Moncófar (oficialmente ) es un municipio de España perteneciente a la Comunidad Valenciana, en la provincia de Castellón. Situado en la comarca de la Plana Baja.
Geografía La localidad de Moncófar, integrada en la comarca de Plana Baja, se sitúa a 26 km de la capital provincial, Castellón de la Plana. El término municipal está atravesado por la autopista del Mediterráneo (AP-7), por la carretera nacional N-340, entre los pK 951 y 952, y por la carretera nacional N-225, que conecta con la autovía A-7.
Ante la ausencia de accidentes geográficos, cabe destacar la presencia del río Belcaire, antaño con agua y lleno de vida pero que en la actualidad sufre los efectos de la escasez. En el paisaje de Moncófar son destacables también: la Plana de Castellón, las playas del Grao, del Masbó y de la Torre, y los "estanys", zonas húmedas que constituyen una gran zona de reserva de flora y fauna (con especies únicas en el mundo), y que gracias a dicha protección han podido sobrevivir a la especulación urbanística. La altitud oscila entre los 39 m y el nivel del mar. El pueblo se encuentra a 8 m sobre el nivel del mar.
Barrios y pedanías En el término municipal de Moncofa se encuentran también los núcleos de población de El Grao de Moncofa (El Grau de Moncofa), el Camí Cabres y el Estanyol, todos ellos junto al mar. Hoy en día el poblado originario ya se encuentra unido con el Grao siendo difícil discernir la transición entre ambos.
Localidades limítrofes Moncófar limita con los siguientes municipios: Nules, Vall de Uxó, y Chilches.
Historia Lugar de paso en la época romana, Moncófar solo era entonces territorio de marjales y alguna villa con función de hostal para los viajeros que usaban la Vía Augusta.
La primera cita documental que hace referencia a Moncófar consta en la Crónica V de Jaime I de Aragón, que relata la rendición de los castillos de Uxó, Castro y Nules. En ella se cuenta que el pacto se concertó cerca de la Rápita, la cual en tiempos de los sarracenos tenía por nombre Mácofa.
En 1251 Jaime I enfeuda el castillo de Nules y sus tierras a Guillem de Moncada, su lugarteniente, el cual en el castillo de Onda, el día sexto de las calendas de enero de 1254, otorga carta de poblamiento del "lloch" de Moncófar a Bernat Mestre y 37 pobladores más, conforme "als costums" de Barcelona. A los repobladores no se les otorgaba la propiedad íntegra de las tierras abandonadas por los musulmanes, como fue el caso de Moncófar.
Las tierras se otorgaban a cambio de unos pagos en dinero o de una parte de la cosecha. Sería pues una propiedad compartida entre el señor y los repobladores. Este tipo de relación socioeconómica perduraría hasta el en que se dicta la disolución de los señoríos.
Durante el Moncófar y las villas de su entorno se verán involucradas en la Guerra de la Unión entre la nobleza y la monarquía de la Corona de Aragón. Fueron, además, los años del azote de la peste negra que diezmó la población, uniendo sus estragos a los producidos por la guerra.
Durante el reinado de Pedro IV se levantó la muralla entre 1330 y 1340 para defender a las villas como Moncófar del bandolerismo y de los ataques de los piratas, que en sus incursiones desde el mar saqueaban a las poblaciones costeras.
Los hechos más relevantes del fueron la prohibición del cultivo de arroz, por las fiebres que provocaba el agua estancada, los azotes de la piratería, etc. Pero, sin duda, el acontecimiento que más impactó en el sentir de los habitantes de Moncófar fue la llegada a la playa (antiguo puerto de mar) de la imagen de Santa María Magdalena siendo sus portadores Bernardo de Centelles y su hijo Francisco Gilabert de Centelles. Esta nave, capitaneada por Bernardo de Centelles, procedía de la ciudad de Marsella. Por las circunstancias que enmarcaron el hecho del desembarco, que ocurrió en el otoño de 1423, bajo el reinado de Alfonso V el Magnánimo, fue considerado como extraordinario, y en cierto modo milagroso. Probablemente, para conmemorar este evento se levantó una primitiva ermita bajo la advocación de nuestra patrona sobre las ruinas de la antigua rápita árabe. Hoy en día sigue celebrándose, cada 23 de julio, el desembarco de la Santa, llevada luego en procesión a la ermita, acto que llega a juntar a miles de personas junto al mar.
Desde el , documentalmente, se considera a la playa de Moncófar como el embarcadero del señorío de Nules, destacando la pesca como actividad importante. Esto contribuyó a que entrado el , el monarca Carlos I autorizara a los naturales del señorío, así como a forasteros, a poder embarcar y desembarcar todo tipo de mercancías en la playa. La actividad pesquera continuaría hasta la primera mitad del .
En el mismo reinado se produjo la luctuosa contienda de las "Germanías". Moncófar, las villas del señorío y Burriana tomaron partido por el rey, siendo derrotados los "agermanados" en las cercanías de Sagunto.
En 1609 en el barrio marítimo del Grao se produjo la expulsión de los moriscos desde su puerto y Torre Vigía, hoy en ruinas. El monarca Felipe III decreta la expulsión de los moriscos del Reino de Valencia, como colofón de medidas decretadas en el siglo anterior y del malestar creado entre la población por las revueltas de los mismos en las zonas montañosas del interior. La Torre de Moncófar se convierte una vez más en protagonista al embarcar en su playa unos cinco mil seiscientos moriscos, bajo el mando del capitán Gaspar Vidal. Eran moriscos procedentes de la vega del Palancia, de la Sierra de Espadán y de la zona del Mijares, es decir, del ducado de Segorbe. Otras fuentes documentales elevan la cifra de embarcados en la playa aproximadamente de diez mil.
La segunda mitad del siglo vivió expectante con la construcción de la nueva iglesia, de mayores dimensiones que la antigua, pero el contrato de derribo de la primera y la edificación de la nueva, no se formalizaría hasta el treinta de junio de 1691. La nueva iglesia respondía a los gustos de la época, con fachada de transición entre el barroco y el neoclásico valenciano, interiores barrocos, preservando de la antigua iglesia el retablo del altar mayor. El presbiterio fue reformado de nuevo en 1796 según la tendencia neoclásica.
La guerra de Sucesión () trae nuevos desastres y sacrificios pecuniarios a los consejos de las villas. Pero, al mismo tiempo, el puede considerarse como un periodo de recuperación en todos los sentidos.
En 1890 Villarreal y Burriana cultivan las primeras plantaciones de naranjo, que transformaría la economía de los pueblos de la Plana, al extenderse rápidamente dicho cultivo por todas sus tierras. La exportación de cítricos a principios del se realizaba a través del puerto de Castellón de la Plana y de los embarcaderos de Burriana y Moncófar. El embarque se hacía por medio de barcas que transportaban las pesadas cajas de naranjas a los barcos fondeados mar adentro.
La guerra civil española de 1936 supuso un paréntesis de la historia de Moncófar. El pueblo quedó casi en su totalidad derruido, viéndose los vecinos obligados a evacuar hacia zonas más seguras. Terminada la contienda, se instaló en la playa de la localidad un campo de concentración donde se congregaron un mínimo de 3500 prisioneros republicanos. Estuvo operativo, al menos, durante abril y mayo de 1939. Cuenta con fosas comunes que aún no han sido excavadas, prueba de la represión que allí se practicó.
Entre 1941 y 1944 se reconstruye la iglesia parroquial, la ermita, el matadero y los lavaderos, dentro del programa de Regiones Devastadas. Posteriormente se inaugura la estación del ferrocarril y se construyen dos barriadas de casas nuevas dentro del programa de reconstrucción citado con anterioridad.
La posguerra fue un periodo de penalidades y privaciones, era la época de las cartillas de racionamiento y del estraperlo. Pero poco a poco con el esfuerzo de todo el pueblo comienza la recuperación económica. Con la llegada de los turistas comienza el auge de la playa y de la agricultura variada en hortalizas, cítricos y frutales va dando paso a la industria cerámica.
A principios de los años 2000 se proyectan diversas urbanizaciones, en las que se incluían campos de golf y un puerto deportivo, además de unas 30 000 viviendas; como el Sector C, Belcaire Norte, Belcaire Sur (sin finalizar) o el Sector Bobalar (no ejecutado) entre otros, esto llevó al Ayuntamiento a una deuda de más de 1000 euros por habitante.
Demografía Moncófar cuenta con una población de y es uno de los municipios de la provincia donde más aumenta la población año tras año, duplicando su población en tan solo 20 años. En verano su población se cuadruplica llegando a más de .
Economía miniatura|Playa de Beniesma La agricultura fue durante décadas el pilar económico de la población. Las explotaciones agrícolas ocupan una superficie de ha, siendo sus principales productos la naranja; también lo eran los melones, la coliflor y los tomates, famosos en toda la provincia, pero debido a la venta de terreno para urbanizar y la poca solvencia económica de la agricultura en nuestros días son casi extintos. La industria se basa en el cartón, calzado y gres (de los pueblos colindantes). Después de haber tenido durante años un progresivo incremento, en la actualidad, el sector turístico tiene una gran relevancia en la economía local. La planificación urbanística ha ido consolidando esta clara orientación al turismo y comercio de servicios.
Administración y política
1979-1983
En las primeras elecciones democráticas, UCD fue la lista más votada con 6 concejales obteniendo la mayoría absoluta, seguida del PSOE con 3 y el PCE con 2, el MCPV no obtuvo representación.
1983-1987
Tanto el PSOE como AP obtienen 4 concejales cada uno, ganando en votos los populares. El PCE se mantuvo en 2 y el CDS entró al consistorio con 1. El socialista Antonio Masiá llegó a un acuerdo con el PCE, siendo investido alcalde.
1987-1991
AP se afianza como partido más votado con 5 concejales, seguido del PSOE que se mantiene en 4 e IU-UPV con 2, CDS se quedó sin concejal al no legar al mínimo de votos. Pese a que la izquierda podía seguir gobernando, fue investido alcalde Bautista Orosia de AP.
1991-1995
Los socialistas ganan por primera vez con José Vicente Isach al frente, con 6 concejales y mayoría absoluta. El PP bajó a 4 y UV entró con un edil.
1995-1999
Los populares regresan a la alcaldía por tan solo 97 votos de diferencia con el PSOE que obtuvo 5 concejales. Fue investido alcalde Vicente Alemany.
1999-2003
PP y PSOE empatan con 5 concejales, pero el concejal de UPV dio la llave de Gobierno a José Vicente Isach, siendo alcalde por segunda vez.
2003-2007
Isach consigue la absoluta con 6 concejales y el PP baja a 4, el BLOC se mantiene con 1.
2007-2011
Con el crecimiento de la población, el Ayuntamiento pasó de tener 11 concejales a los 13 actuales. Isach amplió su mayoría con 8 concejales frente a los 5 del PP, AIMCF y el BLOC no consiguieron concejal. Por el Momento José Vicente Isach es la persona que más tiempo ha estado al frente del Ayuntamiento, con 16 años.
2011-2015
El PP con Eduardo Paradís gana las elecciones pero empata con 6 concejales con el PSOE. Isach renuncia a ser alcaldable para facilitar el pacto con el Bloc, siendo elegido el socialista Jaime Picher. El BLOC entra en el gobierno pero rompe el pacto en 2013, dejando al PSOE en minoría por desavenencias en la gestión.
2015-2019
Socialistas y populares vuelven a empatar pero en este caso con 5 concejales, Compromís sumó uno más del que tenía, y Cs entró con 1. Cada partido votó a su candidato, excepto los 2 de Compromís que votaron en blanco; por lo tanto se nombró alcalde a Wenceslao Alós por liderar la candidatura más votada en las elecciones, gobernando en minoría.
2019-2023