miniaturadeimagen|350px|Miniatura del Libro del ajedrez, dados y tablas de Alfonso X el Sabio que representa a un judío (izquierda) y a un musulmán (derecha) jugando al ajedrez. Tolerancia se refiere a la capacidad de permitir las ideas, preferencias, formas de pensamiento o comportamientos de las demás personas.El Diccionario Random House define a la tolerancia como "una actitud justa, objetiva y permisiva hacia aquellos cuyas opiniones, creencias, prácticas, orígenes raciales o étnicos, etc., difieren de los propios". (La palabra proviene del latín tolerantĭa, que significa «cualidad de quien puede aceptar»). El concepto surgió en Francia a finales del durante las guerras de religión que enfrentaron a católicos y protestantes. Designaría inicialmente la indulgencia hacia la opinión de los demás sobre los puntos del dogma que la Iglesia no consideraba como esenciales. Así, nació con un sentido peyorativo pues se trataba de soportar lo que no se podía erradicar. El sentido positivo del término se afirmó en el siglo siguiente con John Locke y Pierre Bayle y la Ilustración del lo convierte en uno de sus valores fundamentales con el significado de aceptación de las otras creencias.

Por su parte, la tolerancia hacia quienes profesan de manera pública creencias o religiones distintas a la nuestra. Es un concepto relacionado con la aceptación y con la consideración ante las acciones u opiniones de otras personas cuando estas son diferentes de las propias o se contraponen al marco personal de creencias. La tolerancia se erige como un valor básico para convivir armónica y pacíficamente. No solo se trata de permitir lo que los demás digan o hagan, sino de reconocer y aceptar la individualidad y las diferencias de cada ser humano. Se considera que la tolerancia constituye la base de la buena convivencia entre personas de diferentes culturas, credos, etnias, y modos de vida.

Generalidades

A nivel individual, la tolerancia es la capacidad de aceptación de una situación o de otra persona o grupo considerados diferentes. La tolerancia individual se manifestará en la actitud que una persona tiene ante aquello que expresa valores diferentes a los suyos propios. También en la aceptación de una situación injusta en contra de los intereses propios o en contra de los intereses de terceras personas. Todo ello implica, evidentemente, capacidad para escuchar y aceptar a los demás.

Este comportamiento social se ha dado en todas las épocas de la humanidad y en todos los lugares del mundo como un medio para posibilitar la convivencia. Se admite que, en general, los valores y las normas colectivos son establecidos por el grupo que ostenta el poder político y el control social, y con ello establece, entre otras cosas, el grado de respeto o, por el contrario, la intensidad de la persecución de la que se va a hacer objeto a la persona que exprese actitudes y conceptos diferentes o problemáticos.

Tolerancia e intolerancia Generalmente, se considera que no hay tolerancia sin acción previa y ajena de incitación. La tolerancia es, así, un valor reactivo, impensable en condiciones previas a la convivencia e incluso a la de la convivencia problemática. Su antónimo, la intolerancia, puede manifestarse sin embargo con anterioridad a una incitación objetiva, a modo de programa defensivo preventivo. La tolerancia se expresa por lo general mediante una corta variedad de conductas muy similares, mientras que la intolerancia permite una mayor variedad de comportamientos, que van desde la ignorancia pasiva hacia el diferente hasta la persecución o el exterminio.

El término persecución ha sido usado históricamente para denotar actos de violencia indiscriminada, sean espontáneos o premeditados. La persecución entre seres humanos no se limita a grupos religiosos, étnicos o políticos. Cualquier diferencia identificable en apariencia o comportamiento puede servir de motor para una persecución. El fundamento tanto de la tolerancia como de la intolerancia y la persecución es la percepción de un individuo o un grupo como diferentes. Se considera que la persecución es la expresión de un rasgo general del comportamiento social, relacionado con el tribalismo y el ejercicio del poder por un grupo, que busca imponer o reforzar la sumisión a otros. A menudo la persecución no es reconocida como tal por los perseguidores, sino solamente por sus víctimas o por observadores externos.

La tolerancia es principalmente una elección dictada por una convicción, a veces condescendiente y a veces forzada penalmente. Pero también es fomentada persuasivamente por los medios de comunicación al servicio de los intereses del grupo de control, sea este el que posee las herramientas formales de gobierno o el que, en posición de debilidad relativa de este, ejerce la oposición.

Helen Keller decía «La mejor consecuencia de la educación es la tolerancia». Es más difícil comprender un comportamiento y acabar aceptándolo cuanto menos conoce uno los orígenes del mismo. Si la educación, según ciertos conceptos de esta, consiste entre otras cosas en informar y dar a conocer a los alumnos los mundos ajenos a su cotidianidad vital (a diferencia de otras nociones pedagógicas partidarias de la experiencialidad vacía de contenidos, por ejemplo), puede, en efecto, constituirse en vehículo de tolerancia, y probablemente lo viene siendo históricamente de modo implícito.

El comienzo de la tolerancia fue la base del pensamiento liberal. Su aceptación no tuvo un completo éxito en Europa, ya que hubo algunos países que no la pusieron a prueba.

Tolerancia civil Puesto que las mentalidades individuales evolucionan por lo general más rápido que las leyes, a menudo se da un desfase entre la moral social, convenida implícita y de forma colectiva y las leyes civiles. Así, algunas disposiciones de la ley pueden, en un momento dado, ser reconocidas como inadecuadas y por eso, no ser aplicadas más que parcialmente o no ser aplicadas ni obedecidas en absoluto. Así, Georges Clemenceau decía en Au soir de la pensée: «Toda tolerancia se convierte a la larga en un derecho adquirido».

Históricamente, la primera noción en el sentido contemporáneo de tolerancia es la defendida por John Locke en su Carta sobre la tolerancia, que es definida por la fórmula «dejad de combatir lo que no se puede cambiar».

Desde un punto de vista social, permite aquello que es contrario a la moral o a la ética del grupo que ostenta el control social. Permite también desigualdades y diferencias dentro de la sociedad. Se trata principalmente de un comportamiento frente a una situación que se juzga mala, pero que se acepta porque no se puede hacer otra cosa. Se pueden citar como ejemplos las situaciones de esclavitud y tolerancia de la esclavitud a lo largo de la Historia, a pesar de las condenas a la misma por algunos grupos que se saldaron con catastróficos enfrentamientos sociales, y ello repetidamente; la sucesión a lo largo de la Historia entre el permiso y la prohibición de abortar para las mujeres y los que las asisten; el procesamiento y posterior encarcelamiento de familias inmigrantes por realizar prácticas tradicionales en sus hijas como la ablación genital mientras la circuncisión de los hijos varones es tolerada (lo cual plantea de modo muy intenso el no resuelto problema planteado por J. S. Mill de los límites de la tolerancia: ¿se debe ser tolerante con costumbres intolerantes, por ejemplo hacia el placer sexual femenino?); la denominada contemporáneamente violencia de género, el asesinato de mujeres a manos de su pareja sentimental, que ha provocado en España por ejemplo, cambios en el código penal y campañas institucionales denominadas tolerancia cero debido, según algunos, a la falta de movilización social ante el problema y, según otros, precisamente al hecho de tratarse España de uno de los países de la Unión Europea con cifras más bajas de este tipo de violencia (según encuesta europea realizada en todos los países de la UE), lo cual plantea la cuestión de si una legislación de este tipo puede implantarse con éxito en sociedades cuyo sentir colectivo no sea previamente favorable a la misma.

Pero en todo caso, las modalidades y la eficacia de las leyes dependen de hecho de la capacidad de las instituciones para hacer que se apliquen. Por ejemplo, los decretos Jean Zay (1936) prevén la prohibición de llevar signos religiosos y políticos en las escuelas francesas; sin embargo, la no aplicación de esos decretos ha conducido a promulgar una nueva ley sobre el mismo tema en 2004.

Tolerancia y progreso miniaturadeimagen|Anne Robert Jacques Turgot, En el , algunos de los filósofos de la Ilustración, señalaron la relación que existe entre una actitud de tolerancia y el progreso de los pueblos. El progreso en las ciencias, en la tecnología, en las leyes y costumbres solo podía desarrollarse en un marco adecuado de respeto y proliferación de ideas divergentes. Es algo que numerosos ilustrados señalaron reiteradamente, con la excepción de Rousseau, cuya visión del progreso difería. Así, la concepción de progreso desarrollada por Turgot en sus Discursos sobre el progreso humanoTURGOT, A. R. J. (1991) Discursos sobre el progreso humano. Madrid: Tecnos. (versión original 1750). parte de la idea de que el ser humano se encuentra en principio sobre el mundo como frente a un enigma. Solo mediante la experiencia y múltiples tanteos puede llegar a hacerse una imagen clara del mundo.

El mundo es para Turgot, en efecto, enigmático:Turgot, Op. Cit., 42

Esta idea conduce a una defensa de la tolerancia basada en la necesidad de que esta presida una continua investigación y búsqueda de la verdad. De hecho, este clásico defensor de la idea de progreso insiste en que todo intento de fosilización de una cultura, por muy meritoria que esta haya mostrado ser, atenta contra la lenta pero ascendente marcha del progreso.

Tenemos, pues, que fomentar la proliferación de ideas y aceptarlas todas como pasos necesarios en la construcción de la verdad.Ib., 43

Esta idea reaparece en todos los representantes de la Ilustración: la necesidad de una tolerancia generalizada que permita el desarrollo de las ciencias y/o el progreso.

En la Carta sobre la tolerancia de Locke, se defiende de modo tajante la separación radical entre la religión y el Estado. El establecimiento de un imperio de la tolerancia implicaba la crítica a ciertas estructuras sociales y políticas. En este sentido, su defensa de la tolerancia va pareja a un fuerte espíritu crítico o al ataque contra el fanatismo de los gobiernos e Iglesias, esto resulta especialmente relevante en Voltaire.

miniaturadeimagen|Claude Levi-Strauss En el , la necesidad de una amplia tolerancia para poder hablar de progreso en las culturas la ha desarrollado Levi-Strauss en sus ensayos Raza e historia y Raza y cultura.LEVI-STRAUSS, Cl. (1996) Raza y cultura. Madrid: Cátedra. Aunque este autor advierte que no existe un progreso en términos absolutos, sino tan solo en relación con los criterios particulares de quien juzga acerca de su existencia.LEVI-STRAUSS, Op. Cit., 90