El cine expresionista alemán es el nombre que se le da a un grupo de producciones cinematográficas con ciertos aspectos en común. Este estilo de hacer cine tiene su correspondencia con la corriente expresionista, llamada así por contraste con la corriente impresionista del en pintura, es decir, con aquel tipo de pintura en la que prima la «expresión subjetiva» sobre la representación de la objetividad. Esta pintura recurría a colores hirientes y ritmos lineales muy fuertes. Arraigó fundamentalmente en Alemania, de donde surgió el movimiento Die Brücke (el puente), fundado en 1905 por unos estudiantes de arquitectura.
Contexto histórico miniatura|Cartel del El gabinete del doctor Caligari, película de 1920. El expresionismo fue una corriente artística que apareció en los últimos años del y los primeros del como una reacción frente a los modelos que habían prevalecido en Europa desde el renacimiento, particularmente en las academias de Bellas Artes.
Deberíamos remontarnos a los acontecimientos ocurridos en esa época para poder comprender su nacimiento. La historia del aparece indefectiblemente bañada de negatividad. El final de la Primera Guerra Mundial y el reparto de los mercados entre las potencias vencedoras dejaron a Alemania en un estado de incertidumbre política y moral, agravado por el impacto de una fuerte recesión económica. Hay quienes lo recuerdan como el siglo más terrible de la historia, otros lo consideran un siglo de matanzas y de guerras. Dumont dice que "ha sido el siglo más violento de la historia humana". En este contexto de negatividad surge el expresionismo, este aparece como la primera manifestación o como la primera reacción, que testimonia el extrañamiento del mundo y la crisis que estaba atravesando el positivismo. Por otro lado, no es casualidad que la estética expresionista solicite con evidente preferencia sus temas de fantasía o terror, sino que es “un involuntario reflejo moral del angustioso desequilibrio social y político que agitó la República de Weimar y acabó arrojando al país a los brazos del nacionalsocialismo”. Como dice Hobsbawm, con la Primera Guerra Mundial comienza el derrumbe de la civilización occidental del , "una civilización que era capitalista desde el punto de vista económico, liberal en su estructura jurídica y constitucional, burguesa por la imagen de su clase hegemónica característica y brillante por los adelantos alcanzados en el ámbito de la ciencia, el conocimiento y la educación, así como del progreso material y moral". Y en este panorama el expresionismo aparece ineluctablemente como uno de los primeros movimientos de vanguardia que ha articulado estéticamente este comienzo de crisis en la apertura violenta del nuevo siglo.
El expresionismo no sólo dominó a las artes plásticas, a la música y a la literatura, sino que también estuvo presente en la mayoría de las producciones cinematográficas alemanas de esa época.
Es sobre el presupuesto de crítica y oposición al positivismo que se proyectan muchas de las líneas de fuerza de los expresionistas. Para éstos, la realidad era algo que había que experimentar desde la más profunda interioridad, y así apelaban a vivencias corporales y emocionales del mundo más que a su captación por el ojo. El artista expresionista trató de representar la experiencia emocional en su forma más completa, sin preocuparse de la realidad externa sino de su naturaleza interna.
Cine expresionista Al cine llega, de forma tardía y se da en parte, como consecuencia de las medidas de organización adoptadas por las autoridades alemanas. El origen de esas medidas puede asignarse a dos observaciones. En primer lugar, el pueblo alemán toma conciencia sobre la influencia ejercida por los filmes antigermanos en los países extranjeros. En segundo lugar, reconocen la insuficiencia de producción local y para satisfacer esa demanda, producciones de calidad inferior, en relación con los países extranjeros, inundan el mercado.
Conscientes de esta peligrosa situación, las autoridades alemanas intervinieron de forma directa en la producción cinematográfica. En 1916, el gobierno, con el apoyo de asociaciones que promovían objetivos culturales, políticos y económicos, fundó la Deulig (Deutsche Licthspiel Gesellschaft), compañía cinematográfica que, por medio de filmes documentales apropiados, habría de dedicarse a la publicidad del país, tanto en el extranjero como en la propia Alemania.
A comienzos de 1917, siguió la fundación Bufa (Bild- und Filmamt); fundada como un simple organismo gubernamental, abastecía a las tropas, en los frentes de batalla, con salas de proyección, y se hacía también cargo de la tarea de proveer los documentales que registraban las actividades militares.
El número de compañías se elevó de tan sólo 28 en 1913 a 245 en 1919, unos años en los que se consolidó una potente industria.
Esto era algo, pero no suficiente. Tras la entrada de Estados Unidos a la guerra, las películas de este país se expandieron por todo el mundo, inculcando con fuerza incompatible el odio a Alemania, tanto en los neutrales, como en los enemigos. Los dirigentes alemanes llegaron a la conclusión que sólo una enorme organización podría contraatacar esa campaña. El general Ludendorff tomó la iniciativa, recomendando la unión de las principales compañías cinematográficas para que sus energías, antes diseminadas, pudieran canalizarse en pro del interés nacional. Sus sugerencias fueron órdenes. Mediante una resolución del Alto Mando Alemán de noviembre de 1917, en contacto estrecho con prominentes financieros, industriales y armadores, la Messter Film, la Union de Davidson y las compañías controladas por la Nordisk –con el apoyo de un grupo de bancos– se fundieron en una nueva empresa: Ufa (Universum Film A. G.).
El cometido oficial de la Ufa era hacer propaganda en favor de Alemania, de acuerdo con las directrices gubernamentales. Esta organización sirvió de trampolín para el éxito en suelo germano de cineastas alemanes como Ernst Lubitsch, Fritz Lang, Robert Wiene, Friedrich Murnau, entre otros, de los cuales algunos formaron parte del movimiento expresionista que guardaba gran relación en estética y temática con la obra gráfica y pictórica propuesta por sus fundadores antes y después de la guerra, acontecimiento que dejó en la quiebra a Alemania, y que influyó en los expresionistas, quienes exteriorizaban sus emociones y psicología, además de distorsionar la realidad y mostrar simbolismos para agregarle más profundidad a las películas.
“El cine de posguerra pareció insistir en acentuar su carácter enigmático, macabro, siniestro, mórbido. Refleja el proceso de repliegue «en la profundidad del alma» que llevó a cabo la población durante este periodo de incertidumbre”, dice Sigfried Kracauer, especialista en el período alemán.
Los orígenes de este movimiento cinematográfico, que tuvo su mejor momento en la década de los años 20, se remontan a principios del , cuando surgió el expresionismo como un reflejo de la realidad. Algunos directores asimilaron las teorías y propuestas de este fenómeno artístico. Uno de los filmes precursores fue El gabinete del doctor Caligari, película inspirada en una serie de crímenes que tuvieron lugar en Hamburgo, Alemania. Narraba los estremecedores crímenes que cometía Cesare, bajo las órdenes hipnóticas del doctor Caligari, que recorría las ferias de las ciudades alemanas exhibiendo a su sonámbulo. La idea de los guionistas era la de denunciar la actuación del Estado alemán durante la guerra.
Pero Robert Wiene, que será quien la dirija, añadirá dos nuevas escenas al guion, una al principio y otra al final, que cambiarán todo el sentido de la historia, pues se convierte en el relato imaginario de un loco que cree ver en el director del hospital psiquiátrico en el que se halla al terrible doctor Caligari.
El principal atractivo de la película reside en su anormalidad escenográfica, con chimeneas oblicuas, reminiscencias cubistas y ventanas con forma de flecha, todo ello con una función meramente dramática y psicológica, y no como algo decorativo. Es cierto que el azar va a contribuir a realzar ese dramatismo, ya que, debido a la limitación de la iluminación en el estudio donde se rodó, se decidió pintar los decorados con luces y sombras.
Otra característica a destacar será el maquillaje de los actores y su interpretación. El gabinete del doctor Caligari obtendrá un gran éxito. Será, junto al personaje de Charlot, el primer gran mito de la historia del cine. Los críticos franceses acuñaron la palabra caligarismo para designar las películas alemanas de la nueva estética. Wiene dirigirá varias obras más en años sucesivos, pero jamás conseguirá alcanzar el éxito ni la calidad artística de Caligari. Con la llegada de los nazis al poder, decide exiliarse y fallece en París en 1938.
El expresionismo evolucionará con una nueva corriente sustituyendo las telas pintadas por los decorados, dando paso a una iluminación más compleja como medio expresivo. Esto da origen a una nueva corriente que se conocerá como Kammerspielfilm o Teatro de cámara, que posee su origen en las experiencias realistas del teatro de cámara de Max Reinhardt, famoso director teatral de la época.
Esta propuesta fue impulsada, en gran medida, por la labor del guionista Carl Mayer, cuyos dramas resultaban a veces simplistas y algo teatrales. Directores importantes se sintieron atraídos por esta corriente, en la que aportaron al cine alemán algunas de sus más grandes obras cinematográficas.
La estética de la Kammerspielfilm abandona los temas fantásticos y los decorados expresionistas, para intentar una aproximación al drama cotidiano de unos personajes sencillos, extraídos de la vida real, inmersos en un espacio reducido, la modesta vivienda, que, sin más atributos, adquiere aquí un carácter claustrofóbico. Se basa en un respeto, aunque no total, de las unidades de tiempo, lugar y acción, en una gran linealidad y simplicidad argumental, que hace innecesaria la inserción de rótulos explicativos, y en la sobriedad interpretativa. La simplicidad dramática y el respeto a las unidades permiten crear unas atmósferas cerradas y opresivas, en las que se moverán los protagonistas.
Modelos de cine expresionista alemán Modelo hermético-metafórico Este modelo se caracterizaba por una narrativa difícil de entender. La historia es lo menos importante, lo que se pretende es crear sensaciones y nuevas formas de expresión (pictórica, por ejemplo). Se caracteriza por la tendencia a una identificación entre la plástica del plano y la plástica del espacio representado. A esto se le suma una opacidad figurativa, basada tanto en congelaciones del espacio de signo teatral como pictórico o arquitectónico.
Se denomina hermético porque los planos son cerrados, estos guiarán al ojo para hacer un determinado recorrido visual. Para ello hace uso de los decorados y la iluminación, la cual es antinaturalista e injustificada para permitirnos observar, entender el plano y centrar nuestra atención. Por lo tanto existe un trabajo absoluto de la intención de la imagen. Se hace gran uso de los planos generales, ya que permiten al espectador observar el ambiente por completo. También hace un elevado uso de metáforas, hay que establecer un orden en la escena porque todo lo que vemos en la película tiene un significado.
En algunos aspectos regresa al Modo de Representación Primitivo: como ocurría con Meliès, lo que se pretende es impresionar al espectador. No sigue por lo tanto los pasos dados por Griffith hacia el MRI,en el cine clásico de Hollywood ya que este modelo está pensado para explicar bien las historias.
A mediados de los años 20 va a desaparecer la coherencia del modelo hermético-metafórico, sucedido por el cada vez más importante influjo del modelo narrativo-transparente.
Modelo narrativo-transparente