Reinaldo de Châtillon ( 1124 – 4 de julio de 1187) fue un caballero cruzado francés, príncipe de Antioquía —un Estado cruzado en Oriente Próximo— de 1153 a 1160 o 1161, y señor de Transjordania —un gran feudo en el Reino de Jerusalén— desde 1175 hasta su muerte, gobernando ambos territorios por iure uxoris ('por derecho de esposa'). Siendo el hijo menor de un noble francés, se unió a la segunda cruzada en 1147 y se estableció en Jerusalén como mercenario. Seis años más tarde, se casó con la princesa Constanza de Antioquía, aunque sus súbditos consideraron el matrimonio como una hipergamia.

Siempre necesitado de fondos, Reinaldo torturó a Emerico de Limoges, patriarca latino de Antioquía, que se había negado a pagarle un subsidio. En 1156 lanzó una incursión de saqueo en Chipre, que causó una gran destrucción en este territorio perteneciente al Imperio bizantino. Cuatro años más tarde, Manuel I Comneno, el emperador bizantino, dirigió un ejército hacia Antioquía, lo que obligó a Reinaldo a aceptar su soberanía. En 1160 o 1161, Reinaldo se encontraba atacando el valle del río Éufrates cuando el gobernador de Alepo lo capturó en Marash y sería liberado mediante un gran rescate en 1176, pero no regresó a Antioquía porque su esposa había muerto mientras tanto. En 1177, se casó con Estefanía de Milly, la rica heredera de Transjordania, y dado que Balduino IV de Jerusalén le concedió también el Señorío de Hebrón, se convirtió en uno de los barones más ricos del reino. Después de que el rey, que padecía lepra, lo nombrara regente ese mismo año, dirigió el ejército cruzado que derrotó a Saladino, sultán Egipto y Siria, en la batalla de Montgisard. Al controlar las rutas de las caravanas entre Egipto y Siria, Reinaldo era el único caudillo cristiano que siguió una política ofensiva contra Saladino, realizando incursiones de saqueo contra las caravanas que viajaban cerca de sus dominios. Después de que su recién construida flota saqueara la costa del mar Rojo a principios de 1183, amenazando la ruta de los peregrinos musulmanes a La Meca, el sultán prometió nunca perdonarlo.

Reinaldo era un firme partidario de la hermana de Balduino IV, Sibila, y de su marido, Guido de Lusignan, durante los conflictos relacionados con la sucesión del rey; la pareja tomó el trono en 1186 gracias a su cooperación y de Joscelino III de Courtenay, tío de la reina. A pesar de una tregua entre cristianos y musulmanes, atacó una caravana que viajaba de Egipto a Siria a finales de 1186 o principios de 1187, alegando que la tregua no lo afectaba. Después de negarse a pagar una compensación, el sultán invadió el reino y aniquiló al ejército cruzado en la batalla de Hattin, donde fue capturado. Saladino lo decapitó en persona por sus actos de bandidaje y otros crímenes luego de que rechazara convertirse al Islam. La mayoría de los historiadores lo han considerado como un aventurero irresponsable cuya ansia de botín provocó la caída del Reino de Jerusalén. Por otro lado, el historiador Bernard Hamilton dice que fue el único comandante cruzado que intentó impedir la unificación de los estados musulmanes cercanos.

Primeros años

Reinaldo era el benjamín de Hervé II, señor de Donzy en el Reino de Francia. En la antigua historiografía se creía que era hijo de Geoffrey, conde de Gien, pero el historiador Jean Richard demostró su parentesco con los señores de Donzy. Eran nobles influyentes en el Ducado de Borgoña (en la actual Francia oriental), que afirmaban descender de los Paladio, una prominente familia aristocrática galorromana. La madre de Reinaldo era una hija de nombre desconocido de Hugo el Blanco, señor de La Ferté-Milon.

Nacido hacia 1124, Reinaldo heredó el Señorío de Châtillon-sur-Loire, sin embargo, se quejaría años más tarde en una carta ante el rey Luis VII de Francia cuando «confiscaron de manera violenta e injusta» una parte de su patrimonio. El historiador Malcolm Barber dice que este acontecimiento quizás lo motivó a dejar su hogar y dirigirse a Tierra Santa. Según los historiadores modernos, llegó al Reino de Jerusalén con el ejército francés durante la segunda cruzada en 1147, y decidió permanecer en aquel territorio cuando los cruzados abandonaron la campaña militar dos años después. A principios de 1153, se sabe que combatió en el ejército de Balduino III de Jerusalén durante el asedio de Ascalón.

El historiador del , Guillermo de Tiro, era un enemigo político de Reinaldo y lo describe como «una especie de caballero mercenario» cuando compara su condición social con la princesa Constanza de Antioquía, con quien se había comprometido en matrimonio antes de finalizar la conquista de Ascalón. La princesa era la única hija y sucesora de Bohemundo II de Antioquía y había enviudado cuando su consorte, Raimundo de Poitiers, pereció en la batalla de Inab el 28 de junio de 1148. Para asegurar la defensa de Antioquía, Balduino III, que era primo de Constanza, dirigió su ejército hacia el Principado al menos tres veces durante los años siguientes e intentó persuadirla para que se volviera a casar, pero no aceptó a sus candidatos. También rechazó a Juan Roger, a quien el emperador bizantino Manuel I Comneno propuso como cónyuge. La pareja mantuvo su compromiso en secreto hasta que el rey concedió su permiso para casarse. Según el historiador Andrew D. Buck, necesitaban un permiso real porque Reinaldo estaba al servicio del rey. La crónica de principios del conocida como Estoire d'Eracles afirma que Balduino III consintió en el matrimonio porque lo liberaba de su obligación de «defender una tierra» (Antioquía) «que estaba tan lejos» de su reino.

Príncipe de Antioquía

thumb|right|alt=Four crusaders states surrounded by Muslim states, and the Byzantine territories in Asia Minor |Los Estados cruzados alrededor de 1165 (el Principado de Antioquía está marcado en azul).

Después que el rey diera su consentimiento, Constanza se casó con Reinaldo, a quien coronaron como príncipe en mayo de 1153 o poco antes. En ese mismo mes, confirmó los privilegios de los comerciantes venecianos. Guillermo de Tiro registra que sus súbditos estaban asombrados de que su princesa "famosa, poderosa y de alta nobleza" se casara con un hombre de bajo estatus. No ha sobrevivido ninguna moneda acuñada del nuevo príncipe, lo que según Buck indica que su posición era relativamente débil. A diferencia de Raimundo de Poitiers que emitía sus cartas sin mencionar a su esposa, Reinaldo siempre la mencionaba y que cada decisión que tomaba lo hacía con su consentimiento. Sin embargo, controlaba los nombramientos de los cargos más altos en el Principado: designó condestable a Geoffrey Jordanis y duque de Antioquía a Geoffrey Falsard.

El cronista normando Roberto de Torigni escribe que Reinaldo se apoderó de tres fortalezas de los alemanes poco después de su ascenso, pero no las nombra. El acaudalado patriarca latino de Antioquía, Emerico de Limoges, no ocultó su consternación ante el segundo matrimonio de Constanza, incluso se negó a pagar un tributo a su consorte ya que como menciona Barber, «tenía extrema necesidad de dinero». En represalia por esta negativa fue arrestado y torturado en el verano de 1154, siendo obligado a sentarse desnudo y cubierto de miel al sol, antes de ser enviado a prisión. Emerico sólo fue liberado a petición de Balduino III, pero pronto abandonó Antioquía y se dirigió a Jerusalén. Para sorpresa, no lo excomulgaron frente a este abuso contra un clérigo de alto rango. Buck sostiene que pudo evitar el castigo debido a las disputas previas del patriarca con la Santa Sede sobre el arzobispado de Tiro. No obstante, fue excomulgado a petición del papado en 1154 como consecuencia de un conflicto entre Antioquía y la República de Génova.

El emperador Manuel, que reclamaba soberanía sobre Antioquía, mando embajadores a Reinaldo, con la proposición de reconocerlo como el nuevo príncipe si realizaba una campaña contra los armenios de Cilicia, quienes se sublevaron contra el dominio bizantino. También prometió recompensarlo por los gastos de la campaña y después vencerlos en Alejandreta en 1155, los caballeros templarios tomaron el control de la región de las Puertas Sirias que los armenios habían invadido recientemente. Aunque las fuentes no están claras, Runciman y Barber coinciden en que Reinaldo les concedió el territorio.

Como siempre necesitaba de fondos, Reinaldo instó a Manuel a enviar el pago, pero este no cumplió con lo prometido. Ante esta negativa, formó una alianza con el señor armenio Thoros II de Cilicia y juntos atacaron la isla bizantina de Chipre y la saquearon durante tres semanas a principios de 1156. Al escuchar rumores de que una flota imperial se acercaba a la isla, la abandonaron, pero sólo después de obligar a los chipriotas a pagar un rescate, con el excepción de los personajes más ricos, incluido Juan Ducas Comneno, sobrino del emperador, a quienes se llevaron a Antioquía como rehenes.

En el otoño de 1157, Balduino III invadió los territorios musulmanes en el valle del río Orontes al aprovechar la llegada a Tierra Santa del ejército del conde Teodorico de Flandes y un terremoto que había destruido la mayoría de las ciudades del norte de Siria. Reinaldo se unió a estos y sitiaron la fortaleza de Shaizar. En este punto, la fortaleza estaba en manos de la secta musulmana de los asesinos, pero antes del sismo había sido la sede de la tribu de Banu Munqid que pagaban un tributo anual a Antioquía. El rey planeaba conceder el baluarte a Teodorico, pero Reinaldo exigió que este le rindiera homenaje. Después de rehusarse en forma rotunda a jurar lealtad a un advenedizo, los cruzados abandonaron el asedio. Luego, marcharon sobre Harenc (actual Harem), que había sido una fortaleza antioquena antes de su caída ante Nur al-Din en 1150. Posterior a la caída de la ciudad en febrero de 1158, el príncipe lo entregó como feudo al caballero flamenco Reinaldo de Saint-Valery.

El emperador Manuel invadió inesperadamente Cilicia, lo que obligó a Teodoro II a buscar refugio en las montañas en diciembre de 1158. Incapaz de resistir una invasión bizantina a gran escala, Reinaldo se apresuró a partir hacia Mamistra para someterse voluntariamente. A petición del emperador, tuvo que caminar descalzo y con la cabeza descubierta por las calles de la ciudad hasta su tienda donde se postró a suplicar clemencia. Guillermo de Tiro afirmó que «la gloria del mundo latino quedó avergonzada» en aquella ocasión, porque los emisarios de los gobernantes musulmanes y cristianos cercanos también estuvieron presentes durante el acto de humillación. También se exigió colocar un patriarca griego en Antioquía; aunque su demanda no fue aceptada, la evidencia documental indica que Gerard, el obispo católico de Latakia, se vio obligado a trasladarse a Jerusalén. El príncipe además prometió establecer una guarnición bizantina en la ciudadela cuando fuera necesario y enviar una hueste a combatir en los ejércitos bizantinos. En poco tiempo, Balduino III persuadió a Manuel para que regresara el patriarca Emerico al Principado, en lugar de posicionar un patriarca griego. Cuando el emperador hizo su entrada en Antioquía con mucha pompa y ceremonia el 12 de abril de 1159, Reinaldo sujetaba las riendas de su caballo.

Reinaldo realizó una incursión de saqueo en el valle del río Éufrates en Marash para apoderarse de ganado, caballos y camellos de los campesinos locales en noviembre de 1160 o 1161. Sin embargo, Majd al-Din, comandante de Nur al-Din, reunió sus tropas, diez mil hombres según el historiador contemporáneo Mateo de Edesa, y lo atacó cuando regresaba a Antioquía. Intentó oponer resistencia, pero lo desmontaron, capturaron y lo enviaron a Alepo, donde estuvo mantenido en prisión.

Cautiverio y liberación

thumb|left|upright=1.3|alt=A captive man is taken to the open gate of a fortress; a flock of sheep |RReinaldo encarcelado en Alepo] (de un manuscrito de mediados del de la Historia y su Continuación de Guillermo de Tiro).