Jorge Fernando Quiroga Ramírez (Cochabamba, 5 de mayo de 1960), conocido también como Tuto Quiroga, es un ingeniero industrial y político boliviano que se desempeñó como presidente de Bolivia de 2001 a 2002. Fue líder del partido conservador Acción Democrática Nacionalista (ADN), que presidió tras la renuncia por enfermedad del presidente Hugo Banzer.

Fue candidato a la presidencia de Bolivia por la «alianza Libre 21», conformada por los partidos políticos Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y Movimiento por la Soberanía (MPS), en las elecciones generales de 2020 pero se retiró de la contienda política el 11 de octubre. Fue candidato presidencial en segunda vuelta de las elecciones generales de Bolivia de 2025 por la alianza Libre.

Educación y carrera temprana

Quiroga nació el 5 de mayo de 1960, en Cochabamba, Bolivia. Después de su bachillerato en el colegio La Salle de Santa Cruz estudió en Estados Unidos. Se graduó como Ingeniero Industrial de la Universidad de Texas A&M, realizando posteriormente una maestría en Administración de Empresas en la Universidad St. Edward's de Austin en el mismo Estado.

Desde 1981 hasta su regreso a Bolivia en 1988 trabajó para la multinacional IBM en Texas y se casó con Virginia Gillum, con quien tuvo cuatro hijos.

Inició su carrera ejerciendo su especialidad en econometría durante un breve periodo en la empresa minera Mintec y en el Banco Mercantil de Bolivia, donde ocupó el cargo de vicepresidente de Proyectos e Inversión. Su incorporación a la política y al servicio público se produjo con el apoyo del entonces ministro de Exteriores Carlos Iturralde Ballivián, según reflejaron fuentes periodísticas de la época, que facilitaron su ingreso en Acción Democrática Nacionalista (ADN), el partido del general Hugo Banzer Suárez, a finales de los 80.

En 1989 participó en el gobierno de Jaime Paz Zamora como subsecretario de Inversión Pública y Cooperación Internacional dentro del Ministerio de Planeamiento. En 1990 fue subsecretario de Inversión Pública y en 1992 ministro de Finanzas, cargo que lo designó como representante del país ante el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. En ese mismo periodo, estuvo a cargo de las negociaciones con el gobierno de Estados Unidos para la reestructuración de la deuda externa bilateral. Hasta el final del gobierno de Paz Zamora, en agosto de 1993, también se desempeñó como representante ante la Cooperación Financiera de Inversiones, director de la Corporación Andina de Fomento (CAF).

En el campo político, en 1993 dirigió la campaña electoral de ADN y en 1995 fue nombrado Subjefe Nacional de ADN.

Vicepresidente de Bolivia (1997-2001) La carrera política de Quiroga, que hasta entonces no había optado por cargos de elección popular, dio un giro significativo cuando en 1997 Banzer lo seleccionó como candidato a la vicepresidencia para las elecciones del 1 de junio, encargándole además la dirección de la campaña del ADN. Analistas señalaron que Banzer, interesado en proyectar una imagen democrática y distanciarse de su pasado autoritario, valoraba en Quiroga su perfil técnico, su formación económica ortodoxa y su imagen de profesional ajeno a la política tradicional, aspectos considerados favorables para las relaciones internacionales. A nivel nacional, Quiroga era percibido como un gestor competente y transparente, aunque su estilo formal y su formación anglosajona generaban dudas sobre su capacidad para conectar con el electorado en un contexto cultural boliviano. Para suavizar esta imagen, su equipo de campaña destacaba su afición por actividades deportivas como el fútbol, el baloncesto y el montañismo en los Andes.

El 6 de agosto de 1997, a los 37 años de edad, asumió como vicepresidente del gobierno de Hugo Banzer, convirtiéndose en el más joven en ocupar ese cargo en la historia de Bolivia. Quiroga, siendo vicepresidente, también le correspondía ex officio presidir el Congreso de la República de Bolivia.

Durante su mandato se produjo una profunda división interna en el Acción Democrática Nacionalista (ADN) entre los seguidores de ambos líderes. La facción de Banzer, denominada «dinosaurios», agrupaba a la vieja guardia del partido, con menor carga ideológica y centrada principalmente en mantener el control político y preservar el legado histórico de Banzer, mientras que el grupo de Quiroga, conocido como «pitufos», estaba formado por tecnócratas partidarios de políticas de libre mercado y mostraba una postura más firme en el manejo de las protestas sociales que la facción oficialista.https://sas-space.sas.ac.uk/3405/1/B38_-_Crisis_in_Bolivia_The_Elections_of_2002_and_their_Aftermath.pdf

Durante el ejercicio de la vicepresidencia de Jorge Quiroga, la salud del presidente Hugo Banzer se deterioró críticamente tras diagnosticársele en julio de 2001 un cáncer de pulmón con metástasis hepática. La confirmación se obtuvo mediante una biopsia practicada en el hospital militar Walter Reed de Washington, intervención que provocó una grave hemorragia y un shock en el mandatario. Aunque el gobierno negó públicamente que el episodio hubiera causado daños cerebrales o muerte clínica, admitió la severidad de las complicaciones. Mientras Banzer iniciaba tratamiento de quimioterapia, Quiroga asumió interinamente la presidencia el 1 de julio con plenas facultades constitucionales, en un contexto marcado por especulaciones políticas y desinformación sobre el verdadero estado de salud del titular. El Congreso Nacional autorizó la ausencia de Banzer hasta el 12 de agosto, plazo durante el cual debería definirse su continuidad en el cargo.

Presidente de Bolivia (2001-2002)

El 6 de agosto de 2001, Hugo Banzer presentó su renuncia formal ante el Congreso Nacional. Al día siguiente, 7 de agosto, Jorge Quiroga asumió constitucionalmente la presidencia de Bolivia en un acto celebrado en la Casa de la Libertad en Sucre, el mismo escenario donde se había proclamado la independencia del país en 1825. Durante la ceremonia, Quiroga recibió los atributos presidenciales y prestó juramento para completar el periodo constitucional restante, hasta el 6 de agosto de 2002.

Hasta octubre de 2001, Quiroga contaba con una popularidad del 72 %.

Intentos de erradicación de la coca Durante la presidencia de Jorge Quiroga, la política de erradicación forzosa de coca —heredera del Plan Dignidad de la administración Banzer— generó un conflicto social creciente en la región del Chapare. El punto álgido ocurrió el 6 de diciembre de 2001, cuando fuerzas de seguridad bolivianas, con financiamiento y apoyo de Estados Unidos, mataron al líder cocalero Casimiro Huanca durante una protesta. Este evento reflejó la escalada de violencia en la principal zona cocalera del país.

Entre septiembre y diciembre de 2001, diez cocaleros fallecieron y más de 350 resultaron heridos o detenidos en enfrentamientos con las fuerzas del Estado. Pese a que Bolivia era señalada como un «éxito» en la lucha antidrogas —con más de 28 000 hectáreas erradicadas—, el costo social y económico fue severo: la ausencia de programas de desarrollo alternativo viables dejó sin sustento a miles de familias, y la economía nacional perdió anualmente alrededor de 500 millones de dólares por la eliminación de este cultivo.

Ante la ingobernabilidad en el Chapare y el creciente descontento social, el gobierno de Quiroga se vio obligado a retroceder en su política en febrero de 2002, realizando concesiones a los cocaleros, permitiendo que el trópico de Cochabamba mantenga sus 6,000 hectáreas de plantaciones ilegales de coca, para recuperar la estabilidad y legitimidad ante las elecciones de junio de ese año. Esta flexibilización fue criticada por el gobierno de Estados Unidos en su informe anual antidrogas (INCSR), donde se acusó a Bolivia de incumplir sus compromisos internacionales en la materia.

Economía Estableció un plan ambicioso de crecimiento económico (Plan Tuto), que difundía y proyectaba que en 5 meses, Bolivia superaría el receso económico, por medio de una férrea política fiscal, inversión extranjera, una ley de fondo de inversión económica, y un plan de generación de nuevos empleos; sin embargo, poco o nada había logrado, durante su gestión, el PIB de Bolivia creció en 1,2% (el más bajo de Sudamérica), la indigencia extrema se acrecentó notablemente, y el área rural exhibió altos índices de subdesarrollo humano.

La política económica se caracterizó por dar continuidad al modelo de apertura y privatizaciones iniciado en la década anterior, con el objetivo de modernizar la infraestructura y atraer inversión extranjera. Su administración mantuvo el programa de concesiones privadas en carreteras, telecomunicaciones y energía, donde consorcios nacionales e internacionales financiaban, construían y operaban proyectos críticos, recuperando la inversión mediante peajes y tarifas. Destacaron iniciativas como la carretera Desaguadero-Argentina y la expansión de redes de telecomunicaciones, que permitieron avances significativos en conectividad y servicios.

En el sector de hidrocarburos, Bolivia experimentó un notable crecimiento de las reservas de gas natural, que pasaron de 9,79 a 70,01 billones de pies cúbicos entre 1998 y 2001, atrayendo inversiones de multinacionales como BP, Repsol y TotalFina para proyectos de exploración y exportación, incluidos gasoductos hacia Chile y Perú. En minería, se incentivó la inversión extranjera en plata, oro y cobre mediante un código minero favorable y exenciones tributarias, lo que revitalizó una industria históricamente deprimida.

En el ámbito agrícola, se mantuvo el Plan Dignidad de erradicación de coca, pero con un mayor enfoque en el desarrollo alternativo. La producción de soja se duplicó en cinco años, con exportaciones que alcanzaron los 120 millones de dólares en 2001, y se abrieron mercados internacionales, como el acuerdo con Colombia para la eliminación de aranceles. La diversificación hacia oleaginosas, café y cereales contribuyó a reducir la dependencia de la coca.

La administración de Quiroga cumplió con los programas de austeridad del FMI, lo que permitió un alivio de la deuda externa, reducida a 4.000 millones de dólares, y mantuvo una estabilidad macroeconómica con inflación controlada y un tipo de cambio flotante, en contraste con la crisis de países vecinos como Argentina. Además, se avanzó en la implementación del sistema de capitalización individual de pensiones, privatizado desde 1997, que, aunque incrementó el déficit fiscal a corto plazo, se proyectaba como sostenible a largo plazo.

Política interna Durante la presidencia de Jorge Quiroga, la política interna se vio marcada por el conflicto con los cocaleros del Chapare, que culminó con la expulsión del Congreso del líder Evo Morales en 2002. Acusado de ser autor intelectual de varios delitos durante las protestas contra la erradicación forzosa de coca, Morales fue despojado de su inmunidad parlamentaria por una amplia mayoría legislativa (104 votos a favor), lo que permitió su procesamiento judicial. Este hecho exacerbó la tensión social, provocando que los cocaleros se declararan en emergencia y anunciaran medidas de fuerza, mientras Morales iniciaba una huelga de hambre dentro del propio recinto legislativo, denunciando una persecución política al servicio de intereses extranjeros.

Quiroga se aleja de ADN y decide formar su propio partido, Poder Democrático Social.

Postpresidencia Durante toda su vida política, siempre se le asoció como una figura cercana y del agrado de la clase empresarial, así como de EE UU, a pesar de que este siempre defendió su interés por representar a la clase media y su independencia ideológica respecto a Washington.

Antes de las elecciones municipales del 2004 renunció a la jefatura adenista, y con la personería de la agrupación Alianza logró pactos con más de 40 agrupaciones. Para la competencia electoral que se realizaría en diciembre de 2005, con su sigla PODEMOS.