miniatura|Placa conmemorativa en la calle Postdamer Straße del barrio berlinés Tiergarten, donde se encontraba el Instituto Psicoanalítico de Berlín. El Instituto Psicoanalítico de Berlín fue fundado en 1920 para fomentar el estudio, la práctica y el ejercicio del psicoanálisis. Sus miembros fundadores fueron Karl Abraham y Max Eitingon. Desde 1970, cuando el instituto celebró el cincuentenario de su fundación, lleva además el nombre de Instituto Karl Abraham.Reunión de celebración del cincuentenario del Instituto Psicoanalítico de Berlín. Discurso (en idioma alemán y en formato mp3) de Hans-Joachim Bannach, 1970.

Origen y desarrollo hasta 1933: policlínico y centro de formación En su ponencia ante el congreso de psicoanálisis celebrado en BudapestSigmund Freud (1919). Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica en: Obras Completas, Vol. XVII, Amorrotu, B. Aires 9ª. Edición 1996, p. 99, ISBN 950-518-593-6 (Título original: Wege der psychoanalytischen Therapie, 1919). en septiembre de 1918 Sigmund Freud había anunciado un tiempo futuro en el que el psicoanálsis ya no fuese solo un tratamiento exclusivo para las clases sociales altas. En febrero de 1920 se inauguró en Berlín el Policlínico Psicoanalítico, como segundo policlínico de este tipo en el mundo.El primero fue una clínica en Londres, la Londoner Brunswick Square Clinic, que fue fundada de manera independiente de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Véase al respecto: Schröter 1996, p. 1162. La existencia de este policlínico hacía posible el acceso de los más pobres al tratamiento psicoanalítico. Su financiamiento en buena medida estuvo a cargo de Max Eitingon. Cualquiera podía acercarse al instituto en los horarios de atención para las primeras entrevistas. Eitingon tomaba la decisión final sobre la aceptación de un paciente para iniciar el tratamiento y lo derivaba a un analista específico.

Existían motivos no solo filantrópicos para establecer este policlínico. SchröterSchröter 1996, p. 1153. explica que Berlín se había convertido en un centro del psicoanálisis practicado por médicos. Dentro de la medicina, los policlínicos (las clínicas para personas con menos recursos económicos) eran al mismo tiempo centros de investigación y de formación.

En concomitancia con el surgimiento, tras la Primera Guerra Mundial, de una «fama mundial» del psicoanálisis aumentó también la demanda por tratamientos, y por lo tanto, hubo suficientes médicos que quisieron aprender psicoanálisis. «El Psicoanálisis à la Abraham cubrió una brecha en el mercado de la formación y atención médica a un alto nivel técnico»Traducción libre de: Schröter 1996, p. 1155.: «Die Psychoanalyse à la Abraham füllte eine Marktlücke in der medizinischen Ausbildung und Versorgung, auf hohem fachlichen Niveau.»

En el policlínico, psicoanalizaban asistentes con contrato de trabajo regular, «candidatos» (psicoanalistas en formación) y analistas extranjeros que se encontraban temporalmente en Berlín. Los casos más graves se derivaban con frecuencia a miembros de la Asociación Psicoanalítica de Berlín, para quienes regía la «ley no escrita» de atender a un paciente sin cobrarle honorarios.

En 1923 se logró finalmente extender la labor del policlínico y «ampliarlo hasta transformarlo en aquel instituto que desde el comienzo nos imaginábamos".Traducción libre desde: carta de Max Eitingon a Sigmund Freud, 27. Februar 1923; citada por Schröter 1996, p. 1167: „zu dem Institut auszubauen, das uns von Anfang an vorgeschwebt hat“ Si se excluye el instituto de Budapest que funcionó en 1919 solo por un período breve de tiempo, el Instituto psicoanalítico de Berlín fue el primer instituto de formación de psicoanalistas del mundo, dentro de los marcos de la Asociación Psicoanalítica Internacional. De acuerdo con las normas de la formación, se exigía un estudio de medicina para ser aceptado en el instituto. Para el caso del psicoanálisis con niños regían ciertas excepciones.

Muchos miembros de la Asociación Psicoanalítica de Berlín «consideraban la necesidad de un análisis personal, dudaban, sin embargo, de revelar sus secretos a un psicoanalista de ese mismo lugar. Además la clínica recién fundada atrajo a algunos médicos que trabajaban allí y que querían paralelamente aprender psicoanálisis. En consecuencia, Hanns Sachs fue invitado a trasladarse de Viena a Berlín y especializarse en el análisis de psicoanalistas, ya establecidos y principiantes. Así se transformó en el primera analista didáctico"Traducción libre de: Bernfeld 1952, p. 443 (..„empfanden die Notwendigkeit einer persönlichen Analyse, zögerten aber ihre Geheimnisse einem örtlichen Psychoanalytiker zu enthüllen. Auch zog die neugegründete psychoanalytische Klinik einige Ärzte an, die dort arbeiten und gleichzeitig die Psychoanalyse erlernen wollten. Folglich wurde Hanns Sachs eingeladen, von Wien nach Berlin zu kommen und sich auf die Analyse von Psychoanalytikern, von schon etablierten und von Anfängern, zu spezialisieren. So wurde er zum ersten Lehranalytiker“).

El psicoanálisis didáctico era al comienzo gratuito, práctica que se abandonó a corto andar. Para los candidatos más necesitados, se financiaban los costos de los análisis didácticos como préstamo desde un fondo para becas. A ese fondo llegaba la parte de los aranceles de curso que le correspondían a los docentes debido a que habían renunciado a percibirlos. El pago de los tratamientos para los pacientes normales procedía sobre la base de la propia estimación. Aparte de esto, el instituto recibía dineros sobre la base de una contribución voluntaria de los analistas que ejercían. Los seguros de salud solo pagaban, si es que lo hacían, muy pocas horas de tratamiento. El instituto no percibía medios de financiamiento estatal.

A la comisión didáctica fundada en marzo de 1923 pertenecían Abraham, Eitingon, Karen Horney, Carl Müller-Braunschweig, Sachs und Ernst Simmel. «En 1924 se incorporó como 7º miembro Radó y en 1927, tras la defunción de Abrahams, se agregó Alexander".Traducción libre desde: Zehn Jahre 1970, p. 16: «1924 trat als 7. Mitglied Radó und 1927, nach dem Hinscheiden Abrahams, Alexander hinzu." La comisión estableció «directrices para las clases y las actividades de formación». «El trabajo, que exigía mucho tiempo y tacto, de la entrevista previa oral y de la correspondencia con los postulantes a una plaza de formación, lo asumió desde siempre Eitington. En los últimos años lo apoyaron en esta tarea Karen Horney y Sándor Radó"Zehn Jahre 1970, p. 27:„Der viele Zeit und Takt erfordernden Arbeit der mündlichen Vorbesprechung und Korrespondenz mit den sich um die Ausbildung Bewerbenden hat sich von jeher Eitingon unterzogen. In den letzten Jahren haben ihn darin Karen Horney und Sándor Radó unterstützt.“. Horney comentó al respecto: «En las primeras directrices faltaba por completo el concepto de 'aptitud personal', diversas situaciones han forzado a otorgarle justamente un peso especialTraducción libre de:Zehn Jahre 1970, p. 49: „In den ersten Richtlinien fehlte der Begriff der ‚persönlichen Eignung‘ völlig. Verschiedene Momente haben dazu gedrängt, gerade auf ihn besonders Gewicht zu legen.“

Tras la culminación del psicoanálisis didáctico, el programa de formación continuaba con un curso de dos años de duración para el que existió un «plan de estudios» obligatorio a partir del año 1927. Junto a la teoría especial de las neurosis, seminarios acerca de la teoría de Freud, seminarios acerca de la técnica y seminarios acerca de la técnica de la interpretación de los sueños, se contaban también entre los cursos obligatorios la aplicación del psicoanálisis a la literatura y el arte.

A partir de 1929 existió también un plan de estudios para pedagogos, maestros y educadores. Ellos no se sometían a un psicoanálisis didáctico, pero asistían a los cursos de introducción conjuntamente con los candidatos. Los cursos especiales para pedagogos fueron impartidos desde 1926 por Siegfried Bernfeld. Los candidatos avanzados discutían sobre los casos que atendían en el «Seminario técnico". Junto al programa docente regular había desde 1924 un así llamado Kinderseminar, organizado por Otto Fenichel y Harald Schultz-Hencke. Allí se reunían los analistas más jóvenes para desarrollar discusiones informales.

Desde 1929 existió un círculo de psicoanalistas marxistas en el instituto (Bernfeld, Fenichel, Erich Fromm, Edith Glück-Gyoömröi, Edith Jacobson, Barbara Lantos), al que se unió Wilhelm Reich en 1930. La fundación de grupos de trabajo inoficiales era también un signo del ánimo de pioneros que dominaba el ambiente incluso después de la muerte de Abraham.Véase respecto del ánimo de pioneros Schröter 2005.

Se intentaba alcanzar a un público más amplio a través de seminarios y charlas fuera del instituto, por ejemplo para educadoras de párvulos, juristas y médicos generales.

Aspectos científicos centrales

Freud señaló que una de las tareas del instituto era la ampliación del conocimiento sobre las enfermedades neuróticas y el perfeccionamiento de la técnica terapéutica a través su la aplicación y puesta a prueba bajo nuevas condiciones.Citado en: Zehn Jahre 1970, (Prólogo) sin datos de la página: (...)„unsere Kenntnis der neurotischen Erkrankungen und unsere therapeutische Technik durch Anwendung und Erprobung unter neuen Verhältnissen zu vervollkommnen“. Llamó la atención de Fenichel que entre el material de consulta en general parecían disminuir progresivamente las formas clásicas de la neurosis.Citado en: Zehn Jahre 1970, p. 14: (...)„auffallend, dass im Konsultationsmaterial überhaupt die klassischen Neurosenformen progressiv abzunehmen schienen“ No resultó posible disminuir la duración de los análisis. Se hizo la experiencia, según Eitingon, de que los caminos alternativos que aparentemente acortaban el tratamiento, la mayoría de las veces solo ofrecían una garantía, a saber, errar en el objetivo principal.Citado en: Zehn Jahre 1970, p. 72:„dass scheinbar verkürzende Seitenwege meist nur eine Gewähr bieten, nämlich die, das Hauptziel zu verfehlen.“.

Los escritos de Freud sobre la psicología del yo fueron discutidos por una serie de docentes del instituto con particular intensidad.

La apertura del instituto a diversos campos de la práctica tuvo su expresión en la fundación de distintos grupos de trabajo. Franz Alexander formó junto al abogado penalista Hugo Staub un «grupo de trabajo en criminalística».

Importancia para la historia del psicoanálisis

En el instituto berlinés, junto a los psicoanalistas ya antes nombrados, trabajaron también Theodor Reik y Melanie Klein. Ernst Simmel fundó en 1927 el Sanatorium Schloss Tegel, la primera clínica psicoanalítica del mundo.