thumb|right|180px|Martín Miguel de Güemes. En los últimos días de 1816 el Ejército Real del Perú, comandado por José de la Serna e Hinojosa, inició la invasión de la Intendencia de Salta del Tucumán durante la Guerra de la Independencia Argentina. La invasión fue rechazada por las milicias gauchas del gobernador de Salta, coronel mayor Martín Miguel de Güemes, en numerosos combates que fueron parte de lo que se conoció como Guerra gaucha. El Ejército del Norte tuvo una participación mínima, como auxiliar de las milicias gauchas.Bidondo, 1980: 10 Finalizó 5 meses después con la evacuación del ejército realista duramente diezmado. La invasión, conocida como la Invasión Grande fue la quinta de las once invasiones realistas al norte de la Argentina entre 1810 y 1822. El ejército de invasión contó con 2800 infantes, 700 soldados de caballería y 12 cañones, incorporándose después otros 1.000 soldados de infantería y caballería.Pelayo, 1939: 47 Se organizaban en seis batallones, siete escuadrones y cuatro baterías. Los comandaban los veteranos generales José de Canterac y Pedro Antonio Olañeta y coroneles Antonio Vigil, Guillermo Marquiegui, José María Valdez y Agustín Gamarra.O'Donell, 2008: 86 De estos, un millar murió en la campaña.Bidondo, 1980: 245

Las fuerzas expedicionarias del mariscal de campo José de la Serna estaban integradas principalmente por dos escuadrones de caballería expedicionaria y tres batallones de infantería: uno de tropas peninsulares recreado tras la guerra contra Napoleón en España, el Gerona, que llega vía Panamá; otro de tropas traídas de la expedición de Pablo Morillo a Venezuela, el Extremadura; y un tercer batallón, gemelo de este último, formado con tropas originarias del Perú. El resto del ejército del rey eran también tropas nativas del país, regimientos del Perú o del Alto Perú, que habían vencido al Ejército del Norte de las Provincias Unidas del Río de la Plata en las batallas de Huaqui, Vilcapujio, Ayohuma y Sipe Sipe.

Antecedentes Planes realistas de invasión del Río de la Plata

Los porteños trataron de llegar a Lima, centro del poder monárquico sudamericano a través del Alto Perú, pero fueron vencidos.Crespo Rodas, 2010: 240, 244 Aunque los distintos movimientos rebeldes parecían independientes entre sí, todos seguían la misma estrategia de convenger desde el norte y el sur en Perú.Crespo Rodas, 2010: 256 El virrey José Fernando de Abascal intentó responder siguiendo la misma ruta a la inversa: al mando de Pío Tristán, 3000 soldados avanzaron hacia el sur.Barros Arana, 1865: 272 Pero Manuel Belgrano se negó a abandonar Tucumán y retirarse a Córdoba, a pesar de las órdenes de Rivadavia,Halperín Donghi, 2000: 61 interesado únicamente en defender las provincias bajas, sus propias tierras.Crespo Rodas, 2010: 242 Con la derrota española en la batalla de Tucumán se contuvo el avance realista, y en 1814 San Martín hizo construir «La Ciudadela» en las afueras de la ciudad que sirvió de base de operaciones y permitía atrincherarse si atacaba Pezuela. Además, los salteños de Güemes podían hostilizar a los realistas peruanos en sus ofensivas.Suárez Fernández, 1992: 260 Con esa línea de seguridad en el norte, los patriotas porteños se dedicaron a apretar el cerco sobre Montevideo.Habían pasado tres años y el asedio seguía en punto muerto. Montevideo tenía sólidas defensas y el Real Apostadero de Marina del que dependía la defensa del Río de la Plata. Con su escuadrilla podían atacar por los ríos Uruguay y Paraná, traer auxilios peninsulares, abastecerse, comunicar España con Perú e impedir a los porteños llegar al Cabo de Hornos y atacar las costas chilenas y peruanas. Rondeau debió traer refuerzos y armar una flotilla para conquistarla (Roca García, 2007: 336; Suárez Fernández, 1992: 260-261). Los defensores esperaron con desesperación y en vano una ofensiva altoperuana que aliviara su triste situación.Suárez Fernández, 1992: 261

Abascal siempre pensó en utilizar a Chile como trampolín para atacar Buenos Aires, para ello envió tres expediciones. La última, al mando del brigadier Mariano Osorio, tuvo éxito en la segunda mitad de 1814.Amunátegui Aldunate, 1851: 132; Barros Arana, 1857: 167; Frías, 1972: 15 Se decidió que Osorio cruzaría el macizo andino por los boquetes del surBarros Arana, 1857: 167 para invadir MendozaBarros Arana, 1857: 167; Calvo, 1864: 136; Mendiburu, 1874: 46; Roca García, 2007: 335 y San JuanCalvo, 1864: 136 aprovechando el caos rioplatense.Amunátegui Aldunate, 1851: 132 Después se pasaría a CórdobaBarros Arana, 1857: 167; Mendiburu, 1874: 46; Mitre, 2003: 118; Suárez Fernández, 1992: 264 y más tarde atacaría Tucumán por el sur para evitar las guerrillas salteñas, seguro de que Buenos Aires no haría nada por la rebelión artiguista.Mendiburu, 1874: 46; Suárez Fernández, 1992: 264 Sin embargo, conquistar el Cuyo no equivalía a tener Buenos Aires, la distancia entre ambas era enorme.Mitre, 2003: 118; Suárez Fernández, 1992: 264 Por entonces, el gobernador mendocino José de San Martín había abandonado la idea de ayudar a los patriotas que quedaban en CoquimboBarros Arana, 1889: 159 y advierte que la división entre José Miguel Carrera y Bernardo O'Higgins solo animara a Osorio a atacar.Barros Arana, 1889: 159-160 Tenía poco más de mil hombres entre soldados y milicianos e incluyendo a los exiliados chilenos, para defender la provincia.Barros Arana, 1889: 160 En cambio, Osorio tendría una división de tres mil hombres:Amunátegui Aldunate, 1851: 132; Mendiburu, 1874: 46 2.000 infantes, 1.000 jinetes y 200 artilleros listos para presentar batalla campal solo cuando tuvieran fuertes posibilidades de éxito.Barros Arana, 1857: 167

Colaborando con Osorio,Barros Arana, 1857: 167; Mitre, 2003: 118 el brigadier Joaquín de la Pezuela atacaría desde Alto Perú Jujuy, Salta y Tucumán y, si podía, llegaría a Catamarca y La Rioja para entrar en contacto directo con los chilenos,Frías, 1972: 15 e incluso llegar a Córdoba si las posibilidades lo permitían.Roca García, 2007: 335 Contaba con 4.000Crespo Rodas, 2010: 245 a 4.500Bidondo, 1980: 212; O’Connor D’Arlach, 2009: 143 soldados, casi la mitad altoperuanos y 600 prisioneros de sus victorias sobre Belgrano.Roca García, 2007: 335 Con este movimiento se atraería al Ejército del Norte de José Rondeau quizás animándolo a atacar el Alto Perú.Roca García, 2007: 335; Suárez Fernández, 1992: 264 Se esperaba poder alzar a los prisioneros realistas capturados en Montevideo, apiñados en gran número en las cárceles de Tucumán.Mendiburu, 1874: 46 Después de vencer a Rondeau y unirse a Osorio ambos ejércitos caerían como tenazas sobre Buenos Aires. El momento era propicio, a finales de 1814 llegaban las noticias de la restauración de Fernando VII, lo que desligitimaba a las juntas por ser innecesarias.Mendiburu, 1874: 45

La rebelión de Cuzco produjo terror en Lima pues la mayoría de los efectivos realistas estaban en Charcas o Chile.Barros Arana, 1865: 411 En respuesta, Osorio mandó 950 soldados a Arica y Pezuela al general Ramírez con 1.200 hombres al Cuzco y retrocedió a Cotagaita.Amunátegui Aldunate, 1851: 132; Mendiburu, 1874: 46; Suárez Fernández, 1992: 264-265 Cuando Pezuela quiso volver a la ofensiva fue nombrado virrey. Para entonces la caída de Montevideo y varios reveses en Alto Perú lo convencieron de que intentar llegar a Tucumán enfrentando a las guerrillas salteñas era imposible.Crespo Rodas, 2010: 245-246; Mata de López, 2010: 72 Poco después Rondeau invadió el Alto PerúSuárez Fernández, 1992: 265 con 5.000 hombresMendiburu, 1874: 45-46 pero acabó vencido en Viluma.Flores Espinoza, 2002: 1060 Esto permitió el enfrentamiento entre Rondeau y Güemes que se saldó con la victoria del segundo y la autonomía de facto de su provincia. El conflicto de poca intensidad militar era preludio de uno social de mucha mayor magnitud.Mata de López, 2010: 72 Por su parte, Osorio nunca atacó, todo se redujo a la emisión de un bando por Osorio el 8 de noviembre de 1814 donde se ordenaba a los chilenos no comerciar más con los rebeldes rioplatenses, y como tales no les declaraba la guerra como si fueran un país independiente sino que como «vasallos a quienes se intenta reducir y castigar».Barros Arana, 1857: 167-168

El miedo mendocino a una invasión realista siguió presente los años siguientes. En fechas tan tardías como noviembre de 1815 y febrero de 1816 se temía que el nuevo gobernador de Chile, Casimiro Marcó del Pont, atacara con 2.000 soldados.Barros Arana, 1889: 335; 356-357 San Martín no lo creía posible, pero usaba ese miedo para conseguir apoyo militar y económico de Buenos Aires.Barros Arana, 1889: 356-357, 362

Año 1816 El 9 de julio de 1816 el Congreso Nacional en San Miguel de Tucumán proclamó la independencia de las Provincias Unidas de Sud América.En los documentos oficiales de 1816 y 1817 predomina el nombre Provincias Unidas de Sud América, utilizado en el Congreso de Tucumán, luego volvió a predominar el de Provincias Unidas del Río de la Plata En agosto de 1816 Manuel Belgrano tomó el mando del Ejército del Norte,En los documentos de la época era llamado Ejército Auxiliar del Perú, el nombre Ejército del Norte se le dio posteriormente. que a fines de 1816 estaba compuesto por 4 batallones de infantería (2.000 hombres), 2 regimientos de caballería (400 hombres) y un cuerpo de artillería (170 hombres) con 12 cañones, sumando poco más de 2.700 al contabilizar a los oficiales. El ejército se hallaba paralizado en Tucumán, y aunque Belgrano mantenía buenas relaciones con Güemes, éste se hallaba en un estado de semiautonomía militar.

Ante la inminencia de la invasión, Güemes puso a la Intendencia de SaltaEn 1816-1817 la Intentencia de Salta de las Provincias Unidas comprendía las actuales provincias de Salta y Jujuy, los territorios bolivianos de Tarija y Chichas (ocupados por los realistas) y sectores de la Puna de Atacama actualmente chilenos. en pie de guerra, organizando un ejército de milicias gauchas en partidas de hasta veinte hombres cada una. Estos milicianos eran llamados a las armas cuando las circunstancias lo requerían, mientras que el resto del tiempo continuaban su vida civil. Manuel Arias capitaneaba las partidas en el valle de San Andrés y San Ramón de la Nueva Orán. En la Puna oriental se hallaba la División Peruana (o Primer Regimiento Peruano, de 600 hombres) del coronel mayor marqués del Valle de Tojo Juan José Fernández Campero (más conocido como marqués de Yavi), reforzada con partidas de dragones infernales al mando del capitán Juan Antonio Rojas. A lo largo de la quebrada de Humahuaca se situaron escalonadamente las partidas al mando de José María Pérez de Urdininea, jefe de la vanguardia de Güemes nombrado en el puesto por Belgrano.

La campaña Llegada de José de la Serna al Alto Perú thumbnail|250px|José de la Serna e Hinojosa.