La música clásica de México se refiere a los estilos musicales que se desarrollaron en el territorio mexicano por la influencia de la música académica europea desde el periodo virreinal hasta el .thumb|right|OFUNAM
Virreinato
Durante el transcurso de los siglos y emergió en la Nueva España música del mismo esplendor y colorido de la música barroca contemporánea de Europa. Las composiciones musicales fueron dedicadas al culto religioso de la época, así como, en algunos casos, a representar los sentimientos humanos más profundos.
Existe una gran cantidad de trabajos musicales y documentales que describen la actividad musical alrededor de la Iglesia católica durante el periodo virreinal de México. Entre las ciudades con mayor desarrollo musical se encuentran la Ciudad de México, la ciudad de Puebla, Oaxaca, Tepotzotlán y la antigua Valladolid (hoy Morelia).
Pedro de Gante (1480-1572). Fundador de la primera escuela de música en la Nueva España. Juan Xuárez (1504 - 1539). Primer maestro de capilla (1539) de la Catedral de México. Hernando Franco (1532- 1585). Maestro de capilla de la Catedral de México. Pedro Bermúdez. (1558 - 1605) Maestro de capilla de la Catedral de Puebla durante los inicios del . Bernardo de Peralta y Escudero. (1575 - 1617) Compositor de obras polifónicas de la Catedral de Puebla. Juan de Lienas. (fl.1617-1654) Compositor novohispano del ). Juan Gutiérrez de Padilla. (1590 - 1664) (Maestro de Capilla entre 1629 y 1664). Compositor mexicano más importante del . Juan García de Zéspedes (ca. 1619 – 1678). Maestro de capilla de la Catedral de Puebla. Francisco López Capillas. (1608 - 1674) Puebla. Segunda mitad del . Francisco de Vidales (1632-1702). Organista y compositor de la Catedral de Puebla. Miguel Matheo de Dallo y Lana. Puebla. Juan Navarro Gaditanus.(c.1550 - c.1610) Fraile franciscano. Catedral de Morelia, Convento de Santa Rosa de María. Valladolid. Antonio de Salazar. (1650 - 1715) Maestro de capilla de la Catedral de México entre 1688 y 1715. Manuel de Sumaya (1678 - 1755). Compositor de la segunda ópera conocida del Nuevo Mundo. Santiago Billoni (1700-1763). Maestro de Capilla de la Catedral de Durango. Ignacio de Jerusalem y Stella. ( 1707 - 1769) Compositor italiano. Maestro de capilla de la Catedral de México de los años 1749 a 1769. Matheo Tollis de la Roca. Sucesor de Ignacio de Jerusalem. José Manuel Delgado (1747-1819) Músico y compositor mexicano. José Aldana. (1758-1810). Compositor más importante de la segunda mitad del en la Nueva España. Manuel Arenzana. (ca 1762 - 1821). Maestro de capilla de Puebla en los principios del . Estilo musical con las nuevas tendencias europeas de la época. José María Bustamante (1777 - 1861) José Mariano Elízaga (1786 - 1842). Maestro de capilla en Valladolid (Morelia) y Ciudad de México, y compositor del clasicismo.
La música mexicana durante el se vio sometida a las mismas influencias que en el resto del mundo occidental. Autores destacados son José María Bustamante, Manuel Antonio Del Corral, Ignacio Ocadiz, Eduardo Gavira, Octavio Yáñez, Ángel J. Garrido y Tomás León. El compositor Melesio Morales fue un incansable promotor de la cultura y la música en el país. Macedonio Alcalá fue un violinista, pianista y compositor recordado hoy en día especialmente por su vals "Dios nunca muere".
Durante la era porfiriana, los compositores crearon piezas orientadas principalmente a satisfacer las necesidades de la clase acomodada, esto se reflejó en un gusto por música para bailar, especialmente valses y polcas. El exponente más conocido es Juventino Rosas y su obra más conocida, Sobre las olas, evoca los vals vienes al grado de que se le llegó a negar la autoría por considerarse que un mexicano no estaba a la altura de los compositores europeos. Otros compositores mexicanos de este período son Felipe Villanueva (1863-93), Ernesto Elorduy (1853-1912), autor de exquisitas mazurcas que mezclan la forma tradicional polaca con melodías de tipo hispano-mexicano, y Ricardo Castro (1864-1907), que compuso las primeras sinfonías y conciertos (para piano y para violonchelo) del México moderno.
Nacionalismo y modernismo
Compositores más jóvenes, como José Rolón (1876-1945) y Manuel M. Ponce (1882-1948), continuaron con un estilo más bien romántico, pero poco a poco transitaron —también por influencia europea— hacia un lenguaje modernista que exploraba por primera vez las combinaciones politonales y neomodales, aunque con un sentido tradicional del empleo de los instrumentos. A Ponce se debe, en particular, parte del repertorio mexicano más representativo de la época, para piano y para guitarra, instrumento al que contribuyó en su desarrollo moderno gracias a una directa colaboración con el concertista español Andrés Segovia.
El primer compositor mexicano que emprendió investigaciones dirigidas a la organización tonal y la división de la escala en intervalos más pequeños que el semitono, fue Julián Carrillo (1875-1965), que escribió numerosos tratados musicales y publicó su teoría con el nombre de Sonido 13. Para él, los sonidos se pueden dividir en mitades de semitono (cuartos), mitades de mitades de semitono (octavos), etc., pero también en cualquier otra fracción racional (sextos, novenos, treceavos, etc.), y por ello creó también sus propios instrumentos musicales (pianos y arpas, especialmente) y compuso un amplio repertorio. Asimismo, compuso obras microtonales para coro y cuatro óperas. Augusto Novaro fue un compositor y teórico que igualmente indagó en las posibilidades del microtonalismo, aunque su labor es mucho menos difundida, estudiada y reconocida.
Al mismo tiempo, en un ambiente cultural que buscaba encontrar y exaltar las raíces nacionales mexicanas, posterior al triunfo de la revolución mexicana, nació una corriente de compositores nacionalistas que crearon con base en temas musicales folclóricos y populares. Algunos de ellos combinaron estos temas con técnicas modernas, como polirritmia, modalismo y atonalismo. Los compositores más sobresalientes de este periodo son Candelario Huízar (1883-1970) —que produjo obras de marcado estilo mexicano, pero sin recurrir a la cita textual de temas populares—, Carlos Chávez (1899-1978) —cabeza visible del movimiento nacionalista y creador de la Orquesta Sinfónica de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes— y Silvestre Revueltas (1899-1940) —considerado frecuentemente como el compositor más representativo y con más talento de su generación.
También destaca el llamado «Grupo de los cuatro», formado por Blas Galindo (1910-93), quien utilizó temas tradicionales como los sones de mariachi y que dejó también un amplio catálogo de música politonal y atonal; José Pablo Moncayo (1912-58) quien utilizó sones tradicionales veracruzanos para crear una de las obras sinfónicas mexicanas más conocidas, Huapango (1940); Salvador Contreras (1910-82), autor de música sinfónica y de cámara, tonal y después atonal, en un estilo más personal y desarrollado. Paulino Paredes (1913-1957) es conocido por su poema sinfónico Cañón Huasteca (1956), un ejemplo de tardío impresionismo descriptivo. Otros compositores de esta época son Eduardo Hernández Moncada (1899-1995), Luis Sandi (1905-96) y Miguel Bernal Jiménez (1910-56).
Cabe indicar que esta corriente, al igual que otras ramas culturales del México pos-revolucionario, tuvo gran apoyo gubernamental, lo que opacó movimientos alternativos. El mismo fenómeno se dio en la pintura con el muralismo y en la literatura, con la novela revolucionaria.
En la península de Yucatán se formó un grupo de compositores, que proyectó un desarrollo de ópera regional: Gustavo Río Escalante, Fausto Pinelo Río, Cornelio Cárdenas Samada, Arturo Cosgaya Ceballos, Efraín Pérez Cámara y el músico noruego Halfan Jebe, quien residió en Mérida, Yucatán, y se desempeñó no solo como músico sino como maestro del Conservatorio.http://meridaviva.com/index.php?option=com_content&task=view&id=159&Itemid=34
Vanguardia y posmodernismo
Con el inicio de la segunda mitad del México, gracias a las políticas de apertura hacia los prófugos de los diferentes conflictos armados internacionales o nacionales en otros países, acogió en exilio a varios compositores extranjeros que se radicaron en el país después de 1940. Entre ellos figuran de manera prominente Rodolfo Halffter, de origen español, a quien se debe la formalización de la enseñanza de la música serial en el Conservatorio Nacional de Música; Conlon Nancarrow, de origen estadounidense, a quien se atribuye el desarrollo de la polirritmia y la polimétrica mediante el uso experimental de la pianola automática; y Gerhart Muench, de origen alemán, que ejerció mucha influencia entre los nuevos compositores mexicanos. Estos últimos pueden ser descritos como una generación que realizó muchas búsquedas de vanguardia: Mario Lavista (1943) fundador y director de la revista Pauta, cuya obra es conocida en el ámbito de la música de concierto en México, España y Estados Unidos, dio continuidad a la fórmula de enseñanza y gestión del poder político cultural creada por Carlos Chávez en su Taller de Composición en el Conservatorio Nacional de Música y posteriormente en la Escuela Superior de Música, formando muchos de los compositores radicados en México de la generación sucesiva, citados más adelante. Mario Lavista recibió la beca Guggenheim por su ópera Aura y ha publicado muchos ensayos, la mayor parte de estos reunidos en el libro “Textos en torno a la música”. Otros compositores que pueden mencionarse, relativos a este periodo, son Francisco Núñez (1945), Graciela Agudelo (1945), Federico Ibarra (1946) y Daniel Catán (1949), entre otros.
Manuel Enríquez desarrolló modelos personales de escritura musical y creó un abundante repertorio para instrumentos de arco y percusiones, principalmente, así como obras sinfónicas en que por primera ocasión el concepto de tono cede su lugar prominente a la textura (o sea, la elaboración de una gama de sonidos por vía del tratamiento instrumental). A nivel de la política cultural de México entre 1960 y 1990 Manuel Enríquez fue el compositor más influyente.
Sin duda, el compositor que en este periodo logra introducir su obra con mayor evidencia en el ámbito de la vanguardia internacional es Julio Estrada. Hijo de inmigrantes españoles transterrados en México a raíz de la guerra civil española, es profesor e investigador de tiempo completo en la Escuela Nacional de Música de la UNAM (Coyoacán, D.F.) y en el Instituto de Investigaciones Estéticas de esa misma universidad. A Estrada se debe el desarrollo de técnicas de representación musical multidimensional y de formación de modelos de análisis y estructuración de alturas musicales, mediante herramientas tomadas de la teoría de conjuntos, tema de su libro Música y teoría de grupos finitos (3 variables booleanas) [UNAM, 1984], escrito en colaboración con el matemático Jorge Gil. Entre las obras de Estrada sobresale la ópera Los murmullos del páramo, basada en la novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo.