thumb|360px|Mapa de la «Gran Grecia» propuesta por Eleftherios Venizelos en la Conferencia de Paz de París de 1919. La Gran Idea (en griego moderno: Μεγάλη Ιδέα, Megáli Idéa) era la expresión del sentimiento nacional tras el nacionalismo griego en los siglos y . Pretendía unir a todos los griegos en un solo Estado nación con su capital establecida en Constantinopla. Tomó ante todo la forma de un irredentismo. El término fue inventado en 1844 por Ioannis Kolettis, primer ministro del rey Otón. La Gran Idea dominó toda la política exterior y por consiguiente la política interior de Grecia: de la guerra de independencia de los años 1820, al problema chipriota de los años 1970 pasando por las guerras balcánicas de principios del . El principal adversario de Grecia en su realización de la Gran Idea fue el Imperio otomano y, posteriormente, Turquía.

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El sentimiento nacional

El peso de la ocupación otomana thumb|280px|Ilustración de las Crónicas de Juan Chartier que representa la caída de Constantinopla, tercer cuarto del , Biblioteca nacional de Francia.

Los ejércitos otomanos se apoderaron sucesivamente de Constantinopla en 1453, de Atenas en 1458 y de Mistra, situada muy cerca de la antigua Esparta, en 1460. Toda forma de Estado griego independiente desapareció entonces. Sin embargo, la administración otomana reconocía que existía una población a la que se podía considerar como "griega". El sistema otomano de los «millets» (naciones) organizaba a las diferentes poblaciones del Imperio: había así un millet otomano y un millet judío, por ejemplo. Existían también un millet-i Rum o millet griego. De hecho, éste incluía a todos los cristianos ortodoxos, que fuesen de lengua griega, búlgara o rumana. Esta ambigüedad desempeñó más tarde un papel en la definición de los límites de la nación griega. La señal de la sujeción era principalmente el impuesto haradj. Hasta finales del , se añadía a eso el paidomazoma (obligación de abastecer a los jenízaros). Estos impuestos, y sobre todo la cascada de reducciones de salario efectuados desde arriba hacia los numerosos funcionarios imperiales, fueron muy mal vistos por la población local. Diversas rebeliones, como la Revolución de Orloff a menudo conllevaban un aumento en las reducciones como castigo.Ver por ejemplo el Itinerario de París a Jerusalén de Chateaubriand, Edición Folio, 2005, p. 214-215. Los kleftes, cuyas exacciones eran una forma de resistencia al impuesto, están a menudo considerados como los precursores del movimiento de liberación nacional.

El millet griego fue dirigido por la jerarquía de la Iglesia ortodoxa. El Patriarca de Constantinopla fue considerado por los Otomanos como el jefe de la "nación griega". El poder de la Iglesia ortodoxa estaba, pues, muy vinculado al poder otomano, por lo que el mantenimiento de los intereses otomanos en la zona acarreaba el mantenimiento de sus propios intereses, lo que le significó un descrédito importante entre la población.R. Clogg, Historia de Grecia, p. 10-14.

Definir un Estado nación

Al igual que todos los movimientos nacionales del , la Gran Idea quería reagrupar en un solo y único Estado nación a todos los griegos. Nació en el pensamiento de la Ilustración y de la Revolución francesa. Así, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto de 1789 proclamaba el derecho de los pueblos de disponer de sí mismos. Los griegos, sometidos a los Otomanos, deseaban disponer de idénticos derechos y tener un "gobierno que emanara del consentimiento de los gobernados", como lo proponía la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. Las ideas ilustradas tocaron a los Phanariotes, quienes por sus funciones administrativas y gubernamentales (entre las que destacaban los papeles de intérpretes para la Gran Puerta) estaban muy en contacto con Occidente.

Intelectuales griegos estaban también en el exilio en Europa occidental: Adamántios Koraïs pasó toda la Revolución francesa en París; Rigas Feraios estaba en Viena; había unos mercaderes debido a la diáspora en Odesa, Venecia o Marsella. Periódicos (como el Mercurio sabio de Anthimos Gazis que era publicado en Viena en 1811 y 1812) y círculos intelectuales habían sido creados por estos griegos en toda Europa. En 1803, apareció en París el Informe sobre el estado actual de la civilización en Grecia; en 1806 se publicó en Livorno un Discurso sobre la libertad. Estas obras transportaban las ideas de las Luces sobre la Libertad o el derecho de los pueblos de autogobernarse.

Pero la misma definición sobre qué era «griego» o qué era lo «griego» planteaba en sí un problema (ver, por ejemplo, el artículo Nombres de los griegos). ¿Qué principio se debía aplicar: la etnia "griega", religión ortodoxa "griega", lengua "griega", la geografía, la historia?

Iakovos Rizos-Neroulos declaró durante la primera conferencia de la Sociedad Arqueológica de Atenas, en 1838, sobre la Acrópolis de Atenas:

Evocaba aquí el papel de los viajeros occidentales, a los del Grand Tour, en el nacimiento del sentimiento nacional griego a finales del . Su interés por los monumentos antiguos le mostró tanto a los griegos eruditos, como a las poblaciones locales, que existía otra Grecia como referencia además de la Grecia de la Iglesia ortodoxa sometida al poder otomano. Nacieron entonces en Grecia una progonoplexia (obsesión por los antepasados) y una arkhaiotreia (fascinación por lo antiguo). Se comienza a dar a los niños nombres a la antigua. Se hizo lo mismo con los nombres de las embarcaciones y con la propia lengua griega: la lengua vernácula estuvo considerada «contaminada» por palabras extranjeras (turcas sobre todo). Había que reencontrar una lengua "pura": se eligió el ático del R. Clogg, op. cit., p. 28. La antigüedad se hizo, pues, la nueva referencia para definir "Grecia".

La extensión máxima de este Estado nación sería, para los más extremistas, la extensión del mundo griego según Estrabón, pero la referencia histórica escogida será: de Italia del sur (Magna Grecia), a Antioquía, pasando por Creta, Chipre y toda Anatolia; del norte, del mar Negro (Ponto Euxino) a Creta, pasando por la misma Grecia continental, el norte de los Balcanes y Asia Menor. Esto correspondía a la extensión del Imperio bizantino de tiempos de la Dinastía macedónica.

thumb|Rigas Feraios.

Hay que añadir a este sentimiento el traumatismo político y religioso de la Toma de Constantinopla por los Otomanos en 1453. Constantinopla era la capital religiosa de la ortodoxia y la capital política del Imperio bizantino. Su pérdida coincidió con la desaparición de Grecia y el sometimiento de los griegos. Su libertad y su existencia como nación podía pasar solo por la reconquista de la "Ciudad".

En 1796, mientras estaba en Viena Rigas Feraios, el poeta precursor de la insurrección contra los Otomanos, había publicado una carta de Grecia (Χάρτας της Ελλάδας), prevista en un comienzo para ilustrar Los viajes del joven Anacharsis en Grecia del francés Jean-Jacques Barthélemy. Si este mapa inmenso (4 m²) se centraba sobre la Grecia antigua (la historia antigua es la única historia representada en el mapa), incluía a Constantinopla y Valaquia; pero también las actuales Bosnia, Serbia y Albania. La Grecia descrita comprendía de hecho todos los Balcanes y Rumania. La lengua de esta entidad debía ser el griego, elemento de base de la definición de la nacionalidad. La carta de Rigas sufrió de la ejecución de su creador, pero en 1800, Anthimos Gazis publicó una versión simplificada, añadiendo a eso la Magna Grecia y Chipre.Jean-Yves Guiomar y Marie-Thérèse Lorain, «La carte de Grèce de Rigas et le nom de la Grèce », en Annales historiques de la Révolution française, Número 319. (en francés)

Las decepciones después de la Guerra de Independencia

La independencia

thumb|left|280px|Grecia en 1834.

La guerra de Independencia de Grecia fue primero una guerra de liberación, una lucha contra la opresión otomana. Los movimientos principales se efectuaron en el Peloponeso y alrededor de Atenas. Hubo también unos combates en el Épiro (sobre todo a causa de Ali Pasha). La victoria final se obtuvo gracias al apoyo de las grandes potencias, Francia, el Reino Unido y Rusia (que luego se hicieron llamar «Potencias Protectoras» del joven reino griego), entre otras cosas, con la batalla de Navarino y la expedición francesa de Morea. Los griegos no estaban en condiciones de obtener todo lo que querían en el momento de las negociaciones que siguieron al fin del conflicto. Con objeto de cuidarse todavía del Imperio otomano, la Conferencia de Londres de 1830 fijó las fronteras del nuevo Estado. Grecia debía contentarse con el Peloponeso, con una parte de Rumelia (la frontera iba de Arta al oeste a Volos al este) y de algunas islas próximas al continente, como Egina o Hidra y una parte de las Cícladas. De los tres millones de los considerados como griegos, 700.000 se reencontraban en el nuevo Estado, mientras que Constantinopla reagrupaba a 200.000 griegos.C. Tsoucalas, La Grèce de l'indépendance aux colonels, p. 13. (en francés) Los grandes centros culturales, religiosos y económicos estaban todos fuera del reino, que no contaba ninguna gran ciudad: las tres primeras capitales (Egina, Nauplia y la misma Atenas) no sobrepasaban los 5000 habitantes.G. Contogeorgis, Histoire de la Grèce., p. 352. (en francés) De esta forma, la decepción de los patriotas griegos dentro y fuera del Estado fue muy grande.

Autóctonos y heteróctonos

Después del golpe de Estado del 3 de septiembre de 1843, en un momento difícil de las negociaciones para redactar una constitución, el primer ministro Ioannis Kolettis se convirtió en el líder de los derechos de los "heteróctonos", griegos nacionales nacidos fuera de las fronteras del Reino. Su familia era originaria de Valaquia y él mismo era natural de Épiro, dos regiones todavía no relacionadas con la patria griega. Consideraba, pues, que Grecia debía englobar a los "autóctonos", los nacidos en el reino y a los "heteróctonos". Había según él dos centros del helenismo: Atenas y Constantinopla («el sueño y la esperanza de todos los griegos»). Así declaró a la Asamblea constituyente el 14 de enero de 1844 en un discurso que daba origen a la "Gran Idea":

Había entonces poblaciones a las que se podía considerar como griegas, no solo según la definición de Kolettis, sino también por razones de lengua, de religión o de origen étnico a causa de las migraciones:

En la península balcánica desde Valona en la actual Albania al oeste y Varna en la actual Bulgaria al este; A lo largo del mar de Mármara y en Constantinopla; A lo largo de la costa de Asia Menor, principalmente en Esmirna; En Anatolia, sobre todo en Capadocia y a lo largo de la costa norte, sobre el mar Negro, en los Alpes pónticos, pero también hasta Armenia; En el norte del Mar Negro, en Rusia, donde se habían instalado ciertos griegos pónticos y mercaderes "autóctonos", alrededor de Odesa.

Algunos de estos griegos del exterior, sobre todo los campesinos, diferían en poco de sus vecinos no griegos. Si eran ferozmente ortodoxos, hablaban la lengua vernácula local. Así, los 400.000 griegos de Anatolia (y de Constantinopla), que hablaban solo turco, fueron llamados "karamanlides". Una de las grandes familias de hombres políticos griegos del es la familia Karamanlis. Ciertos apellidos oriundos de Anatolia todavía comienzan hoy con «Hadji» (el compositor Manos Hadjidakis, el pintor Nikos Khatzikyriakos-Ghikas o el fundador de EasyJet Stelios Haji-Ioannou) recordando que uno de los miembros de la familia hizo su peregrinaje en La Meca y se hizo así "Hadji".

Procurar reunir a estos «nacionales» en Grecia fue una de las constantes de la política y de la diplomacia griega del .