La Pascua, también llamada Pascua de Resurrección, Pascua Florida, Domingo de Pascua o Domingo de Resurrección, es la fiesta central del cristianismo, en la que se conmemora la resurrección de Jesucristo al tercer día de haber sido crucificado, de acuerdo con los evangelios canónicos.

Es una fiesta cristiana y fiesta cultural que conmemora la resurrección de Jesús de entre los muertos, descrita en el Nuevo Testamento como ocurrida al tercer día de su entierro tras su crucifixión por los romanos en el Calvario Es la culminación de la Pasión de Jesús, precedida por la Cuaresma (o Gran Cuaresma), un período de 40 días de ayuno, oración y penitencia.

La Pascua marca el final de la Semana Santa (y del Triduo Pascual), en la que se conmemora la muerte y resurrección de Jesús. La Pascua inicia un período de cincuenta días llamado Tiempo pascual que termina el día de Pentecostés.

El Domingo de Pascua es una celebración que no se fija con relación al calendario civil. El Primer Concilio de Nicea (año 325) estableció la fecha de la Pascua como el primer domingo después de la luna llena tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte (luna llena eclesiástica). Más tarde, Dionisio el Exiguo (525) convenció al Papado para fijar el equinoccio en el 21 de marzo (equinoccio de primavera eclesiástico). Por lo tanto, la fecha varía siempre entre el 22 de marzo y el 25 de abril.Dado que en las Iglesias orientales se sigue el calendario juliano, para el cual el 21 de marzo corresponde al 3 de abril según el calendario gregoriano, para todas estas comunidades, la Pascua varía siempre entre el 4 de abril y el 8 de mayo.

Los cristianos que celebran la Pascua suelen referirse a la última semana de Cuaresma, antes de Pascua, como la Semana Santa, que en el cristianismo occidental comienza el Domingo de Ramos (que marca la entrada de Jesús en Jerusalén), incluye el Miércoles Santo (en el que se lamenta la traición a Jesús), y contiene los días del Triduo Pascual, incluyendo el Jueves Santo, en conmemoración del Lavatorio de los pies y la Última Cena,, así como el Viernes Santo, que conmemora la crucifixión y muerte de Jesús. En el cristianismo oriental, los mismos acontecimientos se conmemoran con nombres de días que comienzan con «Santo» o «Santo y Grande», y la Pascua en sí misma puede denominarse Gran y Santa Pascua. Tanto en el cristianismo occidental como en el oriental, el tiempo pascual, también conocida como Pascua o temporada pascual, comienza el Domingo de Pascua y continúa durante siete semanas, concluyendo el día 50, Domingo de Pentecostés. Sin embargo, en el cristianismo oriental, la despedida de la fiesta tiene lugar el día 39, la víspera de la fiesta de la Ascensión.

Durante este día se celebran en distintos lugares del mundo procesiones religiosas, así como celebraciones litúrgicas. Las costumbres del Domingo de Resurrección varían en todo el mundo cristiano, pero la decoración de los huevos de Pascua es algo común en muchos países del mundo occidental. También hay una serie de platos tradicionales de Pascua que varían según la región y la cultura.

Etimología El término «pascua» proviene del hebreo פֶּסַח (Pésaj). En latín se escribe pascha, transliteración del griego πάσχα (pásja), y este, a su vez, del arameo פַּסְחָא (pásja); según la Real Academia Española, la forma vulgar del término pascua, por influencia del latín pascuum, significa 'lugar de pastos, por alusión a la terminación del ayuno. Es decir que esta palabra hace referencia a la acción de 'festejar un paso, un tránsito, un cambio, una transformación'.

El término inglés moderno «Easter», cognado en alemán , se desarrolló a partir de una palabra del inglés antiguo que suele aparecer en la forma , , o ; pero también como , ; y o . En el , el monje y erudito anglosajón Bede registró en su obra The Reckoning of Time que (en inglés antiguo, «mes de Ēostre», traducido en la época de Bede como «mes pascual») era un mes inglés, correspondiente al mes de abril, que, según él, «en otro tiempo recibió el nombre de una diosa suya llamada Ēostre, en cuyo honor se celebraban fiestas durante ese mes».

En latín y griego, la celebración cristiana se llamaba, y todavía se llama, (griego: ), una palabra derivada del arameo (), cognado del hebreo (). La palabra originalmente denotaba la festividad judía conocida en inglés como Passover, que conmemora el Éxodo judío de la esclavitud en Egipto. Ya en el año 50 d. C., San Pablo, escribiendo desde Éfeso a los cristianos de Corinto, aplicó el término a Cristo. Es poco probable que los cristianos de Éfeso y Corinto fueran los primeros en escuchar la interpretación del Éxodo 12 como una referencia a la muerte de Jesús, y no solo al ritual judío de la Pascua. En la mayoría de los idiomas, la festividad se conoce por nombres derivados del griego y el latín . Pascha es también un nombre con el que se recuerda al propio Jesús en la Iglesia ortodoxa, especialmente en relación con su resurrección y con la época en que se celebra.Orthros de la Santa Pascua, Stichera: «Hoy se nos revela la sagrada Pascua. La nueva y santa Pascua, la Pascua mística. La Pascua venerable. La Pascua que es Cristo el Redentor. La Pascua inmaculada. La gran Pascua. La Pascua de los fieles. La Pascua que nos ha abierto las puertas del Paraíso. La Pascua que santifica a todos los fieles». Otros llaman a la festividad «Domingo de Resurrección» o «Día de la Resurrección», por el día griego .

Y es que el pueblo judío, en la fiesta de la Pascua (Pésaj), recuerda su paso a través del Mar Rojo, guiado por Moisés y quedando liberado de esta forma el pueblo elegido por Yahveh de la esclavitud que padeció en Egipto. Otra teoría considera que es muy inocente escapar de Egipto con la luna llena pensando que los egipcios no te van a descubrir. La explicación mucho más sencilla y lógica sería que los israelitas eran fundamentalmente pastores. En la primera luna llena de primavera, tras el equinoccio, caminando de noche por evitar el calor de día en el desierto, practicaban la trashumancia hacia los pastos de verano del Sinaí. La noche anterior a su partida para pasar primavera y verano con sus rebaños en el Sinaí, celebraban una gran despedida, una gran fiesta cenando cordero, su principal alimento proteico. Pascua, una gran fiesta de despedida hacia la trashumancia.

Los cristianos, en cambio, con la fiesta de la Pascua conmemoran el paso de Jesucristo de la muerte a la vida, su resurrección, acontecida en domingo, en el tercer día de su muerte, para salvar al pueblo de Dios, que queda liberado así de las consecuencias de los pecados que lo alejan del Creador.

Este paralelismo semántico ineludiblemente conduce a otro, de naturaleza histórica, que es preciso tener en cuenta también para alcanzar a comprender el significado de este vocablo en ambas concepciones y su concomitancia, que la tiene pese a sus evidentes diferencias: Jesús, que era judío, celebró con sus discípulos su Última Cena durante la Pascua judía, concretamente al anochecer del jueves día 14 de Nisán, que es precisamente la fecha en la que los hebreos celebran la cena del cordero, rememorando la que precedió a su salida de Egipto; pero para los cristianos la Pascua no la constituye la conmemoración de esa última Cena sino que habiendo muerto Cristo en la cruz al día siguiente, viernes 15 de Nisán, resucitó el 17 de Nisán, domingo y este es el objeto de su celebración: la Resurrección del Salvador.

A pesar de esta originaria coincidencia de fechas entre ambas festividades de la Pascua, la judía y la cristiana, que se prolongó durante los primeros siglos del cristianismo, el Primer Concilio de Nicea reformó el computus, el método de cálculo de la fecha del Domingo de Resurrección, para evitar que coincida con la Pascua Judía. Mientras que el calendario judío seguía el ciclo lunar, compuesto por 355 días, la mayoría de los cristianos se rigieron por el calendario solar juliano reformado, de 365 días, y además pusieron el énfasis en el día de la semana en que tuvo lugar la Resurrección, el domingo, si bien los cristianos judíos de Oriente prosiguieron con el método judío, es decir, sin tener en cuenta en qué día de la semana pueda caer cada año el 17 de Nisán. Pero, para el resto del área de influencia del Imperio romano, primó que el día de la semana en que históricamente tuvo lugar la Resurrección fue el domingo, por eso para la Iglesia católica la fiesta de Pascua tiene lugar siempre en el domingo que sigue a la primera luna llena de cada primavera, pues tampoco se perdió de vista que, a fin de cuentas, el hecho trascendental que se celebra aconteció durante el mes de Nisán, el primer mes del calendario judío, el cual arranca coincidiendo con el equinoccio de la primavera en el hemisferio norte.

Origen de la Pascua La actual Pascua cristiana hunde sus raíces en el año 1513 a. C., cuando, según la tradición judía, el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto hacia la Tierra Prometida, valiéndose de la luz del primer plenilunio de primavera para huir sin ser vistos. Por ello, la Pascua judía comienza en la noche de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera.

La conmemoración de este hecho, celebrado cada año, como recordatorio de la liberación del pueblo hebreo de su esclavitud en Egipto, recibía y recibe aún hoy en el judaísmo el nombre de Pésaj o Pascua. En la víspera del primer día, se comían hierbas amargas mojadas en vinagre, para recordar la tristeza de la servidumbre. Y se narraban en tono cadencioso cánticos que hacían alusión a las diez plagas de Egipto. El cordero de Pascua era escogido por cada familia. Con el tiempo, la ceremonia de inmolación fue llevada a cabo por la clase sacerdotal. El animal debía ser macho, cordero o cabrito, sano y de un año de edad. Se inmolaba al finalizar el día; y por la noche lo comían con verduras amargas. No estaba permitido romper sus huesos, ni dejar restos de carne. Por esta razón, si la familia no era suficientemente grande para comer un animal ellos solos, los israelitas se reunían en grupos, para cumplir con las prescripciones de orden sagrado. Durante los siete días posteriores al 14 de Nisán (mes del calendario israelita correspondiente a marzo - abril del calendario español), el pueblo hebreo solo comía pan sin levadura (no fermentado), denominado «ázimo» («sin fermento») o «pan de aflicción».

Los primeros cristianos celebraban la Pascua a la par cronológica que la Pascua judía, hasta que el Primer Concilio de Nicea (en el 325 d. C.) separó la celebración de la Pascua judía de la cristiana. Así, se fijó que esta cayese siempre en domingo, que no coincidiese nunca con la Pascua judía y que se evitase celebrar dos veces en el mismo año. Sin embargo, dejaron el carácter móvil de la fiesta, recordando que Cristo resucitó en la Pascua hebrea. En 525, Dionisio el Exiguo fue más allá y convenció a Roma de fijar un equinocio de primavera eclesiástico, cuya fecha sería siempre el 21 de marzo, no correspondiéndose con el equinoccio astronómico (20 o 21 de marzo). Desde entonces, la Pascua cristiana se celebra el primer domingo tras el plenilunio acontecido el 21 de marzo o inmediatamente después de dicha fecha. Además, si este plenilunio cayese en domingo, la Pascua se trasladaría al domingo siguiente para que no coincida con la Pascua judía.