El objetivismo es un sistema filosófico desarrollado por la escritora y filósofa ruso-estadounidense de origen judío Ayn Rand que presenta posturas propias en metafísica, epistemología, ética, política y estética. Sostiene que existe una realidad absoluta e independiente de la mente del ser humano, y que el ser humano está en contacto con dicha realidad a través de la percepción de los sentidos y que adquiere conocimiento procesando los datos de dicha percepción por medio de la razón (o la «identificación no-contradictoria»). Afirma que a la realidad (naturaleza de las cosas) solo se la domina obedeciéndola, que el propósito moral de la vida es la búsqueda de la propia felicidad o el «interés propio racional»; que el único sistema social acorde con este fin es el capitalismo puro (llamado también capitalismo laissez-faire) y que el papel del arte en la vida humana es la transformación de las ideas metafísicas en una forma física (obra de arte) que se pueda comprender y a la que se pueda responder emocionalmente.

Rand presenta esta como una filosofía «para vivir en la Tierra», enraizada en la realidad y orientada al alcance del conocimiento del mundo natural, para lo cual se rechaza la religión y se busca una interacción armoniosa y mutuamente beneficiosa entre los seres humanos.

La esencia del objetivismo Ayn Rand definió el objetivismo como una filosofía «para vivir en la Tierra».

Poco antes de la publicación de La rebelión de Atlas, se le pidió a Rand que resumiera el objetivismo en unas pocas palabras. Su respuesta fue:

Metafísica: realidad objetiva

La metafísica Objetivista, y por lo tanto toda su filosofía, está basada en axiomas. Dentro del Objetivismo, los axiomas son considerados proposiciones que identifican una verdad fundamental y evidente, un hecho reconocible por mera percepción y en el que se basa toda forma de conocimiento. La naturaleza de los axiomas implica que deben ser admitidos para ser negados. La filosofía de Ayn Rand acepta tres axiomas: La existencia existe La consciencia es consciente Ley de la identidad Debido a su carácter axiomático, solo es posible indicarlos de forma redundante. En este contexto, existencia es un concepto que incluye todo: lo que ha existido, existe y existirá y el primer axioma simplemente subraya el hecho de que existe. El segundo axioma señala al hecho implicito de que somos conscientes de que existe algo. El tercero, de que todo lo que existe es algo en particular, es decir, con una identidad o naturaleza y está implícito en los otros dos.

Existen otros principios en la filosofía objetivista, pero son corolarios de los axiomas:

Ley de la causalidad. Es la ley de la identidad aplicada a las acciones. Como las acciones son acciones de entidades y toda entidad es algo en concreto, ninguna entidad puede actuar aparte de ni en contra de su identidad. Primacía de la existencia. Establece que la realidad existe independientemente de la conciencia humana. Consciencia presupone que existe algo de lo que ser consciente, aunque la existencia no presupone consciencia. Dicho de otra forma, este principio declara que los hechos son los que son independientemente de lo que cualquier persona crea, piense, sueñe, desee, espere, tema o se imagine.

Epistemología: razón

Los seres humanos individuales se hacen conscientes de la realidad a través de sus sentidos. No hay, pues, «racionalidad colectiva». La razón es el único modo de conseguir conocimiento («las emociones no son instrumentos cognitivos»).

Ética: egoísmo «racional» Ver: egoísmo racional

Ayn Rand propugnaba el egoísmo racional, esto es, la autoestima basada en valores objetivos y que, por tanto, nunca tuviese siquiera la pretensión de violentar en modo alguno la vida o la libertad de los demás. Se ha acusado a veces a Ayn Rand de plagiar el concepto de voluntad de poder de Friedrich Nietzsche, lo cual es erróneo, puesto que la autora define esta última como un egoísmo «irracional»; supone la imposición de la propia voluntad a los demás.

Ayn Rand condenaba inequívocamente el egoísmo irracional de entregarse a los propios caprichos irracionales. Llamaba a esta actitud whim-worshipping ("adoración del capricho"), y a sus practicantes les daba el gráfico nombre de «egoístas sin ego».

Política: capitalismo

Según Ayn Rand, el capitalismo puro es el sistema económico más productivo que existe y el que generó mayor bienestar. Pero, decía, este no debe ser el motivo principal para defenderlo. Según Ayn Rand el capitalismo debe ser defendido prioritariamente en términos morales, no prácticos. Y el principio de esta moral sería el respeto a la libertad de todos los individuos, que se relacionan y cooperan de forma voluntaria y no impuesta.

Según ella, el único sistema social moral es el del puro capitalismo laissez-faire, con un gobierno estrictamente limitado a gestionar las instituciones destinadas a impedir o castigar el inicio de violencia por parte de unos seres humanos sobre otros, esto es: sistema judicial, policía y ejército.

La defensa de Rand de la libertad individual integra elementos de toda su filosofía. Dado que la razón es el medio del conocimiento humano, es, por lo tanto, el medio más fundamental de supervivencia de cada persona y es necesaria para el logro de los valores. El uso o la amenaza de la fuerza neutraliza el efecto práctico de la razón de un individuo, ya sea que la fuerza provenga del Estado o de un criminal. Según Rand, «la mente humana no funcionará a punta de pistola». Por lo tanto, el único tipo de comportamiento humano organizado compatible con el funcionamiento de la razón es la cooperación voluntaria. La persuasión es el método de la razón. Por su naturaleza, lo abiertamente irracional no puede confiar en el uso de la persuasión y, en última instancia, debe recurrir a la fuerza para prevalecer. Así, Rand argumentó que la razón y la libertad son correlativas, al igual que argumentó que el misticismo y la fuerza son corolarios. Basándose en esta comprensión del papel de la razón, los objetivistas afirman que el uso de la fuerza física contra la voluntad de otro es inmoral, al igual que el uso indirecto de la fuerza mediante amenazas, fraude, o incumplimiento de contrato. El uso de la fuerza defensiva o vengativa, en cambio, es apropiado.

El objetivismo afirma que, dado que la oportunidad de usar la razón sin recurrir a la fuerza es necesaria para alcanzar los valores morales, cada individuo tiene el derecho moral inalienable de actuar según su propio criterio y de conservar el fruto de su esfuerzo. Peikoff, al explicar el fundamento de los derechos, afirmó: «En cuanto a su contenido, como reconocieron los padres fundadores, existe un derecho fundamental, que tiene varias derivaciones importantes. El derecho fundamental es el derecho a la vida. Sus principales derivaciones son el derecho a la libertad, la propiedad y la búsqueda de la felicidad». «Un 'derecho' es un principio moral que define y sanciona la libertad de acción de una persona en un contexto social». Estos derechos se entienden específicamente como derechos a la acción, no a resultados u objetos específicos, y las obligaciones que crean los derechos son de naturaleza negativa: cada individuo debe abstenerse de violar los derechos de los demás. Los objetivistas rechazan nociones alternativas de derechos, como los derechos positivos, los derechos colectivos o los derechos de los animales. El objetivismo afirma que el único sistema social que reconoce plenamente los derechos individuales es el capitalismo, específicamente lo que Rand describió como «capitalismo de laissez-faire pleno, puro, sin control ni regulación». El objetivismo considera al capitalismo como el sistema social más beneficioso para los pobres, pero no lo considera su principal justificación. Más bien, es el único sistema social moral. El objetivismo sostiene que solo las sociedades que buscan establecer la libertad (o las naciones libres) tienen derecho a la autodeterminación.

El objetivismo describe al gobierno como «el medio para someter el uso retaliativo de la fuerza física a un control objetivo, es decir, a leyes objetivamente definidas»; por lo tanto, el gobierno es legítimo y de crucial importancia para proteger los derechos individuales. Rand se opuso al anarquismo porque consideraba que poner la policía y los tribunales en el mercado es un error. El objetivismo afirma que las funciones propias de un gobierno son «la policía, para proteger a los hombres de los criminales; las fuerzas armadas, para proteger a los hombres de los invasores extranjeros; los tribunales, para resolver las disputas entre los hombres según leyes objetivas», el ejecutivo y el legislativo. Además, al proteger los derechos individuales, el gobierno actúa como agente de sus ciudadanos y "no tiene más derechos que los que le delegan los ciudadanos", por lo que debe actuar de manera imparcial conforme a leyes específicas y objetivamente definidas.

Rand argumentó que los monopolios limitados de propiedad intelectual otorgados a ciertos inventores y artistas por orden de solicitud son morales, ya que consideraba que toda propiedad es fundamentalmente intelectual. Además, el valor de un producto comercial deriva en parte del trabajo necesario de sus inventores.

Rand se oponía al racismo y a cualquier aplicación legal del mismo. Consideraba la acción afirmativa un ejemplo de racismo legal. Rand defendía el derecho al aborto legal. Rand creía que la pena capital está moralmente justificada como castigo contra un asesino, pero es peligrosa debido al riesgo de ejecutar por error a personas inocentes y facilitar el asesinato estatal. Por lo tanto, afirmó oponerse a la pena capital "por razones epistemológicas, no morales". Rand se opuso al reclutamiento militar involuntario. Se opuso a cualquier forma de censura, incluidas las restricciones legales a la pornografía, la opinión o el culto.

Estética thumb|200px|Portada del primer libro de Ayn Rand, de 2500 palabras, sobre la femme fatale polaca Pola Negri, publicado en 1925 en la URSS. originalmente publicada en la revista Impact del instituto, marzo de 1996.

El objetivismo sostiene que el arte es al espíritu del hombre lo que la tecnología es a su vida material, y, por consiguiente, el arte debe mostrar al hombre «como podría y debería ser».

Las teorías estéticas objetivistas se plasman en una escuela artística llamada realismo romántico, que tiende a plasmar seres humanos en situaciones de alegría y triunfo.

El objetivismo considera que la práctica totalidad del arte moderno no es tal arte, y que su origen está en la corrupción filosófica pretendidamente introducida por Immanuel Kant en la filosofía occidental.

Conceptos objetivistas contracorriente Algunos conceptos objetivistas resultan chocantes y requieren un poco de explicación.

El egoísmo es una virtud Para el objetivismo, el egoísmo racional es una virtud y cualquier forma de altruismo es inmoral, ya que no hay ningún motivo racional para poner las necesidades de los demás por delante de las necesidades racionales propias. Para Ayn Rand, el egoísmo es una autoestima basada en la razón y en la reflexión. El altruismo, sin embargo, es descrito por ella (adhiriéndose a la definición original de Auguste Comte) como una filosofía según la cual un individuo no debe vivir para sí mismo, sino para otro. Ella veía esto como un atentado contra la autoestima y lo diferenció claramente de la generosidad, la amabilidad y la compasión que una persona puede sentir hacia otras sin dejar de quererse a sí misma.

A los egoístas irracionales (por ejemplo, a los nietzscheanos), Ayn Rand los llamaba «egoístas sin ego», reivindicando así que el ego consciente es simplemente la razón, no los caprichos emocionales.

El orgullo es una virtud