miniaturadeimagen|Padre e hijo La paternidad (del latín paternĭtas, -ātis) hace referencia a la cualidad de padre o progenitor masculino o macho.
En antropología cultural la paternidad es una institución sociocultural de filiación. El concepto de paternidad se ha ido transformando con el tiempo en las distintas civilizaciones y períodos históricos.
Concepto de paternidad La CEPAL ha definido la paternidad masculina como la relación que los hombres establecen con sus hijos e hijas en el marco de una práctica compleja en la que intervienen factores sociales y culturales, que además se transforman a lo largo del ciclo de vida tanto del padre como de los hijos o hijas. Se trata de un fenómeno cultural, social y subjetivo que relaciona a los varones con sus hijos o hijas y su papel como padres en distintos contextos, más allá de cualquier tipo de arreglo conyugal.
La función de reproducción es del orden biológico y la compartimos con el reino animal, pero la función paterna es del orden simbólico. Los animales se reproducen instintivamente pero entre ellos no existe la paternidad dado que existen especies cruzadas que se adoptan mutuamente y mismas especies que se comen a sus crías o procrean con ellas. Por ende la paternidad es una institución humana cuya función excede lo instintual de la reproducción. thumb|200px|Sócrates, padre de la mayéutica. La paternidad es un concepto que describe al fundador de una corriente de pensamiento.
El hecho de que el padre sea el agente de la procreación no es una verdad de la experiencia directa. Existieron tribus que, a pesar de tener conocimiento de que una mujer no daba a luz si no había tenido un coito unos meses antes, atribuían la paternidad a una fuente, a una piedra, o al encuentro con un espíritu en lugares apartados. La calificación del padre como procreador no depende del hecho de que el ser humano haya reconocido una cierta consecución entre acontecimientos tan diferentes como coito y parto sino que es un asunto que se sitúa en el nivel simbólico. Los humanos pueden conocer muy bien que es necesario que un varón se aparee con una mujer nueve meses antes del parto y sin embargo no designar a ese varón como padre, el padre designado puede ser no solo un espíritu o dios sino también un hermano de la mujer, aún sabiendo que no ha tenido relaciones sexuales con dicha mujer. La palabra engendramiento designa la procreación masculina y no debe confundirse con filiación que es de orden simbólico y jurídico. La procreación es el hecho de producir y hacer nacer un niño o niña de un varón y una mujer o de gametos masculinos y gametos femeninos. La simple constatación de la transmisión de los genes nunca fue suficiente para identificar a un padre. Para el discurso jurídico la paternidad nunca se redujo al patrimonio genético y ahora que es posible constatarlo, paradójicamente, muchos menos. La paternidad incluye una función de autoridad, de cuidado, de protección, de nominación (pues da el nombre o apellido del padre), una función económica (que incluye la manutención de los hijos y la transmisión de los bienes y del patrimonio, del latín Patri=padre y onium= recibido que significa lo recibido por línea paterna, una función social, cultural, educativa (transmisión de saberes, enseñanza de los valores morales) y afectiva.
El varón, a diferencia de la mujer, nunca fue definido por su paternidad o su capacidad de ser padre sino por su trabajo y su posición como productor y ciudadano. El padre siempre fue incierto y la paternidad menos evidente que la maternidad, sin embargo, a pesar de que solo existía certeza de quien era la madre, los hijos, históricamente, siempre pertenecieron al padre presunto o presupuesto.
Según Monique Schneider
Todas las sociedades occidentales y orientales conocidas en todos los tiempos históricos han sido patriarcales. La paternidad siempre dependió de la voluntad del padre. Ha dependido históricamente del consentimiento (o no) del varón hasta la aparición de las pruebas de paternidad mediante el estudio de ADN. Aun así, en muchos casos continúa dependiendo de la voluntad paterna: en el caso de donación de esperma por parte de un tercero el padre reconocido es el esposo de la mujer inseminada y no el donante. Es decir, quien expresó su voluntad de ser padre lo será, por el contrario el dador del espermatozoide, quien no tiene voluntad ni dona paternidad, no lo será. En el caso de una madre soltera el varón no necesita su consentimiento para reconocer al niño. En todo caso será ella quien tenga que realizar una demanda para solicitar una prueba de paternidad y demostrar que ese varón no es el padre biológico del niño. Un varón puede reconocer como suyo un niño que no es su hijo biológico y ser considerado su padre sin incurrir en delito (no sucede lo mismo en el caso de la mujer que si inscribe un niño ajeno como propio comete un delito grave).
Las dos funciones primordiales de la paternidad, pater y genitor, son las de la nominación y la de la transmisión de la sangre. El fundamento de la definición de paternidad está en el derecho romano.
El papel del varón en la reproducción
El reparto de roles en la contribución a la fecundación también ha experimentado cambios a lo largo de la historia.
Aristóteles creía que la mujer proporcionaba solamente la materia, que era la menstruación o menstruum, a partir de la cual la forma inmaterial masculina construía el embrión humano. Afirmaba que la semilla masculina actuaba sobre la materia femenina coagulándola formando el embrión.
Explicaba la herencia por el grado de dominancia de la forma masculina sobre la materia femenina: prevalecían las características femeninas allí donde el calor vital del macho era bajo.
El calor vital, fuente de toda la actividad vital, fue descripto en el De Genestione Animalium como “el espíritu incluido en el semen y en su parte espumosa, y el principio natural que está en el espíritu”. Se producían monstruosidades cuando la materia femenina era defectuosa para el fin en cuestión y resistía a la forma masculina.
Según Aristóteles, el útero de una hembra fecundada debería contener sangre y semen; según Galeno, una mezcla de semen masculino y femenino. Hipócrates afirmaba que el esperma se derivaba de todas las partes del cuerpo del padre y daba origen a las mismas partes en los hijos.
En la época medieval los varones estaban convencidos de que la simiente femenina no cumplía ninguna función en la formación del embrión. Los teólogos de esa época se preguntaban cual podía ser el riesgo de la descendencia con la emisión de líquidos durante el orgasmo femenino, pero rechazaban de plano cualquier incidencia de la simiente femenina en la procreación o la formación del embrión.
En el Alberto Magno, de acuerdo con Aristóteles, rechazó la teoría de Hipócrates, defendida también por Galeno, de que ambos padres contribuían a la forma pero siguió a Avicena en sostener que la materia producida por la hembra era una semilla o humor seminalis, distinta de la menstruación que era alimento. Alberto Magno creía que la causa de la diferenciación del sexo era que el calor vital masculino era capaz de mezclar el exceso de sangre en semen, dándole la forma de la especie, mientras que la mujer era demasiado fría para efectuar ese cambio sustancial.
Durante siglos se culpó a las mujeres cuando procreaban solo hijas del sexo femenino. El espermatozoide fue descubierto por Anton van Leeuwenhoek en 1677 gracias al microscopio.
Durante la mayor parte del duró la controversia entre los ovistas, quienes sostenían con Karl Ernst von Baer que solamente la mujer aportaba todo el embrión y los animalculistas que sostenían que solo los animálculos espermáticos lo generaban y que los hijos heredaban solo los rasgos paternos. En la actualidad se sabe que el espermatozoide masculino es el que define el sexo del embrión humano que lleva la mitad de los genes de ambos progenitores.
Modelos de paternidad
La determinación de los lugares atribuidos al padre o a la madre han sido imposiciones sociales y culturales que también fueron cambiando con el tiempo. Según las épocas existieron diferentes modelos de paternidad. Con el paso del tiempo la figura del padre fue perdiendo poder en beneficio no de las madres sino de sus hijos, a medida que el concepto de infancia fue cambiando.
Época prehistórica En la época de los cazadores-recolectores el mecanismo de reproducción humana era desconocido por los seres humanos. Si bien la maternidad era evidente, no se establecía una relación directa entre la introducción del esperma en el aparato genital femenino y el parto.MARTÍN CASARES, Aurelia Antropología del género. Culturas, mitos y estereotipos sexuales. Universitat de València, 2006 pág 227. Vista previa en Google Books Dado que el único parentesco conocido era la maternidad, se denomina a estas sociedades matrilineales.
Muchas etnias actuales o recientemente extintas mantienen ideas sobre la paternidad vinculadas a tiempos paleolíticos.
Los aborígenes de Oceanía y Australia, por ejemplo, creen que las relaciones sexuales sirven para preparar a la mujer para entrada del espíritu del niño.COOMARASWAMY, Ananda ¿Soy yo el guardián de mi hermano? Octubre 2000 Pag 73. Disponible en Scribd
Otro ejemplo de estadio intermedio entre el desconocimiento de la paternidad y la aparición de la pareja monogámica lo constituye la paternidad múltiple. Según esta creencia, para que el feto crezca son necesarias varias aportaciones de semen, no necesariamente del mismo varón. Esta creencia es compartida por diversas culturas en distintos continentes y no vinculadas lingüísticamente. Los primeros en presentar esta teoría fueron Beckerman y Valentine a partir de sus investigaciones en pueblos aborígenes de América del Sur (los pueblos barí y yanomami por ejemplo). Esta idea también está presente en pueblos de Nueva Guinea e India.ROSADO MLLÁN, María Jesús Los hombres y la construcción de la identYdad masculina. (sic) Editor: Fundación IS+D para la investigación social avanzada Editorial: Visión libros Madrid, 2011. ISBN 978-84-9983-935-5 Pág 164 y sigs Vista previa en Google Books
Según Jacques Dupuis, el descubrimiento de la paternidad ocurrió hace 6 o 7 milenios (Neolítico), en las sociedades más adelantadas de la mano de la ganadería. Al colocar a los animales en cautiverio, se observó que, en ausencia de machos, las hembras no parían. Esto condujo a un lento proceso de adopción de distintos regímenes patrilineales. A lo largo de dicho proceso, pueden observarse distintos grados de adscripción al patriarcado, en función de otros elementos como la sedentarización, el abandono de la caza y la recolección en favor de la agricultura y la ganadería, la noción de propiedad privada, la guerra, etc.BANCHS, María. Género masculino. Buscando al padre en la literatura . En Segundas Jornadas Ucevistas de Investigación en Género. 26 al 28 de mayo de 1999. Sala E. Universidad Central de Venezuela.
Época de la antigüedad clásica
350px |thumb|Los patres, las cabezas de las familias patricias, descendientes de los primeros senadores romanos que formaban el grupo social privilegiado
En la Antigüedad clásica coincidente con la Edad Antigua, en la familia patriarcal, dominada por el varón, los hijos nacían en el hogar paterno y la descendencia era patrilineal: los hijos e hijas portaban el apellido paterno exclusivamente. El modelo por excelencia de padre patriarcal era el pater familias romano, que ostentaba el poder absoluto.