El soberano es una moneda de oro del Reino Unido con valor facial de una libra esterlina. Acuñada desde 1817, originalmente era una moneda en circulación aceptada tanto en el Reino Unido como en otras partes del mundo, y más tarde se convirtió en una moneda de inversión y de colección. Su diseño más característico es la efigie del monarca en el anverso, y san Jorge luchando contra un dragón en el reverso, con las iniciales a la derecha de la fecha, que corresponden al diseñador Benedetto Pistrucci.

La moneda lleva el nombre del soberano de oro inglés, que se acuñó por última vez alrededor de 1603, y tiene su origen como parte de la gran reacuñación de 1816. Muchos en el Parlamento creían que se debería emitir una moneda de una libra en lugar de la guinea de 21 chelines acuñada hasta ese momento. El maestro de ceca, William Wellesley Pole, hizo que Pistrucci diseñara la nueva moneda, representación también se utilizó para otras monedas de oro. Originalmente, la moneda era impopular porque el público prefería la conveniencia de los billetes, pero el papel moneda de valor de una libra pronto se vio limitado por la ley. Liberado de esa competencia, el soberano se convirtió en una moneda de circulación popular, y se usó en el comercio internacional y en el extranjero, y se confió como una moneda que contiene una cantidad conocida de oro.

El gobierno británico promovió el uso del soberano como ayuda al comercio internacional, y la Real Casa de Moneda tomó medidas para que las monedas de oro ligeras fueran retiradas de la circulación. Desde la década de 1850 hasta 1932, el soberano también se acuñó en las casas de moneda coloniales, inicialmente en Australia y luego en Canadá, Sudáfrica e India. Desde 2013, nuevamente se acuñan soberanos en este último país para el comercio local, además de la producción en el Reino Unido. Los soberanos emitidos en Australia inicialmente tenían un diseño local único, pero en 1887, todos las nuevas monedas llevaban el diseño de san Jorge y el dragón de Pistrucci. Las acuñaciones allí fueron tan grandes que en 1900, alrededor del cuarenta por ciento de los soberanos del Reino Unido se habían acuñado en Australia.

Con el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914, el soberano desapareció de la circulación en el Reino Unido. Fue reemplazado por papel moneda y no regresó después de la guerra, aunque las emisiones en las casas de moneda coloniales continuaron hasta 1932. La moneda todavía se usaba en el Oriente Medio y la demanda aumentó en la década de 1950, a lo que la Real Casa de Moneda finalmente respondió emitiendo nuevos soberanos en 1957. Desde entonces, se acuñó tanto como moneda de inversión como para coleccionistas a partir de 1979. Aunque el soberano ya no está en circulación, sigue siendo de curso legal en el Reino Unido.

Antecedentes 250px|miniaturadeimagen|Soberano del Reino de Inglaterra de María I. Ca. 1585-1587. Antes del soberano británico había otra moneda del mismo nombre en el Reino de Inglaterra, creada por Enrique VII en 1489. Esa moneda tenía 42 milímetros de diámetro y pesaba 15,55 gramos, el doble del oro que tenía la moneda que existía en el momento de su acuñación, el ryal, de origen bajomedieval. Este soberano original se acuñó en respuesta a la llegada de grandes cantidades de oro a Europa desde África Occidental en la década de 1480, y Enrique VII lo llamó en principio un doble ryal, aunque en el camino lo rebautizó como soberano. Era una moneda con un valor excesivo para ser útil en el uso cotidiano, por lo que es probable que solo sirviera como una pieza de representación para ser otorgada a personas relevantes.

El soberano inglés fue la primera moneda en fijar su valor en una libra esterlina, y continuó su acuñación en nombre de diferentes monarcas a lo largo del , aunque con algunas variaciones en la ley y el tamaño. Jacobo I puso en circulación un soberano a su nombre cuando ascendió al trono inglés en 1603. Sin embargo, al año siguiente, poco después de autoproclamarse rey de Gran Bretaña, Francia e Irlanda, emitió una nueva moneda para simbolizar la unión de las coronas inglesa y escocesa, a la que llamó unite, que tenía un valor de 20 chelines y que era cerca de 10% más liviana que el soberano en peso.

En la década de 1660, a partir de la Restauración de Carlos II y coincidiendo con el inicio de la mecanización de la Real Casa de Moneda, se emitió una nueva moneda de oro de 20 chelines. Esta moneda no tenía una denominación especial al comienzo, pero con el paso del tiempo comenzó a conocerse como «guinea», en referencia al origen del oro con el que era acuñada. En ese momento las monedas se valoraban en función del valor de los metales con los que se acuñaban, y el precio del oro en relación con el de la plata aumentó después de la aparición de la guinea; por lo tanto, la guinea pasó a adquirir un valor de facto de 21 chelines y, a veces, hasta seis peniques más. Considerando que la moneda se hizo muy popular en el comercio, el valor de la moneda fue fijado oficialmente por el gobierno en 21 chelines de plata en 1717, sujeto a revisiones a la baja, aunque en la práctica estas no se produjeron. Con la popularización de la guinea, se abandonó el uso de la denominación «soberano» para referirse a la moneda de oro; de hecho, la palabra no aparece en el diccionario de Samuel Johnson —A Dictionary of the English Language—, publicado en 1755.

250px|miniaturadeimagen|Billete de una libra emitido en 1814 por el Gloucester Old Bank. La situación económica y monetaria se vio perturbada por el estallido de las guerras napoleónicas, que llevaron al acaparamiento de oro por parte de la población. Entre las medidas que se tomaron para dar fluidez al comercio estaba la emisión de billetes con valor nominal de una libra para suplir la ausencia de la moneda de oro correspondiente. Después de la guerra, el Parlamento, a través de la Ley de la Moneda de 1816, el Reino Unido asumió de forma oficial el patrón oro, y la libra pasó a definirse como una cierta cantidad de este metal. La mayoría de los agentes económicos prefirieron tener una moneda por un valor de 20 chelines, en lugar de seguir usando la guinea, de 21 chelines. Sin embargo, la ley de 1816 no especificó el tipo de moneda que debería acuñar la Casa de Moneda. Un comité del Consejo Privado aconsejó la emisión de monedas de oro por valor de diez chelines, veinte chelines, dos libras y cinco libras, opinión que fue aceptada por el príncipe regente Jorge el 3 de agosto de 1816. Para la moneda de veinte chelines se retomó la denominación de «soberano», probablemente promovida por anticuarios y numismáticos en memoria de la antigua moneda del .

Creación 250px|miniaturadeimagen|Soberano de 1817, con la efigie de Jorge III. William Wellesley Pole, el hermano mayor del duque de Wellington, fue nombrado maestro de ceca en 1812, con la tarea de reformar la Real Casa de Moneda. Pole había sido uno de los que había defendido la continuidad de las guineas por la gran cantidad de estas monedas en circulación y el enorme trabajo que se necesitaba para sustituirlas por soberanos. Sin embargo, en febrero de 1817 llegó a la ceca la orden formal del gobierno de acuñar monedas de oro con un peso de 7,988 gramos, es decir, los nuevos soberanos.

A principios de 1816 había llegado a Londres el escultor italiano Benedetto Pistrucci, cuya reputación facilitó su relación con las élites de la sociedad. Allí, la ilustradora Lavinia Spencer le presentó los modelos de cera que el grabador Nathaniel Marchant hizo de san Jorge y el dragón, y le encargó que los reprodujera al estilo griego, para formar parte de la indumentaria de su marido como Caballero de la Orden de la Jarretera. Pistrucci aceptó el encargo y produjo un camafeo, tomando como modelo de la imagen del santo a un camarero italiano del Hotel Brunet en Leicester Square, donde Pistrucci había residido desde su llegada a Londres.

El mismo año de su llegada a Londres, Pole contrató a Pistrucci para crear los modelos de las nuevas monedas, y le sugirió el motivo de san Jorge y el dragón, que acababa de realizar en el camafeo de Lady Spencer, como apropiado para su diseño. Creó una cabeza en jaspe del rey Jorge III, para ser utilizada como modelo para soberanos y para monedas de plata más pequeñas. Además, preparó un modelo de cera de san Jorge y el dragón, en principio para su uso en la corona, aunque se adaptó para su uso en el soberano. Como los grabadores de la Real Casa de Moneda no pudieron reproducir los diseños de Pistrucci en acero, él se encargó de grabar los troqueles.

Diseño de Pistrucci 180px|miniaturadeimagen|Boceto original de Pistrucci para el soberano. El diseño de Pistrucci para el reverso de los nuevos soberanos representa a san Jorge a caballo desnudo y con armadura solo en los pies, agarrando con la mano izquierda una rienda de la brida. Lleva un yelmo en la cabeza y, en los primeros bocetos, sobresalía por detrás de un mechón de cabello. La clámide o capa fluye en el aire detrás de él, y se sujeta al frente con una fíbula. Con su mano derecha sostiene un gladius. El caballo del santo parece estar medio atacando al dragón, que yace mortalmente herido por la lanza del santo. Dada la desnudez de san Jorge en esta representación, el crítico de arte John Ruskin encontró extraño que el santo estuviera desnudo ante un encuentro tan violento.

El diseño original de 1817 llevaba al caballero con un trozo de lanza rota, que fue reemplazada por la espada en las monedas acuñadas después de 1821 —cuando se quitó la jarretera que rodeaba el diseño—, de lo que se deduce que, en la escena, san Jorge rompió la lanza en un momento anterior, en un primer encuentro con el dragón. En esos ajustes de diseño en 1821, también se eliminó la línea del cabello que sobresalía detrás del yelmo, que luego se recuperó en 1887, se modificó en 1893 y 1902, y finalmente se eliminó en 2009.

El diseño de san Jorge y el dragón es de estilo neoclásico, al estilo de los gustos londinenses de la época, y pudo haber estar inspirado en los Mármoles de Elgin, que se exhibieron en Londres desde 1807 y que probablemente Pistrucci vio poco después de su llegada. Este diseño de los soberanos no era común en las monedas británicas del , más acostumbradas a las representaciones heráldicas, aunque coincidía con los deseos de Pole de que el soberano se mostrara claramente diferente de la guinea.

Años de circulación (1817-1914) Primera época Cuando el soberano entró en circulación a fines de 1817, no gozó de la aceptación inicial de la población, que prefirió la conveniencia de los billetes que debían reemplazar los nuevos soberanos. Esta falta de demanda hizo que los tirajes disminuyeran de forma drástica en los primeros años, de 2 347 230 piezas en 1818 a 3574 el año siguiente. Otra razón para el pequeño número de soberanos acuñados en 1819 fue una propuesta, finalmente rechazada, hecha por el economista David Ricardo para eliminar el oro como un metal de acuñación. Tras abandonar esta idea en 1820, el Banco de Inglaterra animó a la población a utilizar estas monedas, aunque su aceptación creció de forma muy lenta. Debido a que se superaron las dificultades del intercambio de billetes de la época de la guerra, el soberano estaba ganando popularidad y los billetes de menor valor se estaban volviendo escasos, en 1826 el Parlamento prohibió la emisión de más papel moneda en Inglaterra y Gales con un valor inferior a cinco libras.