thumb|El botín, Theodoros Rallis. Por botín militar o botín de guerra se considera a aquellos bienes movibles tomados al enemigo por los soldados con el consentimiento de su general.
Entre los pueblos guerreros sumisos a una disciplina severa, el botín era un bien público, cuya inversión dependía de la voluntad del Jefe del ejército. La división de la parte que daba a los soldados se hacía con orden. Entre los Judíos el gran Sacerdote y los Príncipes del pueblo recibían todo lo que se había tomado en la guerra, así de hombres como de bestias y lo dividían por partes iguales entre aquellos que habían combatido, el resto de la multitud. Separaban un quinto, tanto de hombres como de bueyes, asnos y ovejas que se tomaba de la porción de los combatientes y se enviaba al gran Sacerdote como primicias del Señor. Tomaban también de la parte del resto del pueblo un quinto de hombres, de bueyes, de asnos y de ovejas para los Levitas que guardaban el Tabernáculo. En cuanto al resto de los bienes móviles, lo que cada uno había tomado era suyo; Unusquisque enim quod in praeda rapuerat ipsum erat. Después de la derrota de los Madianitas los Generales y los oficiales particulares del ejército ofrecieron en don al Señor todos los adornos de oro, como brazales, anillos y collares, que hallaron en el botín, (lib. numer. c. 31)
Antigua Grecia En el tiempo de la guerra de Troya los soldados llevaban el botín a sus respectivos jefes, que le presentaban al General y este hacia la distribución por partes iguales pero se le daba siempre una más considerable. (Homero Odisea L. IX. vers. 41, 550 litad. XI. 703. IX. 318.)
Los cautivos componían parte del botín. Aquellos a quienes habían tocado, podían guardarlos, venderlos o darlos por rescate. Los hombres, las mujeres y los niños, tomados en el campo de batalla, en el de mansión o en una ciudad, todos eran esclavos y sus señores tenían sobre ellos el derecho de vida y muerte, como el de darles libertad. (Homero, Ilíada. XXI. vers. 102, XXIV. 7JI; Odisea XVIII. 338. XXII. 475 XXI. 114.)
En los ejércitos de Lacedemonia, el estratego (general), después de una victoria, se hacía llevar el botín por los esclavos, que la mayoría de las veces solo entregaban lo que no podían ocultar y una parte de las armas se colocaba en los templos. Ordinariamente se empleaba una porción de plata en hacer estatuas u otros dones, que particularmente se colocaban en el templo de Apolo de Delfos. Se escogía del resto una décima parte y se daba al general; las otras nueve, se dividían y entregaban al ejército según el valor con que cada uno había combatido a juicio del jefe. Estaba prohibido a todo soldado lacedemonio despojar los muertos antes de la victoria. (Heródoto, Historia I. IX. C. 80. VIII. 11. 17; Jenofonte, Helénicas IV. p. 520; Claudio Eliano, Historia Varia VI. 6. p. 345)
Alejandro Magno se reservó el botín, para distribuirle como recompensa o para subvenir a los gastos de la guerra. (Flavio Arríano, Anábasis L. I. p. 6. 11.)
Antigua Roma thumb|220px|Botín de la guerra contra los dacios, Columna de Trajano. En Roma pertenecía al pueblo. El cónsul Apulio acusó a su colega Servilio de no haber enviado nada del botín hecho en la guerra contra los volscos, al tesoro público y de haberle distribuido entre sus favoritos. (Dionisio de Halicarnaso L.VI. An. de R. 258. ant. 495.)
Cuando Decio acusó a Coriolano:
Todos sabéis, decía, que la ley ordena que los despojos de los enemigos, precio de nuestro valor, sean un bien público y que ningún particular es su dueño, ni aun el jefe de las fuerzas de la república. El cuestor después de recibirlos los vende y envía el producto al tesoro público: bien lo sabéis, ningún Ciudadano desde que habitamos en Roma ha violado esta ley, ninguno la ha vituperado como injusta, excepto Marcio. El solo, ¡oh Ciudadanos! substituyendo a la autoridad de las leyes, la suya propia, tuvo la audacia de apropiarse los despojos que os pertenecían y esto no fue muchos años hace, sino en el último. En nuestra expedición por las tierras de los Antiates, tomamos muchos esclavos, rebaños, granos y riquezas de todo género y no las remitió el cuestor, ni las vendió, ni envió el dinero al tesoro sino que las distribuyó entre sus amigos y los gratificó con todo el botín. Digo, pues, que esta división es un acto de tiranía, que ha pagado con los dineros públicos a sus aduladores, a sus guardias y a los instrumentos de una tiranía premeditada y denuncio este atentado, como una violación manifiesta de la ley. (id. L.VIL p 467.de R. 263. ant. v. 177.)
No obstante, excepto esta disposición del botín en favor de algunos particulares, el General podía emplearle según juzgase más conveniente a la república. Se ve en la historia romana que los Cónsules daban todo o parte al ejército, le hacían vender y enviar enteramente al tesoro público, escoger una porción para sí, para ornamento de su triunfo, para el del forum, para otros edificios públicos o para la construcción de los templos y la celebración de los juegos, de que hacían voto a Marte, a Belona, a Júpiter Estator y a otros Dioses; fuese al partir para una expedición o en una batalla cuyo suceso pareciese dudoso.
Rómulo habiendo vencido a los Cecinates, Antenates y Cruscumerienses, entró en Roma a la cabeza de su ejército llevando delante los despojos de los enemigos y las primicias del botín, consagradas a los Dioses. (Dioniss. L. II. p. 101. 102.)
Tarquino, vencedor de los Sabinos dio a los soldados los esclavos y todo lo que pudieron llevar, excepto el oro y el dinero que lo hizo separar y de que tomó la décima parte para la construcción de un templo, distribuyendo el resto a sus tropas. (Id. L. IV. p. 257. de R. 232. ant. J. 521.)
Postumio y Menenio, habiendo vencido a los Sabinos, hicieron vender el botín y repartir a cada ciudadano otro tanto cuanto había pagado para los gastos de la expedición, (id. L V.p. 313. de R. 250. ant. v. 503.)
thumb|left|350px|Rómulo llevándose el botín, Ingres, 1812. El dictador Aulo Postumio reservó la décima parte del botín tomado a los volscos, para los juegos y los sacrificios (consistía en cuarenta talentos), e hizo construir en honor de Baco, Ceres y Proserpina un templo de que había hecho voto a estas divinidades al partir de Roma. (Id. VI. p. 354. de R. 257. ant. 496.)
Publio Servilio distribuyó a su ejército los esclavos el oro, la plata y los vestidos tomados en el campo de los Volscos y en Suessa Pomatia, sin enviar nada al tesoro público y aun acusado por su colega, Appio no dejó de obtener el triunfo y depositó en el capitolio lo que había reservado del botín para ofrecerlo a los Dioses. (id p. 354. de S. 257. ant. 495.)
Escipión concedió a las tropas de su mando lo que pudieron retirar del campo incendiado de Sifax y todo el botín hecho en las dos ciudades que tomó después y Claudio Pulcher el pillaje de Mutila y Saveria, ciudades de la Istria. (Liv. L. XXX. c. 7. de R. 549. ant. J. 204. id. L XLI. c 2. de R 576. ant. 177.)
Quinto Fabio, habiendo vencido los volscos mandó a los cuestores vender todo el botín y llevar el dinero a Roma. Lucio Papirio Cursor, reservó para su triunfo la mayor parte del botín, hecho sobre los Samnites y no dio nada a los soldados. Su colega, Espurio Carvilio, que consiguió también los honores del triunfo, empleó el dinero de los despojos, parte en el tesoro público, parte en la construcción de un templo a la fortuna vigorosa y dio el resto a sus tropas.: (Liv. L. XC. 46.)
Las recompensas concedidas de aquellos que se habían distinguido en el combate se daban del botín. (Dionys. p. 414.) Lucio Emilio, habiendo tomado el campo de los Etruscos, distribuyó recompensas a los más bravos y dio al resto de las tropas los esclavos, los caballos, las tiendas y todo lo que en ellas se encerraba. P. Valerio dispuso lo mismo, (id. I.IX. p. 575. de R. 275 ant. 478.ld. p 593. de R. 278. ant. 475)
Lucio Papirio Cursor hizo distribuir a sus tropas todo el botín tomado en Sepinum, ciudad de los samnitas. (Liv.L. X. c. 45 de R, 46o. ant. 293.) Lucio Cornelio hizo llevar al tesoro público toda la plata, el oro, y el cobre cogido en Antium, venderlos cautivos, y el resto del botín y dio a los soldados los vestidos, los víveres y otros despojos de que podían servirse, (Dionys. l. X. p. 648. de R. 294. ant. 459)
El dictador Cincinato habiéndose hecho dueño de Corbion, mandó llevar a Roma lo más precioso que encontró en el botín y dividió el resto por iguales partes entre las centurias: el Senado le instó que tomase la parte que quisiese de las tierras conquistadas, de los esclavos y de la plata y que substituyera a su pobreza, las riquezas adquiridas por un medio tan justo como honroso. Sus parientes, y amigos solo deseando ver a un hombre tan grande en la opulencia, le ofrecieron considerables presentes; pero agradeciéndoles su buena voluntad, nada quiso recibir, y se retiró a su choza, donde en lugar del poder supremo, volvió a ejercer una vida laboriosa, estimando más la pobreza, que los otros hombres las riquezas. (id. L.X. p. 652. de.R. 295. 458.)
Fabricio decía a Piro
he vencido muchos pueblos enemigos de Roma, he tomado y saqueado un gran número de ciudades opulentas: he enriquecido con sus despojos todo el ejército; he vuelto a mis conciudadanos lo que habían pagado por los gastos de la guerra: cuando he triunfado, remití al tesoro público cuatrocientos talentos y hubiera podido escoger y tomar de los frutos de la guerra lo que quisiera, pero nada me he apropiado. ¡Y habiendo despreciado las riquezas justamente adquiridas, y preferido a ellas la gloria, como lo hicieron Valerio, Publicola y gran número de ciudadanos por quienes Roma consiguió el esplendor en que la ves, recibiré tus presentes! (id, p. 747. de.R. 475. ant. 278)
Cuando se recuperaba el botín hecho por el enemigo sobre las tierras de los romanos, podía el Cónsul devolverle a sus primeros dueños. Habiendo represado Lucrecio lo que los volscos habían tomado, volvió, dice Tito Livio, con un gran botín y mayor gloria que aumento, exponiendo en el Campo de Marte todos los despojos para que cada uno, por espacio de tres días fuese reconocer y llevar lo que le pertenecía. También se restituía a los aliados el botín hecho sobre ellos y vuelto a tomar después. El dictador Aulo Postumio dio a los Latinos y a los hérnicos lo que los volscos les habían quitado. Lucio Volumnio a los calenienses y Marco Atilio a los interamnios, lo que los Samnites les habían cogido, (liv. L. III. cap. 10. de R. 295, ant. 462. liv. lib. IV. c. 29. de R. 322. ant. 431. Id: l. X. c. 20. de R. 446. ant. 307. Id. c. 36. de R. 459. ant. 294.)
Cuando se agotaba el tesoro, el cónsul lo reponía con el producto de la venta del botín. Así lo hicieron M. Valerio y Espurio Virgíneo después de vencidos los Eqüeos y Camilo a los faliscos, con gran descontento de su ejército. Y cuando Dictedor derrotó a los veyenses, también hizo vender el botín por el cuestor y dio a los soldados una pequeña parte', (id L. III. cap. 31. de R. 297. ant. 456. Id. L.V cap. 26. de R. 359. ant. 394. id. Cap. XIX. de.R. 397. ant. 396.) El general hacía quemar algunas veces los despojos e honor de los dioses. Fabio habiendo vencido a los Samnites y a los Galos en el combate en que P. Decio se sacrificó como su padre lo había ejecutado, mandó quemar los despojos en honor de Júpiter vencedor. Marcelo combatiendo contra Aníbal, sacrificó los despojos de los enemigos a Vulcano y los hizo quemar después de la victoria; y Escipion quemó el campo de Siphás que había sacrificado a Vulcano e hizo llevar a Roma alguna parte escogida del botín. (id. L. X. c. 29.de R. 458. ant. 295. id. XXIII c. 46. de R. 540 ant. 213. id. L. XXX. c. 7. de R. 549. ant. 104. Appian, punic, p. 912. E.)