miniatura|Manifestación en Helsinki (Finlandia) contra la intervención soviética en Checoslovaquia. Varios carteles dicen: Viva Dubcek. miniatura|Tanquetas en el Zócalo de México el 28 de agosto de 1968. Los Movimientos sociales de 1968, también llamados Protestas de 1968, Revolución de 1968, o simplemente el 68, comprendieron una escalada mundial de conflictos sociales, predominantemente caracterizada por rebeliones populares contra las élites militares y burocráticas, que respondieron con una escalada de represión política.

Dentro de los movimientos sociales de 1968 pueden localizarse, países comoAlgunos llegan a contar 30 «movimientos revolucionarios de cierta importancia» Josep Ramoneda, La "contestación" desafía a la autoridad, en Protagonistas del op. cit. pp. 496-498. Estados Unidos con protestas contra la guerra de Vietnam, especialmente las que tuvieron lugar durante la Convención Nacional Demócrata de 1968, el Movimiento por los derechos civiles —que concluyó ese mismo año con el asesinato de dos líderes significativos: Martin Luther King y Robert F. Kennedy—, el Festival de WoodstockHubo un festival similar en el Reino Unido: Isle of Wight Festival 1969 August 30th and 31st 1969 y History 1968-1970 (páginas web sobre la historia del Festival de la Isla de Wihgt. —1969— y otros hechos y procesos relacionados. Checoslovaquia, la Primavera de Praga inició con la propuesta de socialismo de rostro humano, quizá el desencadenante o precipitanteLa terminología que designa distintos papeles a las causas de las revoluciones ha sido analizada sobre todo en la obra de Elliott, J. H.; Mousnier, R.; Raeff, M.; Smith, J. W.; Stone, L. (1975.) Revoluciones y rebeliones en la Europa Moderna. Cinco estudios sobre sus precondiciones y precipitantes. Prólogo de Jack P. Greene y R. Foster. Madrid: Alianza. del movimiento parisino, mientras que su represión por los soviéticos significó una honda decepción en gran parte de la opinión progresista occidental. En México tuvo lugar el movimiento estudiantil de 1968 teniendo como punto máximo de la opresión por parte del gobierno mexicano la masacre de Tlatelolco, coincidente con la celebración de los Juegos Olímpicos de México 1968. España se suscitaron algunos movimientos universitarios de oposición al franquismo, de menor entidad. Mientras que otros países europeos sufrieron notables sacudidas.

Un poco más tarde en Italia, en 1969 se presenta el movimiento otoño caliente o las movilizaciones laborales de 1972-1973 en el país de Reino Unido.Huelgas de mineros, estibadores y trabajadores de las centrales eléctricas contra el recorte de derechos sociales que aprobó el gobierno conservador. Artola y Ledesma, op. cit., p. 452. Existe una similitud no tan evidente con la Revolución Cultural china (estuvo dirigida desde el poder por el propio Mao, que dirigió una gigantesca movilización juvenil —Libro Rojo— contra sus enemigos dentro del aparato del Partido Comunista Chino) ya que los grupos occidentales pretendían inspirarse en ella.

Protestas y movimiento social, cultural y político

Tales movimientos del 68 compartieron de un modo muy impreciso la misma dimensión cultural o política, con gran presencia estudiantil, de naturaleza asamblearia (más o menos manipulada o espontánea), pero siempre desbordando los cauces de participación ciudadana convencional, sindicales o políticos. Era muy habitual que se materializaran en ocupaciones de facultades y fábricas, o en protestas callejeras que, independientemente de su carácter inicial (sentadas, manifestaciones), solían derivar en alteraciones más graves, con destrozos, levantamiento de barricadas y enfrentamientos con la policía. Sus reivindicaciones eran habitualmente poco evidentes: aunque se iniciaban por problemas concretos, se terminaban haciendo genéricas, demandando la solidaridad y conexión con otros grupos, transformaciones altruistas y universales o vagas propuestas de autogestión. Su protagonismo estaba muy disperso entre grupos atomizados de confusa identificación: distintos movimientos sociales (pacifistas, feministas, homosexuales, primitivos ecologistas, entre otros.), distintos movimientos culturales del arte moderno (beatnik, hippie, happening, fluxus, pop-art, videoarte, land art y psicodelia ) y distintos movimientos políticos (anarquistas, extrema izquierda —trotskistas, maoístas y situacionistasNaomi Klein, No Logo. El poder de las marcas, Paidós, 2001, ISBN 84-493-1074-1, p. 315: —), caracterizados por su distanciamiento tanto de los Estados Unidos como de la Unión Soviética, mismo que se había demostrado recientemente en la crisis de Berlín o la crisis de los misiles cubanos. El miedo a veces era vivido paródicamente, como en la película Dr. Strangelove de Stanley Kubrick (1964), rasgo del que incluso participó la aparición del denominado eurocomunismo entre los partidos comunistas de Europa Occidental.Las fuentes genéricas para esta sección son las indicadas en la bibliografía, especialmente Artola y Pérez Ledesma, Con Bendith, Eric Hobsbawm, Akal, Protagonistas del op. cit.</ref>

El 68 como cambio social y generacional

Otro rasgo común es la ausencia de éxito inmediato de las insurrecciones, una de las razones para calificarlas propiamente de revueltas y no revoluciones. No obstante, su impacto, medido generacionalmente (lo que suele denominarse el espíritu del 68 o sesentayochismo) suele considerarse mucho más importante que su fracaso relativo. El 68 representó la irrupción de una juventud posterior a la Segunda Guerra Mundial (la denominada demográficamente como el baby boom) que, a pesar de estar recibiendo un nivel de formación educativa muy superior a la de sus padres, quienes se la estaban proporcionando confiados en su capacidad de generar un ascenso social, parecía no compartir los valores de estos, ni encontrar sitio en una sociedad que percibían como encorsetada, llena de convencionalismos arcaicos y necesitada de cambios. Se ha llegado a decir que "por primera vez una clase de edad adolescente y juvenil, tomó el relevo de las clases sociales".Henri Weber, sociólogo y él mismo joven del 68, citado por Josep Ramoneda Protagonistas del , op. cit. p. 497. Los términos burgués, capitalista, empresario, patrón o incluso viejo, se aplicaban como insulto (no pocas veces junto al epíteto cerdo). El encuadramiento de estos jóvenes se producía habitualmente fuera de las instituciones tradicionales de participación política y social, de forma poco coordinada en una pléyade de organizaciones de los denominados movimiento estudiantil, movimientos juveniles o contracultura.

Se ha interpretado a los movimientos sociales de 1968, particularmente en los países occidentales, como resultado del prolongado periodo de bienestar económico, que generó un nuevo tipo de demanda social, ligado a nuevos patrones de ocio, de trabajo, de consumo y de socialización en la juventud, hasta entonces inverosímiles. En general, se acusa al 68 de la crisis de los valores tradicionales propia de la sociedad contemporánea, que tras el paso de la sociedad preindustrial a la sociedad industrial o sociedad de consumo de masas, se encaminaba hacia la sociedad postindustrial.

La posterior crisis del petróleo de 1973, con el problema del desempleo, generaría otro tipo de inquietudes, de signo opuesto, en la juventud de los años 80 y 90; cuyo estereotipo consistió en ser más materialista (en el sentido vulgar) y egoísta, desencantada y desmovilizada (pasotismo), que despreciaban los movimientos sociales para privilegiar el individualismo y la búsqueda del éxito personal (en el caso de los negocios, los denominados yuppiesYuppies en St. James Encyclopedia of Pop Culture, Tina Gianoulis.).

Los medios de comunicación y el cine del 68

Los medios de comunicación jugaron un papel determinante por primera vez en la historia, existía la posibilidad de llegar a un gran público con imágenes de televisión; y, como ocurrió con la propia guerra de Vietnam, el medio demostró no ser tan dócil al poder como habían pronosticado las distopías (1984 de George Orwell). El impacto (sobre una audiencia todavía muy virgen) de imágenes de manifestaciones, barricadas, cargas policiales o hechos de mayor violencia proporcionaban insospechadas capacidades de protagonismo a quien demostrara tener suficiente habilidad, fortuna o falta de escrúpulos para ello. Debido al impacto de las imágenes hubo una incesante necesidad de censurar o alterar los medios comunicación a favor del gobierno con el fin de evitar un conflicto mayor con los distintos movimientos. La propaganda por el hecho y la acción directa que habían imaginado los anarquistas de finales del encontraban una enorme caja de resonancia. El mismo general De Gaulle, tras una penosa intervención televisiva que evidenció su envejecimiento físico, tuvo que renunciar a la imagen, para volver a los discursos radiofónicos que tan buenos resultados le dieron durante la Resistencia al nazismo, y que volvieron a demostrarse eficaces en esta ocasión.Para los Estados Unidos, en una época anterior es muy citada la influencia, aparentemente decisiva para la campaña electoral, que tuvo el debate televisado entre Richard Nixon y John F. Kennedy el 26 de septiembre de 1960 The Kennedy-Nixon presidential debates, 1960, por Erika Tyner Allen . También ha sido muy analizado el impacto negativo para la presencia norteamericana en Vietnam que tuvieron las imágenes fotográficas y televisadas de la guerra tomadas por los periodistas que acompañaban a su propio ejército y muy poco sujetos a censura; asunto que tuvo muy distinto tratamiento en guerras posteriores (control de los periodistas en pools, apagones informativos, etc.) de modo que el distanciamiento convirtiera la imagen televisiva de los conflictos en algo comparable a un videojuego.