Las alcancías eran artefactos que servían para la defensa de una plaza.

Consistían en una olla de barro con dos asas o sin ellas y también con dos aberturas en el lugar donde debían estar estas. El cuello era angosto y su figura, la de un tiesto redondo de flores o la de una bomba. Se utilizaban para quemar las obras de asalto del sitiador, arrojándolas encendidas sobre aquellas y también para incomodar las tropas, especialmente a la caballería, pues su vista y hedor espantaba a los caballos.

Se encendía con un mixto compuesto de pez griega, pólvora, resina y trementina, y después de llena se le ponía en la boca otro más pólvora para que se encendiese con facilidad el mixto, que ardía hasta consumirse enteramente y era difícil de apagar.

Para más información se puede recurrir al Perfecto Capitán de Don Diego de Álava y Viamont, donde hay muchas referencias de estos fuegos de artificio, su uso y la composición de los mixtos.

Uso cervantino

En la "Tercera jornada" de la Comedia famosa del gallardo español de Miguel de Cervantes Saavedra (edición publicada por Rodolfo Schevill y Adolfo Bonilla), el genial dramaturgo describe en una quintilla la esencia de una escena de asalto militar a un recinto amurallado:

"¡Disparen la artillería! ¡Aquí, Buytrago y Guzmán! ¡Robledo, venga alquitrán! ¡Arrojad esa alcancía! ¡Allí, que se sube aquel!".Alcancía en el buscador de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Consultado el 18 de septiembre de 2012

Referencias

Encyclopedia metódica. Arte militar, Luis Félix Guinement Keralio, 1791

Categoría:Armas