El Imperio sasánida (), o Imperio de los iranios (Garthwaite, Gene R., The Persians, p. 2 ISBN 1-55786-860-3), también conocido como Segundo Imperio persa o Imperio neopersa, fue el segundo imperio persa y el cuarto y último estado iranio previo a la Conquista musulmana de los siglos y . Sucedió al Imperio parto y restableció a los persas como una gran potencia de la Antigüedad tardía, junto a su archirrival vecino, el Imperio romano (después de 395, el Imperio bizantino). Recibe ese nombre por la Casa de Sasán, y perduró durante más de cuatro siglos, entre el 224 y el 651 d. C., lo que la convierte en la segunda dinastía imperial persa más longeva, después de los arsácidas (Imperio parto).El imperio terminó con la conquista árabe de Irán.

El imperio sasánida nació con la victoria de Ardacher I sobre el último rey arsácida, Artabán IV de Partia, y terminó con la derrota de Yazdgerd III ante el primer califato islámico. El territorio del Imperio persa sasánida comprendía los actuales países de Irán, Irak, Azerbaiyán, Armenia, Afganistán y partes del este de Turquía y Siria, además de parte de Pakistán, el Cáucaso, Asia Central y Arabia. Además, durante el gobierno de Cosroes II (r. 590-628), se anexionaron al imperio los territorios de los actuales Egipto, Jordania, Líbano y Palestina, llegando a ejercer un "protectorado" sobre territorios actualmente correspondientes a Omán y Yemen, así casi alcanzando la extensión del Imperio aqueménida.

El periodo sasánida, que comprende todo el periodo final de la antigüedad clásica e incluso sobrevive unos siglos, se considera uno de los periodos históricos más importantes e influyentes de la historia de Irán. Constituye un punto cumbre para la civilización irania, y estuvo caracterizado por una burocracia gubernamental compleja y centralizada, y una revitalización del zoroastrismo como fuerza legitimadora y unificadora de su gobierno. También se construyeron grandes monumentos y obras públicas, y se patrocinaron instituciones culturales y educativas. En muchos aspectos, el periodo sasánida alcanzó los mayores logros de la cultura persa, y constituyó el último gran imperio iranio antes de la invasión árabe de Persia y la adopción del islam como religión en todo el territorio. La Persia sasánida fue rival de la civilización romanaBury, p. 109. por el control de Oriente Próximo y Mesopotamia. Su influencia cultural se extendió mucho más allá de los territorios fronterizos de ambos imperios, llegando hasta la Europa occidental,Durant. África,Comparetti, Matteo "Los sasánidas en África", en Transoxiana 4 (julio de 2002). El artículo original en inglés posee sus citas correspondientes. China e India,Sarfaraz, pp. 329–330 y desempeñó un papel fundamental en la formación del arte medieval europeo y asiático.Iransaga: The art of Sassanians Esta influencia llegó a través del mundo islámico, que adoptó muchos aspectos de su arte y protocolo. La cultura aristocrática y exclusiva de la dinastía sasánida transformó la conquista islámica de Irán en un ‘renacimiento’ persa. Gran parte de lo que posteriormente sería conocido como ‘cultura islámica’ (arquitectura, escritura, música y otras habilidades) fueron adopciones del amplio mundo islámico a partir de los modelos persas sasánidas.Zarinkoob, p. 305.

Hacia el año 400, la población del imperio probablemente alcanzó los veinte millones de habitantes, equivalentes a dos tercios de la población bizantina, concentrándose hasta nueve millones en Mesopotamia y cuatro a cinco millones en el actual Irán.Van Dam, Raymond (2015). "Big Cities and the Dynamics of the Mediterranean during the Fifth Century". En Michael Maas. The Cambridge Companion to the Age of Attila. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 80-97 (véase p. 94). ISBN 9781107021754.

Historia Orígenes

La dinastía sasánida fue fundada por Ardacher I en el año 224, nieto del rey persa Sasán y descendiente de un linaje sacerdotal de la diosa Anahita en Istajr, en la provincia de Fars (Persia), quienes a principios del habían accedido al gobierno de la provincia. El padre de Ardacher, de nombre Papag (también conocido como ‘Papak’ o ‘Babak’) era en principio el gobernante de un pequeño pueblo llamado Jeir, pero en el año 205 depuso al último rey de los Bazrangi, Gocihr (señor local que actuaba como cliente de los arsácidas), proclamándose nuevo gobernante. Su madre, Rodhagh, era la hija del gobernador provincial de Peris. El fundador epónimo de la línea dinástica fue el abuelo paterno de Ardacher I, llamado Sasán, gran sacerdote del templo de Anahita.

miniatura|izquierda|Moneda de Ardacher I. Los esfuerzos de Pabag por apoderarse de la provincia escaparon a la atención del emperador arsácida Artabán IV de Partia, que en aquellos días se encontraba envuelto en un conflicto dinástico con su hermano Vologases VI en Mesopotamia. Aprovechando la oportunidad que estas circunstancias le ofrecían, Pabag y su primogénito Sapor trataron de expandir su poder sobre toda Persia. Se ignoran los acontecimientos que siguieron debido a lo incompleto de las fuentes, pero se cree que tras la muerte de Pabhag sobre el año 220, Ardacher, que era entonces gobernador de Darabgird, disputó el poder a su hermano mayor Sapor. Las fuentes nos dicen que en el 222 Sapor murió al derrumbarse el edificio donde iba a reunirse con su hermano.Zarinkoob, p. 194-198.

En ese momento, Ardacher trasladó su capital aún más al sur de Persis, fundando una ciudad en Ardashir-Jwarrah (antiguamente conocida como Gur y actualmente Firuzabad). La localidad, ubicada entre altas montañas, era fácilmente defendible gracias a sus estrechos accesos, y se convirtió en el centro del poder sasánida. Estaba además rodeada por una alta muralla circular, copiada probablemente de la de Darabgid. Al norte se construyó un gran palacio del cual aún se conservan algunos restos.

Tras establecer su dominio sobre Persis, Ardacher I extendió rápidamente su territorio, exigiendo la lealtad de los príncipes locales de Fars y obteniendo el control sobre las provincias vecinas de Kermán, Isfahán, Susiana y Menese (la actual Kuwait). Esta rápida expansión llamó la atención de Artabán IV (216-224), del cual Ardacher era vasallo.

Inicialmente, Artabán ordenó al gobernador del Juzestán marchar contra Ardacher en el año 224, pero el enfrentamiento concluyó con una importante victoria de Ardacher. Posteriormente fue el mismo Artabán quien organizó una segunda campaña contra Ardacher, y ambos ejércitos se enfrentaron en Hormizdeghan, donde Artabán IV resultó muerto. Ardacher marchó entonces a invadir las provincias occidentales del difunto emperador arsácida. En el año 226 fue coronado en Ctesifonte como único señor de Persia bajo el título de Sahansah (rey de reyes), terminando con cuatro siglos de imperio parto y dando principio a otros tantos de gobierno sasánida.

Durante los años siguientes, y tras algunas rebeliones locales a lo largo del Imperio, Ardacher I amplió aún más su nuevo Estado hacia el este y noroeste, conquistando las provincias de Sistán, Gorgán, Jorasán, Margiana (en el actual Turkmenistán), Balj y Corasmia. Además, anexionó Baréin y Mosul a las posesiones sasánidas. Posteriores inscripciones sasánidas afirman también la sumisión de los reinos de Kushán, Turán y Mekrán a Ardacher, aunque basándose en las pruebas numismáticas es más probable que estos reinos fueran sometidos por el hijo de este, Sapor I. Al oeste, las campañas contra Hatra, Armenia y Adiabene tuvieron menos éxito.

miniatura|Gordiano III, emperador romano derrotado en Siria por Sapor I

El hijo de Ardacher, Sapor I (241-272), continuó la expansión emprendida por su padre, conquistando Bactria y Kushán, al tiempo que llevaba a cabo numerosas campañas contra Roma. Penetrando profundamente en territorio romano, Sapor I se adueñó de Antioquía, en Siria (253 o 256), y derrotó finalmente a los emperadores romanos Gordiano III (238-244), a Filipo el Árabe (244-249) y a Valeriano (253-260). Este último fue hecho prisionero en el 259 tras la batalla de Edesa, una tremenda hecatombe sin parangón en la historia romana.Rostovtzeff, M. "La crisis del Imperio romano en el siglo III d. C.", en webhistoria (extracto de Roma. De los orígenes a la última crisis, ed. Eudeba) Sapor I celebró su victoria encargando la talla de los impresionantes relieves de Najsh-i-Rostam o Naqsh-e Rostam, así como una monumental inscripción en persa y griego en las proximidades de Persépolis. Entre 260 y 263, empero, perdió algunos de los territorios recientemente conquistados a manos de Odenato, aliado de Roma.

Sapor I tenía un intensivo plan de desarrollo. Fundó un importante número de ciudades, habitadas algunas de ellas por emigrantes procedentes de territorio romano. Entre estos inmigrantes se incluían cristianos y judíos, que podían profesar su fe libremente bajo el gobierno sasánida. En el aspecto religioso Sapor favoreció particularmente el maniqueísmo; protegió a Mani y envió misioneros maniqueos por doquier. Asimismo, trabó amistad con un rabino judío babilonio llamado Samuel, relación que fue ventajosa para la comunidad judía, ya que le dio un respiro de las opresivas leyes dictadas hasta entonces contra ella.

Posteriores reyes abandonaron la tolerancia religiosa de Sapor. Su propio sucesor, Bahram I (273-276), persiguió a Mani y a sus correligionarios. Mani fue encarcelado y Bahram I ordenó su ejecución, aunque una leyenda posterior afirma que murió en prisión mientras esperaba a ser ajusticiado. Bahram II (276-293) continuó la política religiosa de su padre. Fue un gobernante débil que perdió numerosas provincias occidentales a manos del emperador romano Caro (282-283). Durante su reinado, la mayor parte de Armenia, que había permanecido en manos persas durante medio siglo, pasó a control de Diocleciano (284-305).

Tras el breve reinado de Bahram III en 293, Narsés (293-302) se embarcó en una nueva guerra contra Roma. Tras el éxito inicial obtenido contra el futuro emperador romano Galerio (305-311) cerca de Callinicum, junto al Éufrates en 296, Narsés fue derrotado en una emboscada mientras se encontraba con su harén en Armenia el año 297. En el tratado que concluyó esta guerra, los sasánidas cedieron todas las tierras al oeste del Tigris y acordaron no entrometerse en los asuntos de Armenia y Georgia. Después de esta aplastante derrota, Narsés abdicó en 301; falleció un año más tarde. Su hijo Ormuz II (302-309) ascendió entonces al trono. Aunque aplastó las revueltas que estallaron en Sistán y Kushán, fue otro monarca débil e incapaz de dominar a los nobles. Fue asesinado el año 309 por unos beduinos mientras cazaba.

La primera edad de oro (309-379) miniatura|275px|Árbol genealógico de los reyes sasánidas de Persia. Los nombres están en grafía persa en lugar de la griega habitual. Así, Hormizd corresponde a Ormuz, Shapur a Sapor y Khosrau a Cosroes. Algunos reyes no están representados, bien porque no pertenecían a la dinastía sasánida, bien porque se desconoce su filiación

La muerte de Ormuz II coincidió con el principio de una serie de correrías de los árabes desde el sur, en las que estos asaltaron algunas de las ciudades meridionales del Imperio y penetraron incluso en la provincia de Fars, cuna de los reyes sasánidas. Mientras tanto, los nobles persas asesinaron al primogénito de OrmuzII, cegaron a su segundo hijo y encarcelaron al tercero (que posteriormente huyó a territorio romano). El trono se reservó para el hijo no nacido de una de las viudas de OrmuzII.

Se dice que Sapor II (309-379) podría haber sido el único rey de la historia coronado antes de nacer. De hecho, colocaron la corona sobre el vientre de su madre. El niño nació, por lo tanto, siendo ya rey. Durante su juventud, el Imperio estuvo controlado por su madre y los nobles. Al alcanzar la edad adulta, asumió el poder y demostró con rapidez que era un gobernante activo y capaz.