La guerra por el restablecimiento español en Santo Domingo, más conocida como la Guerra de la Reconquista se libró entre el 7 de noviembre de 1808 y el 9 de julio de 1809. En 1808, tras la invasión napoleónica de España, los criollos de Santo Domingo (los dominicanos) se rebelaron contra el dominio francés.

Antecedentes

La ciudad de Buenos Aires fue ocupada por tropas al mando del militar británico William Beresford el 27 de junio de 1806. Con poca capacidad de defensa por parte de las autoridades virreinales españolas, los ingleses ocuparon rápidamente la ciudad e izaron su bandera en el fuerte, núcleo del poder del Virreinato. Los comerciantes fueron los primeros que se organizaron para reconquistar la ciudad, el liderazgo recayó sobre el Capitán de Fragata Santiago de Liniers, quien desde la Provincia Oriental (hoy Uruguay) consiguió reunir una cantidad considerable de hombres, en su gran mayoría gauchos, derrotaron a los invasores ingleses expulsándolos del territorio rioplatense y establecieron nuevamente la soberanía española.

Esto sucedió en 1806, en lo que hoy es la República de Argentina, dos años después (1808) se repite la historia en Santo Domingo español, donde los dominicanos se pusieron de acuerdo para desalojar a los franceses del territorio que por más de tres siglos, antes de la firma del Tratado de Basilea (1795), había sido una posesión española. Debido a la profundidad de estas raíces hispanas, despierta en ellos un comprensible sentimiento español que los obliga a luchar contra la ocupación francesa.

Situación de Ferrand

Por su aislamiento de Francia y debilidad, Jean Louis Ferrand solo había logrado mantener el control militar de la ciudad de Santo Domingo y sus alrededores, así como de la Bahía y Península de Samaná. Fue en estas zonas en las que la actividad económica prosperó a partir de 1805 en base al corte de maderas preciosas y tintóreas, la producción de café y azúcar y al escaso comercio que se realizaba, principalmente, con los Estados Unidos y Cuba. La burguesía mercantil simple de la ciudad de Santo Domingo, integrada en su casi totalidad por comerciantes franceses, apoyaba, por tanto, a Ferrand y si el comercio interior de la ciudad adquirió cierta actividad, esta fue ajena al resto de Santo Domingo y favorecía, más que a nadie, a los negociantes galos y a los favoritos de Ferrand en el área metropolitana.

Discriminación racial casi inexistente

La discriminación racial que existía en Santo Domingo en esa etapa era casi inexistente, si la comparamos con el tipo de esclavitud y el racismo que imperaba en todas las demás colonias de la América Española, por esta circunstancia los verdaderos protagonistas de la lucha por la reconquista española en Santo Domingo fueron los criollos, cuya gran mayoría eran mulatos como en la actualidad. Los mulatos constituían la composición social de Santo Domingo, pero con un sentimiento hispanista para la época que tenía sus razones lógicas, una de ellas era que luchaban por recuperar su identidad que, aunque tenía su influencia africana, pero eran conscientes de que esta era compartida con la nación española. Moreau de Saint-Méry, un conocido escritor francés nacido en Martinica, escribió una obra interesante en 1791, donde se refiere ampliamente al tipo de sociedad que existía en la parte española de Santo Domingo indicando que: "Los prejuicios de color, tan poderosos en otras naciones, donde se ha establecido una barrera entre los blancos o sus descendientes, no existen en la parte española", continúa Saint Méry que: "los esclavos eran alimentados como sus amos y tratados con una dulzura desconocida en los pueblos que poseen colonia". Otro que se refirió al tema fue el oficial francés Lemonier Delafosse, quien además participó junto al general Ferrand en la batalla de Palo Hincado; Delafosse escribió una obra cuyo título es: Segunda Campaña de Santo Domingo y dice que "los negros y los mulatos vociferaban "Soy blanco de la tierra". Las citas anteriores son fuentes de primera mano que muestran las bondades de la esclavitud en Santo Domingo, lo que dio lugar a que los negros y mulatos que eran mayoría se lanzaran contra Francia.

Intolerancia de las autoridades francesas

En el mes de diciembre del año 1803 Juan Sánchez Ramírez, nativo de La Mejorada Villa del Cotuí, como el mismo lo explica en su libro: Diario de la Reconquista, había salido con su familia a la isla de Puerto Rico, y cuando estuvo por allá imploró la vía reservada que es la protección Real que se le había ofrecido a través del Tratado de Basilea, lo que nunca tuvo efecto, como la de casi todos los emigrados de Santo Domingo a distintos puntos de América. Consumiendo todos lo que había llevado permaneció cuatro años, hasta que decidió volver a Santo Domingo en junio de 1807, desembarcando por el puerto de Macao y asentándose en terreno de su propiedad. Los franceses se dieron cuenta de su llegada y trataron de emplearlo como Comandante de Armas en su villa natal, pero dice Sánchez Ramírez en su Diario de la Reconquista (pág. 3) que se excusó como pudo ante los franceses, pues ya tenía algo en la mente para enfrentar lo que él y todos los dominicanos consideraban una odiosa ocupación extranjera.

El 2 de mayo de 1808 decidió llegar al pueblo de Sabana de la Mar y allí supo la noticia de que Napoleón había prácticamente secuestrado a FernandoVII y que José Bonaparte, hermano de Napoleón, iba a gobernar la península. Dice Juan Sánchez Ramírez (pág.4) que desde ese momento no pudo sacudir de su interior la idea de la guerra contra los franceses aquí en Santo Domingo, y casi de inmediato inició los preparativos para llevar a cabo una rebelión, porque se había enterado más adelante que España le había declarado la guerra a Francia. Sánchez Ramírez viajó por diferentes pueblos de Santo Domingo, y todos le dieron su apoyo para combatir a su lado y recuperar la nación dominicana, la cual se había perdido con la ocupación francesa.

Debilidad de Ferrand

Aprovechando un pequeño buque llegado de Puerto Rico, capitaneado por José Moreno, quien había emigrado de esta isla, Sánchez Ramírez envió al gobernador Toribio Montes, una carta donde informaba los pormenores de sus actividades contra los franceses en Santo Domingo sobre la necesidad de auxilios. Ignoraba el Brigadier que ya Toribio Montes había facilitado ayuda para que se iniciaran las hostilidades contra el gobierno colonial de la isla antiguamente española; Cristóbal Huber Franco y Salvador Félix, fueron escogidos por el gobernador de Puerto Rico para que vinieran a hacerles la guerra a los franceses. El primero de ellos nunca había estado en Santo Domingo, era natural de Madrid, España, vecino de Puerto Rico (Doc. 167, apéndice del Diario de la Reconquista pág.348); llegó aquí luego de ser motivado por Montes, el gobernador aprovechando sus ambiciones, porque aspiraba a convertirse en virrey del Perú, ofreciéndole entonces a Huber para que viniera a Santo Domingo la secretaría del ansiado virreinato y un jamón, el jamón era en ese entonces lo que conocemos hoy como "botella" (J.S.R. Diario de la Reconquista Pág.23).

Como hemos podido comprobar, Cristóbal Huber Franco, no tenía más ideales que llegar aquí con el objetivo de ayudar a los nativos de Santo Domingo a recuperar la antigua capitanía general española de manos de los franceses a cambio de la prebenda que le ofrecía el gobernador de Puerto Rico, Toribio Montes, y nunca cambió de parecer y mucho menos para luchar por independizar la parte oriental de Santo Domingo como de manera mentirosa se ha divulgado, porque sólo llegó a defender los intereses de la Monarquía Española. En cuanto a Salvador Félix, llegó junto a Huber el 23 de septiembre de 1808, desembarcando por el puerto sureño de Alejandro, para iniciar la rebelión en aras de la reconquista a favor de España; en ningún momento se ligó a ningún movimiento que tuviera que ver con independizar a Santo Domingo.

El más sonado de estos tres personajes es Ciriaco Ramírez, natural de Cádiz, España; vivía en la ciudad de Azua y se incorporó a la lucha antifrancesa motivado por Huber y Félix, quienes le convencieron enseñándole documentos firmados por el gobernador de Puerto Rico, autorizando a ambos llevar a cabo la insurrección. Ciriaco tampoco, en ningún momento de su vida al parecer, tuvo inclinación por independizar a Santo Domingo.

Otras causas

El escritor dominicano Manuel Arturo Peña Batlle, en su obra (Ensayos Históricos, pág. 50) revela que la reacción que produjo entre los dominicanos la noticia de que la isla de Santo Domingo había sido cedida a Francia, está contenida en una carta dirigida por el Arzobispo de la ciudad, Fray Fernando de Portillo y Torres, al erudito español Eugenio de Llaguno, exponiendo lo siguiente: "Con la noticia y publicación de la muy acertada cesión de esta isla que se publicó el 17 del corriente, aunque acompañada de la muy plausible noticia de una paces tan gloriosas, se consternó este pueblo, si el común de estas gentes fuera de un ánimo tan vigoroso y resuelto como lo de España, me habían hecho temer una sedición; pero me pareció conveniente permitirles algunas horas de desahogo a su pasión patriótica, por ciega y entusiasmada podría arrollar con exorbitancia los medios que opusiera la más política, especialmente cuando a la vista de muchos el día de la publicación cayó muerta en medio de la calle una mujer exclamando Isla mía! patria mía! El nombre de esa mujer era Tomasa Cruz, era mulata igual que todos los dominicanos que salieron a las calles a defender su raíces españolas, y esta fue la principal causas de las reconquista".

Desarrollo del conflicto. En junio de 1808, Sánchez Ramírez se encontraba en El Obero en el trabajo de corte de madera de su propiedad en el Macao, allí se entrevistó con Manuel Carvajal su socio en el negocio de madera, conversaron sobre la noticia de la guerra en España contra los franceses y fue cuando se propusieron buscar ayuda en Puerto Rico para lograr la restauración de Santo Domingo a favor de FernandoVII. El día 13 de agosto llegó a La Mejorada Villa del Cotuí, su pueblo natal, donde se habían juntado los vecinos para la publicación de una proclama del general Ferrand, convenció a los cotuisanos hablándoles de la perfidia del emperador de los franceses y les dijo que era indispensable que se pusieran de acuerdo para sacudir el yugo del tirano, fue así como los hombres del Cotuí le ofrecieron estar pronto a su aviso para iniciar la rebelión.

Juan Sánchez Ramírez pasó por La Vega donde se entrevistó con gran número de veganos entre ellos Agustín Franco, el 17 de agosto llegó a Santiago de los Caballeros, luego a Puerto Plata, allí hizo contacto con Miguel Pérez, con el párroco Vicente de Luna y el Comandante de Dragones Marcos Torres. Más tarde, el primero de septiembre llegó a la ciudad de Bayaguana, se entrevistó con el cura del lugar José Moreno, quien influyó bastante en el pueblo y el Comandante de Armas a fin de reunir la mayor cantidad de hombres a favor de la reconquista, hasta que el día cuatro (4) llegó a la ciudad del Seibo donde dio inicio a los preparativos a fin de iniciar un enfrentamiento contra las tropas de Ferrand.