thumb|Tabla de elementos químicos de John Dalton en su trabajo A new system of chemical philosophy (1808). Este fue uno de los primeros trabajos que explicaron y a través de fuentes, se fundamenta para dar origen a un modelo correcto que es usado en la actualidad. Esas investigaciones sirvieron para el posterior trabajo de Dimitri Ivanovich Mendeleev. La teoría de la naturaleza de la materia que afirma que está compuesta por pequeñas partículas llamadas átomos ya existía en tiempos remotos, aproximadamente desde el Los vaisesika y los nyaya desarrollaron elaboradas teorías de cómo los átomos se combinaban en objetos complejos. Los griegos continuaron con su búsqueda, pero a diferencia de otros, estos no querían explicar la estructura interna, sino el cambio y la permanencia. La teoría atómica fue abandonada durante mucho tiempo, y no se restauró su investigación hasta el Renacimiento y sus siglos posteriores, cuando se plantearon las bases de lo que hoy se considera es el correcto modelo atómico, introducido por John Dalton. Antes del modelo atómico, existieron gran cantidad de modelos para tratar de explicar la materia, como el modelo cinético de Daniel Bernoulli, y en el , el modelo cinético de partículas o molecular que intentaba, mayoritariamente, explicar el comportamiento de los gases a través de ciertos supuestos. Asimismo, surgieron teorías que ayudaron a explicar dichos modelos, como la ley de Avogadro y el movimiento browniano.

La falta de solidez del modelo de partículas para explicar algunos fenómenos obligó a los científicos a modificar la idea de que la materia estaba constituida por partículas con la única propiedad de tener masa. En la actualidad, el modelo más aceptado es el modelo atómico, según el cual los componentes fundamentales de la materia tienen otras propiedades que permiten explicar dichos fenómenos. La creación de este modelo permitió la apertura de nuevas ramas de estudio como la fuerza nuclear y la fuerza atómica; de igual forma, se dio lugar a nuevos avances que permitieron incrementar el saber humano, como la tabla periódica de los elementos hecha por Dimitri Ivanovich Mendeleev y que anteriormente había tenido predecesores que no fueron tan aceptados debido a los argumentos que sostenían.

Actualmente, el objetivo de la teoría atómica es cooperar con la interpretación de la composición, propiedades, estructura y transformaciones del universo, pero para hacer todo se empezó desde lo más simple y eso son los átomos, que hoy se conocen gracias a esas teorías enunciadas a lo largo de la historia. Estas teorías, que tanto significan para la química, se estudiaron con precisión y dejaron un legado.

Antecedentes Los primeros modelos

El pensamiento en la India

Los primeros modelos que trataron de explicar cómo estaba compuesta la materia surgieron en los últimos siglos a. C. en la Antigua India, en los vaisesika y los niaiá, apareciendo en la religión yainista. El primer filósofo que formuló ideas sobre el átomo de una manera sistemática fue Kanada. Pakudha Katyayana, que también vivió en el , fue otro filósofo que propuso ideas sobre la constitución atómica del mundo material. Los atomistas indios creían que el átomo podría ser uno de hasta seis o siete elementos, y que cada uno de ellos poseía hasta veinticuatro propiedades. Desarrollaron detalladas teorías sobre cómo podrían combinarse los átomos, reaccionar, vibrar, moverse, y realizar otras acciones primordiales. Tenían teorías muy elaboradas sobre cómo se combinaban los átomos, pues decían que estos se unían primero por parejas, pero después se agrupaban en tríos de pares, que son las unidades visibles más pequeñas de la materia (electrón, neutrón y protón). También habían concebido la posibilidad de partir un átomo. Con el tiempo, sus ideas fueron desechadas por algunas personas, pero en cambio en otras, fue una inspiración para continuar con la investigación.

El pensamiento en Grecia thumb|Recreación del cuadro aristotélico de los cuatro «elementos», junto con la oposición de sus propiedades.

En los griegos, uno de los primeros filósofos en dar respuesta a cómo estaba constituida la materia fue Tales de Mileto. Él propuso que la materia básica o «elemento» que formaba todas las cosas del universo era el agua, ya que de todas las sustancias es la que parece encontrarse en mayor cantidad. El agua rodea la Tierra, impregna la atmósfera en forma de vapor, corre a través de los continentes, y la vida tal como la conocemos sería imposible sin ella. Anaxímenes (585-524 a. C.), otro filósofo griego de la ciudad de Mileto, propuso que el aire era esa sustancia elemental.

Heráclito, de la ciudad de Éfeso, pensaba que lo que caracterizaba todo en el universo era el constante cambio y pensó que la «sustancia» que mejor se adecuaba y describía esto era el fuego.

Empédocles (490-439 a. C.), nacido en Sicilia, pensó que la respuesta a esta pregunta no era un solo «elemento», sino todos los que ya se habían propuesto: el agua, el aire, el fuego y agregó un cuarto «elemento»; la tierra. Aseguraba que cada «elemento» tenía un lugar en el orden del universo; en la parte superior estaba el fuego, después el aire, el agua y por último la tierra.

La búsqueda por tratar de definir lo que no se percibía de la materia continuó por Aristóteles, cuyas ideas ganaron el mundo europeo occidental durante más de dos mil años. Él pensaba que los «elementos» a los que se refería Empédocles eran combinaciones de dos pares de propiedades opuestas: frío y calor; humedad y sequedad. Estas propiedades podían combinarse entre sí excepto con sus opuestos, de tal manera que podían formarse cuatro parejas distintas, cada una de las cuales daba origen a un «elemento» distinto: calor y sequedad originan el fuego; calor y humedad, el aire; frío sequedad, la tierra; y frío y humedad, el agua.

Aristóteles también pensaba que los cielos estaban formados por un «quinto elemento», al que llamó éter. Consideró que el éter era perfecto, eterno e inmutable, lo que hacía distinto de los cuatro elementos imperfectos de la Tierra. Sin embargo, Aristóteles no consideraba que cada uno de los «elementos» propuestos fuera igual a las sustancias que les daban nombre y existían en la realidad. Por ejemplo, el agua, como elementos, no era la que se podía tocar en el río o la lluvia. Consideraba que la experiencia sensorial era el mejor camino para conocer el mundo, y por ello escogió dos pares de las cualidades sensibles (caliente-frío y húmedo-seco) para explicar el origen de los elementos primarios. Este planteamiento explicaba fácilmente el cambio entre una sustancia y otra por lo que fue ampliamente aceptado por los alquimistas. Por eso es importante aclarar que cuando Aristóteles decía por ejemplo «agua», se refería a cualquier material que sensorialmente produjera frío y húmedo. Cabe aclarar que la idea de «elemento» que tenían los antiguos griegos no es la misma que se utiliza hoy en química. En la Antigüedad se pensaba que los elementos eran «principios» que mediante cambios originaban todas las cosas. Actualmente se sabe que el agua está formada por átomos de hidrógeno y oxígeno; la tierra es una mezcla de diferentes sustancias de casi todos los elementos químicos conocidos; el aire es una mezcla de diferentes gases de diferentes elementos, y el fuego es una de las manifestaciones de la energía que se genera al producirse una reacción química (acompañado de la liberación de luz y calor).

El modelo cinético molecular thumb|Daniel Bernoulli, posible creador del modelo cinético de la materia.

La información que se puede obtener de la materia está limitada a la observación y medición de algunas de sus propiedades como son su volumen, masa, temperatura o color, entre otros. Para explicar las propiedades que se observan de la materia se propuso el modelo cinético molecular o modelo cinético corpuscular, que requirió mucha imaginación, ya que establecía que las partículas que forman la materia son tan pequeñas que eran invisibles para el ojo humano. Este modelo cambió con el tiempo y pretendía explicar tanto las propiedades macroscópicas como las microscópicas de la materia.

El modelo cinético de la materia surgió a principios del , cuando el matemático suizo Daniel Bernoulli empleó el modelo de una esfera rígida para representar a las partículas que forman la materia. Sin embargo, esta idea ―así como la existencia de los átomos y las moléculas― no fue aceptada durante mucho tiempo. Años más tarde, en 1811, asumiendoLo que Avogadro propuso fue producto de su ingenio e imaginación, ya que nunca observó las partículas que formaban los gases. que los gases estaban constituidos por partículas, el italiano Amadeo Avogadro propuso lo que actualmente se conoce como la Ley de Avogadro en la que argumentaba:

Durante las décadas de 1860 y 1870, el escocés James C. Maxwell y el austriaco Ludwig Boltzmann desarrollaron la idea de que un gas está constituido por muchísimos átomos o moléculas, que pueden considerarse pequeñas esferas duras en movimiento continuo que colisionan entre sí y contra las paredes del recipiente que lo contiene. La importancia de estas ideas fue que el comportamiento de un gas podía ser explicado aplicando las leyes de Newton a las moléculas.Una molécula puede moverse en cualquier dirección en el gas, por lo que para explicar el efecto combinado de muchísimas partículas se necesitan herramientas como la mecánica estadística, una rama de la física que incluye las leyes de probabilidad y estadística en combinación con la mecánica newtoniana. En 1872, Boltzmann sentó las bases de lo que hoy se conoce como teoría cinética moderna.

Su aporte fue tan importante que los resultados de su teoría todavía siguen vigentes, aunque transcurrieron muchos años antes de que estos fueran conocidos. Él pasó los últimos años de su vida tratando de convencer a quienes se oponían a las teorías microscópicas de la materia. Enfermo y desanimado por la continua oposición de muchos científicos a su teoría, se suicidó en 1906, ignorando el trabajo que unos meses antes Albert Einstein había publicado acerca del movimiento de partículas en un fluido y que probaba la existencia de átomos.

Einstein estudió las observaciones de un botánico inglés llamado Robert Brown, quien en 1827 había descubierto el fenómeno del movimiento browniano, al observar que un grano de polen en suspensión en un líquido presentaba un continuo movimiento al azar. Pasaron muchos años sin que se encontrara una explicación adecuada de este fenómeno, hasta que Albert Einstein hizo un estudio complejo y un análisis matemático. Propuso que el movimiento browniano se produce por el choque de las moléculas del líquido contra las partículas suspendidas en él y dedujo ecuaciones mediante las cuales estableció:

El modelo atómico de la materia

La historia del modelo atómico se puede dividir en tres etapas en que se propuso la existencia para comprender la composición de la materia: 1. la primitiva, en la que surgieron las primeras ideas con el fin de dar una explicación crédula sobre cómo la materia estaba compuesta en su interior, 2. la clásica, en la que se retomaron las primeras ideas surgidas años antes durante un período conocido como el Renacimiento donde científicos y expertos comenzaron debates e investigaciones por crear un modelo tanto creíble como verdadero, y 3. la moderna, donde las ideas al fin se unificaron y dieron lugar al modelo aceptado hasta el día de hoy.

La etapa primitiva izquierda|miniaturadeimagen|248x248px|Busto de Demócrito Las primeras ideas del modelo atómico surgieron del filósofo griego Leucipo y de su discípulo Demócrito; estos definían una unidad fundamental de la composición de la materia. Su razonamiento fue el siguiente: