La iglesia de Santa María Magdalena es una iglesia católica de la localidad española de Matapozuelos, perteneciente a la provincia de Valladolid, dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León. Representa uno de los más importantes ejemplos de la arquitectura quinientista de la provincia de Valladolid. Domina el casco urbano de esta localidad de la Tierra de Pinares castellana con su prominente torre, conocida popularmente en la localidad como «La Giralda de Castilla».
Situada en un promontorio dentro del casco urbano, ha sufrido numerosas reformas a lo largo de su historia que han modificado en parte su estructura original, dando lugar a un monumento de carácter singular. Alberga en su interior una de las más importantes muestras del gótico tardío de la provincia en la bóveda que cubre el presbiterio, conservando asimismo una gran riqueza escultórica y pictórica en sus retablos. Por ello, recibió la catalogación de bien de interés cultural en 1998.
Contexto histórico Existen pruebas de poblamiento humano en el entorno de Matapozuelos desde tiempos prehistóricos. El lugar más significativo es el pago conocido como "Pico", donde confluyen los ríos Adaja y Eresma, a casi 5 km al noreste del casco urbano de Matapozuelos, y hoy se erige la ermita de la Virgen de Sieteiglesias. En esta área se han hallado restos celtas y romanos, que confirman la existencia de una mansio romana en el lugar, denominada Nivaria. En la actualidad, se conserva el puente romano sobre el Adaja de la cañada entre Valdestillas y Hornillos de Eresma.
Tras la invasión musulmana de la península ibérica, en la actual Tierra de Medina se asentaron grupos de bereberes dedicados a la ganadería ovina. Se afirma la presencia musulmana en Matapozuelos en el actual paraje de "Aladín", en las afueras sureñas de la actual localidad, situándose el centro de aquel poblamiento en torno al palomar de Doña Vicenta.
Propiamente, Matapozuelos aparece ya mencionado en el en la Crónica de Rodrigo Jiménez de Rada en relación con la batalla de las Navas de Tolosa. La localidad de aquella época, como el resto de pueblos de su entorno, constituía un pequeño núcleo poblacional apiñado en torno a su iglesia románica.
La dimensión de una iglesia suele dar idea de la riqueza y carácter de un pueblo, lo que motivó que a partir del , y principalmente durante los siglos y , las localidades de la meseta iniciaran un proceso de derribo o reforma completa de sus iglesias, reconstruidas siguiendo el estilo barroco. Matapozuelos no fue una excepción y ya a comienzos del se inició la construcción de la nueva iglesia. Dicha obra no se completaría hasta mediados del , como atestigua la inscripción en el remate de la fachada barroca: «Año 1767».
El contexto sociocultural y económico que registraba Castilla en la época de la construcción del monumento, al comenzar el , estuvo marcado por un gran descenso demográfico que provocó la desaparición de numerosos pueblos y la pérdida de población de aquellos que consiguieron superar esta etapa. Esto, junto con la crisis económica generalizada, explica el paro producido en la reforma de la iglesia durante la primera mitad de este siglo.
Historia miniatura|Vista desde una calle del pueblo La iglesia de Santa María Magdalena es el único templo de la localidad pinariega de Matapozuelos. Se sitúa en un promontorio emplazado en el extremo sur del casco urbano, en plena intersección entre las carreteras que conectan Medina del Campo con Mojados y Matapozuelos con Olmedo, las cuales forman una glorieta en la que se encuentra el edificio.
La parte más antigua del templo corresponde a la cabecera, de planta rectangular e iniciada en 1544 bajo las órdenes de Diego de Segovia. Para 1556, la construcción de la iglesia se había estancado ya que aún restaba abovedar y cubrir lo recién construido. La bóveda de dicha cabecera guarda una gran similitud con la de la iglesia de San Juan Bautista de Santovenia de Pisuerga, la cual fue realizada por Juan de Escalante. Si bien no existe un documento que certifique la autoría de las trazas de la iglesia de Santa María Magdalena por parte de De Escalante, sí se conoce la presencia de este arquitecto en la localidad para ocuparse de la fábrica en 1563.
Las obras de las naves laterales se iniciaron en 1567, con Juan de la Vega al cargo. Se completó de esta manera el cierre de los laterales del templo, abriéndose la llamada «Puerta del Sol». Los carpinteros Juan Gallegón y Pedro de Coca se encargaron del montaje de un artesonado provisional para el cubrimiento. Hubieron de pasar cuatro años para que los trabajos prosiguieran, en este caso con la construcción de la torre primitiva. Nuevamente en 1594 se continuó con el proceso de edificación, esta vez de la mano de Francisco de la Maza y con el objetivo de expandir el templo hacia dicha torre, en aquel entonces exenta. Se cubrió la estructura en madera y se encargó la construcción del coro, pero pronto surgieron problemas con la estabilidad de la torre que obligaron a reforzar su cimentación mediante un sillar de cantería y a repararla en su totalidad.
A finales del primer tercio del se planteó un proyecto de reforma parcial de la obra anterior, dirigido principalmente a la techumbre de madera de las naves laterales, que había de ser sustituida por sendas bóvedas de cañón. El proyecto fue retocado en 1652 por Nicolás Bueno, quien informó sobre la necesidad de reforzar las columnas interiores para poder soportar el peso de las nuevas bóvedas de cañón que se iban a realizar. Se ejecutó finalmente dos años más tarde y contó con el beneplácito de los arquitectos Mateo Martínez, Pedro Núñez y Francisco Cillero.Archivo Histórico Provincial, Protocolo 10.632, f 124-135 v.º. El precio total de la obra ascendió a 40 000 reales, pagándose la realización de la decoración en yeso aparte.Archivo Histórico Provincial, Protocolo 10.633, 19 de marzo de 1658.
Al término de las obras del abovedamiento, se constató la inseguridad de la torre y en 1659, con la visita del representante episcopal, se determinó que su estructura no podría soportar el peso de grandes campanas debido a la abundancia de grietas, algo que podría ocasionar el desplome de la misma. Dicho visitador episcopal ordenó el derribo de la torre y la realización de una nueva aprovechando los materiales de la anterior, pero tal orden no se cumplió hasta 1671, cuando el obispado dio un ultimátum a la parroquia ante la amenaza de derrumbe.Jesús Urrea, op.cit pág. 262.
Se inició pues el derribo de la torre, tratando de salvar la mayor parte de los materiales para la futura construcción de su sucesora. La construcción como tal se inició en 1681, con Manuel Cillero a cargo de la cimentación de la nueva torre y con Francisco de las Heras Cuervo ya en 1683 como encargado de la realización del cuerpo. La construcción duró veintisiete años, restando solamente el cubrimiento de la torre, que se realizó de manera provisional en madera.Jesús Urrea, op.cit pág. 263.
Transcurrieron casi veinte años antes de que se iniciaran los trabajos de remate del último cuerpo de la torre. En el momento en que la iglesia dispuso de suficiente dinero en sus arcas, se puso en contacto con el arquitecto Matías Machuca, a la postre uno de los más significativos en la historia del templo matapozuelano. Machuca realizó un doble ochavo con corredores y linterna en apenas un año, por lo que finalizó la construcción de la torre. Desde los primeros momentos, se iniciaron las comparaciones con la Giralda sevillana, como constatan los versos de Nicolás de Velasco Moraleja, vecino del pueblo, en el libro de fábrica de la iglesia.
miniatura|1.Retablo mayor. 2.Altar del Perpetuo Socorro. 3.retablo de la Virgen del Rosario. 4.Altar de San José. 5.Altar del Niño. 6.Altar de San Antonio de Padua. 7.Altar de la Virgen de la O. 8.Altar del Corazón de María. 9.Altar de la Virgen del Carmen. 10.Retablo de la Dolorosa. 11.Retablo de la Purísima. 12.Altar de Santa María Magdalena (desmontado).
A.Sacristía nueva. B.Fachada del mediodía. C.Bautisterio. D.Coro. E.Torre. F.Fachada principal, atrio y crucero. G.Sacristía vieja. La relación de Machuca con el templo no terminó, sino que continuó en 1731 con la firma del contrato de ampliación. Machuca presentó un proyecto de ensanche que no gustó, ya que suponía el derribo de las paredes laterales de la capilla mayor.Jesús Urrea, op.cit pág. 261. Se decidió prescindir de los servicios de Machuca y ya en 1742 se contactó con el arquitecto medinense José Castander, quien trazó los planos para «el alargo del coro y capilla para la pila bautismal...con las bóvedas correspondientes a dicha obra la que se ha de ejecutar sobre los cimientos de piedra que...se hallan hechos y fabricados». Gracias a esta última intervención, se consiguió unir la torre al resto del edificio, y las últimas obras se sucedieron en 1754, con la construcción de la nueva sacristía por Fray Antonio de Manzanares en el lado de la Epístola, y por último en 1767, con la inauguración de la portada principal realizada íntegramente en piedra por Andrés Añero.Jesús Urrea, op.cit pág. 262. Urrea parece cometer una errata al señalar los lados, afirmando que la sacristía primitiva se encontraba en el lado de la Epístola cuando en realidad se situaba en el lado del Evangelio.
A comienzos del se realizó el atrio de hormigón a raíz de la construcción de la carretera Medina del Campo-Mojados, que obligó a desplazar el crucero a las proximidades de la portada. Para ello, se realizó un atrio de mortero recubierto de hormigón que se ha mantenido sin apenas modificaciones hasta la actualidad. En 1979 se iniciaron los trámites necesarios para la declaración de la iglesia como bien de interés cultural (BIC), proceso que se prolongó hasta 1998, cuando la Universidad de Valladolid en colaboración con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando fallaron de manera favorable para la declaración del templo como BIC en categoría de monumento. Finalmente, el 16 de julio del mismo año el Decreto 144/1998 otorgaba al templo y su entorno inmediato la categoría mencionada.
Descripción artística El templo se puede inscribir dentro del estilo renacentista del con reformas en el , aunque incorpora soluciones arquitectónicas propias del gótico, y su torre y portada, del , son barrocas.Felipe Heras García, Arquitectura religiosa del en Valladolid, pág. 121.
El material predominante de la construcción es el ladrillo, que aparece en todos los muros y bóvedas, con una disposición y modo de empleo similares a los del estilo mudéjar. La piedra está presente en arcos y soportes, y en la portada barroca que se halla en la fachada norte.
En el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz se dice de la iglesia:
miniatura|Fachada principal, el atrio de hormigón y el crucero Exterior Fachada principal