thumb|300px|Tapa del telégrafo que se encontraba en el barrio de Belgrano. La telegrafía en Argentina encuentra sus primeros antecedentes en su variante óptica en 1815, poco después de la Revolución de Mayo de 1810, aunque su mayor desarrollo se daría con la difusión de la telegrafía eléctrica durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. Argentina recién dispondría de un enlace autónomo con Europa en 1910, aunque la red telegráfica en relación con su población llegaría a ser una de las mayores del mundo ya que en su presidencia se tendieron 5000 kilómetros de líneas telegráficas.

Los objetivos de esta tecnología de la comunicación consistía en analizar y observar las tácticas que eran realizadas por el Estado, para conseguir generar una presencia en los territorios de difícil control. También funcionaba para mejorar el tráfico comercial, y progresar a través de la construcción de caminos y vías ferroviarias entre Argentina y Chile que utilizó gran parte de la población.

Historia Primeros intentos: la telegrafía óptica En 1815 el inglés Santiago Spencer Wilde propuso a la Junta de Observación de las Provincias Unidas del Río de la Plata el emplazamiento de telégrafos "del tipo inventado por sir Home Popham, en uso en la Marina británica". Se trataba de una variante del telégrafo óptico que el abate francés Claude Chappe implementó a partir de 1794.Chappe investigó las posibilidades del telégrafo eléctrico pero finalmente recomendó levantar una serie de estaciones, separadas no más de 16 km, equipadas con brazos que hacían de semáforos y telescopios para ver las señales que seguirían un código dado. En 1793 Chappe fue nombrado ingénieur-télégraphe y encargado de levantar una línea de estaciones entre Lille y París. El primer mensaje, anunciando la recaptura de Le Quesnoy, fue transmitido en agosto de 1794. Para fin del siglo XVIII París estaba ya unido a Brest y Estrasburgo y para cuando fue abandonado a mediados del siglo XIX la red alcanzaba 5000 km e incluía unas 500 estaciones. El Almirantazgo Británico implementó en consecuencia su propio sistema utilizando contraventanas móviles en vez de brazos de semáforo, uniendo Londres con Deal, luego con Portsmouth y en 1806 con Plymouth. Por esas fechas se implementó un sistema similar al francés en los Estados Unidos uniendo una isla frente a la costa de Massachusetts con Boston. Wilde pretendía unir Buenos Aires con el Congreso de Tucumán y con el Ejército de Los Andes pero no tuvo éxito entonces, ni al insistir en 1818, cuando en carta al Ministro de Guerra del 2 de septiembre afirmaba que «pudiera Buenos Aires decir, después de abrir una comunicación tan rápida con el lado occidental de los Andes 'ya no hay Cordillera'», ni en 1821. La iniciativa no prosperó en los niveles gubernamentales; aunque más adelante Wilde creyó que el telégrafo óptico sería también de mucha utilidad en gruplas luchas fronterizas contra el indio, el único momento en que el proyecto pareció reactivarse fue durante la Guerra con el Brasil. Finalmente, las dificultades económicas y políticas hicieron desistir a los interesados. Durante la larga pax impuesta por el rosismo, no se sabe de nuevos intentos de telecomunicaciones. Cuando unas décadas más tarde resurja nuevamente la idea de instalar la telegrafía en Buenos Aires, las circunstancias serán distintas.

El mismo año de 1815, Eduardo Kaunitz, Barón de Holmberg, presentó al Cabildo de Buenos Aires el "Plan de un telégrafo para la comunicación de los Pueblos interiores", proyecto mucho más prosaico que el de Wilde. Descarta por oneroso el sistema de Chappe y propone «hacer algunas banderas de 4, ó, 5 colores, algunos anteojos y algunos libritos en que estén pintadas las banderas de señal con sus respectivos colores, y apuntado su correspondiente número. No soy de aviso de multiplicar demasiado los colores y por consiguiente las banderas, y así creó que con 4 banderas ó 5 de diferentes colores es suficiente, porque con 4 banderas, tomándolas de una a una, por combinación de dos a dos, de 3 a 3, y por permutación o trasposiciones entre las 4 banderas 44 veces, se pueden hacer 38 señales, y aumentando un color o una bandera más, se pueden hacer 150 señales, tomando las 5 de una a una, por combinación de dos a dos, de tres a tres, de quatro a quatro, ó por permutación o trasposición entre las 5 banderas 120 veces entre si, dan, como he dicho, 150 señales diferentes. De noche, se utilizarían globos iluminados utilizando la pirotechnia (que) como todo el mundo sabe, nos enseña claramente el modo de dar a la pólvora diferentes colores, o manchar la pólvora con ciertas materias. De modo que cuando la pólvora se enciende, su explosión o su llama nos aparece de ciertos colores.»Los colores del telégrafo óptico, eran: Amarillo, azul, celeste, colorado y verde. En 1823 El Centinela informaba que «Las máquinas telegráficas establecidas en el Almirantazgo de Londres y el Arsenal de Portsmouth, que dista 24 leguas, comunican un oficio corto y su respuesta en un minuto» y concluía «Cuánto servicio hará el establecimiento de estas máquinas entre esta Capital y sus fronteras y entre la rada exterior y la Ensenada».El sistema era sin embargo vulnerable a las condiciones atmosféricas ya que una visibilidad limitada en cualquiera de sus tramos pordía demorar o impedir la comunicación.

El Telégrafo impresor El diario de Buenos Aires El Nacional publicó el sábado 25 de abril de 1857 un artículo en donde Sarmiento difunde los detalles y alaba las ventajas del telégrafo impresor:

“TELÉGRAFO IMPRESOR –Es necesario que las ideas vuelen a la misma rapidez con que se conciben, y el telégrafo eléctrico vino a realizar este sueño que parecía inconcebible. Pero el espíritu del siglo, cuyas tendencias al progreso y a la perfección es imposible detener, exigía aun ir más allá en aquella invención por maravillosa que pareciese: ese más allá lo ha alcanzado al fin.

Hasta ahora, para transmitir un parte telegráfico era necesario valerse de dos personas extrañas, que a más de enterarse de cuanto mutuamente se comunicaban, necesitaban ciertos conocimientos especiales y una gran práctica.

Hoy, merced a la invención del telégrafo impresor, todos estos inconvenientes han desaparecido (...)"

Sarmiento destacaba la sencillez con la que funcionaba el dispositivo, cualquier persona podía utilizarlo y leer los mensajes sin tener que decodificarlo. Por otra parte, Sarmiento se fascinaba por las distancias que podían alcanzar estos mensajes, ejemplificando con la posibilidad de que un mismo mensaje se pueda imprimir en distintas capitales.

A pesar de las ventajas y alabanzas que Sarmiento mostraba, el Telégrafo Impresor no fue el predominante en la época.

El telégrafo eléctrico thumb|Telégrafo utilizado para transmisiones en código morse. thumb|Primer telégrafo receptor automático de señales (1837). El futuro sería sin embargo del telégrafo eléctrico, cuyos más remotos antecedentes incluyen a la propuesta anónima publicada en el The Scots Magazine (1753) y por Georges-Louis Le Sage (1770), al de Lomond (1787), Francisco Salvá (1795) y Francis Ronalds (1816). La aparición de la pila voltaica permitió contar con una fuente de energía mucho más eficaz: el telégrafo de Samuel Thomas von Sömmerring (o Soemmering, 1810) sería el primero en utilizarlo. Pero el problema continuaba siendo la recepciónSalvá llegaría a proponer que se utilizasen las sacudidas que podía experimentar el operador. y recién se resolvería con el descubrimiento de la relación entre el magnetismo y la electricidad. A partir de 1822, Paul Schilling von Canstadt (1786-1837) efectuó experimentos con detectores electromagnéticos y preparó incluso un código para trabajar con una sola aguja, precursor del Morse. En 1836 sir William Fothergill Cooke (1806-1879) vio uno de sus prototipos y a su regreso a Inglaterra recibió el encargo de instalar un telégrafo electromagnético en la línea de ferrocarril Liverpool-Manchester y para llevar adelante el trabajo se asoció con sir Charles Wheatstone (1802-1875). En junio de 1837 obtuvieron su primera patente. Recién en 1838 y por encargo del Great Western Railway se unieron Paddington y West Drayton.

El código que se haría universal fue invento del pintor norteamericano Samuel Finley Breese Morse quien el 24 de mayo de 1844 transmitió el primer despacho entre Washington y Baltimore.

A partir de ese momento, la expansión del telégrafo fue en extremo rápida. En cuatro años (1848) Florida era el único estado al este del río Mississipi que no contaba con telégrafos y en seis años de labor de la Electric Telegraph Co. de Cooke y Wheatsone (1846-1852) instalaron 6500 km de red en Inglaterra. Al empezar a difundirse por el resto de Europa, en 1851 se tendía el primer cable submarino a través del Canal de la Mancha y tras dos intentos infructuosos en agosto de 1858 un cable telegráfico unía brevemente Inglaterra con Estados Unidos.El cable operó sólo unas semanas. Recién en 1866 se establecería un enlace estable entre los continentes.

Experimentos y propuestas thumb|140px|Pastor Obligado thumb|140px|Bartolomé Mitre En 1853 un informe del coronel Camilo Duteil dirigido al gobierno del Estado de Buenos Aires recomendó tender líneas de telegrafía eléctrica entre los fuertes y fortines de la línea de frontera, pero nada se hizo.

El 14 de octubre de 1855 el armero francés Adolphe Bertonnet hacia una demostración del sistema de telegrafía eléctrica Breguet mediante una línea tendida entre el Hotel de Provence y el local del daguerrotipista italiano Luigi Bartoli sobre la Plaza Victoria. Asistieron el gobernador Pastor Obligado y sus ministros Valentín Alsina, Norberto de la Riestra y Bartolomé Mitre, quienes pese al éxito de la demostración y a la entusiasta defensa de Sarmiento desde El Nacional no quedaron convencidos de instalar el equipo. Sarmiento relataría el evento: Hiciéronse anteayer, en presencia de una numerosa, cuanto escogida concurrencia, los experimentos del telégrafo eléctrico. Inútil es decir que correspondieron cumplidamente a la espectación pública. (...) El sistema telegráfico de que se hizo ensayo, es de dos hilos conductores, y de dos baterías, con un cuadrante alfabético para dar los avisos y otro para recibirlos. (...)La cuestión de la telegrafía para nosotros es cuestión de capital y de oportunidad, y estas son las que menos podemos resolver nosotros. Los gobiernos del Plata pudieran resolverla en interés mutuo de los pueblos que presiden. Pero entonces viene la cuestión de poder, y llevamos la dificultad a otro terreno, sin resolverla. Si estos países fuesen mejor conocidos en Europa o Estados Unidos, podría esperarse que empresas mercantiles explotasen las líneas que ofrezcan productos pecuniarios. Las de vapores establecidas por líneas inglesas y norteamericanas en el Pacífico y el Atlántico, no han ofrecido en los comienzos provechos más claros, que los que deja presentir una línea telegráfica que ligase entre sí Buenos Aires, el Rosario y Montevideo.

Bertonnet volvió a insistir con su proyecto en 1857, con motivo de la inauguración del Camino de Hierro (luego Ferrocarril del Oeste y actual Ferrocarril Sarmiento), y en 1858 cuando un cable submarino conectó provisoriamente bajo el Atlántico Norte al Viejo y al Nuevo Mundo.

También en la Confederación Argentina muchos promovían la telegrafía, pero sin mejor fortuna. La Ley del Estatuto de la Administración General de Hacienda y Crédito Público del 17 de diciembre de 1853, dictada por el Congreso de la Confederación Argentina, preveía la construcción de ferrocarriles, canales y telégrafos y otorgaba al estado nacional el monopolio del financiamiento, realización y explotación de las obras y los servicios públicos, entre los que se encontraba el telégrafo.