El término sociedad (del latín societas) se refiere a un concepto polisémico que designa a un tipo particular de agrupación de individuos que se produce tanto entre los humanos (sociedad humana o sociedades humanas, en plural) como entre algunos animales (sociedades animales). En ambos casos, las relaciones que se establecen entre los individuos involucran cierto grado de comunicación y cooperación, que en un nivel superior implica la transmisión de conocimientos y comportamientos por el aprendizaje.
Una sociedad humana es un grupo de individuos involucrados en una interacción social persistente o un gran grupo social que comparte el mismo espacio o territorio, generalmente sujeto a la misma autoridad política y expectativas dominantes. Las sociedades se caracterizan por patrones de relaciones sociales entre individuos que comparten una cultura e instituciones distintivas. Una sociedad dada puede describirse como el total de dichas relaciones entre sus miembros constituyentes.
Las estructuras sociales humanas son complejas y altamente cooperativas, y presentan una división del trabajo a través de roles sociales. Las sociedades construyen roles y patrones de comportamiento al considerar ciertas acciones o conceptos como aceptables o inaceptables. Estas expectativas sobre el comportamiento se conocen como normas sociales. En la medida en que es colaborativa, una sociedad puede permitir a sus miembros beneficiarse de maneras que serían difíciles de lograr individualmente.
Las sociedades varían según el nivel de tecnología y el tipo de actividad económica. Las sociedades más grandes, con mayores excedentes, a menudo exhiben patrones de estratificación social. Las sociedades pueden tener muchas formas diferentes de gobierno, diversas maneras de entender el parentesco y diferentes roles de género. El comportamiento humano varía enormemente entre diferentes sociedades.
Etimología y uso
El término "sociedad" a menudo se refiere a un conjunto de personas, pueblos o naciones que conviven bajo normas comunes. El término data de al menos 1513 y proviene del francés del (francés moderno ) que significa 'compañía'. a su vez se derivó de la palabra latín ('compañerismo', 'alianza', 'asociación'), que a su vez se derivó del sustantivo ("compañero, amigo, aliado").
Concepciones
En biología alt=Múltiples hormigas negras rodeando y trepando sobre una mantis muerta|derecha|miniaturadeimagen|Etología social de las hormigas: Las hormigas son insectos eusociales. El grupo social permite a sus miembros beneficiarse de maneras que no serían posibles de forma individual.thumb|right|Etología social del Canis lupus Los humanos, junto con sus parientes más cercanos, los bonobos y chimpancés, son animales altamente sociales. Este contexto biológico sugiere que la sociabilidad subyacente necesaria para la formación de sociedades está arraigada en la naturaleza humana. La sociedad humana se caracteriza por altos grados de cooperación y se diferencia en aspectos importantes de los grupos de chimpancés y bonobos, incluyendo el rol parental de los hombres, el uso del lenguaje para comunicarse, la especialización del trabajo y la tendencia a construir "nidos" (campamentos multigeneracionales, pueblos o ciudades).
Algunos biólogos, incluido el entomólogo E.O. Wilson, clasifican a los humanos como eusociales, ubicando a los humanos junto a las hormigas en el nivel más alto de sociabilidad en el espectro de la etología animal, aunque otros no están de acuerdo. La vida en grupo social puede haber evolucionado en los humanos debido a la selección de grupo en ambientes físicos que dificultaban la supervivencia.
En sociología En la sociología occidental, hay tres paradigmas dominantes para entender la sociedad: funcionalismo, teoría del conflicto e interaccionismo simbólico.
Funcionalismo Según la escuela de pensamiento funcionalista, los individuos en la sociedad trabajan juntos como órganos en el cuerpo para crear comportamientos emergentes, a veces referidos como conciencia colectiva. Los sociólogos del Auguste Comte y Émile Durkheim, por ejemplo, creían que la sociedad constituye un "nivel" separado de la realidad, distinto tanto de la materia biológica como inorgánica. Las explicaciones de los fenómenos sociales debían, por lo tanto, construirse dentro de este nivel, siendo los individuos ocupantes de roles sociales comparativamente estables.
Teoría del conflicto Los teóricos del conflicto adoptan la visión opuesta, y postulan que los individuos y los grupos sociales o clases sociales dentro de la sociedad interactúan en base al conflicto en lugar del acuerdo. Un prominente teórico del conflicto es Karl Marx, quien concibió la sociedad como operando sobre una "base" con una "superestructura" de gobierno, familia, religión y cultura. Marx argumenta que la base económica determina a la superestructura, y que a lo largo de la historia, el cambio social ha sido impulsado por el conflicto entre trabajadores y aquellos que poseen los medios de producción.
Interaccionismo simbólico El interaccionismo simbólico es una teoría microsociológica que se centra en los individuos y en cómo el individuo se relaciona con la sociedad. Los interaccionistas simbólicos estudian el uso compartido del lenguaje por parte de los seres humanos para crear símbolos y significados comunes, y utilizan este marco de referencia para entender cómo los individuos interactúan para crear mundos simbólicos y, a su vez, cómo estos mundos modelan los comportamientos individuales.
En la segunda mitad del , los teóricos comenzaron a ver la sociedad como socialmente construida. En esta línea, el sociólogo Peter L. Berger describe la sociedad como "dialéctica": La sociedad es creada por los humanos, pero esta creación a su vez crea o moldea a los humanos.
Perspectivas no occidentales alt=Retrato en blanco y negro de José Rizal|miniaturadeimagen|José Rizal, un teórico de las sociedades coloniales El énfasis sociológico en el funcionalismo, la teoría del conflicto y el interaccionismo simbólico ha sido criticado como eurocéntrico. El sociólogo malasio Syed Farid al-Attas, por ejemplo, argumenta que los pensadores occidentales están particularmente interesados en las implicancias de la modernidad, y que su análisis de las culturas no occidentales es por lo tanto limitado en alcance. Como ejemplos de pensadores no occidentales que tomaron un enfoque sistemático para entender la sociedad, al-Attas menciona a Ibn Khaldun (1332–1406) y José Rizal (1861–1896).
En antropología
thumb|250px|Representantes de la etnia Kuikuro en la ceremonia de clausura de la novena edición de los Juegos de los Pueblos Indígenas (Pernambuco, Brasil) El relativismo cultural como enfoque o ética generalizada ha sustituido en gran medida las nociones de "primitivo", mejor/peor o "progreso" en relación con las culturas (incluyendo su cultura material/tecnología y organización social).
Para el antropólogo Maurice Godelier, "los hombres no viven solamente en sociedad, como los primates y otros animales sociales, sino que ellos producen la sociedad para vivir en ella, y para producir una sociedad, es preciso combinar tres principios": dar, intercambiar y conservar. Al brindar una cosa se conserva una parte de la persona en la cosa dada, si se intercambia se teje una separación total entre la persona y la cosa; pero si se guarda se reafirma una "identidad histórica" entre la persona y la cosa, que hay que transmitir hasta que desaparezca.Godelier asegura que el origen de las sociedades humanas no puede ser definido por sus relaciones de parentesco porque no son suficientes para marcar lazos de unión entre los grupos humanos; las relaciones que hacen a los grupos y a los individuos partícipes de la creación de una sociedad son las relaciones político-religiosas basadas en la naturaleza externa del seres humanos y la que ellos crean para representar e interpretar el mundo.
Tipos Las sociedades son grupos sociales que se diferencian según estrategias de subsistencia, las formas en que los humanos utilizan la tecnología para satisfacer sus necesidades. Aunque los humanos han establecido muchos tipos de sociedades a lo largo de la historia, los antropólogos tienden a clasificar las diferentes sociedades según el grado en que los distintos grupos de una sociedad tienen un acceso desigual a ventajas como los recursos, el prestigio o el poder. Prácticamente todas las sociedades han desarrollado algún grado de desigualdad entre sus habitantes a través del proceso de estratificación social, la división de los miembros de una sociedad en niveles con riqueza, prestigio o poder desiguales. Los sociólogos clasifican las sociedades en tres grandes categorías: preindustrial, industrial, y postindustrial.
Preindustrial
En una sociedad preindustrial, la producción de alimentos, que se lleva a cabo mediante el uso de mano de obra humana y animal, es la principal actividad económica. Estas sociedades pueden subdividirse según su nivel tecnológico y su método de producción de alimentos. Estas subdivisiones son la caza y la recolección, el pastoreo, la horticultura, la agricultura y el feudalismo.
Caza y recolección thumb|Pueblo San en Botsuana encendiendo un fuego a mano La principal forma de producción de alimentos en las sociedades de cazadores-recolectores es la recolección diaria de plantas silvestres y la caza de animales salvajes. Los cazadores-recolectores se desplazan constantemente en busca de alimento. Como resultado, no construyen pueblos permanentes ni crean una gran variedad de artefactos. La necesidad de movilidad también limita el tamaño de estas sociedades, y por lo general solo forman pequeños grupos como bandas y tribus, generalmente con menos de 50 personas por comunidad. Las bandas y tribus son relativamente igualitarias, y las decisiones se toman por consenso. No existen cargos políticos formales con poder real en las sociedades de bandas; más bien, un jefe es simplemente una persona influyente, y el liderazgo se basa en cualidades personales. La familia forma la principal unidad social, con la mayoría de los miembros relacionados por nacimiento o matrimonio.
El antropólogo Marshall Sahlins describió a los cazadores-recolectores como la "sociedad original próspera" debido a su amplio tiempo libre: Sahlins estimó que los adultos en las sociedades de cazadores-recolectores trabajan de tres a cinco horas al día. Esta perspectiva ha sido desafiada por otros investigadores, quienes han señalado las altas tasas de mortalidad y la guerra perpetua en las sociedades de cazadores-recolectores. Los defensores de la visión de Sahlins argumentan que el bienestar general de los humanos en las sociedades de cazadores-recolectores desafía la supuesta relación entre el avance tecnológico y el progreso humano.
Pastoral