thumb|Se le atribuye ser el "dibujo más antiguo conocido realizado por manos humanas", descubierto en la cueva de Blombos en Sudáfrica. Se estima que tiene de antigüedad. thumb|Hombre yace frente a un bisonte, famosa escena de la cueva de Lascaux (Périgord) thumb|Bisonte, pintura rupestre de la cueva de Altamira (España) thumb|Pinturas rupestres de la cueva de las Manos () (Santa Cruz, Argentina) En la historia del arte, el arte prehistórico se refiere a todo arte producido en las culturas preliterarias, prehistóricas, que se originó en algún momento de la historia geológica muy tardía y que generalmente continuó hasta que dicha cultura desarrolló la escritura u otros métodos de registro, o estableció un contacto significativo con otra cultura que sí lo había hecho y que registró los eventos históricos importantes. En este punto comienza el arte antiguo, para las culturas alfabetizadas más antiguas. Esa fecha límite entre prehistoria-historia varía considerablemente entre las diferentes partes del mundo.

Los primeros artefactos humanos que muestran evidencia de trabajo con fines artísticos son objeto de debate. Es evidente que dicho trabajo existió hace , en el Paleolítico superior, aunque es muy posible que comenzara antes. En septiembre de 2018, científicos informaron del descubrimiento del dibujo más antiguo conocido del Homo sapiens, que se estima en , mucho antes que los artefactos de que se consideraban los primeros dibujos humanos modernos conocidos encontrados anteriormente.

El arte prehistórico fue creado principalmente por humanos modernos (Homo sapiens), pero algunos descubrimientos anteriores se han atribuido a los neandertales (cueva de Gorham). También se han encontrado conchas grabadas creadas por el Homo erectus que datan de hace , aunque los expertos discrepan sobre si estos grabados pueden considerarse como «arte». Desde el Paleolítico superior hasta el Mesolítico, predominaron las pinturas rupestres y el arte mueble, como figurillas y cuentas, y también se observaron obras decorativas con figuras en algunos objetos utilitarios. En el Neolítico aparecieron evidencias de cerámica temprana, así como de la escultura y la construcción de megalitos. El arte rupestre primitivo también surgió durante este período. La llegada de la metalistería en la Edad del Bronce aportó nuevos medios para la creación artística, un aumento de la diversidad estilística y la creación de objetos sin ninguna función obvia más allá del arte. También presenció el desarrollo en algunas zonas de artesanos, una clase de personas especializadas en la producción artística, así como los primeros sistemas de escritura. Durante la Edad del Hierro, ya habían surgido civilizaciones con escritura desde el Antiguo Egipto hasta la Antigua China.

Muchos pueblos indígenas de todo el mundo continuaron produciendo obras artísticas propias de su área geográfica y cultura, hasta que la exploración y el comercio les brindaron métodos de registro. Algunas culturas, en particular la civilización maya, desarrollaron la escritura de forma independiente durante su época de florecimiento, aunque posteriormente se perdió. Estas culturas pueden clasificarse como prehistóricas, especialmente si sus sistemas de escritura no han sido descifrados.

El arte prehistórico comprendería, por tanto, los tres grandes períodos cronológicos en que se subdivide la Edad de Piedra, más en algunas zonas gran parte de la Edad de los Metales:

Arte paleolítico, el más antiguo. Si bien las primeras manifestaciones se remontan a finales del Paleolítico medio, su verdadero auge se produjo a principios del Paleolítico superior (), con el Auriñaciense, la primera manifestación del arte figurativo. Consiste mayormente en pinturas y relieves hechos con las manos o con instrumentos de piedra mediante técnicas rudimentarias o empleando pigmentos extraídos de minerales molidos. Era muy diverso en técnicas, medios y temas, con representaciones figurativas de animales, a menudo representaciones antropomórficas esquemáticas, así como numerosos signos. Se desarrolló posteriormente durante los períodos Gravetiense, Solutrense y Magdaleniense, considerados a menudo el apogeo del arte paleolítico. Arte mesolítico (), etapa de transición entre las formas antiguas paleolíticas y neolíticas, las manifestaciones artísticas figurativas fueron escasas. De este período se conocen guijarros pintados o grabados con figuras geométricas. Su registro más conocido es el del arte levantino, en la franja costera mediterránea de España, donde se representaban escenas rituales mediante figuras muy estilizadas. Arte neolítico (), en el que el arte figurativo volvió a desarrollarse, incluyendo, en particular, animales domésticos. Durante la llamada Revolución Neolítica, el hombre se volvió sedentario y el arte se transformó con la incorporación de nuevos materiales y medios, por ejemplo, en la cerámica, fruto del horneado.

Y atendiendo al tipo de soporte en que se haya realizado, son varios los tipos de arte prehistórico:

Arte parietal, realizado en las paredes rocosas de cuevas y abrigos, que incluye relieves escultóricos, grabados y pinturas rupestres. Se representan escenas de caza, figuras humanas o signos aunque se desconoce su finalidad. Común en Europa, especialmente en la región entre Francia y España, y el norte de África. Arte mueble, objetos transportables, pequeñas esculturas y figurillas antropomórficas, como las conocidas «venus paleolíticas», en general talladas en piedra o hueso. Además, como inicio de la arquitectura prehistórica, están: las construcciones megalíticas (del griego megas, grande y lithos piedra), erigidas en el Neolítico y en la Edad del Cobre con enormes losas pétreas sin tallar, o escasamente desbastadas, verticales y horizontales, adinteladas, apoyadas, nunca unidas con mortero, ni con ningún tipo de aparejo. Son los menhires (piedras verticales insertas en el suelo), los dólmenes (cámaras funerarias con una losa horizontal sostenida por piedras verticales) y crómlech; las construcciones ciclópeas, en la bronce o del hierro —así llamadas por los antiguos griegos que las atribuyeron a los cíclopes, gigantes fabulosos— que se construyeron con aparejos sencillos de piedras, en parte escuadradas, o sin escuadrar, aunque desbastadas, y de menor volumen que las megalíticas, utilizando algunas veces mortero arcilloso para conformar muros y paramentos. (taulas, navetas y talayots, en las islas Baleares, nuragas en Cerdeña, etc.).

Introducción

Los prehistoriadores consideran obras de arte a todas las referencias gráficas realistas o esquemáticas realizadas en el marco de sociedades pretécnicas y no literarias. El arte prehistórico tiene constantes técnicas, temáticas, de ubicación, y variantes producidas por tradiciones compartidas entre grupos vecinos o en periodos limitados de tiempo.

La arqueología analiza la forma de los restos materiales del pasado, la antropología cultural y la etnografía ayudan a comprender los cambios del utillaje y de la mentalidad. Los que estudian el arte prehistórico se preocupan por identificar los temas y estilos, y definir el ambiente cultural; casi nunca superan el análisis preiconográfico y apenas consiguen reconocer las escenas ni el significado de la representación.

Es muy poco lo que se conserva del arte prehistórico: solo grabados, pinturas y esculturas que han resistido el paso del tiempo y que la Arqueología ha conseguido recuperar. Se desconocen las intenciones de los autores y destinatarios del arte prehistórico, ya que al carecer de escritura u otras formas de registo no se dispone de informaciones contemporáneas ni orales ni escritas.

Para saber cuándo se elaboraron esas manifestaciones se suele estudiar el orden de las superposiciones y de las pátinas de las figuras rupestres, así como los caracteres de las obras que depositaron en el suelo de un espacio habitado o un recinto funerario. No es difícil percibir la sucesión de temas y estilos de los objetos recuperados en una excavación. El esquema cronológico se aplica por inducción a las figuras de mayor tamaño dibujadas sobre las paredes de la cueva o en rocas al aire libre. Así se establece un cuadro que define los estilos del arte prehistórico y la sucesión de formas y técnicas.

Reconocimiento del arte prehistórico

En el último cuarto del se produjeron un aumento de hallazgos de arte rupestre, y se desarrollaron programas internacionales de documentación. Se empezaron a disponer de métodos para una datación directa de la materia pictórica y del soporte de una obra para identificar las técnicas de representación, tales como la composición de pigmentos y el desarrollo del grafismo, los autores y para saber cómo se combinan los temas. Al proceder a la autentificación de los conjuntos rupestres descubiertos en los años 90 se ha podido recurrir a una compleja analítica para conocer aspectos no perceptibles a simple vista, como una zona pintada de la cueva de Zubialde.

Se ha generalizado una política de protección que intenta contrarrestar la sobrecarga del uso turístico de conjuntos, como las cuevas de Francia y las cuevas de España, la contaminación ambiental, como la lluvia ácida, o la proliferación de exposiciones. El conocimiento de los factores agresivos y de sus posibilidades de control y la limitación de visitas y manipulaciones empiezan a reducir estos tipos de riesgos.

Las diferentes teorías interpretativas del arte prehistórico: de las interpretaciones globales a la interpretación actual pluralista

thumb|El brujo danzante de la cueva decorada de Trois-Frères podría evocar el chamanismo y el totemismo. thumb|Ejemplo de arte indígena australiano prehistórico. Según la teoría del chamanismo parietal, el objetivo de estas obras pictóricas no era crear «imágenes» de manos. Los chamanes fundían sus manos en la pared, lo que se asemejaba a un velo tendido entre el mundo humano y el de los espíritus. Las manos desaparecían metafóricamente, estableciendo así una conexión con el mundo espiritual thumb|Manos en negativo realizadas con máscara, algunas con dedos truncados ((cuevas de Gargas). Según la hipótesis chamánica, estas manos refuerzan simbólicamente el ritual chamánico. También es posible que la amputación de las falanges formara parte ocasionalmente de ritos de iniciación chamánica. thumb|Un análisis mitológico de la cueva de los Nadadores sugiere que las figuras nadadoras entran en la boca de un monstruo pintado en el fondo de la cavidad (que simboliza el Océano primordial), lo que ilustraría las creencias mortuorias de las dinastías faraónicas. Los prehistoriadores han considerado durante mucho tiempo que el arte prehistórico tuvo una única cuna (nacimiento en Europa) y que evolucionó gradualmente hasta volverse cada vez más refinado (de lo más simple a lo más complejo, como en la cronología estilística en cuatro períodos de André Leroi-Gourhan, por ejemplo, con «cabalgamientos» posibles entre períodos). La continua emergencia de evidencias artísticas en diferentes regiones del mundo y el descubrimiento de la cueva de Chauvet en 1994 desafiaron por completo esta concepción. La datación por carbono 14 de las pinturas de Chauvet, de de antigüedad, «hacen literalmente añicos la idea de una evolución lineal del arte prehistórico y de un arte primitivo balbuceante, con un estilo crudo y grosero, del que habría surgido gradualmente la apoteosis creativa de Lascaux».

La mayoría de las teorías sobre el arte prehistórico son «principalmente apoyadas en documentos parietales: son estos los que contienen las claves del simbolismo paleolítico». Aunque el campo de interpretación sigue siendo especulativo porque elude el enfoque científico, se han propuesto diversas teorías sobre los orígenes de este arte para explicar el gran auge artístico del Paleolítico: