La Exposición Iberoamericana tuvo lugar en la ciudad española de Sevilla. Fue inaugurada el 9 de mayo de 1929 y fue clausurada el 21 de junio de 1930. Se realizó para dar muestra del hermanamiento entre España, Hispanoamérica, Estados Unidos, Portugal y Brasil.

La muestra coincidió en el tiempo con la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. Las dos se consideraron la Exposición General Española.

Antecedentes

El primer teniente de alcalde Cristóbal Vidal Salcedo organizó la Exposición de Productos Sevillanos e Industrias Agrícolas, Vinícolas y Mineras en los jardines del teatro Eslava del 25 de abril al 5 de junio de 1905. La prensa local acordó premiar al mejor productor del certamen con un artículo sobre su figura y sus productos. El ganador de dicha mención fue Luis Rodríguez Caso, director de la fábrica de vidrio La Trinidad.

Rodríguez Caso era un personaje reconocido en la época por sus labores de militar, profesor de la Academia Politécnica Sevillana y director de industrias. A partir de 1908 Rodríguez Caso fue el principal organizador de un festival de artistas con trajes y música típica de las distintas regiones del país. La fiesta se llamó España en Sevilla y consistió en diversos actos entre el 22 de abril y el 3 de mayo de 1909. El acto principal fue un homenaje a la bandera en la plaza de toros de la Maestranza el 30 de abril. El 25 de junio de 1909 propuso a algunas autoridades locales la realización de una exposición ultramarina.

El alcalde Joaquín de Haro Conradi, el diputado y jefe del Partido Liberal Pedro Rodríguez de la Borbolla y el diputado Estanislao D'Angelo apoyaron el proyecto. Posteriormente, se sumaron al apoyo otros políticos y personalidades locales. El 20 de febrero de 1910 las personalidades locales vinculadas al proyecto conformaron la Comisión Gestora, que empezó a estudiar detalles como la financiación y el precio de las entradas. Aprovechando las visitas del presidente del Gobierno José Canalejas a la ciudad, los miembros de la comisión se reunieron con él el 21 de febrero y el 13 de marzo de 1910 para proponerle la realización del certamen.

El Comité Ejecutivo y los preparativos de la muestra miniatura|derecha|200px|Aníbal González, arquitecto director desde 1911 a 1927. El 15 de mayo Adolfo Vasseur Carrier planteó que la estructura de la Comisión Gestora no era eficiente para el objetivo a conseguir y que debería crearse un Comité Ejecutivo de pocas personas que dirigiesen una serie de comisiones. La idea fue acogida por la Comisión, y el Comité Ejecutivo se organizó el 17 de octubre de 1910. Para la dirección del Comité Ejecutivo se escogió a: Pedro Fernández Palacios, para hacienda; Fernando Barón y Martínez de Agulló (conde de Colombí), para fiesta y turismo; Nicolás Luca de Tena, para trabajos mercantiles; José Gestoso y Pérez, para proyectos; y Gonzalo Bilbao Martínez, para instalaciones artísticas. El Ayuntamiento incluyó a dos concejales: José Benjumea Zayas, para propaganda; y José Galán Rodríguez, para alojamientos e información. La Diputación Provincial también aportó dos miembros: Manuel Hoyuela Gómez (Presidente de la Diputación), para congresos; y Federico de Amores y Ayala (conde de Urbina), para régimen interior. La primera reunión del Comité Ejecutivo tuvo lugar el 9 de noviembre de 1910. Por Real Orden del Ministerio de Fomento del 22 de enero de 1912 se incorporaron Luis Moliní Uribarri, ingeniero del puerto; Benigno de la Vega-Inclán, marqués de Vega-Inclán; Andrés Parladé y Heredia, embajador de España en Washington; y Pablo Soler, embajador de España en Buenos Aires. En marzo de 1912 dimitieron Gonzalo Bilbao y Fernández Palacios. Andrés Parladé Heredia quedaría a cargo de las artes decorativas y la hacienda caería también en manos de José Benjumea Zayas.

En diciembre de 1911 las Cortes aprobaron una subvención de 3 millones de pesetas a pagar en anualidades a partir de 1913. miniatura|derecha|Plaza de España. El edificio principal de la exposición. En su momento la Comisión Gestora eligió colocar la exposición en la zona de los jardines del palacio de San Telmo (entonces propiedad del arzobispado), el parque de María Luisa (en jardines donados por la infanta María Luisa Fernanda de Borbón en 1893), el paseo de las Delicias, el Huerto de la Mariana y el Naranjal. Posteriormente se propuso llevarla a la zona de avenida de la Palmera, aunque en 1910 tuvo lugar un desbordamiento del río que anegó la Palmera y el Prado de San Sebastián, y se descartó esa opción. Tras esto, el marqués de Nervión ofreció los terrenos del cortijo del Maestrescuela, al sureste de la ciudad y a mayor altitud. Una posibilidad posterior fue Tablada. Finalmente, se optó por mantener la primera opción.

Para mejorar el parque, el Comité Ejecutivo recurrió al paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier. El proyecto de Forestier se aceptó el 18 de julio de 1911 y los trabajos comenzaron ese mismo agosto.

En octubre de 1910 el Comité Ejecutivo convocó un concurso para elegir un arquitecto que se encargara de las obras de la exposición. El Comité editó un mapa con la zona del recinto, en la cual se señalaban las masas de arbolado que, según Forestier, era preciso respetar. Para la elaboración de este mapa el Comité contó con la colaboración de Vicente Rodríguez Martín, quien fue el arquitecto director de la Exposición Regional Valenciana de 1909. Se presentaron el logroñés Fermín Álamo, el catalán Narciso Mundet Farreras y el sevillano Aníbal González. El 26 de septiembre de 1911 eligieron el proyecto de González, que dividía el espacio en cinco zonas: pabellones de Bellas Artes y Artes Decorativas, pabellones de los estados americanos, pabellones de regiones españolas, pabellones sevillanos y un parque de atracciones. En mayo de 1912 el propio Aníbal González planteó algunos retoques a su proyecto. Hizo que la avenida de la Raza (hoy llamada avenida de las Razas) fuese paralela al Guadalquivir y trasladó el pabellón Real al Huerto de la Mariana, donde estaban ya planificados otros dos pabellones. Los terrenos del Huerto de la Mariana pasarían a ser la Plaza de América.

El catedrátrico de Historia Universal de la Universidad de Sevilla, Feliciano Candau, publicó varios artículos lamentándose de que no se hubiera contado con la universidad para el Comité Ejecutivo. En febrero de 1912 publicó otro artículo diciendo que el palacio de San Telmo tenía que transformarse en un "palacio de la cultura" para el certamen. Como sus aportaciones no eran escuchadas empezó a publicar artículos en contra del Comité Ejecutivo. Cuando Candau supo que el pabellón de Bellas Artes de la exposición iba a ser, después de la muestra, un museo, publicó otro artículo en contra, alegando que aquello sería llevar las colecciones artísticas de la ciudad a "un despoblado a dos quilómetros de la ciudad".

El 26 de diciembre de 1911 se celebró en Barcelona una Asamblea de Sociedades Americanistas, donde Germán Latorre, catedrático de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla, propuso la creación de una universidad o centro de estudios hispano-americanos con Sede en Sevilla. En dicha asamblea se propuso que Barcelona acogiese una Exposición Iberoamericana a la mayor brevedad, sin tener presente el proyecto sevillano. En previsión de que nadie disputase las inversiones, en el acuerdo con el Gobierno español realizado por la Comisión sevillana se acordó que el Estado no financiaría ninguna otra muestra entre 1910 y 1914, con excepción de la Exposición de Bilbao, que había sido acordada con anterioridad. La Exposición de Bilbao sería de Industria, Arte y Comercio. Iba a contar con participación iberoamericana. Estaba proyectada para 1912.

Al igual que ocurrió a finales de 1910, en febrero de 1912 volvió a haber un desbordamiento del río y todos los terrenos destinados a la exposición se inundaron.

El Comité parecía optimista con respecto a la celebración de la muestra en 1914. Gonzalo Bilbao consideró esto irrealizable por la escasez de miembros del comité y la ausencia de algunas personalidades de la Comisión Gestora, como Rodríguez Caso, por lo que dimitió en marzo de 1912. En julio de 1912 parecía evidente que no daría tiempo a terminar las obras para 1914 y el 21 diciembre el Gobierno cambió la fecha de la muestra a 1916. Posteriormente, se iría atrasando sucesivamente a 1921, 1923 y 1924.

La ciudadanía apoyaba mayoritariamente la celebración de la muestra. El 14 de marzo de 1909 hubo una manifestación de 30000 personas en apoyo a la exposición. No obstante, en el verano de 1910 la opinión pública ya consideraba que el asunto de la exposición no se llevaba con la suficiente agilidad y que había demasiadas diferencias de criterio entre los organizadores. En 1912 la desafección ciudadana sobre la organización del evento se centró en criticar al Comité Ejecutivo, que acabó bastante desprestigiado. Algunos medios de comunicación locales pidieron la dimisión de sus miembros. En ese contexto, el alcalde Antonio Halcón y Vinent declaró a la prensa que la exposición sí estaba ultimada pero que hacía falta más dinero. El 2 de junio de 1912 se organizó un mitin "pro-exposición" en el teatro Eslava, cuyo fin fue pedir la dimisión de los miembros del Comité Ejecutivo. El director de este acto fue Adolfo Vasseur Carrier y también asistió el concejal Martínez Barrios. El mitin fue un fracaso de asistencia, ya que solo se llenaron las tres filas centrales de asientos. miniatura|derecha|El pabellón de Industrias y Artes Decorativas pasó a ser conocido como el pabellón Mudéjar, por su estilo arquitectónico. En la actualidad es el Museo de Artes y Costumbres. Pedro Fernández Palacios fue el tercer contribuyente (40 000 ptas) del proyecto, por detrás del Ayuntamiento (1 000 000 ptas) y de la Diputación (600 000 ptas). Después de él, el siguiente contribuyente fue la Real Maestranza de Caballería (20 000 ptas). El 11 de junio de 1912 Pedro Fernández Palacios escribió una carta al alcalde diciendo que él estaría dispuesto a financiar las obras del pabellón de Bellas Artes. Días después adjudicaron las obras del pabellón de Bellas Artes, a Fernández Palacios, y del pabellón de Industrias y Artes Decorativas, a José Bernedo. El 5 de julio de 1913 se adjudicó la edificación del pabellón Real a Rank Hermanos.

miniatura|derecha|Perspectiva norte de la avenida de la Constitución, fruto de un ensanche donde se encontraba la antigua calle Génova. Antonio Halcón y Vinent abandonó la alcaldía el 19 de noviembre de 1913. En febrero de 1914 se nombró a un nuevo Comité Ejecutivo, con Rodríguez Caso como Comisario General, subdividido en cinco comisiones.

En julio de 1916 se eligió el proyecto de José Espiau para la realización del Gran Hotel Alfonso XIII. La construcción de este hotel terminó en 1928. En 1919 el binomio Ayuntamiento-Comité negoció un préstamo con un banco de Madrid y pidió otra subvención al Estado.

En 1917 se acordó la realización de un edificio que fuese palacio de las Ciencias y las Letras. Este edificio, una vez concluida la muestra, sería donado a la Universidad de Sevilla. En esta línea Aníbal González diseñó un pequeño campus universitario de estilo neoclásico en los jardines del palacio de San Telmo. En 1923 se acordó que este centro fuese una universidad hispanoamericana, aunque el proyecto no se llegó a realizar.