: recinto interior fortificado y un patio trapezoidal.

Edad Antigua La frontera entre la Carpetania y la Oretania nos es muy difícil de precisar. Diversas vías romanas cruzaban el término de Daimiel, la Vía de Toledo-Andújar pasaría por la Venta de Borondo, (identificada posiblemente como la Mansión Mariana del Itinerario de Antonino) continuando por la cañada del Carrerón proveniente del puente de Villarta. Sobre el río Azuer se alza el puente Viejo, compuesto de tres ojos y sin pretiles, continuación de la senda de los Mártires (calzada secundaria).

Edad Media En el año 711, los árabes, sirios y bereberes del naciente islam triunfante en el norte de África invaden la península ibérica, destruyendo el reino hispanogodo de Toledo en nombre del califato omeya de Damasco. Establecerán, poco después, los emires independientes de Córdoba en la fortaleza de Calatrava la Vieja una capital comarcal; más tarde, y bajo su jurisdicción, se construiría el castillo de Daimiel (que abarcaba desde la plaza de la Paz, Subida al Castillo, calle de Jesús, calle Castillejos y calle Luchana) para así controlar mejor la línea defensiva del Guadiana frente a los reinos cristianos. Este será el originario asentamiento de Daimiel a cuyo alrededor se agruparía una escasa población hasta ese momento dispersa. Los musulmanes (muladíes y, posteriormente, mudéjares) tuvieron su mezquita en el sitio que posteriormente ocupará la iglesia de San Juan, cercana al Castillo fundacional. La orientación de esta mezquita era hacia Oriente, existen restos de una posible cúpula y de dos hornacinas. De la existencia de ésta dan fe las Relaciones de Felipe II, donde se dice «...es una casa que tenían por mezquita antiguamente los moros...».

En el año 1212 los cristianos, capitaneados por Alfonso VIII de Castilla, salieron triunfantes en la batalla de Las Navas de Tolosa, pasando el territorio de la Mancha, entre los Montes de Toledo y Sierra Morena, a manos, principalmente, de la Orden de Calatrava, compartiendo el resto del territorio de lo que hoy conocemos como provincia de Ciudad Real con la Orden de San Juan y la Orden de Santiago. La actividad de las Órdenes Militares cristianas se centraba en repoblar las tierras conquistadas a los musulmanes durante el secular proceso de la Reconquista, fijando así el control de los territorios del Reino de Toledo y asegurando su defensa frente a los sarracenos andalusíes o africanos. En la segunda mitad del Alfonso X el Sabio fundó la famosa Hermandad del Honrado Concejo de la Mesta, cuyos ganados discurrían por las cañadas reales, cordeles y veredas. Uno de los puntos de la Orden de Calatrava para el cobro de derechos de montazgo y barcajes, estaba situado en Villadiego, un extremo del término de Daimiel, sobre la vía pecuaria llamada «Cañada del Carrerón». En Daimiel es probable que hubiera judíos desde antes de la dominación goda, agrupándose en la actuales calles de San Roque, Pacífico y Santa María. La ermita de San Roque habría sido su sinagoga, cristianizada después de su expulsión. La comunidad de moriscos daimieleña estaba asentada en el «barrio nuevo», al pie del castillo, alrededor de San Juan, su antigua mezquita. En 1502 los antiguos mudéjares de las Cinco Villas del Campo de Calatrava se convirtieron a la fe de Cristo. Entre los años de 1538 y 1550 la Inquisición de Toledo juzgó a unos 60 falsos conversos, de los más de 400 moriscos que moraban en la villa; no murió ninguno, pero el islam fue total y definitivamente aniquilado en Daimiel. Después de 1545 fueron regresando los reconciliados y condenados a cárcel perpetua, siendo conmutada la pena por otras penitencias espirituales, sobre todo a los más influyentes y a las esposas de cristianos viejos.

Edad Moderna Durante los siglos y (época de los Austrias) Daimiel continuó siendo cabeza de encomienda en la Orden de Calatrava cuyo administrador perpetuo es el rey por concesión pontificia, bajo la jurisdicción del gobernador del Campo de Calatrava que residía en Almagro, y regida por un alcalde mayor del rey.

Según las Certificaciones de 1846 (fols. 105&106), del perdido libro de 1640 titulado Visita General de los Derechos de la Mesa Maestral en el Campo de Calatrava, Daimiel tiene más y la pertenece el Pedido de San Miguel (pagadero en fines de septiembre) que el Concejo de la dicha villa paga en cada un año en reconocimiento del universal señorío de los términos de la villa, la cual y reparte el Concejo en cada un año entre los vecinos de ella. Pertenécele más a la Mesa Maestral la mitad de los Mrs. porque el Concejo de dicha villa vende el aprovechamiento de sus terrenos y dehesas así a pasto como a labor, y si las dichas dehesas se labran, el diezmo del pan enteramente pertenece a la Mesa Maestral, y si la pastan serranos el medio diezmo del ganado que en ella se cría deben a la Mesa Maestral, y otras cualesquier de afuera de la Orden, el cual dicho hervaje se cobra por vía ejecutoria por la averiguación que en ella se hace; y el diezmo de la lana que desquilaren en la dicha villa por vecinos de afuera de la Orden, es de la Mesa Maestral. El 1 de enero de 1563, en Daimiel, Felipe II firmaba YO EL REY, con Francisco de Eraso como secretario, en una Real Cédula dirigida al Prior del Convento de San Benito de la Orden de Alcántara, en cuyo Registro de 1561-65 se conserva al folio 124 recto. Muy escasos son los documentos que se guardaban en el archivo del Sacro Convento de Calatrava referentes a la encomienda de Daimiel. El más antiguo es de 1509 y fue el mandamiento de los visitadores calatravos a los vecinos de dicha villa para que manifestasen, como manifestaron, los censos que tenía de la Orden. Los restantes se referían a la ermita de Santa María de la Sierra, a una capellanía fundada en Daimiel en 1534, y a las Descripciones de la encomienda desde 1527 a 1631.

El siglo de los Borbones comienza con la guerra de sucesión española (1700-1714) que entronizará una nueva dinastía, de origen francés, en la Corona de Castilla. En su Discurso sobre el fomento de la industria popular (1774), el ilustrado y primer conde de Campomanes dice de Daimiel:

Edad Contemporánea

El madrileño Manuel Pando Fernández de Pinedo (1792-1872), marqués de Miraflores, en su juventud se dedicó al estudio, muy propio de la Ilustración, del adelanto de la industria nacional, creando un gran establecimiento agrícola en Daimiel. Durante la guerra de la Independencia española, el 12 de abril de 1809, desde su Cuartel General de Daimiel, escribe el general Sebastiani, jefe del 4.º Cuerpo de Ejército francés, la famosa carta a Jovellanos, exhortándole para que obedezca al «benéfico» poder intruso y se una al gobierno afrancesado, que el prócer asturiano contestará cumplida y patrióticamente el 24 del corriente.

Hay sentencia judicial contra Daimiel, por su rebeldía contra la Mesa Maestral, de 18 de noviembre de 1820. La creación del partido judicial de Daimiel fue llevada a cabo en virtud de una ley hecha en Cortes y comprendía los pueblos de Daimiel (como cabeza de partido) Arenas de San Juan, Fuente el Fresno y Villarrubia de los Ojos. Hacia mediados del , la villa tenía contabilizada una población de 12 355 habitantes. Aparece descrita en el séptimo volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz.