miniatura|220px|derecha|Escultura que coronaba el retablo de la Capilla de San Gregorio. El desaparecido retablo de la capilla del colegio de San Gregorio de Valladolid, encargo de fray Alonso de Burgos y realizado por el taller de Gil de Siloe con policromía de Diego de la Cruz, fue el primer retablo que tuvo la capilla. El retablo no existe, conociéndose algunos de sus aspectos a partir de descripciones anteriores a la invasión francesa.
Bosquejo histórico Para la realización del retablo de su capilla Fray Alonso de Burgos acudió a Gil de Siloe. El modelo sería el retablo de la capilla de la Concepción o de Santa Ana en la catedral de Burgos. El inicio se sitúa cronológicamente hacia 1489, fecha de terminación de la capilla.
Fue Martí y Monsó en 1898, al transcribir un párrafo del libro Becerro de San Gregorio, quien aportó los nombres del autor o autores del retablo: “Haviendo tomado posesión de la sobredha Capilla el Procurador de su Illma. la rehedificó con la magnifizencia que al presente se ve, y para su adorno mandó hacer el retablo que oy dia tiene y para su ejecución se conzerto su Illmª con los Maestros Diego de la Cruz y el Maestre Guilles escultores vecinos de la ciudad de Burgos, para que hiciesen dho retablo en la misma forma que el retablo que havian hecho en la Iglesia Cathedral de la ciudad de Burgos … con 22 Historias y las efigies de los santos fuesen de madera de nogal y otras condiciones que se espresan en la escriptura de concierto firmada de mano del señor obispo y de dhos Maestros”.José Martí y Monsó, “Estudios Histórico-Artísticos relativos principalmente a Valladolid”, Valladolid 1898-1901, p. 47 Edic facsímil, Ámbito Ediciones, Valladolid 1992
La ulterior identificación, por parte de A.L. Mayer, A.L. Mayer, “El escultor Gil de Siloe”, Boletín de la Sociedad española de Excursiones, Madrid 1923, págs. 252-7. M. Gomez Moreno recogió la identificación en “A propósito de Simón de Colonia”, Archivo Español de Arte y Arqueología, Madrid, 1934, pp. 181-184 del maestre Guilles con la figura de Gil de Siloe y la continuada intervención de Diego de la Cruz junto a éste como policromador, muestran la verdadera paternidad de los maestros que hicieron el retablo de San Gregorio.
Bosquejo artístico El retablo vallisoletano ya no existe, pero se conoce su aspecto a partir de comentarios y descripciones de personas que lo vieron antes de su desaparición durante la invasión francesa.
La noticia más antigua acerca del retablo ya realizado procede del viajero francés Antonio Lalaing,J. García Mercadal: “Viajes de Extranjeros por España y Portugal”, Madrid, 1952, 2 vol., t.I, p. 455. Citado por J.M. Caamaño, “Datos artísticos recogidos de los viajes de Lalain (1501), Vital (1517), Navagero (1525-28), Cock (1529) y Laffi (1673)". Boletin del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología. Univ. de Valladolid, t.XXV, 1959, 183, nota 5. que en 1501 dice que tenía “treinta pies de alto y dieciocho de ancho, todo de madera, tallada y dorada ricamente” (es decir, medirìa 8,40 m de alto por 5,04 m de ancho).
La primera descripción del retablo la proporciona el Padre Arriaga en la primera mitad del , diciendo: “El retablo es de labor gótica, ninguno de los de aquel tiempo le iguala y hoy que no se imita lo prolijo de ella, admira: Tiene todos los misterios principales de la vida de Cristo Sr. Nuestro y su Madre Santísima, sobrepuesto a todo el retablo, por coronación el escudo y armas reales mantenidos de leones y águilas coronadas”.Manuel M. Hoyos, “Historia del Colegio de San Gregorio de Valladolid“, t.I, p. 87, Valladolid 1928-40, 3 vol. Y más adelante asegura que “la devoción principal de la capilla se dirije al Santo Cristo que, crucificado de talla entera, resplandece en medio del suntuoso retablo”Ibidem
Pero la descripción más minuciosa procede de Isidoro Bosarte, que se expresa en los siguientes términos: “El retablo principal de la capilla es en sus ornatos la quinta esencia de las sutilezas del goticismo, comparable solo al sepulcro del rey Don Juan el II, que está en la cartuja de Burgos,... Por asunto principal del retablo se ve una Piedad ó Señor difunto con el acompañamiento acostumbrado, y son en todas ocho figuras del tamaño natural, encima un calvario, y por remate cinco escudos de armas. En el retablo hay además veinte y una medallas de relieve con la vida y pasión del Señor, y muchas estatuas pequeñas. Hay apariencia de que el retrato primitivo de Don Fr. Alonso de Búrgos sea el que se figura rezando arrodillado, en una de las quatro caxas ó nichos del primer cuerpo de este retablo, acompañado de otras cuatro figuras, de las quales dos parecen también retratos. Conviene mirar este retablo para ver quanto puede hacerse de prolixo quando falta el fundamento del diseño; arte severa, que ni admite trampa ni facilidades, y que decide sobremanera del gusto de las edades y aun de las naciones”.Isidoro Bosarte, “Viage artístico á varios pueblos de España … Viage á Segovia, Valladolid y Burgos”, Madrid 1804, pp. 110-111, citado por edic. facsímil Ed. Maxtor 2006.
Otros viajeros como Tomé Pinheiro da Veiga o Antonio Ponz, citan la existencia del retablo en sus textos pero sin aportar dato alguno significativo.
A manera de resumen de lo hasta hoy conocido podemos decir que, el tema principal era el llanto sobre Cristo Muerto formado por ocho figuras; sobre él, un Calvario y por remate cinco escudos de armas. Se complementaba con veintiuna escenas de la vida de Cristo y María, y además había numerosas esculturas de pequeño tamaño.
En este tipo de obras es clara la intervención de más de una mano, y en los retablos de Gil de Siloe Wethey reconoce la intervención de un taller.H. Wethey, “Gil de Siloe and his school”, p.87
Destino del retablo miniatura|160px|izquierda|Virgen en Adoración. Del retablo de la Capilla del Colegio de San Gregorio. El Padre Fray Domingo Díaz a principios del , en 1828, al escribir su Relación topográfica antigua y moderna del insigne Colegio de San Gregorio, J. Agapito Revilla, «Para la historia del Colegio de San Gregorio de Valladolid», en Castilla artística e histórica. Boletin de la Sociedad castellana de Excursiones, p. 118, Valladolid 1919, pp. 86-96, 108-124, 172-184 describe todos las vicisitudes que sufrió el edificio con motivo de la guerra de la Independencia y la rapiña posterior a la que estuvo sometido hasta que la congregación de San Gregorio volvió a instalarse en él.
Escribía este fraile que el retablo “era ciertamente sumamente delicado en sus prolijas labores y filigrana dorada, que parecía por su delicadeza un metal sobredorado”, estimando la sensibilidad neoclásica de fray Domingo que el autor de las imágenes “no fue tan feliz …, pues pocas o ninguna había de mérito”.
Pero, ¿qué sucedió con el retablo? El Padre Fray Domingo Díaz en su Relación afirma que “todo ha perecido, menos la imagen de Cristo crucificado, que se conservó en la iglesia parroquial de San Juan de esta ciudad”, al tiempo que confiesa que “de lo demás del retablo no se ha sabido el destino o paradero y se cree que se lo comió el pulgón [Con este término se refería el Padre Díaz a la “caterva de paisanos, españoles espúreos [sic], ministros de policía, maestros de obras, artesanos, cuarteleros y otros tales”], quemándolo algunos afrancesados para sacar el mucho y buen oro que tenía”.
Supervivencia de alguno de sus relieves o de sus esculturas Clementina Julia Ara Gil estudió ampliamente la historia del retablo,“Escultura gótica en Valladolid y su provincia”, pp. 354-357 y trató así mismo de localizar, sin éxito, alguna de las esculturas supervivientes, dado que por la dimensión del retablo parece difícil imaginar su completa destrucción. “En Valladolid su estilo [se refiere a Gil de Siloe] se reconoce en algunas esculturas de madera, como el San Miguel de la iglesia de esta advocación, o la Virgen en Adoración de la iglesia de San Nicolás, y en la provincia se relacionan con su estilo un relieve de la Ascensión en Herrera de Duero y una Inmaculada en la iglesia parroquial de Curiel. Todavía es más directo el parentesco con el Ecce-Homo de la catedral de Palencia”. CJ Ara Gil, “Escultura en Castilla y León en la época de Gil de Siloe. Estado de la cuestión”, en “Actas del Congreso Internacional sobre Gil Siloe y la Escultura de su época”, Burgos 2001, p. 179
miniatura|180px|derecha|Relieve o medalla del desaparecido retablo de la Capilla del colegio de San Gregorio. Más suerte tuvo Jesús Urrea,Jesús Urrea, “El Crucifijo del retablo de la capilla de San Gregorio de Valladolid reencontrado”, en “Actas del Congreso Internacional sobre Gil de Siloe y la Escultura de su época”, Burgos 2001. -antiguo director del hoy Museo Nacional de Escultura-, localizando el antiguo Crucifijo titular de la capilla del Colegio en la iglesia de Ciguñuela, un pueblo aledaño a Valladolid. Por la noticia de su origen,”El Santo Cristo de la huesera también es en depósito, trasladado de la iglesia de San Pablo de Valladolid”. Arch. General Dioc. de Valladolid, “Libro de Fábrica e iglesia de este lugar de Ciguñuela de Valladolid”, 1850-1887, fols. 53 y 53vº, recogido por J. Urrea en artículo citado por su gran envergadura (muy superior en tamaño a las restantes imágenes del retablo, 2 metros de alto por 1,90 de ancho), y por su tipológía y característicasAra Gil en su libro le considera como el Crucifijo gótico más importante de todos los que cataloga, significando que “su gran calidad le hace aparecer aislado de todos los del momento y es muy superior al mismo crucifijo del retablo de la cartuja de Miraflores”, y que su “forma de representación es parecida al crucifijo de la parte superior de la capilla de Santa Ana” de la Catedral de Burgos” la identificación era concluyente.
José Ignacio Hernández Redondo,-conservador del museo nacional Colegio de San Gregorio- cree”Del olvido a la memoria IV”, catálogo de la exposición “Patrimonio provincial restaurado 2001-2002”, Valladolid 2002, ficha correspondiente a “La Ascensión” que el relieve de la Ascensión, en madera de nogal policromada, que se guarda en la iglesia de Santa María de Herrera de Duero perteneció al retablo que encargó fray Alonso de Burgos. Ya en 1973 Ara Gil en su libro citado, y JJ Martín Gonzalez en el “Catálogo Monumental. Partido Judicial de Valladolid”, Valladolid 1973, así lo sugerían Es un relieve, de 1,19x1,05 m., “caracterizado por la disposición en lo alto del borde inferior de la túnica y los pies de Jesús en el momento de desaparecer entre las nubes”.JI Hernández Redondo, op. cit. Presididos en primer término por las imágenes arrodilladas de San Juan, la Virgen y San Pedro, ocupan el resto del relieve las cabezas de los apóstoles (en la parte derecha se acusa un desperfecto que ha ocasionado la desaparición de una de las cabezas); el grupo se sitúa a ambos lados de la roca del monte de los Olivos donde quedan impresas las huellas de Cristo.