Valera es una ciudad venezolana capital del municipio homónimo y ciudad más poblada del Estado Trujillo ubicada en el oeste de la Cordillera de los Andes en Venezuela. Se encuentra a 540 m s. n. m. Valera cuenta con una superficie de aproximadamente 20 km². Está ubicada en un valle montañoso, rodeada por los ríos Motatán y Momboy y por este último proviene el nombre de la Universidad Valle del Momboy y del famoso Valle del Momboy situado entre la ciudad y la localidad de La Puerta a 1800 m s. n. m. y aproximadamente a 33 km de la ciudad capital Trujillo.
Según la clasificación de Köppen Valera cuenta con una temperatura promedio anual de entre 25 °C y 27 °C. Es conocida como «La Ciudad de las 7 Colinas» y es la ciudad más importante del Estado Trujillo, por encima de su ciudad capital, debido a sus actividades comerciales e industriales. Valera cuenta con una población de 200.000 habitantes para 2023 y el Estado Trujillo cuenta con una población de 900.000 habitantes, según el último censo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El Área metropolitana de Valera, conformada por los municipios de Valera, Carvajal, Motatán y Betijoque, cuenta con una población de 300.000 habitantes para 2018 (INE).
Geografía Valera se encuentra a 540 m s. n. m., altura medida en la Plaza Bolívar en el centro de la ciudad, rodeada entre los ríos Momboy y Motatán; se encuentra ubicada a unos 33 km de la capital del Estado Trujillo. La ciudad cuenta con una temperatura promedio de 27 °C. Valera es un punto de paso en las vías que conectan a Mérida, Maracaibo y Barquisimeto, lo que habla de su situación privilegiada. Su población estimada para 2015 fue de 165.848 (ciudad) y para 2020 fue de 173.769.
Clima Valera se ubica a una altitud de 540 m s. n. m. sobre un valle fluvial encima de una terraza abierta a la acción de los vientos del NE, de cierta humedad, al mismo tiempo que está supeditada a los vientos descendentes de la cordillera. La temperatura es cálida, modificada por su altitud, teniendo una temperatura media de 28 grados. Las extremas máximas no deben pasar de 35 °C y las mínimas extremas no han de descender mucho por debajo de los 18 °C siendo la temperatura media unos 28 °C. Las primeras de estas mínimas de temperatura ocurren en las madrugadas de enero y febrero y las segundas en el día de abril a octubre. La precipitación media anual alcanza a 1.016 mm con extremas de 1249 y 792 mm y el volumen de las precipitaciones es bastante regular de un año para otro.Datos tomados de la web de la Alcaldía de Valera
Historia
Valera toma su nombre del encomendero Marcos Valera. No se sabe a ciencia cierta el año de su fundación aunque varios historiadores coinciden al afirmar que el 25 de agosto de 1811. Otros expresan que fue en 1817 en tierras de propiedad de Doña Mercedes Díaz de Terán y del Dr. Gabriel Briceño.
Aunque se dice que Valera nació como ciudad sin fecha definida, solo su elevación a parroquia en 1820 por el Obispo Lasso de la Vega, se tiene como una referencia histórica. El coronel Agustín Codazzi, el geógrafo viajero que amó entrañablemente al estado Trujillo cita a Valera como una parroquia de Escuque.
Se sabe que por la localidad pasó El Libertador camino a Trujillo (la de Venezuela) para firmar el famoso “Decreto de Guerra a Muerte” en aquellos convulsos tiempos de la historia republicana.
Su primer periódico que circuló regularmente fue el Diario de Valera, dirigido por el Dr. José María Colina en el año 1900. El primer registrador público de la ciudad fue Fabián Salas.
Casi dormida durante sus primeros 100 años y expandiéndose lentamente por la terraza andina en la que está situada, su crecimiento fue lento pero importante llegando quizás a ser la ciudad de mayor desarrollo comercial de la zona hasta hace pocos años, en los que empezó a perder importancia con respecto a sus pares andinas de Mérida y San Cristóbal.
Su ubicación es privilegiada para su desarrollo comercial e industrial, pues es punto de intersección entre las vías Mérida - Maracaibo - Caracas - San Cristóbal. Por esta razón, la hicieron punto obligado de destino para todo el que buscaba algo, la hicieron “noticia” en el acontecer venezolano.
Valera en 1853 fue víctima de una terrible epidemia, la cual hizo que esta quedara prácticamente solitaria al huir sus habitantes a los pueblos vecinos. Pero la urbe renació rápidamente y cobró luz y auge comercial. La tradición ubica a la Valera romántica como la que adornaba sus calles con arcos repletos de flores embanderaba sus casas en los días históricos y religiosos como los del 24 de julio y Corpus, las de las serenatas de la luz de la luna, la ciudad lírica donde concibiera Laudelino Mejías el inolvidable vals “Conticinio”.
El Ateneo de Valera surgió en 1950 por iniciativa de la sociedad civil entre sus fundadores destacaron los nombres de Aura Salas Pizani, Jacobo Sénior, Ramón Vielma y otros más que se preocuparon para que Valera tuviera un espacio para la cultura. Se logró la construcción del edificio central, las oficinas administrativas, escuela de música, la sala de exposiciones, el auditorio y las áreas verdes más estacionamiento. Posteriormente, la Alcaldía del municipio Valera, creó la Institución Cultural Casa de los Saberes en los espacios del Ateneo.
Valera ha sido cuna de significativos valores, entre los cuales destacan Ana Enriqueta Terán, Adriano González León, Víctor Valera Mora, José Antonio Abreu, Ángel Sánchez, Juan Carlos Chirinos, Omar Lares, Jesús Muchacho Bertoni, así como de hijos adoptivos, entre ellos José Antonio Tagliaferro, Rafael Gallegos Celis, Américo Briceño Valero, Domingo Giacomini, Ramon Muchacho Daboin quien fuera fundador de Muchacho Hermanos Cia., Muchacho Hermanos Cia Pompeyo Oliva, Vincenzo Clerico, Ignacio Burk, Rafael Isidro Briceño, Francisco Fernández Galán, Pedro Emilio Carrillo y la lingüista Natalia Rossi de Tariffi, autor del libro “América cuarta dimensión: los etruscos salieron de los Andes”, siendo experta en lexicogenética desentraña y encuentra el significado original de las palabras.
Entre sus construcciones notables figuran la iglesia San Juan Bautista, templo de estilo neo-gótico creado bajo la dirección de los Pbros. Guillermo José Parra y José Humberto Contreras llamada cariñosamente "La catedral" aunque no lo sea porque la catedral está en Trujillo, la capital del estado y sede del obispado. La iglesia de San Juan tiene una iglesia gemela en una localidad de Italia, la iglesia de Santa Ana en Montesano sulla Marcellana. Uno de sus puentes más antiguos y resistentes es el construido sobre el Río Motatán en la vía que conduce a Carvajal y Trujillo. Se levantó en el año 1934 por el ingeniero civil y maestro de obra Ángel Tognetti. Estuvo inactivo por unos dos años mientras era reconstruido habiendo sido reinaugurado en 2013.
Valera posee modernas edificaciones comerciales, Ateneo, Hoteles, Avenidas, el parque de los Ilustres, el parque Ferial Agropecuario y el jardín botánico situado en el sector de La Beatriz separado del casco principal de Valera por un viaducto (José Antonio Paéz) prócer de la independencia de Venezuela. La ciudad moderna extendió sus brazos por los cañaverales La Plata, San Luis y Morón, en la parte Norte. Al sur se eliminaron los cactus y la vegetación rastrera, creándose primero la urbanización Las Acacias y luego La Haciendita, La Esperanza, El Country y El Gianni. El parque Los Ilustres no cumple las expectativas en cuanto a tamaño y se están promoviendo dos nuevos parques: uno en el Cañón de las Acacias al lado de la avenida Bolivariana contiguo al cerro, que a su vez debe ser decretado monumento natural y zona protectora de Valera. El otro debería estar a los lados de la nueva avenida Bicentenario y llamado parque Metropolitano como lo promovió el fallecido Dr. Bazó.
Por el este se hizo populosa en el barrio El Milagro, y por el oeste hizo brotar barrios en las colinas, en los cerros y la urbanización San Antonio.
Las Siete Colinas Valera está situada en un valle rodeado de siete colinas –como Roma, Italia- vigilantes pétreos y arenosos que han ido perdiendo su verdor de montaña para sobre poblarse y convertirse en barrios aledaños a la planicie de la gran metrópoli; alturas desde donde se puede observar la ciudad cosmopolita desde todos los puntos cardinales. thumb|250px|Centro de la Ciudad.|alt= Colina La Concepción: (cerro La Concepción o cerro a Juro) está ubicada en el límite de la calle 08, (llamada calle Motatán) bordeando el Punto de Mérida (calle 08 con avenida 04) y continuando al suroeste (barrio El Milagro). Su nombre se debe a que en ese lugar existían varias comadronas (siete parteras) que eran las que atendían los partos a domicilios cuando el médico no estaba cerca o no estaba disponible en el dispensario del sector. Este nombre también es aceptado en virtud a la fe religiosa y veneración a la Inmaculada Concepción de María de Nazaret. Esta loma colinda con el cerro La Pollera en una bifurcación frente a la calle 08 en su punto ciego, llamado calle Motatán.
Colina La Pollera: (cerro La Pollera) comienza en la calle 17 y baja diez calles más para ubicarse como límite borde ante de las avenidas 02-03-04, llegando al Punto de Mérida, en la esquina convergente de la avenida Cuatro y la calle 08, siguiendo al suroeste hasta el límite con el cerro La Concepción en un punto ciego del comienzo de la calle 08. su nombre se debe a que cuando se inicia la expansión de la ciudad con la compra del Llano de San Pedro (1891), en ese sitio existía una granja avícola (o criadero de plumíferas), que suministraba las aves necesarias a la ciudad para le consumo doméstico (pollos, gallinas, pájaros, gansos, patos). Más hacia el suroeste, se extiende esta colina (sin poblar) hacia la hoy avenida Bolivariana, colindando con el viaducto que comunica con La Beatriz.
Colina La Cruz: (cerro La Cruz) situada al noroeste, al final de la calle 07. Desde esta cima se puede observar un 50% de la ciudad. Es la loma que se observa desde la plaza Bolívar y que majestuosamente se levanta como gigante vigía. Su nombre se debe a que en la popa y mirando a la ciudad, fue instalada una Cruz de La Misión (1951) de unos cuatro metros de alto con el fin de venerarla cada 3 de mayo. Se viste, se le colocan luces incandescentes y se la hace el Rosario a la Cruz de Mayo. Su vistosidad es un atractivo cultural que identifica y que se puede observar y admirar desde todas las calles. Se ha propuesto la construcción de un parque que funcione como zona protectora de la ciudad y de la zona, así como del cerro mismo, que estaría ubicado en sus faldas al lado de la avenida Bolivariana a la que es aledaño. Dicha propuesta para 2019 está siendo evaluada para ser una de las obras del Bicentenario de la ciudad.
Colina El Cementerio: (cerro El cementerio o cerro El Quemador) se encuentra al oeste de la ciudad, vía hacia Escuque y Betijoque. Es todo el cerro que bordea hacia la izquierda el cementerio municipal y que comienza colindando con Las Mercedes rumbo a la salida para La Floresta; abarca el borde del cementerio municipal; en su parte posterior limita la calle 16 y la bordea hacia el sur en la zona de San José (detrás de la avenida Bolívar sector Las Acacias y que se conecta con el cerro La Caja de Agua y culmina en la entrada del barrio Cienfuegos). Su nombre se debe a que es el frente del cementerio de la ciudad y hace cuarenta años también había allí el quemador de basura.